Ene 15 2012
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OpiniónSociedad

Un caso universal no cerrado / La verdadera muerte de Pablo Neruda

No se trata de poner en duda el delirio m√≠stico-asesino de quienes prohijaron, impulsaron o fueron parte de la dictadura militar-c√≠vica que asol√≥ al territorio chileno entre 1973 y 1990 ‚ÄĒo la a√Īoran‚ÄĒ; el asunto es otro: se trata de saben qui√©nes y bajo qu√© √≥rdenes asesinaron ‚ÄĒsi lo hicieron‚ÄĒ a uno de los grandes poetas del siglo XX. Es un debe de la cultura chilena a la cultura del mundo. Una nota de Alemania y otra de M√©xico.

I ‚Äď Muerte de Pablo Neruda: ¬Ņc√°ncer o asesinato?

La versión oficial sobre la muerte del poeta chileno está en duda. Su principal biógrafo y el abogado querellante comentan la investigación judicial que busca aclarar si el premio Nobel fue asesinado. | VICTORIA DANNEMANN.*

12 días después del golpe militar en Chile, el domingo 23 de septiembre de 1973, el poeta Pablo Neruda moría en la Clínica Santa María, en Santiago. Todo estaba previsto para que al día siguiente viajara a México, donde sería recibido como invitado por el presidente de ese país. El avión esperaba en el aeropuerto para trasladarlo cuanto antes.

Sin embargo, este viaje que convertir√≠a a Neruda en la segunda figura m√°s importante de la resistencia a la dictadura, despu√©s de la viuda del presidente Allende, nunca se realiz√≥. El poeta falleci√≥ ese domingo y la versi√≥n oficial ‚Äďsostenida en forma un√°nime hasta hace poco- fue que el premio Nobel de Literatura dej√≥ de existir a causa del avanzado c√°ncer de pr√≥stata que sufr√≠a desde hac√≠a algunos a√Īos.

Sin embargo, recientes declaraciones del chofer del poeta, Manuel Araya, a una publicación mexicana, han generado controversia. Araya postula que Neruda habría muerto a causa de una inyección que le fue puesta en el centro asistencial  ese mismo domingo.

‚ÄúHay numerosos informes m√©dicos y de testigos que acreditan que Pablo Neruda no padec√≠a de caquexia producto del c√°ncer, como indica el certificado de defunci√≥n de la cl√≠nica‚ÄĚ, se√Īala el abogado del Partido Comunista, Eduardo Contreras, el cual present√≥ una querella por este caso.

El jurista aclara que caquexia es un estado de deterioro general avanzado y sostenido en el tiempo. Sin embargo, fotos y testimonios, incluido el del embajador mexicano, demostrarían que en esos días el poeta conversaba y caminaba, y no habría estado grave ni moribundo.

Contreras agrega que en medios de prensa chilenos, al d√≠a siguiente del deceso, se public√≥ que Neruda habr√≠a sufrido un infarto luego de que le pusieran una inyecci√≥n para calmarle los dolores. Uno de los m√©dicos que lo atendi√≥ declar√≥ que efectivamente se le puso un calmante. ‚ÄúLa gran pregunta es en qu√© dosis. Y tampoco tenemos certeza de qu√© le inyectaron‚ÄĚ, agrega Contreras.

38 a√Īos despu√©s

Hoy el caso est√° en manos del juez Mario Carroza, el mismo que investig√≥ recientemente el fallecimiento del ex presidente Salvador Allende. El magistrado est√° realizando diversas diligencias y citando a declarar a testigos. Ante la solicitud de la ficha m√©dica de Neruda, la cl√≠nica contest√≥ que no posee este documento. ‚ÄúPara m√≠ es muy impactante y muy extra√Īo ‚Äďse√Īala el abogado Contreras- que no tengan la ficha de una figura internacional como es Neruda. Y por otra parte, esta es la misma cl√≠nica donde m√°s tarde asesinaron al ex presidente Eduardo Frei‚ÄĚ.

‚ÄúNo tengo dudas de que a Neruda lo mataron. Sobre lo √ļnico que tengo dudas es si lo voy a poder demostrar‚ÄĚ, afirma Contreras. El abogado cree que el juez podr√≠a ordenar la exhumaci√≥n del cuerpo en las pr√≥ximas semanas para que sea sometido a peritajes forenses, como se le ha solicitado.

Sin embargo, no hay certeza sobre la posibilidad de llegar a informes concluyentes. Los restos del poeta estuvieron sepultados en Santiago y luego fueron trasladados a  su residencia de Isla Negra, frente al mar. Forenses consultados por los querellantes tienen opiniones diversas. Si bien la tecnología actual permitiría encontrar la presencia de algunas sustancias inoculadas, el efecto de la humedad de la costa podría dificultar los hallazgos.
Hasta ahora, la Fundación Neruda se ha opuesto a la investigación y a que los restos del poeta sean exhumados.

El √ļltimo d√≠a

Recientemente han aparecido nuevos testimonios, incluido el de una testigo que afirma que la viuda del poeta, Matilde Urrutia, le dijo que √©ste fue asesinado. ¬ŅPor qu√© ella y Manuel Araya no hablaron antes?

El abogado Contreras afirma que el clima de represi√≥n acall√≥ cualquier otra versi√≥n que no fuera la oficial: ‚ÄúPor una parte el temor ante la dictadura cre√≥ esta idea que se transform√≥ en mito. En un momento en que todos andaban corriendo por salvar su vida, nadie reclam√≥ y pas√≥ como un hecho m√°s‚ÄĚ.

Mientras Neruda estaba hospitalizado, Araya y Matilde Urrutia habr√≠an viajado a Isla Negra a buscar algunas pertenencias que el poeta encarg√≥ para el viaje. Seg√ļn Araya, Neruda los llam√≥ para que regresaran en forma urgente, diciendo que le hab√≠an inyectado algo contra su voluntad. El chofer relata que al llegar lo encontraron agitado y ten√≠a una mancha rojiza en el abdomen.

Araya habría sido enviado por un médico a comprar un medicamento y en la calle fue detenido por una patrulla y llevado hasta el Estadio Nacional, lugar de detención donde permaneció dos meses.

‚ÄúManuel era un muchacho de origen campesino ‚ÄĒagrega Eduardo Contreras-‚ÄĒ. Vio que asesinaban a varios dirigentes y dice que trat√≥ de hablar, pero no lo escucharon. Ya estaba instalado en la conciencia colectiva de Chile que Neruda muri√≥ de c√°ncer‚ÄĚ.

En busca de la verdad

En Berlín, el mayor biógrafo del poeta, David Schidlowsky, autor de Las  furias y las penas: Pablo Neruda y su tiempo, considera  que es muy valioso hacer una investigación de este tipo para aclarar las causas de su muerte y despejar todas las dudas, ante la aparición de estos nuevos antecedentes.

El profesor y estudioso en literatura indica que en sus indagaciones sobre Neruda no encontr√≥ datos sobre un posible homicidio. Efectivamente el autor de los 20 poemas de amor estaba sufriendo las complicaciones del c√°ncer que podr√≠a explicar su deceso a los 69 a√Īos de edad, pero las nuevas informaciones aparecidas ameritan una investigaci√≥n.

‚ÄúYo creo que la figura de Neruda es tan internacional que aclarar c√≥mo muri√≥ no va a cambiar su figura de gran poeta, con sus altos y bajos como todo ser humano ‚ÄĒindica Schidlowsky‚ÄĒ, pero para Chile s√≠ es muy importante saber la verdad, para la confrontaci√≥n de lo que fue la dictadura. Porque si llegan a demostrar que el segundo premio Nobel que tuvo Chile fue asesinado‚Ķ una barbaridad como esa es inaceptable‚ÄĚ.

Aunque no se pueda demostrar la acción de terceros en la muerte de Neruda,   investigadores y cercanos al poeta siempre han sostenido que el golpe militar y la llegada de Augusto Pinochet al poder fue un duro revés para el estado anímico del poeta, que habría acelerado el proceso de su muerte.

‚ÄúAhora que hay nuevos antecedentes y dependiendo de los resultados de la investigaci√≥n, es de esperar que se encuentre a los responsables, en caso de que¬† haya sido asesinado‚ÄĚ, concluye David Schidlowsky.

* Periodista.
Editora: Claudia Herrera Pahl
En Deutsche Welle (www.dw-world.de).

II ‚Äď Analg√©sico pudo causar muerte de Neruda

Es tal vez imposible evitar las suspicacias. Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura, el gran poeta latinoamericano, hubiera podido ser el gran vocero de la oposición a la dictadura de Augusto Pinochet. Sin embargo, falleció 24 horas antes de su salida de Chile rumbo a México, en los turbulentos días que siguieron al golpe militar.

Mientras que su viuda neg√≥ un posible asesinato y su fundaci√≥n dice lo mismo, la teor√≠a renaci√≥ casi 40 a√Īos despu√©s dejando en evidencia las sospechas que han pendido en esta naci√≥n de 17 millones de personas sobre el hecho de que la historia completa, siniestra y truculenta de lo ocurrido en los d√≠as posteriores al golpe permanece oculta.

La versión oficial dice que la pena que le ocasionaron el golpe militar y la muerte de su íntimo amigo, el presidente Allende, lo sumieron en una depresión que aceleró su enfermedad y lo mató 12 días después.

Pero los indicios de que Neruda no muri√≥ de causas naturales en la v√≠spera de viajar cobraron relevancia cuando el Partido Comunista chileno (PC) decidi√≥ finalmente escuchar la denuncia de Manuel Araya, chofer, secretario y guardespaldas del poeta, seg√ļn la cual fue asesinado.

El 5 de diciembre Araya pidió la exhumación del cadáver para despejar las dudas. Dijo que Neruda murió pocas horas después de una inyección de dipirona que le aplicaron en el estómago, y que le causó fiebre y malestar generalizado.

El abogado del PC, Eduardo Contreras, present√≥ una denuncia por el presunto homicidio del poeta en mayo, luego de que la revista mexicana ¬ęProceso¬Ľ publicara una entrevista con Araya que caus√≥ revuelo internacional. ¬ęFue ese a√Īo que conocimos a Manuel Araya: su relato es coherente y comprobable¬Ľ, dijo Contreras, jurista especializado en derechos humanos.

Neruda perteneci√≥ por 28 a√Īos al PC hasta el d√≠a de su muerte.

Araya dice que un médico, que no atendía a Neruda cuando estaba internado en una clínica, le puso u ordenó ponerle la inyección letal.

Neruda hab√≠a sido recluido en la Cl√≠nica Santa Mar√≠a por un c√°ncer de pr√≥stata que sufr√≠a, por padecer de flebitis y de una artrosis en la cadera. ¬ęCoincidentemente¬Ľ, dijo Araya en tono ir√≥nico, el m√©dico Sergio Draper, ¬ęiba pasando por el pasillo, (cuando) la enfermera lo llama diciendo que Neruda ten√≠a muchos dolores, y este m√©dico, muy gentil, va y le coloca una dipirona (un analg√©sico), y la dipirona… lo mata¬Ľ.

Araya no fue testigo directo de los hechos. Dice que una enfermera le contó la historia y que no recuerda su nombre.

Se intent√≥ establecer comunicaci√≥n, sin √©xito, con Draper llamando a la cl√≠nica y al Colegio de M√©dicos de Chile. Pero en un reportaje de la revista √Ď, del argentino diario El Clar√≠n del 6 septiembre de 2011 titulado ¬ŅQui√©n mat√≥ a Pablo Neruda?, Draper dijo que ¬ęa Neruda lo vi s√≥lamente un instante, el domingo 23 de septiembre, a m√≠ no me correspond√≠a atenderlo.

¬ęEse d√≠a la enfermera de turno me dijo que, aparentemente, Neruda sufr√≠a de mucho dolor, le dije que se le aplicar√≠a la inyecci√≥n indicada por su m√©dico, si mal no recuerdo fue una dipirona… Fui nada m√°s que un interlocutor. Es el colmo que estemos constantemente bajo sospecha¬Ľ.

El 24 de septiembre de 1973, el diario chileno El Mercurio public√≥ una versi√≥n similar a la de Araya. Dijo que Neruda falleci√≥ ¬ępor causa de un ataque al coraz√≥n… a consecuencia de un shock sufrido. Luego de hab√©rsele puesto una inyecci√≥n de calmante su gravedad se acentu√≥¬Ľ, entr√≥ en un estado de precoma y falleci√≥ a las 22:30.

El juez que investiga el caso de Neruda, Mario Carroza, no ha decidido si ordenará la exhumación de los restos del poeta, enterrado en Isla Negra, donde vivía.

Seg√ļn el abogado Contreras, el juez pidi√≥ la historia cl√≠nica de Neruda pero el director m√©dico de la cl√≠nica, Cristi√°n Ugarte, respondi√≥ que en virtud del tiempo transcurrido, 38 a√Īos, ya no se encuentra en los archivos. El abogado indic√≥ que la ficha del hospital, ubicado en el vecino puerto de Valpara√≠so, muestra que la enfermedad estaba bajo control.

La exhumaci√≥n, no obstante, podr√≠a no servir para aclarar las dudas. ¬ęEs poco probable que sea √ļtil la exhumaci√≥n, salvo que quedara alg√ļn resto de alguna sustancia t√≥xica en la m√©dula de los huesos¬Ľ, dijo el m√©dico forense Luis Ravanal. ¬ęUna cosa es detectar la sustancia, pero otra es demostrar que est√° en concentraciones suficientes para matarlo. Es decir, es dif√≠cil demostrar que estaba en dosis letales o terap√©uticas¬Ľ .

Araya dijo que intent√≥ en ocho ocasiones, al menos, explicarle a la dirigencia del PC que Neruda muri√≥ envenenado. ¬ęYo golpe√© tantas puertas, nadie me escuchaba¬Ľ. Agreg√≥ que lo intent√≥ durante la dictadura y despu√©s del retorno de la democracia, en 1990.

¬ęEra un muchacho cuando trabajaba con Neruda… no lo conoc√≠a nadie, viv√≠amos en dictadura, no est√°bamos en ese tiempo preocupados de informaciones distintas a las de Matilde Urrutia (la viuda del poeta)¬Ľ, dijo Contreras. A√Īos despu√©s de su muerte, Urrutia declar√≥ en Europa que pensaba que al poeta lo hab√≠an asesinado, seg√ļn informaci√≥n de prensa que hace parte de la querella.

Neruda y Allende simbolizan una turbulenta y confrontacional era en la historia de Chile y sus muertes ocurridas después del 11 de septiembre de 1973 han estado envueltas bajo el misterio.

Las autoridades recientemente exhumaron el cuerpo de Allende y confirmaron que el ex presidente se suicidó y que no fue capturado cuando las tropas se tomaron La Moneda.

Nueve a√Īos despu√©s, en enero de 1982, falleci√≥ el ex presidente Eduardo Frei Montalva, presuntamente envenenado con talio y derivados del gas mostaza en la misma Cl√≠nica Santa Mar√≠a. Un juez especial acus√≥ a cuatro m√©dicos y a dos agentes de la dictadura de suministrarle las sustancias t√≥xicas al ex mandatario. Sus restos fueron exhumados y el caso se encuentra en investigaci√≥n.

El médico Draper fue uno de varios médicos llamados a declarar en el proceso de Frei, quien se recuperaba de una operación de hernia en la misma clínica pero repentinamente empeoró y murió. Conteras dice que el certificado de defunción del poeta indica que murió de caquexia: una desnutrición extrema causada por una rápida baja de peso, que origina tal debilidad que impide desarrollar actividades mínimas.

Al momento de su muerte Neruda, sin embargo, pesaba m√°s de 100 kilos, seg√ļn Araya y el embajador de M√©xico en Chile en 1973, Gonzalo Mart√≠nez Corbal√°. √Čl dijo desde Ciudad de M√©xico que ¬ęel Pablo Neruda con que yo habl√© el s√°bado 22 (de septiembre) era el mismo del primer d√≠a que lo conoc√≠ f√≠sicamente (en Isla Negra, en 1972), en su cama, en su rec√°mara, pero l√ļcido¬Ľ.

El ex diplom√°tico, que visit√≥ varias veces a Neruda en la cl√≠nica para arreglar detalles de su salida del pa√≠s, dijo que el poeta ¬ęhablaba, hac√≠a bromas… y estaba muy l√ļcido¬Ľ. Tambi√©n dijo que antes de las declaraciones de Araya jam√°s pens√≥ que Neruda hubiera muerto asesinado, pero que ahora tiene ¬ędudas¬Ľ.

El cree que si el poeta hubiera llegado a M√©xico, se pudo haber convertido en un gran opositor de la dictadura. ¬ęLa historia moral de Neruda era universal, no pod√≠a haber sido contenida en M√©xico y en Am√©rica Latina… Con Neruda vivo hubiese sido muy distinto¬Ľ, dijo Mart√≠nez.

La Fundaci√≥n Pablo Neruda, que maneja su herencia y legado, incluyendo los derechos de autor y la administraci√≥n de sus casas-museo, desestim√≥ la tesis del asesinato. ¬ęNo parece razonable construir una nueva versi√≥n de la muerte del poeta, s√≥lo sobre la base de las opiniones de su chofer, quien viene insistiendo en este asunto sin m√°s prueba que su parecer¬Ľ, afirma en un comunicado la fundaci√≥n que preside [el abogado] Juan Agust√≠n Figueroa.

Entre el legado de Neruda están las casas-museo La Sebastiana y La Chascona, un terreno de cinco hectáreas próximo a su residencia en Isla Negra, variadas colecciones que recopiló a lo largo de su vida de libros, mascarones de proa, relojes, pinturas y los derechos de autor de su prolífica producción.

La casa de Isla Negra la don√≥ en vida al Partido Comunista, pero los militares la confiscaron el mismo a√Īo del golpe. Otra casa se la dio a su ex esposa Delia del Carril.

Araya y Contreras coinciden en precisar que el autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada murió sin hacer testamento, pues nadie veía cercana su muerte a pesar del cáncer.

El embajador Mart√≠nez record√≥ que ten√≠a un avi√≥n esperando en el aeropuerto de Santiago y que despu√©s de que Neruda se enter√≥ de c√≥mo se desarrollaba la represi√≥n contra los opositores en Chile, decidi√≥ aceptar la invitaci√≥n del entonces presidente Luis Echeverr√≠a para viajar ¬ęcomo invitado del gobierno mexicano¬Ľ , el s√°bado 22 de septiembre.

Cuando el embajador llegó a buscar a Neruda a la clínica el sábado, Neruda simplemente le dijo que había posponer su viaje hasta el lunes. El ex diplomático mexicano decidió no discutir con Pablo Neruda, pero los 300 asilados que tenía montados en un avión, listos para volar al exilio, tuvieron que esperar encerrados en la aeronave pues si la abandonaban significa salir de territorio de México y caer en riesgo, dijo el embajador Martínez.

Fue el domingo, seg√ļn Araya, el d√≠a que le pusieron la inyecci√≥n a Neruda. El embajador Mart√≠nez asisti√≥ a su funeral en La Chascona, su casa de Santiago. Horas antes, hab√≠a sido asaltada por los militares que destruyeron gran parte de sus colecciones. Un peque√Īo cortejo de cuatro o cinco veh√≠culos parti√≥ hacia el Cementerio General. Al acercarse, vieron a filas de soldados a cada lado de la calle del cortejo.

Pese a la amenaza de los soldados apuntando con sus fusiles, la gente empezó a aglutinarse poco a poco. Urrutia y algunos embajadores se bajaron de los vehículos y empezaron a caminar. De repente, el cortejo creció hasta llegar al medio millar de personas aproximadamente.

La multitud empezó a entonar el himno de la Internacional Socialista, hasta que el murmullo se convirtió en un canto a voz en cuello.

En el diario mexicano El Universal (www.eluniversal.com.mx).

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Oscar Vargas
      7 abril 2012 1:10

      Tristes recuerdos que no olvidaremos

      Aquiles