May 16 2014
2096 lecturas

Política

Tafta, el tratado que EE.UU. y Europa negocian en secreto

Detrás del telón, en secreto, sin que los ciudadanos conozcan su contenido ni puedan opinar o decidir sobre él: ese es el indolente marco en el cual la Unión Europea y Estados Unidos están negociando uno de los tratados de libre comercio más inéditos de la historia humana: el Tafta, Trans-Atlantic Free Trade Agreement.

A pesar de su importancia y de los intereses colosales que est√°n en juego, el tratado que la Uni√≥n Europea discute con Estados Unidos desde mediados de 2013 apenas emerge en la campa√Īa para las elecciones europeas que se celebran entre el 22 y 25 de mayo pr√≥ximos. El Tafta es, sin embargo, uno de los acuerdos comerciales m√°s vastos y decisivos de la historia: concierne a 800 millones de personas y a dos potencias que, juntas, representan m√°s del 40 por ciento del PIB mundial y la tercera parte de los intercambios comerciales mundiales. Se trata, en resumen, de constituir un gigantesco marcado transatl√°ntico regido por normas comunes entre dos socios que, aunque pertenecen a la esfera occidental, no funcionan ni con los mismos valores, ni con la misma jurisprudencia.

El Tafta ‚Äďtambi√©n se lo conoce como TTIP, PTCI o GMT‚Äď apunta a crear normas convergentes en el campo social, t√©cnico, medioambiental, en el de la seguridad, la soluci√≥n de diferendos, el acceso a los medicamentos, la Justicia, el comercio, el c√≥digo de trabajo, la protecci√≥n de los datos digitales, la regulaci√≥n de la finanza o la educaci√≥n. El problema central radica en saber a partir de qu√© z√≥calo se fijar√°n esas reglas comunes, o sea, las europeas, mucho m√°s protectoras, o las norteamericanas. El tratado de libre comercio entre Washington y Europa tiene dos vicios mayores: uno, se negocia a escondidas, a espaldas de la opini√≥n p√ļblica; dos, su filosof√≠a prev√© que las legislaciones de los dos bloques respondan a las normas de libre cambio establecidas por las grandes empresas europeas y norteamericanas.

Sus partidarios, reunidos bajo las banderas de la derecha liberal, arguyen que el Tafta acarrear√° crecimiento y desarrollo, que sin √©l Europa se volver√≠a un enano comercial. Los defensores del Tafta sostienen que, una vez aplicado, el acuerdo har√≠a ganar a Estados Unidos y Europa 0,05 punto de crecimiento por a√Īo. Sus adversarios, principalmente los ecologistas, todo lo que est√° a la izquierda del Partido Socialista y la extrema derecha del Frente Nacional, alegan todo lo contrario. La presidenta del Frente Nacional, Marine Le Pen, califica el tratado como ‚Äúuna m√°quina de guerra ultraliberal, antidemocr√°tica, antiecon√≥mica y antisocial‚ÄĚ. eeuu obama de espaldas

El eurodiputado ecologista Yannick Jadot ve en las negociaciones en curso ‚Äúel fin del proyecto europeo, el fin de nuestra capacidad para decidir nuestras opciones, la impugnaci√≥n de nuestra soberan√≠a‚ÄĚ. Esta negociaci√≥n transatl√°ntica se lleva a cabo en la m√°s absoluta opacidad. Lo que se conoce hasta ahora sali√≥ a la luz p√ļblica por Internet y por casualidad. Ello lleva a Raquel Garrido, candidata del Frente de Izquierda para las pr√≥ximas elecciones europeas, a decir que la ‚Äúoligarqu√≠a avanza a espaldas de los pueblos‚ÄĚ. El polit√≥logo belga Raoul Marc Jennar escribi√≥ un encendido ensayo sobre el Tafta (Le grand march√© transatlantique. La menace sur les peuples d‚ÄôEurope). Para Jennar, ese tratado tiene ‚Äúuna meta clara: consiste en confiarles a las empresas privadas la posibilidad de decidir normas sociales, sanitarias, alimentarias, medioambientales, culturales y t√©cnicas. Reemplazar el Estado es la intenci√≥n declarada de las grandes multinacionales‚ÄĚ.

Es l√≠cito reconocer que a los cr√≠ticos del Tafta no les falta raz√≥n. Hay apartados decididamente descabellados. Uno de los componentes del acuerdo m√°s pol√©micos que trascendi√≥ hasta ahora es el llamado ISDS, investor-state dispute settlement. Este mecanismo, que tiende a solucionar los diferendos entre las empresas, les otorga a estas √ļltimas el derecho de atacar a un Estado cuya pol√≠tica representa un obst√°culo para su desarrollo comercial. En caso de litigio, por ejemplo, un tribunal multinacional privado como el Icsid puede aceptar una querella de una multinacional contra Francia, Alemania o la Uni√≥n Europea. El Icsid es un organismo dependiente del Banco Mundial con sede en Washington que tiene en su haber fallos pol√©micos. Dos ejemplos: en 2012, el Icsid conden√≥ a Ecuador a pagar cerca de dos mil millones de d√≥lares a la empresa Occidental Petroleum, porque Ecuador ces√≥ de colaborar con la petrolera.

En 2010 y 2011, la multinacional Philip Morris recurri√≥ a ese mismo sistema de arbitraje para reclamarles a Uruguay y Australia una indemnizaci√≥n de varios miles de millones de d√≥lares, porque estos dos pa√≠ses hab√≠an lanzado una campa√Īa contra el tabaco. Realidades y fantasmas convergen en una megadiscusi√≥n que, hasta el momento, se plasm√≥ en torno de cuatro ciclos protagonizados por Karel De Gucht, la comisaria europea encargada del comercio, y Mike Forman, el representante norteamericano. El senador socialista Henri Weber ubica al Tafta como una suerte de batalla mundial por las normas: ‚ÄúSi los norteamericanos y los europeos se entienden, sus normas se impondr√°n como normas mundiales. De lo contrario, ser√° Pek√≠n o los pa√≠ses emergentes quienes fijar√°n las suyas‚ÄĚ.

Entre los secretos de la negociaci√≥n del tratado transatl√°ntico se juega mucho m√°s que el comercio. Se juega una manera de relacionarse con los otros, un modelo para construir una sociedad. Por un lado, el modelo norteamericano, al que el Premio Nobel de econom√≠a Joseph Stiglitz llama ‚Äúel fundamentalismo mercantil‚ÄĚ. Por el otro, el europeo, al que el fil√≥sofo y ensayista Patrick Viveret quiere resguardar porque, escribe, ‚ÄúEuropa debe seguir siendo el continente del buen vivir‚ÄĚ. Los lobbies financieros trabajan arduamente para derribar uno de los ya escasos territorios donde estar bien, tener muchas vacaciones, gozar de la protecci√≥n del Estado, del amparo de ciertos valores humanos y republicanos, trabajar sin morir en el intento, es la espina dorsal sobre la que reposa la vida de millones y millones de individuos.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Tania Jamardo Faillace
      20 mayo 2014 14:21

      Para quienes insisten en la ¬ęteor√≠a de la conspiraci√≥n¬Ľ como un dato psico-neur√≥tico, he ah√≠ la prueba cabal del mundo conspirativo en que vivimos.
      Y la confirmación del proyecto de la Nueva Orden Mundial para
      construir el Gobierno Mundial de las Corporaciones Transnacionales, eliminar el Estado, y proporcionar libertades sin l√≠mites para los se√Īores econ√≥micos. Ese es el ideario que se propone hoy a la juventud, el ¬ęneoliberalismo anarquista¬Ľ, y es divulgado en foros de debates – en Brasil, es el Forum de la Libertad, cuya musa es la escritora russo-americana Ayn Rand, y los ide√≥logos Milton Friedman y Ludwig von Mises.
      Trátase de un informe que merece la más amplia divulgación, porque objectiva llegar a la pesadilla de la science fiction de Aldous Huxley, The Brave New World. Os neoliberales anarquistas son miles de veces peores que los fascistas rutinarios.
      Tania Jamardo Faillace periodista y escritora brasile√Īa