Feb 17 2015
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Opini贸nPol铆tica

Syriza y algunas lecciones para la izquierda (europea)

Las cifras sobre los efectos devastadores de las pol铆ticas de austeridad siguen golpe谩ndonos cada semana y cada d铆a. Conocer que en Espa帽a casi el 26% de la poblaci贸n est谩 en riesgo de exclusi贸n es demoledor. Y saber, a continuaci贸n, que m谩s del 12% de los pobres son gente que trabaja, evidencia la americanizaci贸n de nuestras vidas para lo peor. Una precarizaci贸n que acaba con la esperanza y destruye la convivencia.

Lo m谩s incre铆ble de la obstinaci贸n de las clases dominantes en mantener esta pol铆tica de sufrimiento sin l铆mites es suponer que las poblaciones iban a aceptar, pasivamente, el discurso de 鈥渘o hay alternativa鈥 enunciado por Thatcher a comienzos de la d茅cada de los 80.

La idea de que 鈥渆sto son lentejas鈥 ha sido aceptada mientras que el sistema ofrec铆a espacios de promoci贸n y/o de mantenimiento del statu quo. Las pol铆ticas de austeridad han mostrado a las claras la voluntad de los de arriba de reconstruir el contrato social eliminando derechos a destajo y haci茅ndonos vulnerables, precarios y desesperanzados. En estas condiciones la sociedad se ha puesto a escuchar a quienes ofrecen esperanza.

Syriza es una de las expresiones de esa voluntad de cambio. Y es evidente que no han vendido humo ni sue帽os imposibles. Han reclamado dignidad y la sociedad griega se lo reconoce. Una encuesta reci茅n publicada en Grecia y realizada despu茅s de la presentaci贸n del programa de gobierno de Tsipras, la reuni贸n del Ecofin o la reuni贸n del Consejo Europeo informal de Bruselas, habla de niveles de apoyo a la gesti贸n cercanos al 80% y completamente transversales en t茅rminos pol铆ticos.esp desempleo

Pero las reflexiones sobre Syriza, por si alguna nos puede servir, tienen que ver con la articulaci贸n de su estrategia de alianzas sociales y pol铆ticas. Syriza ha le铆do muy bien, a mi juicio, el desplazamiento de la pol铆tica hacia lo social y la quiebra de legitimidad del espacio pol铆tico tradicional. Eso, y la irrupci贸n pol铆tica de una generaci贸n que no se reconoc铆a en los modos, m茅todos y maneras en los que se ha gestionado la pol铆tica hasta ahora. Y, claro est谩, haber encontrado un elemento alrededor del cual generar una identidad transversal y mayoritaria: en su caso la impugnaci贸n de la deuda y la confrontaci贸n con la troika. Una buena ense帽anza sobre las l贸gicas que construyen opciones ganadoras en el espacio pol铆tico: una propuesta que galvanice los deseos de cambio y la capacidad para haber se帽alado un enemigo cuya derrota cambiar谩 nuestra vida.

El riesgo de esa estrategia es la enorme movilidad y la fragmentaci贸n del espacio social. Lo que probablemente ocurra ser谩 una reconfiguraci贸n del espacio pol铆tico especialmente en el 谩mbito de la izquierda y, a partir de esa posibilidad, la emergencia de una nueva l贸gica de alianzas y coaliciones socio-pol铆ticas. Pero eso est谩 por ver. Y el riesgo es haber creado una coalici贸n pol铆tica negativa muy potente que desestabilice las pr谩cticas del nuevo gobierno. M谩s all谩 de otras consideraciones, que merecer铆an un comentario, entre los votos negativos frente al programa de gobierno de Syriza estaban los del KKE, que se sum贸 a todo el resto de la oposici贸n.

En Espa帽a, la corrupci贸n ha precipitado una ruptura may煤scula entre la ciudadan铆a y las 茅lites pol铆ticas y econ贸micas. El tema no es la corrupci贸n sino la desconfianza y el enemigo es la casta, las 茅lites, los de siempre, vamos.

Al mismo tiempo, otros indicadores muestran la condici贸n proactiva del cambio. Todos los indicadores dicen que el inter茅s por la pol铆tica en Espa帽a se ha elevado una media de diez puntos y, adem谩s, esa politizaci贸n ha consolidado pr谩cticas de ocio, consumo y relaci贸n que impugnan el modelo capitalista y/o buscan otros caminos; tales como el ecoconsumo, los grupos de consumo, la consolidaci贸n de experiencias cooperativas de trabajo alternativo, colaboraci贸n con ONG鈥檚, etc.

Por 煤ltimo, esta politizaci贸n es m谩s intensa entre los nativos digitales, es decir, los que est谩n entre los 18 y 24 a帽os. Justo aquellos que han abandonado al PSOE y al PP. La intenci贸n de voto del PP en esta cohorte no llega al 5%. Por 煤ltimo un dato nada inocente, citado por Bel茅n Barreiro en un reciente art铆culo, seg煤n un estudio del Pew Research Center, Espa帽a se habr铆a convertido en uno de los pa铆ses m谩s anticapitalistas de nuestro entorno.
esp podemos iglesias y monedero
Todos estos datos ayudan a entender la emergencia de Podemos, su consolidaci贸n y sus expectativas. Al mismo tiempo, coexisten en el espacio de la izquierda alternativa opciones sin cuya existencia nada de lo que est谩 pasando habr铆a ocurrido. IU ha sido una garant铆a de resistencia frente a las pol铆ticas de la destrucci贸n de derechos. Y sus pr谩cticas de gesti贸n p煤blica dicen, con sus errores, de su condici贸n de preocupaci贸n por las mayor铆as y de intentar contener, al menos, las aristas m谩s antisociales de las pol铆ticas neoliberales.

La partida para las elecciones locales y auton贸micas est谩 pr谩cticamente jugada, habr谩 competencia entre Podemos e IU en casi todos los lugares. Este es el momento para se帽alar la necesidad de que la l贸gica electoral no se convierta en una carrera para ver quien dinamita, primero, todos los puentes; la competencia y las l贸gicas de posicionamiento del otro deber铆an evitar convertir Podemos en una variante postmoderna de los partidos reformistas tradicionales y a IU en una caricatura del KKE en Espa帽a.

El d铆a despu茅s las miradas de la ciudadan铆a estar谩n puestas en observar cuanto cambian, de verdad, la vida de las gentes. Y en esto, el programa de gobierno de Syriza tambi茅n tiene mucho que ense帽ar.

Si evitamos que la fractura pol铆tica en la representaci贸n del espacio socio-pol铆tico de la izquierda alternativa se convierta en una confrontaci贸n, habremos dado un paso hacia una perspectiva de cambio real en nuestro pa铆s. El futuro no est谩 escrito.

*Profesor de Ciencia Pol铆tica en la Universidad Carlos III de Madrid; investigador y activista en temas de participaci贸n democr谩tica y Uni贸n Europea. Miembro de EconoNuestra.

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