Ene 9 2016
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Sociedad

Tres crímenes, tres prófugos en Argentina: Ma Huang culpable


Era casi inimaginable que el peronismo pudiera perder las elecciones en la provincia de Buenos Aires, la mayor del país, ante una simpática y casi ignota jovencita macrista, María Eugenia Vidal. Quién podría creer posible que el “duro” Aníbal Fernández y los curtidos caciques del Gran Buenos Aires hocicarían ante la endeblez de esa “niña”: Ma Huang lo hizo posible.

¿Cómo es posible que hasta el “Chapo” Guzmán sea recapturado y nuestros tres prófugos, condenados a perpetua por 3 crímenes, sigan sueltos dañando el prestigio de aquella jovencita y de su maduro Jefe, un tal Mauricio Macri? En esto también Ma Huang tiene la culpa.

Ma Huang es un arbusto perenne que cubre las estepas chinas. Es la especie vegetal con mayor contenido de efedrina. Sí, ese polvito blanco parecido a la cocaína. El mismo que tiene variados usos medicinales, aunque también tenga otros destinos y sea una de las claves para la fabricación de drogas sintéticas. La efedrina y los negocios que la rodearon y rodean están detrás de aquellos crímenes y de estas fugas, con sus vergonzosas, delirantes, cinematográficas y –hasta ahora- poco efectivas persecusiones.

En el año 2005 Estados Unidos cambió sus reglas respecto al tráfico de la efedrina que vendía a Méjico. Los “importadores” mejicanos necesitaban encontrar una forma de sustituir el lugar de aprovisionamiento para mantener a pleno el funcionamiento de su “industria narco”. Encontraron, en la voracidad de algunos de nuestros funcionarios de aquellos años, el hueco por donde filtrar la efedrina que importaban de China nuestros farmacéuticos en cantidades absolutamente superiores a las necesidades de esa industria.

A partir de 2006 la importación de China se multiplicó 11 veces, una mínima porción era destinada a nuestras necesidades farmacéuticas y un volumen aún mucho menor se exportaba legalmente. El resto, más del 90% del total, iba al negocio clandestino.

En el 2008 fueron encontrados muertas 3 personas (Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina) en la localidad bonaerense de General Rodríguez, luego de haber sido fusiladas prácticamente a quemarropa. Se trataba de un crimen vinculado al negocio de la Efedrinaefedrina.

Luego de investigaciones, fugas y juicio fueron condenados a prisión perpetua los hermanos Marcelo y Víctor Schillacci, junto a Christian y Martín Lanatta. Estos tres últimos son los que se fugaron de la cárcel de General Alvear en la madrugada del pasado 28 de diciembre. Mientras, permanece prófugo Esteban Ibar Pérez Corradi, acusado de ser el autor intelectual de dichos asesinatos.

En el 2008, dado el escándalo producido por aquellos asesinatos, se prohibió la importación de efedrina, pero se siguió permitiendo el ingreso de otras alternativas farmacéuticas, que se venden dentro de 18 marcas de remedios antigripales y antialérgicos que las contienen y comercializan libremente.

Pocos días antes de la primera vuelta electoral, se trasmitió por televisión un reportaje al preso Martín Lanatta, quien acusó a quien era Jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, como responsable de esos crímenes. Éste, negando esa posibilidad, le atribuyó a ese reportaje su derrota y la del propio peronismo en las recientes elecciones.

Ahora, en la búsqueda de los prófugos, se allanó una vivienda en Coronda –en las proximidades del galpón donde se habrían alojado los fugitivos. Se trata del domicilio de Luis Zacarías, quien llegó a trabajar en Ceremonial de la Presidencia, hasta el año 2014. Los Zacarías son varios hermanos y se presume que serían vínculo entre los “importadores” y el Sedronar, organismo estatal encargado del control de drogas. Luis no estaba procesado, su hermanos Miguel Ángel –quien revistaba como secretario privado del Presidente de ese organismo- sí está bajo proceso, al igual que Máximo, quien era funcionario del PAMI, organismo de los jubilados.

Desde hace un tiempo se viene sosteniendo los vínculos entre el poder (político, judicial y policial) con el narcotráfico. Da la impresión que lo que está ocurriendo con estos crímenes y fugas, con sus complicidades y encubrimientos, es una prueba de ello. Es difícil entender que aún no haya sido recapturados y por eso no llama la atención la reflexión de un especialista que dijo no saber si la policía los perseguía o les indicaba el camino para que sigan prófugos.

El poder del “sistema”, ése que se encuentra por encima de las autoridades que uno ve y conoce, parece estar jugando con estas situaciones. Por un lado para “domesticar” a los sectores del actual gobierno que tienen voluntad de meterse en serio con este tema. Por otro lado se benefician y favorecen al gobierno de Macri en el sentido que legitiman un mayor despliegue de todo el sistema represivo, cuestión que para muchos es indispensable para aplicar las políticas que el actual gobierno pretende llevar adelante.

Por último el macrismo, sufre este desgaste por no lograr la recaptura de estos delincuentes, pero se beneficia no solo por lo dicho en el párrafo anterior sino también porque le permite avanzar en sus medidas menos populares reduciendo la presión ciudadana, por las vacaciones y esta novela de la fuga y su búsqueda.

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