Ago 30 2013
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Opini贸nPol铆tica

Turbulencias en la negociaci贸n de paz entre Santos y las FARC

Las conversaciones para la paz en Colombia atraviesan una zona de turbulencia. Las FARC resisten intentos del presidente Santos para condicionar tal negociaci贸n. En el medio, complicando al gobierno, se mantiene un paro nacional campesino.

Esta semana fue pr贸diga en noticias sobre las negociaciones de paz entre el gobierno colombiano y la principal guerrilla. Esas informaciones llegaban desde el Palacio de las Convenciones de La Habana, donde ambas partes negocian desde noviembre de 2012.

Y sobre el filo del fin del d茅cimo tercer ciclo de conversaciones, hubo divergencias y amagues de los dos lados. Afortunadamente para las perspectivas de paz en un conflicto armado de cinco d茅cadas, con aproximadamente 200.000 muertos, luego de esas turbulencias, los dos equipos volvieron a la mesa de di谩logo el 26 de agosto y culminaron en la forma prevista esta fase n煤mero trece.

En las charlas que se reanudar谩n el pr贸ximo 9 de setiembre, siempre sobre el segundo tema de la agencia (la soluci贸n pol铆tica), nada asegura que las rispideces de los 煤ltimos diez d铆as, no vayan a repetirse. M谩s a煤n, van a reiterarse por una sencilla raz贸n: Juan M. Santos, que se juega la reelecci贸n en mayo de 2014, no cejar谩 en su intento de doblar el brazo guerrillero para que se convierta en un d贸cil integrante del Congreso. Y a su vez las FARC no est谩n dispuestas a jugar ese rol de arrepentidos y domesticados que a cambio de unas bancas consientan que otros de sus compa帽eros vayan tras las rejas y tanta sangre derramada se pierda por los canales del parlamentarismo de la vieja Colombia.

El jefe negociador de la guerrilla, Iv谩n M谩rquez, inform贸 el viernes 23 que su equipo iba a tomarse una 鈥減ausa unilateral鈥 para analizar la iniciativa de Santos, tambi茅n unilateral, de convocar a un referendo para refrendar lo que se acordar铆a m谩s tarde. M谩rquez dijo que el gobierno estaba resolviendo dicho referendo, sin haberlo debatido con su contraparte. Y sobre todo, que no pod铆a plantearse a los colombianos que digan s铆 o no a algo que a煤n no se hab铆a plasmado en la mesa de negociaci贸n.

Dos movidas de Santoscol santos con bandera de eeuu

La agenda convenida en Noruega, en octubre de 2012 y comenzada a discutir el mes siguiente en Cuba, tiene seis puntos. Hasta el momento s贸lo se logr贸 acordar el primero, sobre la cuesti贸n agraria, con varios aspectos importantes que necesitan precisiones, como lo advirti贸 M谩rquez cuando se cerr贸 ese cap铆tulo.

Luego se comenz贸 a discutir el segundo t贸pico, sobre la soluci贸n pol铆tica del conflicto y la participaci贸n pol铆tica de las FARC, que dista de haber sido concluido. Y restan otros cuatro, que se abordar谩n luego del actualmente en debate. Justamente el 煤ltimo, el sexto, es el referido a la consulta a toda Colombia de lo que se haya convenido en el Caribe. Reci茅n all铆, y s贸lo all铆, los acuerdos tendr铆an fuerza de ley.

Es evidente que el presidente Santos ha pretendido alterar esa mec谩nica, con dos iniciativas que corrieron por su cuenta.

Una ya fue mencionada: present贸 al Congreso un proyecto de ley urgente para llamar a un referendo para convalidar lo que a煤n no ha concluido y por lo tanto no tiene un final compartido por ambas partes. Dicha votaci贸n ser铆a el 9 de marzo de 2014, coincidiendo con las legislativas, o bien el 25 de mayo, junto con las presidenciales.

La otra jugada fue proponer una enmienda constitucional denominada 鈥淢arco Jur铆dico para la Paz鈥, que contiene herramientas para regular la transici贸n. Prev茅 otorgar algunas bancas legislativas a una parte de los guerrilleros, a cambio de que hayan entregado las armas y aceptado pagar indemnizaciones por el conflicto, con algunos de sus l铆deres presos o extraditados.

FARC dice no

Frente a esas novedades, los rebeldes hicieron saber su rechazo. Al d铆a siguiente de la noticia del referendo, Iv谩n M谩rquez dijo que se tomar铆an una pausa. Y el n煤mero 1 de la guerrilla, que sigue en las monta帽as de Colombia, Timole贸n Jim茅nez (鈥淭imochenko鈥), emiti贸 un comunicado afirmando que 鈥渁unque el Presidente cree jugar con cartas marcadas y seguro de ganar, est谩 nervioso. Promete y miente, amenaza y miente鈥. La pausa unilateral fue una forma de decirle a Santos qu

col ivan marquez

e no es 鈥渆l due帽o鈥 de la partida.

El presidente, que buscar谩 su reelecci贸n, se enfureci贸 y declar贸: 鈥渆n este proceso, el que decreta las pausas y pone las condiciones no son las FARC鈥. De inmediato llam贸 a su jefe de las negociaciones en Cuba, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, de regreso a Bogot谩. Era un amago de romper el di谩logo.
Sin embargo, qued贸 en amague, porque el lunes 26 De la Calle estaba en el Palacio de las Convenciones, para retomar las pl谩ticas el 27, cuando se cumpl铆a exactamente un a帽o desde que Santos confirm贸 el adelanto de Telesur, en el sentido que la Casa de Nari帽o y la principal guerrilla iban a abrir una negociaci贸n de paz.

As铆 las cosas, en esos dos d铆as s贸lo hubo posibilidades de amortizar parcialmente los golpes de la semana y prometerse que el 9 de setiembre se volver谩n a ver las caras. Ser谩 el inicio de la d茅cimo cuarta ronda de di谩logos y seguir谩 versando sobre la tem谩tica pol铆tica, punto 2 de la agenda, lejos de haberse resuelto.

M谩rquez volvi贸 a la carga en contra de las dos iniciativas gubernamentales.
Sobre el referendo, insisti贸 con que era una jugada unilateral, cuando a煤n no hab铆a finalizado el di谩logo bilateral y cuestion贸 que si se llegaba a un acuerdo se tratar铆a de un texto muy extenso de 50 p谩ginas. 驴C贸mo se lo har铆a votar a la gente por s铆 o por no y qui茅n redactar铆a las preguntas de esa consulta?, aguijone贸.

Rechazando el llamado 鈥淢arco Jur铆dico para la Paz鈥, el jefe rebelde declar贸 a la agencia Prensa Latina: 鈥渆l regalo de las curules (esca帽os) no lo queremos, si es con el precio de que, mientras algunos de los nuestros van al Congreso, a otros se les destine a ocupar sitios tras las rejas o condenados a la extradici贸n. No habr谩 sometimiento a ning煤n marco jur铆dico con dise帽o unilateral, ni permitir谩n cambiar la verdad hist贸rica por un capricho de coyuntura de una de las partes del conflicto atada a un inter茅s electoral鈥.

La propuesta fariana es que una vez arribado a un acuerdo se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente que modifique muchas cosas de fondo de un pa铆s desigual.

El paro campesino

col paro-agrario1La 煤ltima parte de la declaraci贸n de M谩rquez a la agencia PL hicieron alusi贸n al tercer gran actor de la pol铆tica de estos meses: el campesinado. El l铆der rebelde dijo que respaldaba la huelga del sector agrario.

Ayer se cumpl铆an diez d铆as de un paro nacional de campesinos, que incluye bloqueos de caminos. Sus demandas son propias y no guardan relaci贸n con la guerrilla, aunque voceros gubernamentales han acusado de que las asociaciones campesinas est谩n instigadas por las FARC, para favorecer su criminalizaci贸n.

En los dos meses anteriores la punta de lanza fueron los peque帽os productores de Catacumbo, en Norte de Santander, departamento fronterizo con Venezuela. Reclamaban contra disposiciones del gobierno y ejecutadas por el Ej茅rcito y el Escuadr贸n M贸vil anti Disturbios de la Polic铆a, de impedirles el cultivo de coca. Los pobladores alegaban que la situaci贸n de pobreza s贸lo les deja como salida ese cultivo y reclamaban que si el Estado quiere que lo abandonen, debe proporcionarles ayuda para otros sembrad铆os, con precios compensatorios, tierra, facilidades, etc. En vez de esa ayuda, el gobierno orden贸 la represi贸n y murieron tres campesinos y resultaron heridos varias decenas m谩s.

Ante la falta de respuestas positivas, las asociaciones campesinas y pueblos originarios de 17 departamentos (sobre los 33 del pa铆s) lanzaron un paro nacional. Otro campesino ha muerto en esta oportunidad y hay muchos detenidos.

Despu茅s de negarse a atender los reclamos, Santos autoriz贸 la instalaci贸n de una mesa de negociaci贸n en Tunja, con los productores de Boyac谩, Nari帽o y Cundinamarca. All铆 apenas insinu贸 atender a las exigencias de los productores de papa, pero el resto de las peticiones sigue pendiente. Y la actuaci贸n brutal de la polic铆a y Ej茅rcito en la v铆a Panamericana, de Nari帽o, y el toque de queda en Facatativ谩, tras dur铆simos enfrentamientos, indican que la soluci贸n tardar谩 en llegar.

Hoy los campesinos tendr谩n la solidaridad de otros sectores, con una marcha de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), la Federaci贸n Colombiana de Trabajadores de la Educaci贸n (Fecode) y la Uni贸n Sindical Obrera de la Industria del Petr贸leo (USO).

La conmoci贸n que hoy recorre el campo colombiano en forma directa o indirecta tiene que ver con las propuestas pol铆ticas de las FARC en La Habana, que a su vez recogieron las demandas de la organizaci贸n desde 1964, cuando su fundador Manuel Marulanda V茅lez y otros campesinos cultivaban en Marquetalia y peleaban contra el latifundio y los gamonales.

Por eso sus negociadores pusieron como primer punto de la agenda el tema agrario. Aunque las asociaciones campesinas que mantiene un paro nacional no tengan relaci贸n con las FARC, para el cronista es claro que fue esta fuerza rebelde la que m谩s pugn贸 por instalar en la agenda nacional la cuesti贸n de la tierra, la reforma agraria, las semillas,el cuidado del medio ambiente, la cr铆tica a la contaminaci贸n petrolera y el agro Business de Monsanto propios del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

 

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