Jun 15 2016
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Opini贸n

Transici贸n hist贸rica de la fuerza a la palabra

Desde el origen de los tiempos los gobernantes han seguido el perverso adagio de 鈥渟i vis pacem, para bellum鈥, es decir, si quieres la paz, prepara la guerra. El poder absoluto masculino ha ejercido siempre sus funciones basado en la imposici贸n y el dominio.

El Presidente Roosevelt, al t茅rmino de la segunda gran guerra mundial, en la que se hab铆an utilizado los m谩s abominables medios de exterminio, realiz贸 un gran dise帽o de multilateralismo democr谩tico. Junto聽 a las Naciones Unidas, dispuso una serie de instituciones para asegurar la pertinencia de su acci贸n en temas de tanto relieve como la alimentaci贸n (FAO), la educaci贸n, la ciencia y la cultura (UNESCO), la salud (OMS), el trabajo (OIT)鈥 fondos para la infancia (UNICEF) y programas para el desarrollo (PNUD)鈥 No cabe duda de que el Sistema hubiera permitido asegurar una nueva era si hubiera sido posible poner en pr谩ctica el luminoso inicio de la Carta de la Naciones Unidas: 鈥淣osotros, los pueblos鈥 hemos resuelto evitar el horror de la guerra a las generaciones venideras鈥.

Son estos tres principios 鈥撯淣osotros, los pueblos鈥, construir la paz y tener en cuenta a las generaciones venideras- los mismos que hoy, urgidos por la posibilidad de puntos de no retorno al tratarse de procesos potencialmente irreversibles, constituyen la soluci贸n a los grandes retos actuales: los pueblos, es decir, la democracia; construir la paz con nuestro comportamiento cotidiano a todos los niveles, y tener en cuenta a las generaciones venideras, ya que ser铆a una irresponsabilidad inconcebible dejar como legado a nuestros descendientes una disminuida y deteriorada habitabilidad de la Tierra. Las palabras clave de las Naciones Unidas en aquellos a帽os iniciales eran compartir y cooperar. El desarrollo ten铆a que ser integral (social y econ贸mico), end贸geno, sostenible, seg煤n estableci贸 en la d茅cada de los ochenta la Comisi贸n presidida por la Primer Ministra noruega Gro Harlem Brundtland聽 y, en esencia, 鈥渉umano鈥, tal como proclam贸 el Administrador Adjunto de UNICEF Richard Jolly en su libro 鈥淒evelopment with human face鈥 en 1989.operacion condor1

La guerra fr铆a, con la carrera armament铆stica entre las dos grandes superpotencias, los Estados Unidos y la Uni贸n Sovi茅tica, junto a operaciones de sometimiento al poder hegem贸nico norteamericano (Plan C贸ndor, siguiendo las directrices del Mcarthismo) hicieron muy dif铆cil el ejercicio de las funciones propias de las Naciones Unidas a escala global.

En la d茅cada de los ochenta, cuando todo clamaba paz y聽 auguraba un 鈥渘uevo comienzo鈥 en los albores de siglo y de milenio, las imposiciones neoliberales protagonizadas por el Presidente Reagan y la Primer Ministro del Reino Unido Margaret Thatcher impidieron esclarecer entonces los horizontes de la humanidad que, seg煤n la Constituci贸n de la UNESCO, deber铆a de ser guiada por 鈥減rincipios democr谩ticos鈥 y la 鈥渟olidaridad intelectual y moral鈥.

En efecto, un prisionero surafricano llamado Nelson Mandela, despu茅s de 聽27 a帽os de cautiverio, los 煤ltimos de los cuales en la isla de las serpientes, Robben Island, frente a Ciudad del Cabo, sale con los brazos abiertos en lugar de alzados para la venganza y logra, con la complicidad de otra gran personalidad, el Presidente Frederik de Klerk, el final de la forma m谩s abominable de racismo, el apartheid. Y el Presidente de la Uni贸n Sovi茅tica, Mikhail Gorbachev, consigue en otra actuaci贸n totalmente inesperada, como la de Nelson Mandela,聽la transformaci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica en una Comunidad de Estados Independientes. Y se logra la paz en Mozambique, y en El Salvador, y se reinicia el proceso de paz en Guatemala鈥, todo clamaba paz.

Pero el neoliberalismo no s贸lo debilit贸 al Estado-Naci贸n sino que margin贸 al Sistema de las Naciones Unidas y confi贸 a 6, 7, 8鈥 20 pa铆ses la gobernanza del mundo. 驴C贸mo pudo aceptarse, sobre todo por Occidente, que fueran unos grupos plutocr谩ticos (los G6, G7, G8鈥 G20) quienes gobernaran a m谩s de 190 pa铆ses? Se sustituy贸 la cooperaci贸n por la explotaci贸n, las ayudas por los pr茅stamos y, lo peor, los valores 茅ticos por los mercantiles. La Uni贸n Europea dej贸 de ser vig铆a de los derechos humanos y la dignidad, como se proclama con tanta clarividencia 聽en su Carta de Derechos Fundamentales, para convertirse en una uni贸n monetaria, incapaz de lograr una uni贸n pol铆tica y econ贸mica.ricos y pobres2

El resultado est谩 a la vista: la brecha social se ha incrementado hasta situaciones de aut茅ntico agravio comparativo, la extrema pobreza se incrementa sin cesar, el medio ambiente se deteriora y, en lugar de reforzarse, han desparecido pr谩cticamente las subvenciones para el desarrollo, con lo que los flujos de refugiados y emigrantes no dejan de aumentar.

Es necesaria y apremiante la refundaci贸n de un multilateralismo democr谩tico, de unas Naciones Unidas dotadas de la autoridad moral y de la fuerza que impida en el futuro que el terrorismo campe a sus anchas y que se decidan, basadas en la simulaci贸n y la mentira, invasiones y conflictos como sucedi贸 en el a帽o 2003 en Irak鈥 Est谩 claro que habiendo entrando en el antropoceno y habi茅ndose establecido cient铆ficamente que pueden alcanzarse puntos de no retorno en la habitabilidad del planeta, es preciso adoptar medidas de emergencia para alcanzar, antes de que sea demasiado tarde, una regulaci贸n apropiada tanto desde un punto de vista social como econ贸mico y medio ambiental.

El Presidente Obama, el Papa Francisco y el ex Presidente Mikhail Gorbachev (https://declaracionconjunta.wordpress.com/ ) han manifestado con oportunidad y coraje que las presentes generaciones son las primeras que se enfrentan con desaf铆os de esta naturaleza鈥 y las 煤ltimas que, seguramente, podr谩n resolverlos.

papa boliviaEs necesario facilitar la transici贸n de una econom铆a basada en la especulaci贸n, deslocalizaci贸n productiva y guerra (mueren al d铆a millares de personas, la mayor铆a de ellas ni帽as y ni帽os de uno a cinco a帽os de edad, al tiempo que se invierten en armas y gastos militares m谩s de 3000 millones de d贸lares) en una econom铆a basada en el conocimiento para un desarrollo global sostenible y humano. Una transici贸n de una cultura de imposici贸n y dominio a una cultura de di谩logo, conciliaci贸n聽 y paz. De la fuerza a la palabra. En lugar de 鈥渟i vis pacem, para bellum鈥, 鈥渟i vis pacem, para verbum鈥.

Hace unos a帽os, estas transiciones no eran posibles, porque 鈥渓os pueblos鈥 eran invisibles, an贸nimos, silenciosos, temerosos, confinados intelectual y territorialmente en espacios muy limitados, desconocedores de lo que acontec铆a m谩s all谩 de unos cuantos kil贸metros cuadrados鈥 Gracias a la tecnolog铆a digital, hoy los seres humanos saben progresivamente lo que acontece en el mundo, pueden expresarse libremente y, en particular, la mujer 鈥撯減iedra angular鈥 de la nueva era, seg煤n el Presidente Nelson Mandela- incrementa su participaci贸n en la toma de decisiones. Ahora ya se pueden poner en pr谩ctica las prioridades de las Naciones Unidas: alimentaci贸n, agua potable, salud, cuidado del medio ambiente, educaci贸n de calidad para todos y paz, para contrarrestar las actuales tendencias y esclarecer horizontes tan sombr铆os.Rodolfo Angulo

Para la efectiva 聽puesta en pr谩ctica de los ODS (Objetivos de Desarrollo del Milenio) y de los acuerdos de Par铆s sobre medioambiente adoptados en el mes de diciembre de 2015, es indispensable apoyar con firmeza la propuesta de 鈥渄esarme para el desarrollo鈥 que promueve International Peace Bureau, Premio Nobel de la Paz de 1910. Bastar铆a con un 20-25% de los dispendios actuales en armas y gastos militares para que, sin afectar en absoluto la seguridad a escala mundial, pudieran atenderse las grandes prioridades indicadas e iniciar los tiempos nuevos, con pleno reconocimiento de la igual dignidad de todos los seres humanos, en muy pocos a帽os.

Intermon-Oxfam ha indicado recientemente que son menos de un centenar de personas 聽que poseen una riqueza superior a la de la mitad de la humanidad (隆3.300 millones!). Tengo la seguridad de que, al tomar conciencia de los grandes problemas que la humanidad afronta en estos momentos, habr谩 una reacci贸n de solidaridad y generosidad en muy breve plazo. Tendremos presente lo que dijo el Presidente John F. Kennedy el 23 de julio de 1963 en la Universidad Internacional de Washington: 鈥淟a paz es posible. El desarme es posible. No hay ning煤n desaf铆o que se situ茅 m谩s all谩 de la capacidad creadora que distingue a la especie humana鈥.

El por-venir est谩 por-hacer. De la raz贸n de la fuerza transitaremos a la fuerza de la raz贸n, a una cultura de paz y no violencia, de mediaci贸n, de conciliaci贸n, de reconciliaci贸n.

 

*Presidente de la Fundaci贸n Cultura de Paz, ex ministro de Educaci贸n y ex director general de la Unesco.

 

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