Sep 18 2015
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OpiniónPolítica

Termina la era de las promesas andinas

Am√©rica del Sur vive un momento pol√≠tico-social muy inquietante, de fuerte polarizaci√≥n en diferentes pa√≠ses y de crisis del pluralismo pol√≠tico. Aunque el espectro regional es amplio, quiero referirme aqu√≠ a aquellos dos pa√≠ses que m√°s expectativas pol√≠ticas transformadoras concitaron desde las llamadas izquierdas progresistas latinoamericanas en la √ļltima d√©cada: Bolivia y Ecuador. La raz√≥n de ello es que en el √ļltimo mes asistimos a dos hechos elocuentes que ponen de relieve la amenaza y cercenamiento de libertades pol√≠ticas en ambos pa√≠ses.

Bolivia y Ecuador (y, en menor medida, por su car√°cter siempre controversial, Venezuela) lideraron el ranking de los gobiernos de izquierda en la regi√≥n, cuyo correlato fue un proceso de innovaci√≥n social e institucional, protagonizados por organizaciones ind√≠genas y movimientos sociales. As√≠, a trav√©s de la Asamblea Constituyente el gobierno de Evo Morales estableci√≥ el reconocimiento de los derechos colectivos y la creaci√≥n del Estado Plurinacional y las Autonom√≠as ind√≠genas. Por su parte, Ecuador constitucionaliz√≥ los Derechos de la Naturaleza y estableci√≥ un Plan del Buen Vivir que apuntaba a la salida del modelo primario-exportador, acompa√Īando esto con la propuesta innovadora como la de dejar parte del petr√≥leo bajo tierra (Iniciativa Yasun√≠).

En 2015, las promesas de generar ‚Äúotros modelos de desarrollo‚ÄĚ parecen ya muy lejanas. As√≠, en Bolivia, el 9 de agosto pasado, el vicepresidente Alvaro Garc√≠a Linera, connotado intelectual y soci√≥logo, fustig√≥ con una ret√≥rica virulenta a cuatro ONG nacionales, a las cuales trat√≥ de mentirosas, amenaz√°ndolas con expulsarlas del pa√≠s (sic), debido a que sus informes contradicen el discurso oficial (pues muestran el avance del agronegocio), o bien porque defienden las comunidades ind√≠geno-campesinas frente a la expansi√≥n del extractivismo (as√≠, acus√≥ a una de estas ONG de hacer ‚Äútrotskismo verde‚ÄĚ).

D√≠as m√°s tarde, con un conjunto de intelectuales, entre ellos Boaventura de Sousa Santos, Leonardo Boff, el ecuatoriano Alberto Acosta y la expareja del vicepresidente, la mexicana Raquel Guti√©rrez, y varios argentinos (Beatriz Sarlo, Roberto Gargarella, Rub√©n Lo Vuolo y la autora de esta nota, entre otros), enviamos una carta abierta a Garc√≠a Linera rechazando las descalificaciones y amenazas, las que de concretarse, implicar√≠an una violaci√≥n de los derechos civiles y, por consiguiente, un enorme retroceso para la democracia boliviana. En dicha carta, de gran circulaci√≥n en Bolivia, subrayamos tambi√©n que ‚Äúla disidencia o la cr√≠tica intelectual no se combate a fuerza de censura y efecto de amenazas y descalificaciones, sino con m√°s debate, m√°s apertura a la discusi√≥n pol√≠tica e intelectual; esto es, con m√°s democracia‚ÄĚ. Garc√≠a Linera contest√≥ con otra carta, la cual si bien abre a una discusi√≥n pendiente sobre extractivismo y modelos de desarrollo, insiste en que las ONG en el banquillo mienten y que no fueron amenazadas de expulsi√≥n, sino de defender ‚Äúlos intereses de la derecha pol√≠tica internacional‚ÄĚ.ECUADOR-REFERENDUM-CORREA

La posici√≥n de Garc√≠a Linera tiene antecedentes. As√≠, en 2011, cuando el gobierno de Evo Morales gener√≥ el conflicto en el Tipnis (Territorio Ind√≠gena Parque Nacional Isidoro Secure), por la construcci√≥n de una carretera, Garc√≠a Linera escribi√≥ un libro, Geopol√≠tica de la Amazon√≠a (2012) donde criticaba el ‚Äúambientalismo colonial‚ÄĚ y demonizaba las ONG y las agencias de cooperaci√≥n (situ√°ndolas en el mismo plano) as√≠ como a diversas organizaciones ind√≠genas hist√≥ricas que se hab√≠an opuesto a dicha carretera.

En Ecuador, la situaci√≥n es de mayor gravedad, pues los dichos y amenazas suelen convertirse en hechos. As√≠, el pasado 13 de agosto tuvo lugar una importante marcha liderada por la Confederaci√≥n Nacional de Pueblos Originarios del Ecuador (Conaie), la que termin√≥ ‚Äďcomo sucede en los √ļltimos tiempos en ese pa√≠s‚Äď en represi√≥n. En la misma fue golpeada la periodista franco-brasile√Īa Manuela Picq, residente desde hace 8 a√Īos en el pa√≠s, donde es profesora universitaria y pareja de un l√≠der ind√≠gena. Mientras estaba en el hospital, Manuela Picq se enter√≥ de que su visa hab√≠a sido cancelada y que estaba obligada a abandonar el pa√≠s. Finalmente, gracias a la solidaridad nacional e internacional, Picq no fue deportada.

Tampoco es la primera vez que el gobierno de Rafael Correa lleva a cabo este tipo de acciones, que lo colocan muy lejos de la idealizaci√≥n pol√≠tica e intelectual que se ha venido haciendo de los gobiernos progresistas, por ejemplo, en la Argentina. En 2009, Correa despoj√≥ de su personer√≠a jur√≠dica a la reconocida ONG Acci√≥n ecol√≥gica, pero tuvo que retroceder frente al rechazo internacional. En diciembre de 2013 expuls√≥ del pa√≠s a la Fundaci√≥n Pachamama, y en 2014, cancel√≥ s√ļbitamente la visa de Oliver Utne, consultor de origen estadounidense (yerno de Alberto Acosta, reconocido economista y pol√≠tico opositor) que debi√≥ abandonar el pa√≠s. Por otro lado, el car√°cter autoritario del gobierno de Correa tiene su correlato en la creciente criminalizaci√≥n de estudiantes y organizaciones ind√≠genas-campesinas que luchan contra el extractivismo, hay m√°s de 200 personas procesadas (varias de ellas, bajo la figura de terrorismo).

¬ŅA qu√© se debe el corrimiento pol√≠tico en estos pa√≠ses, impensable unos pocos a√Īos atr√°s? Desde mi perspectiva, hay dos inflexiones mayores que ayudan a explicarlo: por un lado, la acentuaci√≥n del extractivismo; por otro lado, el retorno del populismo. En primer lugar, asistimos al fin de las llamadas ‚Äútensiones creativas‚ÄĚ propias del comienzo de ambos gobiernos y a la consolidaci√≥n de una pol√≠tica netamente extractivista que colisiona con los derechos consagrados por las constituciones, reclamados por las organizaciones ind√≠genas y ecologistas. Con ello, Bolivia y Ecuador traicionaron sus promesas pol√≠ticas originales de Buen Vivir y respeto a la Naturaleza y lejos de alentar cualquier escenario de transici√≥n y salida del extractivismo, hoy proceden como cualquier otro gobierno latinoamericano, promoviendo la expansi√≥n de las fronteras del capital y la exportaci√≥n masiva de commodities, a trav√©s de la multiplicaci√≥n de megaproyectos extractivos (miner√≠a, expansi√≥n de la frontera petrolera, soja, entre otros).

En segundo lugar, este proceso signific√≥ una estigmatizaci√≥n creciente de la narrativa indigenista y ecologista, desplazada por la narrativa populista, donde convergen visi√≥n estatalista y culto al l√≠der, bajo esquemas hiperpresidencialistas. Asistimos as√≠ al retorno de un populismo de alta intensidad, asociado al ejercicio de la pol√≠tica como permanente confrontaci√≥n entre dos polos antag√≥nicos (el nuevo bloque popular versus oligarqu√≠a, medios de comunicaci√≥n dominantes y el ‚Äúambientalismo colonial‚ÄĚ o el ‚Äúecoterrorismo‚ÄĚ). La inflexi√≥n no es menor, pues el populismo, como fen√≥meno pol√≠tico complejo y contradictorio, presenta una tensi√≥n constitutiva entre elementos democr√°ticos y no democr√°ticos. Tarde o temprano, ello hace que nos preguntemos sobre el tipo de hegemon√≠a que se va construyendo en esa tensi√≥n peligrosa entre una concepci√≥n plural y otra organicista de la democracia; entre la inclusi√≥n de las demandas y la cancelaci√≥n de las diferencias. Los dos hechos rese√Īados, aunque revisten una gravedad diferente (Ecuador est√° varios pasos adelante), forman parte de esta tentaci√≥n de corrimiento de las fronteras.

Por √ļltimo, no es lo mismo hablar de nueva izquierda latinoamericana que de populismos del siglo XXI. En el pasaje de una caracterizaci√≥n a otra algo importante se perdi√≥, algo que evoca el abandono, sino la p√©rdida de la dimensi√≥n emancipatoria de la pol√≠tica y la evoluci√≥n hacia modelos de dominaci√≥n de corte tradicional, basados en el culto al l√≠der y su identificaci√≥n con el Estado.

 

* Soci√≥loga y escritora, es miembro de Plataforma 2012. Publicado en Revista √Ď, Grupo Clar√≠n, Argentina

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