Ene 20 2014
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Econom铆aOpini贸nPol铆tica

驴TLC Mercosur-Uni贸n Europa?, tratado en puertas

Caracas se prepara como sede de la XLVI Cumbre del Mercosur. En mi libro Am茅rica Nuestra: Revoluci贸n e Integraci贸n (2007) alert茅 contra聽 la posibilidad de un聽 Tratado de Libre Comercio (TLC) Mercosur- Uni贸n Europea, pues dichos acuerdos usualmente benefician a los pa铆ses desarrollados en detrimento de los menos desarrollados. El plan parece estar en v铆as de ejecuci贸n.Mercosur y Estados Unidos

Pues si la materia de la integraci贸n desigual dentro del Mercosur es delicada, mucho m谩s lo es la posible integraci贸n asim茅trica del Mercosur con bloques de mayor potencia econ贸mica. Esta posibilidad no es descartable. Indicamos que la creaci贸n del Alca estaba planeada 鈥渁 partir de acuerdos regionales y subregionales鈥, vale decir, no desde帽aba integrar de golpe las alianzas previas construidas laboriosamente en la regi贸n. Ello involucraba como objetivo inmediato y prioritario englobar a la Comunidad Andina de Naciones y al Mercosur.

Tal designio se frustr贸 ante todo por la cuidadosa evaluaci贸n que de sus intereses nacionales realiz贸 Brasil, miembro determinante de esta alianza. La Federaci贸n de Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp),聽 demostr贸 que Brasil perder铆a 1.000 millones de d贸lares por a帽o en su comercio exterior, desde la fecha prevista para la implantaci贸n del ALCA.

De igual manera, la Asociaci贸n Latinoamericana de Integraci贸n (Aladi)聽 concluy贸 que el ALCA reporta m谩s amenazas que oportunidades para Brasil, ya que acarrear铆a聽 una p茅rdida de mercados dentro del hemisferio para 176 productos exportados por sus empresas, esencialmente聽 en los sectores manufactureros (m谩quinas y equipos, autos, papel y celulosa, y productos qu铆micos), como consecuencia de la competencia de EEUU y Canad谩.

Otro聽 estudio redactado a petici贸n del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior por investigadores de la Universidad de Campi帽as durante la gesti贸n de Cardoso, lleg贸 a聽 id茅ntica conclusi贸n: tras examinar 18 cadenas productivas 鈥搇os sectores que crean 53,1% de la producci贸n industrial, 57% de las exportaciones y 68,4% de las importaciones totales del pa铆s- arrib贸 a la conclusi贸n de que聽 implantar el ALCA aumentar铆a las importaciones brasile帽as y reducir铆a las exportaciones hacia Am茅rica Latina, adem谩s de ahuyentar las inversiones extranjeras,聽 promover la 鈥渄esindustrializaci贸n y desnacionalizaci贸n鈥 econ贸mica, e incrementar聽 el desempleo y la demanda de d贸lares (Moniz Bandeira 2003,聽 154).

Una vez m谩s, la integraci贸n entre miembros desiguales acentuar铆a las desigualdades. Motivo por el cual, seg煤n se帽ala Moniz Bandeira:
En realidad, a Brasil no le interesa participar de 谩reas de libre comercio con potencias mucho m谩s desarrolladas y poderosas que presentan ventajas estructurales, como EEUU, cuyas empresas multinacionales y megaempresas son las m谩s fuertes del mundo y a favor de las cuales funcionar铆a el proceso de concentraci贸n de la riqueza.

La coincidencia producir铆a efectos destructivos en la industria brasile帽a, especialmente en los sectores m谩s sofisticados, como bienes de capital, componentes electr贸nicos, qu铆mica, electr贸nica de consumo, software y computadoras, y tender铆a a desarticular su econom铆a y retrotraerla a una condici贸n agr铆cola o agroindustrial productora de bienes industriales livianos o tradicionales (Moniz Bandeira 2003, 154).

Sin embargo, cabe se帽alar que Estados Unidos logr贸 un acuerdo especial con el Mercosur, llamado 鈥淭he Rose Garden鈥 o el 鈥淐uatro m谩s uno鈥, en virtud del cual el primero accede a negociar con el Mercosur colectivamente y no con cada uno de sus miembros, lo cual fortalece a la organizaci贸n y evita que una presi贸n desmedida pueda forzar la voluntad de alguno de sus integrantes (Viking, Walhalla 2003). Sin embargo, si recordamos las altas proporciones de exportaciones e importaciones聽 de Brasil con Estados Unidos para 2005 (22,84% y 23,4% respectivamente), debemos aceptar que la posibilidad de emplear el canal brasile帽o como v铆a de la entrada irrestricta de las mercanc铆as聽 estadounidenses en la regi贸n聽 est谩 potencialmente abierta.

Penetraci贸n transnacional en el Mercosuramlat trasnacionales

La penetraci贸n de los grandes intereses transnacionales en el Mercosur no es una hip贸tesis, sino una realidad.聽 La consultora de negocios argentino-brasile帽a DelloiteTouche/Simonsen afirma en 1994聽 que el verdadero 谩mbito de la alianza, 鈥渆l Mercosur de los negocios鈥, se reduce a una franja聽 industrializada cercana a la costa que abarca el Sur del Brasil desde Bello Horizonte, el Sur de Paraguay, Uruguay y el Norte y Centro de Argentina; que abarca el 20% de la superficie total del bloque, s贸lo comprende 14 de las 500 ciudades de 茅ste, apenas 114 millones de sus habitantes y no m谩s de聽 579.000 millones de su PBI.

De m谩s peso son las observaciones relativas a qu茅 es lo que en realidad se integra. El Secretario de Comercio de Canad谩 resume la situaci贸n con la frase 鈥淓l Mercosur es el negocio para 17 multinacionales鈥. Y en efecto, Gilberto Dupas, coordinador del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Sao Paulo, determina que el 60% del comercio entre los miembros de Mercosur, que entre 1990 y 1998 aument贸 de 4 mil a 20 mil millones de d贸lares, se debe a compras dentro de cadenas industriales propiedad de multinacionales.

Mientras que el citado informe聽 DelloiteTouche/Simonsen聽 afirma que de 300 empresas que hicieron negocios entre las fronteras del bloque, 40% eran multinacionales, 36% empresas nacionales grandes y 24% peque帽a y mediana industria; pero las llamadas empresas 鈥渘acionales grandes鈥 son en realidad parte org谩nica de multinacionales o dependen de bancos internacionales (Guerrero 2005, 25-27).

Desnacionalizaci贸n de la econom铆a del coloso

Y en efecto, durante el gobierno de ocho a帽os聽 de Fernando Enrique Cardoso se habr铆a producido en Brasil, una desnacionalizaci贸n de la econom铆a equiparable a la de otros pa铆ses latinoamericanos bajo el neoliberalismo. Durante ese per铆odo fueron privatizadas las m谩s importantes empresas estatales en energ铆a el茅ctrica, vialidad, telecomunicaciones y miner铆a, tales como la Vale do R铆o Doce, muchas veces por transnacionales que usaron para ello los cr茅ditos del Banco Nacional de Desarrollo Econ贸mico y Social (BNDES). Este banco del Estado subsidia generosamente con cr茅ditos a tasas reducidas a las empresas automotrices, en su casi totalidad transnacionales, as铆 como a corporaciones quebradas, como la Varig.

Paralelamente, el capital extranjero adquiri贸 gran parte de las mayores empresas privadas brasile帽as, como la cervecer铆a Brahma. As铆, para 1998 encontramos los siguiente porcentajes de control de las transnacionales sobre la producci贸n brasile帽a: servicios p煤blicos, 14%, telecomunicaciones 78%, alimentos 41%, automotriz 93%, computaci贸n 59%, electr贸nica 34%, farmac茅uticos 73%, higiene y limpieza 91%, mec谩nica 44%, pl谩sticos y caucho 58%. El gobierno de Lula no detuvo estos procesos: permiti贸 que el 46% de las acciones de Petrobras fueran subastadas en la Bolsa de Nueva York.聽 (Bodas y Neto,聽 Argenpress, 16-1-2006).

聽Trato nacional para transnacionales

Gran parte de estas multinacionales gozan del 鈥渢rato nacional鈥 gracias a tratados bilaterales de comercio, tratados de promoci贸n y protecci贸n de las inversiones y diversas normas internas, y la desregulaci贸n aduanera opera entonces, esencialmente, como una facilidad para que grandes conglomerados transnacionales distribuyan sus mercanc铆as y recauden sus ganancias dentro de una enorme zona exenta de aranceles y de normas restrictivas de la repatriaci贸n de ganancias y capitales.

Ello hace pertinente la advertencia de Domingo Alberto Rangel en el sentido de que 鈥淟as transnacionales pueden realizar, ellas sin el concurso de otro factor, la integraci贸n del continente si nosotros no tuvi茅ramos la lucidez y la determinaci贸n necesarias para emprender y coronar esa obra鈥 (Rangel, cit. en Est茅vez1998). Todo proyecto de integraci贸n ha de ser evaluado en funci贸n de aquello que verdaderamente integra.

Mercosur y Uni贸n Europeamercosur-union-europea

Como correlato de tal expansi贸n de las inversiones desde fuera de la regi贸n, as铆 como la Uni贸n Europea avanza por su parte negociaciones para llegar a un acuerdo de libre comercio con la Comunidad Andina de Naciones, tambi茅n las adelanta para concertar otro con el Mercosur, cuyo primer objetivo consiste evidentemente en disputarle a Estados Unidos el dominio de los mercados latinoamericanos. Agente clave de estas negociaciones es el Mercosur-European Bussines Forum (MEBF), que urge a los gobiernos de la regi贸n a profundizar los procesos de privatizaci贸n, liberalizaci贸n y desregulaci贸n que tanto da帽aron sus econom铆as en la d茅cada de los noventa, y los presenta bajo la etiqueta del 鈥淎cuerdo de la Asociaci贸n Interregional鈥.

Para valorar el inter茅s de la Uni贸n Europea en el Mercosur, se debe tener en cuenta聽 que aqu茅lla es el actor econ贸mico primario en el 谩rea de 茅ste, tiene la mayor proporci贸n del comercio en 茅l y es responsable por 43% de las Inversiones Extranjeras Directas聽 (FDI) que fluyen al Mercosur (Torrelli, Corporate Europe Observatory & Transnational Institute, REDES, agosto 2003).

En estas negociaciones los intereses de las partes son transparentes. Mientras la Uni贸n Europea se propone competir con Estados Unidos por los mercados latinoamericanos y los del Mercosur, 茅ste planea acceder a los mercados de productos agr铆colas europeos, hasta el聽 presente resguardados por una red de tarifas y subsidios proteccionistas. No hay que olvidar sin embargo que, seg煤n indicamos, fueron las transnacionales europeas las que en su gran mayor铆a se aprovecharon de los procesos de liberalizaci贸n econ贸mica en el Cono Sur para adquirir compa帽铆as nacionales a precio vil, elevar indiscriminadamente las tarifas, aprovecharse de exenciones tributarias y manipular a los pol铆ticos mediante sobornos y colaboraciones para las campa帽as electorales.

Relaciones econ贸micas asim茅tricas

El patr贸n de las relaciones comerciales entre la Uni贸n Europea y Mercosur, comprensiblemente, privilegia la exportaci贸n por parte de la primera de bienes elaborados de alta tecnolog铆a y por parte del segundo de productos agr铆colas y materias primas. El acuerdo entre ambos no avanza聽 mediante consultas a la sociedad civil, sino esencialmente a trav茅s de influencias pol铆ticas y presiones de las grandes empresas, las cuales presentan al MEBF sus condiciones como una agenda conjunta, siguiendo la pr谩ctica de coaliciones industriales inter regionales tales como el Di谩logo Comercial Trasatl谩ntico (TABD) o el Foro de Negocios Asia-Europa (AEBF).

Como en otras instancias, se utiliza ampliamente la negociaci贸n bilateral para intentar concertar acuerdos sobre el modelo del TLC, que van mucho m谩s all谩 de los compromisos ya contra铆dos con la Organizaci贸n Mundial del Comercio durante la novena ronda de negociaciones, y que cubren un conjunto de temas muy amplio, desde los productos industriales hasta la agricultura, pasando por los derechos de propiedad intelectual, las pol铆ticas de competencia, las inversiones, los servicios, la asistencia del Estado y la resoluci贸n de conflictos mercantiles. Las negociaciones avanzan en un clima de reserva, caracterizado por la poca transparencia, con los textos de los proyectos de acuerdos bajo un r茅gimen de secreto y confidencialidad.

As铆, los miembros alemanes del MEBF tuvieron un papel decisivo en persuadir a los pol铆ticos europeos para que dejaran de lado sus divergencias sobre la protecci贸n a la agricultura y emprendieran negociaciones conjuntas. Prestaron decisivo apoyo a esta campa帽a聽 J眉rgen Str眉be, antiguo copresidente de TAB y luego presidente de UNICE, junto con Carlos Bulgheroni, de la Corporaci贸n argentina Bridas y Roberto Texeira del Banco Sul America de Brasil, quienes impulsaron a los gobiernos de Europa a conceder poderes a la Comisi贸n Europea para desarrollar negociaciones sobre el libre comercio con Mercosur, hasta que en julio de 1999 la Uni贸n Europea accedi贸 a sus principales demandas (Torrelli, Corporate Europe Observatory & Transnational Institute, REDES聽 agosto 2003).

La industria alemana y el Mercosur

Pesados intereses impulsan el acuerdo. Las corporaciones alemanas, tales como BASF, Volkswagen, Daimler Chrysler y Siemens son responsables del 10% de la producci贸n industrial en Brasil y por las mayores exportaciones hacia la regi贸n. La poderosa Federaci贸n Industrial Alemana BDI, que ejerce una decisiva influencia en la pol铆tica y la econom铆a de dicho pa铆s, ha sido determinante en el avance de las negociaciones con Mercosur. Voceros de dicha Federaci贸n expresaron que 鈥渇ortalecer el Mercosur no es de inter茅s s贸lo para los Estados miembros, sino tambi茅n una materia de preocupaci贸n determinante para la industria alemana en Am茅rica Latina. Las altas inversiones hechas por las compa帽铆as alemanas en los cuatro Estados miembros durante la 煤ltima d茅cada tambi茅n han sido estimuladas por los signos del surgimiento de un mercado com煤n emergente (鈥淓U-Mercosur Free Trade Negotiations: the position of german industry鈥, febrero 2002).

Otras voces lanzan un razonado alerta. Luiz Carlos Delben Leite, presidente de la Asociaci贸n Brasile帽a de la Industria de M谩quinas y Herramientas, afirma ya desde enero de 2004 su preocupaci贸n por un posible acuerdo comercial con la Uni贸n Europea, 鈥減orque la industria alemana es extremadamente eficiente en los segmentos de m谩quinas y herramientas, equipamientos para la industria pl谩stica y automatizaci贸n industrial鈥. A lo cual a帽ade que 鈥減or medio de la simulaci贸n de tarifas de importaci贸n cero para todos los productos, sin considerar las barreras no tarifarias, llego a la conclusi贸n de que Brasil tendr铆a p茅rdidas por aproximadamente mil millones de d贸lares cada a帽o en su saldo comercial鈥澛 (Guerrero 2005, 45).

En el mismo sentido, apunta Marcio Pouchmann que para el Mercosur, la mera estrategia de inserci贸n en el comercio internacional, sin聽 transformaciones creativas en la estructura productiva o mejoras en los indicadores sociales,聽聽 aumenta la dependencia externa. Vale decir, 鈥渓a busca de eficiencia, productividad y calidad mediante el mayor grado de exposici贸n del parque productivo a la econom铆a internacional no parece haber sido adecuada para promover positivamente la r谩pida y sustentada retoma de las inversiones de largo plazo鈥, en lugar de lo cual se aprecia 鈥渦na desorganizaci贸n intra-sectorial y la formaci贸n de una econom铆a de especializaci贸n, con serios problemas sociales鈥 (Pochmann 2003, 208).

La sana l贸gica que considerara los efectos a largo plazo de tal situaci贸n聽聽 deber铆a hacer聽 desaconsejable la futura integraci贸n plena de Brasil y Argentina y por consiguiente del Mercosur a planes estadounidenses como el Alca, o la absorci贸n por la Uni贸n Europea. El inter茅s nacional, motor invariable del gobierno de Brasil, deber铆a orientar su聽 pol铆tica externa hacia la convicci贸n de que la apertura irrestricta a las exportaciones de pa铆ses altamente desarrollados como Estados Unidos y Canad谩 o Alemania y de proveedores de mano de obra barata como M茅xico barrer铆a con su parque industrial a corto plazo. En tal situaci贸n, Argentina perder铆a tambi茅n聽 lo que conserva de sus industrias. Ambos pa铆ses quedar铆an reducidos a la exportaci贸n de materias primas y a la venta de fuerza de trabajo barata en las maquilas. Pero hemos visto con frecuencia el inter茅s transnacional sobreponerse al聽 nacional.

Dif铆cil integraci贸n con la CAN y la UE

Venezuela se incorpora al Mercosur como miembro pleno en proceso de adhesi贸n聽 a partir del 9 de diciembre de 2005. Se帽alamos que este ingreso aporta al grupo un poderoso elemento energ茅tico: en la Cumbre de Montevideo se conviene la formaci贸n de un anillo energ茅tico para conectar a Argentina, Brasil, Chile, Per煤, Paraguay, Uruguay y Venezuela mediante una red continental de gasoductos, entre los cuales tiene particular relevancia el que unir铆a Venezuela con Argentina pasando por Brasil.聽 En el curso de dicha cumbre, asimismo, los presidentes de Venezuela y Brasil acordaron la 鈥減iedra fundamental鈥 de una refiner铆a en Pernambuco el 16 de diciembre, la cual tendr铆a capacidad para procesar, 200.000 barriles de petr贸leo diarios y ser铆a construida en sociedad por las empresas PDVSA y Petrobras, con una participaci贸n igual en el costo de 2,5 millardos de d贸lares.

El ingreso de Venezuela tambi茅n comporta la adquisici贸n por este pa铆s de 500 millones de d贸lares de la deuda de Argentina, lo cual seguramente facilit贸 a 茅sta la cancelaci贸n de su vencimiento de ese a帽o de 1.500 millones de d贸lares con el FMI.

Por otra parte, planteaba problemas聽 la pertenencia de Venezuela a la CAN, cuyos pa铆ses miembros est谩n asociados al Mercosur con Acuerdos de Complementaci贸n econ贸mica. Ello suscitaba el problema de optar entre la aplicaci贸n de los sistemas arancelarios de ambas organizaciones. Mercosur aplica una tarifa externa com煤n de 35%, con numerosas excepciones y salvedades, de las cuales s贸lo Argentina presenta 2.500. La Comunidad Andina de Naciones aplica aranceles externos que oscilan entre 5% y 20%.

El embajador Carlos Amor铆n, director de integraci贸n y Mercosur de la Canciller铆a de Uruguay, se帽al贸 que el ingreso de Venezuela impone la necesidad de adoptar una interpretaci贸n del art铆culo 20 del Tratado de Asunci贸n, a cuyo efecto los cuatro ministros de Relaciones Exteriores 鈥渁probaron una reglamentaci贸n, m谩s o menos, poniendo etapas temporales y en parte poniendo requisitos obviamente necesarios que deben realizarse o incluso qu茅 instrumento jur铆dico debe adoptar Venezuela鈥 (Montevideo/AFP-AP: 鈥淐umbre en Montevideo acord贸 ingreso de Venezuela al Mercosur鈥; El Nacional, A-22, 9-12-2005). Problemas m谩s graves plantea la adhesi贸n de pa铆ses de la CAN a Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos o a acuerdos de tal 铆ndole con la Uni贸n Europea. Seg煤n vimos, el presidente Hugo Ch谩vez Fr铆as equipar贸 la primera de dichas situaciones a un final de la Comunidad Andina de Naciones, y finalmente retir贸 a Venezuela del organismo andino. Iguales problemas suscita la suscripci贸n a finales de 2007 de un tratado de libre comercio entre Mercosur e Israel, pa铆s estrechamente vinculado a Estados Unidos.

Gran parte de estas multinacionales gozan del 鈥渢rato nacional鈥 gracias a tratados bilaterales de comercio, tratados de promoci贸n y protecci贸n de las inversiones y diversas normas internas, y la desregulaci贸n aduanera opera entonces, esencialmente, como una facilidad para que grandes conglomerados transnacionales distribuyan sus mercanc铆as y recauden sus ganancias dentro de una enorme zona exenta de aranceles y de normas restrictivas de la repatriaci贸n de ganancias y capitales. Ello hace pertinente la advertencia de Domingo Alberto Rangel en el sentido de que 鈥淟as transnacionales pueden realizar, ellas sin el concurso de otro factor, la integraci贸n del continente si nosotros no tuvi茅ramos la lucidez y la determinaci贸n necesarias para emprender y coronar esa obra鈥 (Rangel, cit. en Est茅vez1998). Todo proyecto de integraci贸n ha de ser evaluado en funci贸n de aquello que verdaderamente integra.

En tal sentido, cabe manifestar nuestro acuerdo con las conclusiones de Jorge Marchini, quien ante la posibilidad de un Tratado de Libre Comercio Mercosur-Uni贸n Europea afirma:

En forma enga帽osa suele afirmarse que se tratar铆a s贸lo de una negociaci贸n comercial. No es as铆, La mayor parte de los temas en discusi贸n son de car谩cter estructural y comprometen el conjunto de la econom铆a en aspectos cr铆ticos tales como: servicios, patentes, propiedad intelectual, compras p煤blicas, inversiones y competencia.

La eventual provisi贸n del tratamiento de 鈥渘aci贸n m谩s favorecida鈥 a los pa铆ses de la UE, aun si se incluyeran salvaguardas de excepci贸n, vulnerar铆a los muy proclamados objetivos de defender y priorizar el fortalecimiento de empresas regionales y la diversificaci贸n de matrices productivas . Aun si continuaran los discursos industrialistas, se inhibir铆an para los pa铆ses del MERCOSUR estrategias y pol铆ticas p煤blicas elementales de desarrollo eco贸mico, utilizadas hist贸ricamente tambi茅n por los pa铆ses europeos, como ser: la sustituci贸n de importaciones, priorizar el compre nacional, brindar cr茅ditos diferenciales para el desarrollo de regiones o sectores nacionales m谩s desfavorecidos. El futuro de nuestros pa铆ses puede ser completamente comprometido por una mala negociaci贸n Negociaciones por un acuerdo Mercosur-Uni贸n Europea.

En conclusi贸n, tan desastrosa para el Mercosur como una integraci贸n al Alca, ser铆a la absorci贸n por la Uni贸n Europea. Ojala el inter茅s transnacional no vuelva a sobreponerse聽 al聽 nacional y el continental.

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. Paulino N煤帽ez M-Reque
      22 enero 2014 1:17

      隆Magistral!
      La pelota est谩 ahora en la cancha de los Movimientos Sociales (MMSS) y, en 煤ltima instancia, en el sentido grannacionalista nuestramericano de nuestras Presidentas y nuestros Presidentes.
      Es cuesti贸n de honor, dignidad y responsabilidad en la que seguro NO NOS fallar谩n.

      隆El PUEBLO vive, la lucha sigue!