Mar 30 2015
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Opinión

Turbulencia en vísperas de la Cumbre

Sabemos que Washington no va a desdecirse y, por consiguiente, la suerte de la VII Cumbre dependerá de la habilidad de Miguel Insulza y Luis Almagro –como secretarios saliente y entrante de la OEA– y de la canciller panameña –anfitriona de la cita– para reacomodar las piezas desparramadas y apaciguar el ambiente.
Temporalmente pareció que lo principal de la próxima VII Cumbre de las Américas sería el reencuentro entre Cuba y EEUU y sus consecuencias. Ello le aseguraba una trascendencia de la que esos cónclaves ya carecían. Sin embargo, el recrudecimiento de la ofensiva de la derecha en Argentina, Brasil y Venezuela –donde ella incluso desconoce los recientes resultados electorales o enturbia los próximos comicios–, así como el abrupto deterioro de las relaciones entre Washington y Caracas, ahora someten al evento a riesgos adicionales.

La decisión de la Casa Blanca de declarar que Venezuela constituye “una amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional” estadunidense relanzó desconfianzas en La Habana y en varias otras capitales, en la región y ultramar. El canciller Bruno Rodríguez señaló que esa determinación se tomó “sin fundamento alguno”, que las sanciones son “arbitrarias y agresivas” y que con esto Washington “ha provocado un daño grave al ambiente hemisférico en vísperas de la Cumbre”, y advirtió: “Espero que el gobierno de EEUU comprenda que  no se puede manejar a Cuba con una zanahoria y a Venezuela con un garrote”.

Significativamente, un responsable del Departamento de Estado dijo que Washington está “decepcionado” con esta reacción, pero que eso “no tendrá impacto en el avance” de las conversaciones con La Habana, según la AFP reportó el 16 de marzo. Tal comentario admite que –pese a toda la historia transcurrida– allá aún habían supuesto que Cuba pudiera trocar sus principios y aliados por una eventual zanahoria. Y, además, que semejante decisión se tomó sin prever que el rechazo a la declaración del presidente Obama sería continental, como inmediatamente lo demostraron las resoluciones de la Unasur y otras organizaciones regionales; esto es, la mayoría de quienes asistirán a la Cumbre.celac banderas

¿Qué explica tan inoportuna decisión? Se dice que buscaba compensar a los halcones del Congreso por las presuntas “concesiones” a Cuba, o hacerle saber a Latinoamérica que EEUU  no aceptará complacer otras demandas extranjeras. Es inútil especular. Ante las pueriles explicaciones de los (o las) voceras estadunidenses, sabemos que Washington no va a desdecirse y, por consiguiente, la suerte de la VII Cumbre dependerá de la habilidad de Miguel Insulza y Luis Almagro –como secretarios saliente y entrante de la OEA– y de la canciller panameña –anfitriona de la cita– para reacomodar las piezas desparramadas y apaciguar el ambiente.

En última instancia, la fortuna de sus gestiones va a depender de la responsabilidad de las partes y la autenticidad de los propósitos que ellas han anunciado. Una buena realización de la Cumbre es del interés de Cuba y de EEUU para terminar más de medio siglo de barbarie político-diplomática –originada por Washington y padecida por el pueblo cubano–. Sin esto la Casa Blanca no podrá restaurar la credibilidad de sus relaciones con América Latina, ni Cuba mejorar condiciones para impulsar su proceso de reformas y desarrollo. Lo que asimismo interesa a los demás países de Latinoamérica y el Caribe, y a sus socios de ultramar.

Como, a la vez, normalizar relaciones con Venezuela pasa tanto por implementar la oferta de diálogo entre ambos gobiernos, como por facilitar la celebración de las próximas elecciones legislativas venezolanas, sin auspiciar la campaña internacional contra su gobierno ni las actividades de la oposición violenta que busca un vuelco subversivo y golpista.

Ambos cosas tienen amigos y enemigos activos y las dos son verificables. La fecha está cerca y los hechos permitirán enjuiciar a las partes mejor que sus declaraciones.

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4 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. Tania Jamardo Faillace
    31 marzo 2015 13:47

    Antes de las declaraciones oficiales del gobierno Obama, ya lo sabíamos que se trataba de una exigencia del sector militar yanqui y del CMI (la indústria bélica norteamericana), que necesita multiplicar las amenazas y conflictos para bien vender sus productos.No son actitudes propiamente políticas, pero de intercambio de favores entre gobierno y poder económico.
    Tania Jamardo Faillace, periodista y escritora brasileña

  2. Maria Ines Bussi
    31 marzo 2015 15:57

    Es la OEA un Ministerio de Entendimiento entre los países latinoamericanos capaz de amortiguar el ímpetu de dominio absolutista de EE.UU.?

  3. Demetrio Ortega
    1 abril 2015 12:37

    El continente Americano es uno solo,no hay dos ni tres,ahora

    se debe aceptar a los paises del Caribe que unidos seremos una

    potencia mundial en todo sentido.

    Medimos kilometros y kilometros de largo,desde alaska a tierra

    del Fuego somo blancos,mulatos,negros,mestizos e “Indios”,

    mos Ingles,Espanol,Portuguez,Frances y varios dialectos indige-

    nas.

    Teniendo tanto estamos separados.

  4. Antonio Casalduero Recuero
    4 abril 2015 21:49

    Muy de acuerdo con Demetrio, América es una sola, geográficamente dividida en Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, aunque a mi modo de ver, sería más realista llamarla Latinoamérica, dejamos fuera solamente a EE.UU. y Canadá, mayoritariamente anglohablantes. Si tuviese que revelar mi verdadera nacionalidad diría que yo soy latinoamericano, que me siento cómodo en México como en Colombia, en Paraguay como en Guatemala, en Chile como Argentina, en Venezuela como en Nicaragua. Los antiguos regentes coloniales nos dividieron y aún así estamos hasta la actualidad. Qué hermoso sería si todos fuésemos un solo país, desde México al norte hasta Chile y Argentina al sur.