May 18 2008
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Cultura

Transición de los sistemas analógicos a los sistemas digitales

Eduardo Tamayo G.*

La políticas públicas de comunicación y los medios públicos, la radio y la inclusión digital, los retos que plantea el paso de los sistemas analógicos a digitales, son algunos de los temas que se abordaron en el Encuentro mundial “Democratizando la comunicación" que se llevó a cabo este jueves (15) en la Cumbre Social de los Pueblos Enlazando Alternativas III que se desarrolló en Lima hasta el 16 de mayo.

En una jornada que se prolongó por cerca de cuatro horas, los panelistas Adalid Contreras (director de la Secretario General de la Comunidad Andina de Naciones); Alfredo Ramos (politólogo español); Jorge Acevedo (Coordinadora Nacional de Radios del Perú); Carlos Ribadeneira (AMARC-APC); Osvaldo León (Agencia Latinoamericana de Información) y Andrea Kropman (Red con Voz) compartieron sus conocimientos con un público que participó activamente con preguntas y sugerencias.

Derecho a la comunicación

El comunicador y sociólogo boliviano, Adalid Contreras, al abordar el tema de las políticas de comunicación, señaló que la libertad de expresión y de prensa ya existen y que ahora corresponde pelear por el derecho a la comunicación.

Contreras dijo que la libertad de expresión, junto con la de la libertad de opinión, que forman parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, son derechos irrestrictos, que no tienen censura y que corresponden a todos los ciudadanos. La libertad de expresión surgió como defensa del ciudadano frente al Estado, en épocas de gobiernos autoritarios y dictatoriales que privaban de libertades a la ciudadanía. Sin embargo, la libertad de prensa se ha apropiado de una libertad ciudadana que es la libertad de expresión. En estas circunstancias, tanto los periodistas, pero especialmente los propietarios de los medios, tienen como bandera la libertad de expresión, cuando no les corresponden, no es de ellos, es de los ciudadanos.

Muchas veces la prensa se olvida de sus responsabilidades sociales e irrespeta principios como la intimidad, la honra y la privacidad de las personas.

Contreras planteó que el derecho a la comunicación es producto de la historia de la comunicación. Un hito importante fue el proyecto del Nuevo Orden Informativo Internacional (NOMIC) en la década del 70 del siglo pasado, en el que se planteó la democratización de las comunicaciones y la necesidad de impulsar políticas nacionales de comunicación. El derecho de la comunicación se basa en el receptor, alude al derecho a la participación desde su propia realidad y consagra su libertad a expresarse. Recupera el sentido público de la comunicación y la considera un bien social y no una mercancía, según Contreras.

El comunicador boliviano planteó la necesidad de re-politizar la comunicación para “volver a meterla en los movimientos sociales, volver a hacer comunicación desde la calle, volver a dar sentido a la política”. Así mismo, dijo que hay que definir los roles en el campo de la comunicación, tanto del Estado (que debe promover políticas de comunicación y no dejar a esta última a merced del mercado), de los propietarios de los medios de información (que debe fomentar la responsabilidad social y respetar la privacidad de las personas); de los periodistas (que deben practicar, en serio, la autorregulación), y de la ciudadanía (que debe vigilar a los medios y participar en la elaboración de políticas y estrategias de comunicación).

Medios públicos

El peruano Jorge Acevedo, al hablar de los medios públicos, expresó que en nuestros países rige un patrón, mas que liberal, rentista y patrimonializado, donde las frecuencias de radio y televisión son propiedad privada y eterna. Por ello, cuando hablamos de reformar el sistema de medios públicos hay que ponerle la atención no solo a los medios del Estado sino a todo este régimen o sistema de administración y otorgamiento de las frecuencias de radio y televisión, básicamente porque operan utilizando un bien público.

Acevedo plantea que los medios estatales son utilizados por los gobiernos que están en el poder de acuerdo a sus propios intereses, sin que importe la tenencia que tengan. Por ello, propone que las reformas que se hagan deben dar mayor apertura y cabida al sector de la sociedad civil, que incluyen a los grupos que promueven las radios educativas, comunitarias, populares, las televisoras, etc. Pero para que ello ocurra, deberán estar plasmadas normas que abran ese espacio a la opinión plural de los diversos sectores de la sociedad, porque el contrapeso no va a venir de los medios estatales que, además, tienen escasa sintonía. Sin desconocer, desde luego, que el Estado debe tener espacios en los medios para poder comunicar sus acciones y gestiones.

Digitalización

Osvaldo León, director de ALAI, señaló que en el continente resurgen movimientos que plantean reformas legales en el campo de las regulaciones de las comunicaciones, mencionando los casos de Estados Unidos, México, Argentina, Uruguay, Chile y Brasil.

León plantea que la lucha por la democratización de la comunicación no puede ser un asunto de comunicadores y especialistas. “Sin sociedad organizada, levantar la bandera de la democratización seguirá siendo un asunto marginal”, agrega.

En este contexto, se está dando el paso acelerado de los sistemas analógicos a los sistemas digitales. La introducción de esta nueva plataforma digital de carácter convergente (que abarca Internet, la radio y la TV digital) se trata de presentarla como un asunto técnico, cuando lo que está en juego es si se mantiene o no el modelo de concentración y patrimonialista vigente. En estas situaciones nuevas, hay una oportunidad, como dicen los comunicadores brasileños, e resolver viejos problemas: la concentración de la propiedad y la poca diversidad en términos de contenidos. Esto va a depender de las políticas públicas que se apliquen. En el caso del Ecuador, por ejemplo, se están introduciendo reformas constitucionales que plantean un sistema proporcional de distribución de las frecuencias entre el sector privado, el público-estatal y el ciudadano-comunitario. Esta legislación le daría al gobierno la oportunidad, incluso sin tocar el actual sistema de distribución de frecuencias, salvo determinados casos, de abrir a nuevos actores sociales un tercio del espectro radioeléctrico, dependiendo de las políticas que aplique en la transición de lo analógico a lo digital, según León.

Por último, el comunicador Carlos Ribadeneira se refirió de la inclusión digital. Las políticas públicas relacionadas a las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) se han pensado como inclusión digital pero solo desde el punto de vista tecnológico (conectividad, banda ancha, costos de las computadoras, etc.) Siendo esto importante, no es lo única y la inclusión digital debe tomar en cuenta a la sociedad, a la persona, pensar que no se conecta computadotas sino a personas. En segundo lugar, “hay que romper la dicotomía absurda entre lo viejo y lo nuevo, entre las viejas TIC y las nuevas TIC, que se refleja incluso en los procesos de desarrollo”.

Hay que pensar las TIC dentro de un proceso de fortalecimiento de la ciudadanía y de la democracia. Cuando hablamos de TIC hablamos de convergencia tecnológica, “la idea es dejar las convergencias de los aparatitos y pensar en la convergencia de los conceptos y de las ideas, pensar cómo convergemos ideas desde el área digital con los ciudadanos de a pie, cómo convergemos disciplinas académicas, cómo convergemos antropólogos, sociólogos, abogados, comunicadores, periodistas, para pensar la cuestión de la tecnología”, expresa Ribadeneira. Por último, plantea el acceso abierto para nuestros países, tanto a las tecnologías como a los contenidos que promuevan el cambio y el desarrollo. 

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