May 6 2004
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Política

Tierra o muerte: reclamo indígena en Buenos Aires

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Si no hay muertos -lo saben muy bien los grupos indígenas americanos-, si no hay muertos, no habrá difusión de sus demandas. La civilización a la que se quiere integrar a los pueblos originarios, empero, suele proporcionar la violencia necesaria para que haya muertos.

Y si no es violencia armada, no faltan las causas judiciales, apoyadas por la siempre rigurosa investigación policial. Es el caso de la larga batalla que libra la nación mapuche, encerrada entre dos fronteras: la chilena al oeste y al oriente la argentina.

Esta vez los Ava Guaraníes no contaron víctimas. No hubo muertos ni violencia en la capital argentina el pasado mes de abril; tampoco mayor información de la gran prensa acerca de la marcha realizada por representantes del pueblo guaraní radicado en la provincia de Salta , acompañados por centenares de activistas de diversos movimientos sociales argentinos y extranjeros, principalmente estadounidenses, en contra de la transnacional Seabord Corporation.

La conquista continúa

Seabord Corporation nació en el estado de Kansas, EEUU, como una firma dedicada a la explotación porcina; con el tiempo sus actividades se diversificaron, y en la actualidad conforma una Corporación transnacional con fuertes intereses en ganadería, la industria alimentaria, el transporte y la generación de energía eléctrica. Desde 1999, por ejemplo, opera una central en República Dominicana.

En Argentina, en la norteña provincia de Salta, Seabord explota el ingenio azucarero El Tabacal, cuya producción se expende bajo el nombre de Azúcar Chango. Chango o changuito significa niño. Los habitantes de la comunidad Ava Guaraní de la región donde está enclavado el ingenio, reclaman el cese del hostigamiento de la empresa y la devolución de unas 5.000 hectáreas.

La conquista continúa se leía en la pancarta que encabezó la protesta, que recorrió nueve cuadras de la céntrica Avenida Leandro N. Alem, de Buenos Aires.

La consigna elegida por los Ava Guaraní en la marcha de Buenos Aires fue ¡Ywi ani mano!, en guaraní: Tierra o muerte. Los manifestantes enarbolaban y hacían ondear las whipalas, el estandarte con los colores del arcoiris elegido por los pueblos originarios como bandera.

«Alicia Kirchner nos dio su palabra de que solucionaría nuestro problema y no cumplió. Y el abogado del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) nos dijo que no nos va a ayudar. Por eso ahora adoptamos otra política, presionar en Buenos Aires, junto a los desocupados, las asambleas, los activistas. Y si no hay respuesta tomaremos las tierras, estamos dispuestos a dar la vida por ellas», dijo Cañanima, una joven guaraní. También denunció que Seabord «se aprovecha de que no hay trabajo y ofrece plata a nuestros compañeros para que dejen de reclamar».

Una historia común

El proceso de pauperización de los Ava Guaraní es similar al de las demás comunidades originarias latinoamericanas no extinguidas: desde el comienzo del proceso civilizador sus tierras fueron apropiadas por terratenientes devenidos, con la modernidad, empresarios agroindustriales. El resultado: quedó arrasado el suelo y el ecosistema, se intentó borrar su identidad y con ella las formas de trabajo y subsistencia de la población. El caso de estos campesinos indígenas salteños, no obstante, tiene ribetes de inusual ferocidad que se prolonga hasta nuestros días.

Hacia 1964 el millonario azucarero Patrón Costa mandó a quemar sus viviendas, obligándolos a concentrarse en la localidad de Hipólito Yrigoyen. A cambio se les dio 1.5 hectáreas por familia, de terrenos anegados. En 2003 150 familias decidieron volver a asentarse en lel territorio de sus ancestros. Allí podrían cazar, pescar, obtener las hierbas para sus medicinas y leña para cocinar. Diez días después fueron desalojadas a fuerza de golpes y disparos.

Esta vez la orden vino de las autoridades salteñas. Detrás de aquellas la influencia y el poder de Seabord. La dirigente Cristina Oribe señaló que no cederán. Que en la actualidad exigen la devolución de 5.000 hectáreas, «pero nuestro territorio es de 49.000. No renunciamos ni a un pedacito de tierra indígena. La empresa dice que es dueña de la tierra, pero no son dueños de nada. El pensamiento indígena señala que nadie es dueño de nada, sino que todos somos parte de todo Hoy vienen por nuestros bosques, nuestra agua, nuestra tierra. El pensamiento indígena es opuesto al capitalista».

Pablo, otro integrante de la Mesa de Pueblos Originarios, dijo: «Este capitalismo del falso progreso es un proyecto de exterminio y no sólo de exterminio de indios. (…) No permitiremos más desalojos de las comunidades ni que rematen nuestras tierras».

A principios de abril la guerra llegó a la ciudad de Orán, en Salta, y las hostilidades se hicieron oficiales cuando un dirigente político conservador arremetió por radio contra el periodista de la Indymedia argentina, Pablo Badano, acusándolo de estar a sueldo de las azucareras de Brasil. Badano cubre para Indymedia los desalojos pedidos por Seabord. Poco después el profesional y yl dirigente guaraní Horacio Guzmán fueron detenidos por la policía en la aldea El Tabacal, las inmediaciones del ingenio.

De la selva salteña a Nueva Inglaterra

Una semana después de la marcha organizada en Buenos Aires, un grupo de personas y organizaciones estadounidenses manifestaron en Boston, EEUU, frente al edificio donde se reunía la junta de accionistas de Seabord Corporation. Un número indeterminado de manifestantes -solidarios con las demandas por la devolución de sus tierras de los Ava Guaraní argentinos- logró entrar a la sala de reuniones para exigir al CEO de la empresa, Harry Bresky, la devolución de un territorio bastante más grande que el estado de Rhode Island que una vez fuera probablemente la selva subtropical más espesa del país austral.

Según informaciones, un accionista comprendió la magnitud de lo que estaba en juego en el lejano patio trasero. Como son las inversiones lo que interesa a los inversores, afirmó: «Esto parece un problema importante que debemos mirar. Si esto es verdad, podría poner en riesgo nuestros negocios financieros».

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Fuentes

www.lavaca.org www.lavaca.org

www.argetnina.indymedia.org

www.infored.org.ar

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