Sep 23 2019
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Política

Uruguay: en la calle, el Frente Amplio trata de asegurar el triunfo en primera vuelta

En Uruguay, la campa√Īa para las elecciones presidenciales del 27 de octubre, comenz√≥ a tomar calor con el advenimiento de la primavera, y tiende ya a presentarse como un contrapunto entre la alianza de centroizquierda Frente Amplio y el derechista Partido Nacional (PN), mal que les pese a otros partidos y a las encuestadoras.

Quiz√° alg√ļn otro candidato pueda dar un golpe de tim√≥n y lograr un gran repunte, pero la percepci√≥n generalizada es que la disputa por la presidencia ser√° una vez m√°s entre esos dos partidos, y este hecho puede pesar de modo irreversible en las decisiones de los votantes. El Frente Amplio va por su cuarto gobierno nacional consecutivo: la duda es si lograr√° mayor√≠a absoluta en primera vuelta.

A 35 d√≠as de las elecciones nacionales, el Frente Amplio (FA) organiz√≥ en la zona de la playa Ram√≠rez montevideana un ‚ÄúBanderOlazo‚ÄĚ, en un juego de palabras con los tradicionales ‚Äúbanderazos‚ÄĚ organizados por las redes frenteamplistas y el eslogan de la ‚Äúola esperanza‚ÄĚ de la coalici√≥n. Miles de personas se concentraron en la rambla del Parque Rod√≥ en espera del despliegue de la bandera de 250 metros, confeccionada por las costureras del Parque Tecnol√≥gico Industrial del Cerro para esta oportunidad.

Obviamente, el BanderOlazo fue un golpe publicitario simbólico, ya que todos saben que Montevideo, la capital donde vive 40% de la población uruguaya) votará por el Frente Amplio. La esperanza opositora es ganar en la interior y quitarle votos al FA en la capital.

Es imposible saber cu√°ntas cuadras se extendi√≥ la movilizaci√≥n, pero la bandera qued√≥ corta. La movilizaci√≥n ciudadana en una campa√Īa ap√°tica hasta el √ļltimo domingo y restringida a la guerra de micr√≥fonos y las redes sociales, comenz√≥ a despertarse y a reavivarse el fervor frenteamplista, aun cuando no todos est√°n convencidos de la figura del candidato, Daniel Mart√≠nez.

Hay conciencia en los militantes que el Frente debe ganar en la primera vuelta (ninguna encuesta hasta ahora lo cree posible) para evitar que toda la oposición se une contra el FA en una segunda vuelta o balotaje.

Fue más que el despliegue de los 250 metros de tela, una ola de los tres colores frenteamplistas, fue el retorno de la ciudadanía a la militancia, cantando y bailando en la playa, en la rambla, en las calles.

La polarización, la especulación

Resultado de imagen para uruguay banderolazoEn algunas √°reas esta polarizaci√≥n FA-PN no ha llegado a manifestarse. Es intenso el fuego cruzado entre oficialismo y oposici√≥n, ya sea en declaraciones formales de dirigentes o en el escenario sin ley de las redes sociales, pero a quienes lo reciben siempre les queda el recurso de victimizarse, alegar que quienes ensucian la campa√Īa son los otros y tratar de matar al mensajero, dice La Diaria.

En terrenos percibidos como prioritarios para la disputa de votos, cada vez importa menos lo que el adversario dice: cuando algo no se rechaza expresamente, se le niega credibilidad; y si no hay un traspi√© que aprovechar, se act√ļa como si hubiera existido uno.

Daniel Mart√≠nez dijo el s√°bado que los dos partios tradicionales, el Colorado y el Nacional o blanco, tuvieron siete d√©cadas ‚Äúpara cambiar el pa√≠s y no lo hicieron‚ÄĚ e insisti√≥ en que les falta sensibilidad ante los problemas populares. A√Īadi√≥ que a esos partidos y a otros de la actual oposici√≥n los une ‚Äúel odio‚ÄĚ.

Luis ‚ÄúCuquito‚ÄĚ Lacalle Pou, el candidato blanco, le respondi√≥ mediante Twitter que esas palabras contradec√≠an la convocatoria anterior de Mart√≠nez a un di√°logo en busca de pol√≠ticas de Estado, y el oficialista replic√≥ que fue Lacalle quien no acept√≥ la invitaci√≥n. Guerra de micr√≥fonos, no de propuestas o de ideas.

Lacalle habl√≥ el fin de semana sobre seguridad (el tema preferido por la derecha), con un par de afirmaciones que no dejaron de llamar la atenci√≥n. Consider√≥ indignante y ‚Äúuna gran mentira‚ÄĚ que las autoridades vinculen el aumento de la criminalidad con que la sociedad se ha vuelto m√°s violenta, y aleg√≥ que el oficialismo comete ‚Äúun error de base‚ÄĚ al asociar la pobreza con la delincuencia, ya que ‚Äúlos delincuentes m√°s famosos del mundo son multimillonarios‚ÄĚ.

Seg√ļn las siempre falibles encuestas, habr√° una segunda vuelta entre Mart√≠nez y Lacalle, √Čste especula que lograr√°, para esta instancia, formar el ‚Äúpartido de la reconquista‚ÄĚ, o aglutinar los votos del otrora liberal Partido Colorado, del ultraderechista Cabildo Abierto, y de los partidos Independiente y de la Gente, que podr√≠an alcanzar, en sus c√°lculos optimistas, ¬†hasta el 55% en el segundo turno.

La ley electoral uruguaya establece que hay segunda vuelta si ninguno de los candidatos supera el 50% de los votos. Para los analistas, la clave para el balotaje será la mayoría en el Parlamento: quien logre construir durante el mes de noviembre una coalición mayoritaria que asegure la gobernabilidad ganará la elección presidencial.

Desde el estreno de la segunda vuelta, hace dos décadas, todas las elecciones presidenciales se definieron en favor de los candidatos que, después del primer turno, lograron asegurarse mayoría en el Congreso, ya fuera por votos propios o por acuerdos con otras fuerzas. En 1999, el colorado Jorge Batlle pactó una coalición con los blancos y, tres semanas después de anunciarlo, le ganó sin problemas a Tabaré Vázquez.

En 2004, el Frente Amplio triunfó en primera vuelta. En 2009 y 2014, José Mujica y Vázquez tuvieron que ir al balotaje, pero ya habían conquistado la mayoría parlamentaria en octubre. Si se observan las encuestas que circulaban dos meses antes de las elecciones de 2014, el frenteamplismo sumaba casi diez puntos porcentuales más de intención de voto que hoy.

El Frente Amplio lleva 15 a√Īos ininterrumpidos de gesti√≥n: m√°s de lo que gobern√≥ el kirchnerismo en la Argentina y el Partido de los Trabajadores en Brasil. La primera raz√≥n de su estancamiento electoral es el desgaste por el ejercicio del poder y no haber constru√≠do (o haber impedido que se consolidaran) nuevos liderazgos partidarios.

**Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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