Ago 8 2020
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Ambiente

Sunchuluminaria, retrato de la incoherencia ecologista boliviana

As√≠ como los cientistas sociales bolivianos decidieron mirar para otro lado y desentenderse de los amargos hechos que afectan y trastocan a Bolivia desde los conflictos postelectorales de octubre y noviembre 2019 a esta parte, con la misma f√≥rmula, los colectivos, fundaciones y expertos ambientalistas decidieron callar y mirar desde el palco c√≥mo arde el oriente boliviano desde enero de 2020. Su moral y √©tica se asemeja a las cenizas consumidas al calor de sus gritos por los incendios en la misma regi√≥n un a√Īo atr√°s. Una variaci√≥n central: un gobierno depuesto y un nuevo gobierno que ya nada tiene de transitorio.

Cerca de un centenar de agrupaciones medioambientales, adem√°s de ‚Äúinfluencers‚ÄĚ, inflamaron los medios de comunicaci√≥n y las redes sociales ante los incendios de la Chiquitan√≠a en 2019, adem√°s de realizar pronunciamientos sectoriales de cuestionamiento a la entonces respuesta gubernamental frente al desastre ambiental. Hoy su silencio es sepulcral. Pareciera que, en su escala de valores, la flora y la fauna nacional no son una prioridad a la luz de tres temas que ser√°n a continuaci√≥n desarrollados.Sunchuluminaria, retrato de la incoherencia ecologista boliviana

En primer lugar, se registraron incendios de gravedad en Santa Cruz de la Sierra desde enero 2020, los cuales tuvieron su mayor pico de focos de calor en marzo, cuando ardieron cerca de 5.000 hect√°reas de pastizales de parque. Para julio, el Parque Nacional y √Ārea Natural de Manejo Integrado Otuquis, ubicado en el municipio de Puerto Su√°rez, se consolid√≥ como principal nodo de las quemas. A√ļn, se registra el 42% m√°s de focos que el a√Īo precedente para el mismo periodo en reservas forestales. En grueso, se estima que la cantidad de hect√°reas actualmente consumidas asciende a 6 millones a nivel nacional.

Hoy las autoridades comunales portan la voz de la denuncia, as√≠ como sectores c√≠vicos municipales, quienes declaran que, hasta el momento, el gobierno central no implement√≥ planes de mitigaci√≥n del fuego ni despleg√≥ guarda parques, a la vez que cuestionan al Servicio Nacional de √Āreas Protegidas (SERNAP) ante la inexistencia de un plan de acci√≥n a este respecto.

El monitoreo de quemas e incendios forestales ‚Äďenero a abril de 2020‚Äď de la Fundaci√≥n de Amigos de la Naturaleza registra el m√°ximo de focos de calor el 25 de enero con 510 focos. Esta cifra revelaba con preocupaci√≥n, hasta entonces, el incremento de 35% de puntos de fuego en referencia al mismo periodo de tiempo durante la gesti√≥n precedente.

Al consultar por los focos de calor en la misma fuente entre los días 1 y 2 de agosto del presente, se obtiene un inusitado incremento a 1977 focos simultáneos, centralizados en Santa Cruz, principalmente en el parque Otuquis. Es decir, este incremento representaría un 140% más de siniestros comparado al 2019. Hasta el 29 de julio de 2020, el fuego consumió 72.000 hectáreas tan solo en dicho parque.

Sunchuluminaria, retrato de la incoherencia ecologista bolivianaAl respecto, el presidente del Comit√© C√≠vico de Puerto Su√°rez cuestiona la raz√≥n por la cual las autoridades centrales siguen esperando para actuar ante los siniestros a la vez de manifestar ‚ÄúAhora yo me pregunto ¬Ņpor qu√© no est√°n los helic√≥pteros que estaban el a√Īo pasado echando agua, ¬Ņpor qu√© no hacen algo con eso?‚Ä̬†. Por su parte, la ministra de Medio Ambiente, Mar√≠a Elva Pinckert, a tiempo de relativizar la magnitud de los incendios,¬†pidi√≥ a los ciudadanos no acudir a los llamados de voluntarios y rescatistas para mitigar el fuego, ya que para ella ‚Äúno es necesario‚Ä̬†.

Basta una revisi√≥n de los sitios oficiales del Ministerio de Medio Ambiente y Agua para constatar que la instituci√≥n recibi√≥ donaciones de equipamiento¬†para combatir los incendios, sin embargo, no da cuenta del uso de recursos estatales para una gesti√≥n de respuesta planificada. Consideremos que el 17 de febrero de 2020, la Uni√≥n Europea consolid√≥ su compromiso de apoyo a ‚Äúlas pol√≠ticas de Gobierno y a la transici√≥n democr√°tica‚ÄĚ mediante un desembolso al Tesoro General de la Naci√≥n de 27 millones de euros ‚Äúpara apoyar la lucha contra el tr√°fico il√≠cito de drogas, as√≠ como la pol√≠tica sectorial de agua, saneamiento, cuencas y recursos naturales‚ÄĚ, de los cuales, 17 millones estaban justamente destinados a gestiones correspondientes a dicho ministerio. ¬ŅQu√© se hizo con tales fondos?

En 2019, la viralizaci√≥n del clamor e indignaci√≥n ciudadana en redes sociales pas√≥ por las consignas #SosBolivia, #SosAmazonia y, tard√≠amente enterados, #SosChiquitan√≠a, mediante plataformas ciudadanas e influencers a nivel nacional, quienes utilizaron diversos recursos gr√°ficos a fin de establecer un falso relato y llamar la atenci√≥n internacional, difundiendo masivamente fotograf√≠as de animales silvestres y paisajes descontextualizados, mezclados con la bandera tricolor y memes de personajes pol√≠ticos. No obstante, la consigna #SOS‚Ķ en redes sociales ya fue utilizada ‚Äďy perfeccionada‚Äď en otros pa√≠ses por sectores privilegiados con fines ‚Äúambientalistas‚ÄĚ. Para un an√°lisis en profundidad sobre los operadores de similares campa√Īas y su financiamiento, recomendamos remitirse a Reed.

Por su parte, en 2019, asambleístas de la otrora oposición urgieron al gobierno depuesto a declarar emergencia nacional, solicitaronSunchuluminaria, retrato de la incoherencia ecologista boliviana la intervención internacional, además de numerosas Peticiones de Informe Escritos, plasmando una imagen de que el gobierno jamás se movilizó por responder a la crisis medioambiental. No obstante, el gobierno boliviano en 2019 desplegó, no solamente 4.500 efectivos militares, bomberos y voluntarios para paliar el fuego, sino que además contrató los aviones y helicópteros regantes más grandes del mundo, Supertanker, Ilyiushin y Chinook, respectivamente, con recursos propios.

Igualmente, coordin√≥ cooperaci√≥n t√©cnica internacional con¬†B√©lgica, Canad√°, Rusia, Francia, Suiza, Jap√≥n, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Inglaterra, Argentina, Per√ļ y Colombia. Los recursos estatales para ello ascendieron a 23 millones de USD. La respuesta gubernamental boliviana fue, entonces, loada por organismos internacionales, especialmente, comparada a la total negaci√≥n del tema por parte del vecino pa√≠s y principal afectado, Brasil.

Se cre√≥ r√°pidamente el Gabinete de Emergencia Ambiental en Robor√©, desde donde el gobierno central coordinaba todas las acciones con los gobiernos departamental y municipales afectados. Inconsecuentes, de marzo a la fecha, ning√ļn asamble√≠sta realiz√≥ pedidos de declaratoria de emergencia o informes en la materia. M√°s a√ļn, la primera mandataria interina, hasta el momento, no pronuncia una palabra sobre la acuciante situaci√≥n medioambiental.

Estrechamente vinculado al tema precedente tenemos la expedita aprobaci√≥n e introducci√≥n de diferentes semillas transg√©nicas a territorio nacional mediante Decreto. En 2019, la administraci√≥n de Morales promulg√≥ el Decreto Supremo 3973, al cual se atribuy√≥ la causa de los siniestros. Sin embargo, el √ļnico transg√©nico autorizado en Bolivia, actualmente, fue aprobado en 2005 durante el mandato de Carlos Mesa, el cual se elev√≥ a rango de DS por Rodr√≠guez Veltz√©.

Pues bien, el actual gobierno de facto¬†promulg√≥ el Decreto Supremo 4232 del 7 de mayo de 2020 que ‚Äúautoriza al Comit√© Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluaci√≥n del ma√≠z, ca√Īa de az√ļcar, algod√≥n, trigo y soya, gen√©ticamente modificados, en sus diferentes eventos destinados al abastecimiento del consumo interno y comercializaci√≥n externa‚ÄĚ, movida que no solamente rebasa sus atribuciones como gobierno transitorio e incumple todo marco normativo, sino que adem√°s, devela los intereses del actual gabinete como estrechos colaboradores de la C√°mara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (CAINCO) principal sector beneficiario de la expansi√≥n de la frontera agr√≠cola y de la apresurada aprobaci√≥n del uso de semillas transg√©nicas.

Finalmente, podr√≠a considerarse c√°ndido el tercer tema: el caso del zorro andino Antonio. √Čste resulta ser un p√©simo precedente de la arbitrariedad en las vulneraciones institucionales en las que incurren las actuales autoridades, m√°s precisamente, el ministro de gobierno transitorio, Arturo Murillo. Como suele estilar, p√ļblicamente orden√≥ al Ministerio de Medio Ambiente y Agua revertir la decisi√≥n de que el zorro cautivo volviera a su entorno natural, pasando por una etapa transitoria en una reserva y para ser devuelto a su ‚Äú√ļnica familia‚ÄĚ, l√©ase, humana. (Hecho que es una interesante met√°fora de transitoriedad y cautiverio, hoy extrapolable).

El tema rebasa las malas maneras de la mencionada autoridad y del uso electoral que hizo la mandataria al festejar la funcional posterior decisi√≥n de la cartera de medio ambiente, fotograf√≠as mediante, como si se tratara de un perrito ex√≥tico. Esto se llama tr√°fico de especies silvestres. Asimismo, consideremos que se estima que por cada animal traficado sobreviviente, 8 de ellos mueren. M√°s a√ļn, en tiempos pand√©micos, ¬Ņacaso no est√°bamos indignados por que se atribuye el origen del coronavirus a espacios de trata de animales silvestres en el lejano gigante oriental?

En suma, recordar que los cabildos #SOSChiquitan√≠a pronto se tornaron en eventos pol√≠ticos, que sirvieron para llamar a soschiquitan√≠a Instagram posts - Gramho.com‚Äúdesconocer la eventual victoria del MAS‚ÄĚ en los comicios electorales de 2019, como se√Īala el pronunciamiento del cabildo de 10 de octubre de 2019, donde se inici√≥ el llamado a la desobediencia civil y anticiparon un supuesto fraude.

Resulta vano esperar m√°s coherencia del gremio de los ‚Äúinfluencers‚ÄĚ, que al fin y al cabo, no se especializan m√°s que en la viralizaci√≥n y banalizaci√≥n de la informaci√≥n. No obstante, los temas arriba mencionados ilustran que sus fines no eran medioambientales, sino principalmente pol√≠ticos. De fondo, molesta el poco rigor de ecologistas y ambientalistas, ese sector ‚Äúinformado‚ÄĚ que se dej√≥ llevar por qui√©nes, en 2019, confund√≠an la Amazonia con la Chiquitan√≠a sin mayor reparo. Penoso es que su causa y disciplina de estudio se hayan desvanecido en un gui√≥n casi pornogr√°fico ‚Äďm√≥rbido y silvestre‚Äď de nuestra flora y fauna, cuando alterados difund√≠an fotos de animales y paisajes que ni siquiera eran nacionales.

Confinados como nos encontramos, con plena accesibilidad a las redes sociales, es por dem√°s cuestionable que a√ļn no estalle el llamado viral #SOS. As√≠, constatamos la falsa indignaci√≥n de ciudadanos y organizaciones que no cab√≠an en su supuesta angustia. Aparentemente, la convicci√≥n ecologista de las √©lites es, pues, privilegiada y selectiva; su moral es inmoral. En Bolivia, los cientistas sociales y medioambientales m√°s parecen cuentistas.

*Comunicadora social, con estudios posgraduales en mediación cultural, lenguas, análisis del discurso y política exterior. Colaboradora del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégicoi (CLAE, www.estrategia.la).

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