Mar 13 2018
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Economía

TLC Mercosur–UE: La irresponsabilidad de negociar contra reloj

Entre el 21 de febrero y el 2 de marzo pasado se llevó a cabo en Asunción del Paraguay  la última ronda de negociación ( la número 32) entre los representantes de los países del Mercosur y los de la Unión Europea para la firma de un tratado de libre comercio (TLC) que viene debatiéndose desde hace ya 19 años.

Bien se sabe que, pese  a muchas  expectativas previas, no se había podido  concretar  ​el anuncio en Buenos Aires a principios de diciembre en el marco de la reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio. ​E​ntre muchas ​ id​as ​ y venidas  ​ tampoco se pudo concretar en  en esta oportunidad  en la capital paraguaya.

En los últimos días se hicieron ​ ​públicas ​ significativas ​ manifestaciones ​ de oposición a la firma del acuerdo con la Unión Europea por parte ​ de centrales sindicales y ​ entidades ​ empresarias  del Mercosur que manifestaron un serio llamado de atención  por el  secreto de las negociaciones, cuyos  contenidos fueron puestos al descubierto  solo por documentos  filtrados (leakeados ) en el mes de noviembre pasado, nunca confirmados ni desmentidos  por los gobiernos  (ver en detalle en https://archive.org/download/2a.RulesOfOriginNovember2017/All%20files.zip).  

Se puso en evidencia  que las preocupaciones no eran debido a la cuota de exportaciones  de carnes del Mercosur por el histórico proteccionismo agrario europeo, un tema recurrente de discusión habitual que deseaba ser presentado como “imagen de éxito” con modificaciones marginales (aumentar de 70.000 a 99.000 toneladas el cupo ), sino por otras  cuestiones mucho más sensibles que llevarían a ahondar asimetrías y desbalancearían aun más las relaciones con Europa.

Estas son degravaciones arancelarias de productos industriales, liberalización de servicios, el monopolio de la  propiedad intelectual, la flexibilidad de normas de origen, el alcance difuso del comercio electrónico, la apertura de las compras públicas, las reservas de indicaciones geográficas, entre otros.

​Má​s a​llá de la ​significación ​de haberse parado el anunci​o del acuerdo   y las notorias manifestaciones de inquietud que ni siquiera  fueron formalmente  respondidas  por los gobiernos, ​ los cancilleres del Mercosur ratificaron  en estos días en Paraguay  que es “prioritario firmar el acuerdo” (canciller de Brasil Aloiso Nunes) y han acordado  gestionar  una nueva reunión con Europa que podría llevarse a cabo a fines del presente mes.

Los  gobiernos del Mercosur desean  ​arribar lo antes posible  a un acuerdo aunque sea  muy  desventajoso. La prioridad de hacerlo ha sido sintetizada en las últimas horas  por el canciller paraguayo Eladio Loizaga, “como siempre digo, necesitamos dar una señal al mundo​”.

En tanto  los ​ negociadores ​ europeos saben muy bien que se finaliza “la ventana de oportunidad” por comenzar los períodos electorales en Paraguay y Brasil .

Reconocen  con realismo  que no siempre se puede tener como contrapartes gobiernos tan propicios a ceder casi todo a cambio de muy poco o promesas ambiguas de un futuro venturoso,  sobre todo ahora que crecen las presiones proteccionistas tanto en Europa (elecciones en Italia) como a nivel internacional (la “guerra comercial” por el acero y el aluminio lanzada por EE.UU.).

En el último fin de semana se pudo asimismo conocer un  informe oficial  del estado de situación de las negociaciones presentado los representantes europeos en las negociaciones con el Mercosur. De su lectura queda en evidencia que las concesiones brindadas por el Mercosur son enormes y  sustanciales, y que  han ido creciendo significativamente  de negociación en negociación en el último período.

​Resulta  por lo tanto  clave en este momento convocar a la atención pública. Se plantean  peligros sumados de  improvisación, irresponsabilidad y  una absurda ansiedad para apurar contra reloj las negociaciones.

Ello​s ha​n ​quedado en evidencia al declarar el canciller de Uruguay, Nin Novoa​ sin tapujos que “si no se firma ahora, no se firma nunca más”.  Por supuesto, con expresiones  ​lamentables  de debilidad   como ésta los negociadores europeos se ​ ​preparan para pedir más concesiones y ventajas.

Nin Novoa

Luego de tantos años sin resultados, las conclusiones justamente debieran ser otras a las que infieren los cancilleres del Mercosur.

El   debate del futuro de relaciones comerciales y económicos con tanta importancia y  potencialidad  como son las de la Unión Europea y  el Mercosur (hoy por cierto muy desequilibradas), debería partir indefectiblemente de la exigencia de transparencia  en las negociaciones y  estudios  públicos  de impactos sociales y económicos  que den lugar a proponer metas y acciones para alcanzar resultados viables y mutuamente convenientes. Lo que no se ha hecho hasta ahora.

* Profesor Titular de Economía de la Universidad de Buenos Aires, Coordinador para América Latina del Observatorio Internacional de la Deuda (OID-IDO) Investigador de CLACSO. Miembro del Consejo Editor de la revista latinoamericana “Tiempo de crisis”. Vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana.

 

 

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