Feb 19 2010
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Econom铆a

SUCRE, un instrumento para la integraci贸n

El objetivo de estas l铆neas es presentar de forma general qu茅 es el Sistema 脷nico de Compensaci贸n Regional de Pagos (SUCRE), cu谩les son sus funciones y c贸mo funcionar谩 a
partir del a帽o 2010. Para ello, es importante hacer una breve presentaci贸n del tema, as铆 como exponer algunos antecedentes hist贸ricos de los sistemas de pagos regionales para la facilitaci贸n del comercio.

Desde hace aproximadamente sesenta a帽os, la moneda predominante en las transacciones internacionales es el d贸lar estadounidense, funci贸n ejercida durante el siglo XIX
por la libra inglesa. Si por un lado, la moneda del pa铆s hegem贸nico tiene gran aceptaci贸n en los dem谩s pa铆ses, por otro, las monedas nacionales de los dem谩s pa铆ses tienen poca o ninguna aceptaci贸n fuera de sus fronteras. Es decir, hoy d铆a todos los pa铆ses necesitan buscar maneras
de obtener d贸lares.

La historia econ贸mica de los pa铆ses latinoamericanos聽 demuestra que pr谩cticamente todos han sufrido o sufren una dificultad cr贸nica para obtener la cantidad de divisas
suficientes para cerrar sus cuentas internacionales. Necesitan exportar cada d铆a m谩s, contraer pr茅stamos internacionales o atraer capitales for谩neos 鈥搒ea a trav茅s de la enajenaci贸n de los factores productivos nacionales o de la elevada remuneraci贸n de las actividades especulativas.

A ese problema cr贸nico de ausencia o insuficiencia de divisas en los pa铆ses perif茅ricos se denomin贸 restricci贸n o vulnerabilidad externa. Ese es uno de los principales
problemas del subdesarrollo.

Antecedentes del Sucre
Durante la crisis de los a帽os treinta, frente a la extrema dificultad para obtener divisas, Hjalmar Schacht, entonces ministro de econom铆a y finanzas de Alemania, present贸 un
sistema pionero de comercio compensado que posibilitara a los pa铆ses incrementar sus intercambios sin la necesidad de utilizar solamente la moneda de referencia internacional.

Quienes tengan inter茅s, vale la pena investigar respecto al primer sistema monetario regional creado en Europa, en 1950, la Uni贸n Europea de Pagos (UEP), un convenio de cr茅ditos rec铆procos fundamental en la construcci贸n de la Uni贸n Europea. Al mismo tiempo, la CEPAL (Comisi贸n Econ贸mica para Am茅rica Latina) propuso la creaci贸n de un sistema regional de聽pagos compensados.
A mediados de los a帽os sesenta, los pa铆ses miembros de la Asociaci贸n Latinoamericana para la Integraci贸n (ALADI) decidieron crear un mecanismo que posibilitara
la realizaci贸n del comercio intra-regional con la utilizaci贸n de menos d贸lares. Adem谩s de facilitar el comercio, la iniciativa servir铆a para disminuir la dependencia que cada pa铆s ten铆a de
la moneda internacional. As铆, en el marco de ALADI, fue creado en 1966 el Convenio de Pagos y Cr茅ditos Rec铆procos (CCR). Participaron de esa iniciativa los bancos centrales de doce pa铆ses: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, M茅xico, Paraguay, Per煤, Rep煤blica
Dominicana, Uruguay y Venezuela.

Sin embargo, fue solamente en 1982, debido a la crisis de la deuda externa y al empeoramiento de los problemas de restricci贸n externa de los pa铆ses perif茅ricos, que el llamado Convenio ALADI gan贸 fuerza. El instrumento se volvi贸 efectivamente r谩pido, seguro y barato, cumpliendo su funci贸n de facilitar los pagos del intercambio comercial intra-regional.

驴C贸mo ha funcionado el Convenio ALADI hasta hoy? Los bancos centrales de los pa铆ses firmantes asumen el compromiso de aceptar d茅bitos provenientes de operaciones de importaci贸n y exportaci贸n realizadas en el 谩mbito de ALADI. Los d茅bitos y los cr茅ditos de
todos los pa铆ses son compensados multilateralmente cada cuatrimestre, en el 煤ltimo d铆a 煤til de los meses de abril, agosto y diciembre de cada a帽o, de forma que solamente los saldos resultantes son transferidos en d贸lares. Es decir, ese instrumento ha permitido la compensaci贸n de los pagos de las exportaciones e importaciones realizadas entre los pa铆ses, disminuyendo su necesidad de recurrir a los d贸lares para realizar transacciones internacionales y alivianando sus problemas de restricci贸n externa.

El mecanismo tiene el objetivo de reducir los flujos internacionales de d贸lares y preservar las reservas
internacionales de los pa铆ses miembros. En los momentos de crisis, en los cuales se intensific贸 el problema de la falta de divisas, el Convenio ALADI ha representado una importante soluci贸n para los pa铆ses. Muchos gobiernos impon铆an como obligatorio el uso del Convenio en
su comercio intra-regional, lo que ha estimulado el aumento de su utilizaci贸n hasta fines de los a帽os ochenta. Durante algunos a帽os, cerca del 90% del valor de todas las importaciones intra-regionales fueron realizadas a trav茅s del Convenio ALADI.

Eso significa que el d贸lar como tal ha sido utilizado para realizar el pago de solamente un 10% de esas聽 importaciones.Evidentemente ese mecanismo no le conven铆a para nada a Estados Unidos, que ve铆an la acelerada p茅rdida del poder de se帽oreaje del d贸lar. La reacci贸n聽 estadounidense se dio de forma clara y contundente en el llamado Acuerdo de Basilea, en 1988. El Fondo Monetario
Internacional (FMI), organismo controlado por el gobierno estadounidense, pas贸 a desestimular el Convenio. En Brasil, el gobierno de Fernando Henrique Cardoso fue uno de los
primeros en restringir su utilizaci贸n. No tard贸 mucho para que Argentina y otros pa铆ses hicieran lo mismo.

Sin las principales econom铆as de la regi贸n, el mecanismo perdi贸 fuerza y pr谩cticamente desapareci贸: en el a帽o 2003, solamente el 1,5% de las importaciones intraregionales
fueron realizadas a trav茅s del Convenio ALADI. Adem谩s de las restricciones, prohibiciones o desest铆mulos de los organismos financieros internacionales, parece evidente que por general los pa铆ses solo piensan en iniciativas de ese tipo cuando hay extrema dificultad para obtener divisas. Por otro lado, mientras haya recursos disponibles, se verifica que muchas veces se prefiere recibir los pagos en cash que cargar deudas ajenas durante cuatro meses 鈥搒obretodo en el caso de los pa铆ses que obtienen elevados super谩vit en el comercio regional.

En 2003, el presidente Lula da Silva, de Brasil, retir贸 las restricciones al Convenio ALADI. A partir del a帽o 2004, Venezuela intensific贸 como ning煤n otro pa铆s la utilizaci贸n de ese instrumento. Desde entonces se ha notado una reactivaci贸n del mecanismo: en 2008, represent贸 casi un 9,0% de las importaciones intra-regionales. Pese a la mejora, el Convenio sigue totalmente subutilizado, adem谩s de no contemplar casi ning煤n pa铆s de Am茅rica Central
y del Caribe.

El Sucre y su funcionamiento
En las primeras semanas del a帽o 2010, los pa铆ses que integran la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am茅rica (ALBA) concretaron las discusiones para la puesta en marcha del Sistema 脷nico de Compensaci贸n Regional de Pagos (SUCRE). El mecanismo tiene el mismo nombre de la antigua moneda ecuatoriana, sustituida por el d贸lar a fines de los a帽os noventa. Adem谩s, hace referencia al libertador Antonio Jos茅 de Sucre, qui茅n tuvo destacada participaci贸n en las guerras independentistas contra el imperio espa帽ol.
El SUCRE es una unidad monetaria para el comercio entre los miembros del bloque y no una moneda como tal. No circular谩 y solamente ser谩 utilizado por los Bancos Centrales
como forma de contabilizar el intercambio comercial. Su valor fue definido en 1,25 d贸lares, aunque podr铆a haber sido definido en 7,42 d贸lares. En otras palabras, el d贸lar sigue siendo la referencia. Quiz谩, con el tiempo, sea posible ir sustituyendo el papel de la moneda estadounidense por una canasta de monedas o determinados bienes de referencia, como el petr贸leo, por ejemplo.

Lo importante es que, tal cual el Convenio ALADI, el SUCRE tendr谩 la funci贸n de registrar y compensar el intercambio comercial entre los pa铆ses, sirviendo como alternativa a la utilizaci贸n del d贸lar. Con miras a conformar ese sistema en el marco del ALBA, los gobiernos de Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela han creado un Consejo Monetario Regional, que administrar谩 tres estructuras: la moneda virtual SUCRE, la C谩mara de Compensaci贸n de Pagos entre los bancos centrales y un Fondo de Reservas y Convergencia Comercial.

Adem谩s de los Bancos Centrales, el Banco del ALBA tambi茅n participar谩 activamente en ese proceso. Antigua y Barbudas, Dominica, Honduras y San Vicente y
Granadinas todav铆a realizan gestiones para ingresar al sistema.

El funcionamiento del SUCRE ser谩 muy sencillo. A seguir, un ejemplo de una transacci贸n:

1) Exportador boliviano e importador venezolano se ponen de acuerdo, determinando el precio de un producto X en d贸lares; 2) El importador venezolano va a un banco comercial en Venezuela y cancela en Bol铆vares el monto correspondiente al producto X; 3) El banco comercial venezolano le entrega los Bol铆vares al Banco Central de Venezuela (BCV), qui茅n los convierte en la cantidad equivalente de SUCREs; 4) A trav茅s de la C谩mara de Compensaci贸n de Pagos, el Banco Central de Venezuela
(BCV) le 鈥減aga鈥 al Banco Central de Bolivia en SUCREs;
5) El Banco Central de Bolivia le transfiere a un banco comercial boliviano el monto correspondiente en Bolivianos (de esa forma se cierra el ciclo de la operaci贸n, todav铆a
sin la necesidad de gastar ni un solo d贸lar); 6) De seis en seis meses, se hace un balance de las compras y ventas de cada pa铆s dentro聽de la C谩mara de Compensaci贸n. De tal manera que solamente la diferencia es pagada en d贸lares.
A continuaci贸n, se presenta una demostraci贸n gr谩fica de c贸mo se da el funcionamiento de la C谩mara de Compensaci贸n de Pagos.

Conclusiones
Al facilitar el comercio regional sin obligatoriedad de utilizaci贸n del d贸lar, el SUCRE tendr谩 un papel de estimulador del comercio entre los pa铆ses del ALBA, que actualmente es muy limitado. Seg煤n datos del Banco de Comercio Exterior de Venezuela (BANCOEX), en
2008, el pa铆s ha importado del mundo cerca de 45,1 mil millones de d贸lares. De eso, m谩s de 11,8 mil millones (el 26% del total) fue de Estados Unidos. Un 15% fue de Colombia; un 9%, de Brasil y lo mismo de China. O sea, un 60% de las compras venezolanas tienen origen en cuatro
pa铆ses. Sumados, Argentina (2,4%), Bolivia (0,9%), Ecuador (1,2%), Paraguay (0,3%), Per煤 (2%) y Uruguay (0,5%), alcanzan el 7,3%. Cuba representa el 0,1% del total de las compras venezolanas; Rep煤blica Dominicana, el 0,04% y Nicaragua, el 0,03%. Las participaciones de
Antigua y Barbuda, Dominica o San Vicente y Granadinas son todav铆a menores.

Esos n煤meros demuestran que Venezuela gasta聽 relativamente pocos d贸lares en sus compras desde los pa铆ses del ALBA. Por otro lado, si se observan las compras de los pa铆ses del ALBA desde Venezuela la realidad es distinta. Es decir, sin duda el SUCRE como alternativa al
uso del d贸lar tendr谩 un impacto mucho mayor para los dem谩s pa铆ses del ALBA que para Venezuela. Ese es el compromiso que la principal econom铆a del ALBA tiene que asumir. El gran esfuerzo debe ser dirigido hacia la complementaci贸n de las cadenas productivas y la
intensificac 贸n del comercio intra-bloque.

Adem谩s, debe estar claro que el 茅xito del SUCRE depende especialmente del equilibrio comercial entre los pa铆ses del ALBA. Porque el instrumento tendr铆a muy poca
utilidad en el caso de grandes desequilibrios en las balanzas de importaci贸n y exportaci贸n. Es decir, cuanto m谩s elevados sean los montos comercializados y cuanto mayor sea la complementariedad, m谩s 煤til estar谩 siendo el SUCRE. Igualmente importante es el Fondo de Reservas y Convergencia Comercial de los pa铆ses del ALBA.

En el caso del MERCOSUR, tambi茅n existe un Fondo para la Convergencia Estructural. El gran desaf铆o es crear simetr铆as e impulsar procesos convergentes, coordinados y complementarios de desarrollo econ贸mico, orientando hacia dentro de la regi贸n la producci贸n, el financiamiento y el avance tecnol贸gico. En ese sentido, todas las recientes iniciativas, que incluyen el Banco del ALBA, est谩n entrelazadas.

El SUCRE no es un fin sino un medio para garantizar mayores recursos financieros y menos volatilidad externa en los pa铆ses del ALBA. Cada d贸lar economizado en el comercio internacional intra-regional podr谩 ser asignado para proyectos de industrializaci贸n, modernizaci贸n productiva, complementaci贸n econ贸mica, mejora de la calidad de vida de las poblaciones y obras de infraestructura para la integraci贸n f铆sica.

*Miembro del equipo del Portal ALBA, economista y alumno de maestr铆a en Econom铆a Pol铆tica Internacional en la Universidad Federal de R铆o de Janeiro (UFRJ).

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