Mar 31 2006
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Econom铆a

SOBRE FANTASMAS… 驴QU脡 DEL ESPECTRO MARXISTA?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La ca铆da del Estado socialista, seg煤n va la historia, representa el exorcismo final del espectro revolucionario que por tanto tiempo persigui贸 al capitalismo. Hemos llegado al fin de la historia. La superioridad del capitalismo liberal para expandir los mecanismos de la tecno-ciencia moderna representa el summun bonum del desarrollo humano y cualquiera que lo cuestione se coloca al margen del progreso.

Y sin embargo …A pesar del triunfalismo neoliberal, el marxismo contin煤a manifestando una cierta espectralidad, un porfiado rechazo a morir y ser enterrado.

Nick Dyer-Witheford, profesor de la Facultad de Informaci贸n, de la University of Western Ontario, afirma que el marxismo no es monol铆tico y seria mejor que en lugar de hablar del marxismo habl谩ramos de marxismos.

Esta heterogeneidad, este rechazo a ser considerado como un sistema cerrado y final, lo podemos ver en los escritos mismos de Marx en donde se afirman distintas cosas en distintos momentos, no siempre consistentes unas con otras, dando paso a arreglos diferentes, incluso, en ocasiones, antag贸nicos entre si.

La corriente leninista fue uno de ellos y la mejor forma de entenderlo es como un marxismo altamente adaptado, o mejor aun, fatalmente sobre-adaptado a un momento particular del desarrollo capitalista, que se caracterizo por la divisi贸n taylorista del trabajo, la mecanizaci贸n industrial y el 茅nfasis en la organizaci贸n masiva.
La introducci贸n sovi茅tica de las normas de eficiencia, disciplina laboral, industrialismo y acumulaci贸n fueron, de acuerdo a est谩ndares capitalistas, un gran 茅xito.

S贸lo que, en t茅rminos comunistas, una derrota catastr贸fica, debido a la supresi贸n de la auto-organizaci贸n laboral y la aniquilaci贸n sangrienta de toda expresi贸n marxista diferente.

El estado sovi茅tico se trasformo en un competidor y no en una alternativa al capitalismo. Lo que vino despu茅s es historia.

La cuesti贸n que hoy se nos plantea, dice Nick Dyer-Whitherford, es la de si es posible en un mundo capitalista pos-moderno un marxismo-pos-moderno. De si el fracaso del experimento bolchevique se identifica con el fin del marxismo o, por el contrario, si debemos mirar este fracaso como la apertura de un espacio en el que otras formas reprimidas pudieran florecer en las nuevas condiciones de explotaci贸n inform谩tica.

La critica est谩ndar al marxismo, proveniente de los te贸ricos de los nuevos movimientos sociales, es la de que las nuevas formas de lucha que hoy presenciamos est谩n espec铆ficamente ligadas al advenimiento del orden Pos-Industrial, en donde el trabajo manual juega un papel cada vez menor y el poder tecnocratico adquiere un poder imprecedente.

Esta nueva situaci贸n origina formas de resistencia diferentes, seg煤n dicen, y que van m谩s all谩 de los an谩lisis de clases convencionales. Una identidad reducida meramente a sus t茅rminos de clase, a su posici贸n dentro del sistema econ贸mico de producci贸n, genera una serie de omisiones y represiones …ceguera hacia el patriarcalismo y racismo, negaci贸n de la diversidad cultural y triunfalismo cient铆fico que genera consecuencias catastr贸ficas tales como sexismo, destrucci贸n ecol贸gica y represi贸n totalitaria.

La conclusi贸n de esta critica es que las relaciones de clases ya no ocupan un lugar privilegiado dentro del sistema, sino mas bien son consideradas s贸lo como una relaci贸n mas entre una diversidad de identidades 芦sem铆ticamente禄 construidas y la extracci贸n de plusval铆a simplemente se incluye como una m谩s dentro de otras opresiones y dominaciones.,tales como el sexismo, el racismo, la homofon铆a y el industrialismo, ninguna de las cuales posee prioridad esencial sobre las otras.

Una pol铆tica progresista, agregan, necesita ser re-pensada en contra del trasfondo de la variedad de luchas surgidas a partir de las diferentes y numerosas relaciones de subordinaci贸n 鈥搕odas las cuales, por distintas que sean, pueden relacionarse en un proyecto com煤n de democracia radical鈥.

La pregunta que cabe, frente a todo esto, es la de si es posible, realmente, adoptar una posici贸n pos-marxista, en la cual los an谩lisis de clase y explotaci贸n en lugar de ocupar una posici贸n crucial, sean desplazados ecl茅ctica mente junto a otras aproximaciones.

El capitalismo es un asunto no terminado y sus consecuencias las padecemos. El problema, con algunas posiciones pos-marxistas, es que se confunde el blanco de los ataques. La mayor fuente pr谩ctica de reduccionismo econ贸mico hoy d铆a no es el marxismo, sino el mercado mundial, fortalecido por la red computacional, las comunicaciones v铆a sat茅lites y la alta tecnolog铆a b茅lica.

脡ste es un sistema basado en la imposici贸n mercantil universal, en la subordinaci贸n de toda actividad a la ley del valor y centrado, principalmente, en la compra y venta del tiempo humano.

Es una narrativa 芦monol贸gica禄 donde solo el dinero tiene poder y que 鈥揷omo sistema鈥 opera a trav茅s de un proceso de reducci贸n masiva que percibe y procesa el mundo 煤nicamente a trav茅s de factores econ贸micos. En esta realidad, el sujeto humano figura solo como poder laboral y capacidad consumidora y su medio ambiente natural 煤nicamente como materia prima.

Es este sistema una capacidad totalizante que abarca todo el planeta. Toda dominaci贸n es reduccionista. Pero ni el patriarcalismo ni el racismo han logrado integrar al mundo en un sistema coordinado e interdependiente total.

Es s贸lo el capitalismo, con la ayuda de las nuevas tecnolog铆as, el que ha sido capaz de integrar la disponibilidad del trabajo femenino, el mercado 茅tnico, los flujos migratorios, los bancos de genes humanos y la totalidad del mundo animal y vegetal dentro de sus coordenadas de valor.

Y al hacerlo ha subsumido toda otra forma de opresi贸n a su propia l贸gica. Esta es una dominaci贸n que realmentedomina. La divisi贸n capitalista internacional del trabajo incorpora, y mayormente, depende de, la discriminaci贸n sexual o 茅tnica para establecer su control jer谩rquico.

Es cierto que la l贸gica del patriarcalismo y el racismo es m谩s vieja que la l贸gica del capital. Pero hoy se ven forzadas a manifestarse dentro y a trav茅s de la estructura archidominante del capital.

La clase, es decir la clasificaci贸n capitalista de sus recursos humanos, tiende a afirmarse as铆 misma como un poder social definitivo y privilegiado en todo sentido del termino. Y esto, no por que la clase tenga una prioridad econ贸mica ontologica esencial sobre el sexo, la etnicidad o las relaciones ecol贸gicas, sino debido a la subordinaci贸n social a un sistema que fuerza a aspectos b谩sicos de la sexualidad, la raza y la naturaleza a girar alrededor del eje de la ganancia.

La prevenci贸n de la violencia masculina hacia la mujer, la preservaci贸n de la foresta o la erradicaci贸n del racismo, es primariamente una cuesti贸n de c谩lculo. El capitalismo, en s铆 mismo, no se opone a ello e, incluso, puede apoyarlo si no implica una p茅rdida econ贸mica. Pero, violentamente se opone tan pronto como estas demandas exijan una diversificaci贸n sustancial de la plusval铆a social

El neo-liberalismo 鈥搇a expresi贸n contempor谩nea del capitalismo鈥 es la reafirmaci贸n brutal del mercado en su ataque al estado de bienestar y la expansi贸n sin l铆mite del intercambio mercantil. Cada uno de los objetivos del movimiento social se ha venido haciendo imposible de lograr gracias a la insistencia corporativa de la prioridad de la austeridad estatal requerida por la competencia global y el reestablecimiento de la ganancia.

La limitaci贸n del pos-marxismo acad茅mico radica en su rechazo a reconocer en toda su profundidad la integraci贸n capitalista del planeta.

La re-invenci贸n de un marxismo pos-modernista ciertamente necesita aprender de los nuevos movimientos sociales. Pero, al mismo tiempo, no puede darse el lujo de perder el foco en las contradicciones espec铆ficas del capitalismo, como tampoco su conexi贸n con la tradici贸n pol铆tica e intelectual que consistentemente ha mantenido viva la critica al capitalismo.

Un marxismo renovado, a la altura de los desaf铆os del siglo XXI, requiere desenterrar fibras no consideradas dentro de los textos de Marx y exponerlas a nuevas mutaciones para volver a re-descubrir la posibilidad de una transformaci贸n social.

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* Ensayistas.

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