Nov 8 2007
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Opinión

TRES NOTAS PARA PENSAR LA SOCIEDAD DEL MIEDO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

I Contextualización
Hoy, a inicios del siglo XXI nos encontramos en una etapa que nos demanda confrontaci√≥n, acompa√Īamiento, espacios de discusi√≥n, sobre el pasado, presente y el futuro de nuestra supervivencia. No obstante, en nuestro entorno, asistimos a una suerte de hast√≠o, apat√≠a, superficialidad, frivolidad de ciertos sectores sociales hacia los hechos cotidianos de corrupci√≥n, la intolerancia, violencia, pol√≠tica, derechos humanos, etc.

¬ŅQu√© sucede? ¬ŅQu√© cambios han ocurrido en el entramado sociohist√≥rico de nuestra sociedad? ¬ŅC√≥mo se manifiestan dichos cambios? ¬ŅPodemos diagnosticar desde algunos s√≠ntomas? ¬ŅQu√© criterio de ingreso de captura para comprender lo que sucede?

Aqu√≠ nos encontramos ante un reto eminentemente cr√≠tico-constructivo para intentar trazar algunas l√≠neas investigativas desde enfoques ¬ętrans¬Ľ e ¬ęinter¬Ľ disciplinarios de este fen√≥meno sociohist√≥rico al que hemos denominado La Sociedad del Miedo.

II Sobre la Sociedad

El ser humano por su constitución biológico-cultural un ser social, es decir, desde su concepción hasta su muerte se ve articulado con otros, que le aportan una narrativa de vida, un contingente de recuerdos, unas formas de hacer, decir, representar.

Vive en com√ļn con otros. A este entramado sociohist√≥rico le denominamos en nuestros tiempos ¬ęsociedad¬Ľ. La sociolog√≠a frente a este hecho humano se pregunta al menos dos cuestiones centrales:

‚Äď ¬ŅQu√© es lo que mantiene unida a una sociedad?
‚Äď ¬ŅQu√© es lo que crea las viejas y las nuevas formas de una sociedad?

Así, la sociología conforma una disciplina abocada a explicar los fenómenos de transformación de la sociedad moderna. Como ciencia pretende descubrir la verdad y la falsedad del fenómeno considerado por sí mismo (la sociedad, hechos sociales, etc). Como ciencia crítica debe dinamizar las petrificadas contradicciones de su objeto, esto es, atender a las tensiones. Como vocación debe superar la fantasmagórica ilusión de la objetividad de los métodos, versus lo investigado.

En resumen, la sociología se ocupa de la confrontación del hombre con la naturaleza y de las formas objetivas de socialización.

III El miedo
a. El miedo paraliza. Ante él reaccionamos no siempre de forma racional[1].

b. El miedo nos hace manipulables[2].

c. El miedo crea conspiraciones de silencio, justifica la presencia de precarios equilibrios de
fuerzas que aparecen como prohibici√≥n de hacer alg√ļn intento de ajuste de cuentas con el
pasado.

d. Crea traumas individuales y colectivos no bien resueltos.

e. Funda una moralidad de la indiferencia.

f. Establece manifestaciones ¬ęfetichizadas¬Ľ de expresi√≥n y condensaci√≥n: venta de armas,
barriadas organizadas contra el hampa, ¬ęlos otros amenazantes¬Ľ, las casas-c√°rceles, los
campos de concentración con sus alambradas navaja, etc.

g. Se transmuta en ¬ęmiedo siniestro¬Ľ familiar, oculto, no reconocido; potencialmente destructivo: ¬ę(…) el ser humano no podr√≠a explicarse su experiencia siniestra, pero de alguna manera la identific√≥, vagamente nombr√°ndola con alg√ļn t√©rmino (exclamaci√≥n, grito o silencio) que, sin duda, no pod√≠a expresar toda la fuerza experimentada, pero ya se la anunciaba o se la hac√≠a en referencia… lo siniestro se revela como posible, potencia amenazante, en cuyo fondo no se sabe cuando se vuelve acto, real.

El límite humano es no saberlo controlar nunca.

Frente a lo siniestro, la actitud es pasiva con respecto a su dinamismo, y no ejerce en nosotros un efecto de activaci√≥n, sino de hechizo¬Ľ[3]

h. Ante todo asistimos al miedo:

Asistir puede ser comprendido en al menos tres acepciones (a) acompa√Īar y reconocer a otro de manera p√ļblica, el otro ante m√≠ tiene estatura de sujeto humano y hago comunidad con √©l, me comprometo existencialmente, (b) socorrer, asistir a quien ha sido violentado, es una actitud de servicio (c) concurrir en forma activa o pasiva a actos p√ļblicos de entretenimiento, distracci√≥n, de espect√°culo.

Notas

[1] ¬ęBien advierten ustedes que si la angustia alcanza una fuerza desmedida, resulta inadecuada en extremo: paraliza toda acci√≥n, aun la de huida. Por lo com√ļn, la reacci√≥n frente al peligro consiste en una mezcla de afecto de angustia y acci√≥n de defensa¬Ľ. Freud, S. ¬ę25 Conferencia: La angustia¬Ľ En: Obras Completas, Tomo XVI. Amorrortu, Argentina. P√°g. 359.

[2] A este respecto Figueroa Ibarra, C. El recurso del miedo: Ensayos sobre Estado y el terror en Guatemala. San José. EDUCA, 1991.

[3] Estrada Mora, O. (1990) Lo siniestro como categoría crítica. Tesis de Licenciatura en Filosofía. UCR.

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* Sociólogo y linotipista.

EN: http://alainet.org.

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