Jun 23 2006
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Opinión

UN MAR DE POSIBILIDADES PARA BOLIVIA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La situaci√≥n internacional, que en Am√©rica Latina se hab√≠a mantenido quieta por casi 20 a√Īos luego del reordenamiento de la pol√≠tica mundial que provoc√≥ el fin del bloque socialista de naciones, ha comenzado este √ļltimo tiempo a sacudirse de un modo premonitorio, augurando d√≠as dif√≠ciles que obligar√°n a una definici√≥n de principios a los gobiernos que ofician de democr√°ticos en la regi√≥n.

Este idílico edén de dos décadas de abuso globalizado tutelado por Estados Unidos, se resquebraja en América Latina con la aparición de gobiernos decididos a rebelarse contra el desgraciado sino con el cual el libertinaje neoliberal quiere lapidar a las naciones económicamente débiles.

No son ahora las ideologías las que empujan a las masas por el camino de la ruptura del statu quo como ocurría hasta la debacle del socialismo. Hoy es la aparición de figuras excepcionales las que, con su actitud rupturista y desafiante, han ido despertando en los pueblos un ánimo de lucha cuyo principal logro es ir anulando la apatía y el fatalismo que predominara en América Latina después de la década de los ochenta.

Entre estos l√≠deres destacan las figuras de Evo Morales en Bolivia y Hugo Ch√°vez en Venezuela. A ello se agrega la propia Cuba, que poco a poco abandona el papel de relicto tur√≠stico para los que, por un m√≥dico precio, quer√≠an conocer el Jurasic Park del socialismo, comenzando otra vez, como dec√≠a Nicol√°s Guill√©n ‚Äúa sacar las u√Īas del mapa‚ÄĚ, protagonizando ‚Äďcon Venezuela y Bolivia‚Äď el tri√°ngulo de las Bermudas que quita el sue√Īo al se√Īor Bush.

Una vez m√°s el pensamiento bolivariano

De estos tres ¬ęinquietantes¬Ľ ejemplos, Bolivia, como pa√≠s lim√≠trofe, es el que obliga a Chile a involucrarse en la suerte que pueda correr esa sociedad hermana en sus intentos por independizar su destino del capital for√°neo.

La situaci√≥n boliviana luego del triunfo de Morales en las urnas, se va complicando de manera peligrosa a medida que se profundizan las reformas que recuperan para el pa√≠s las riquezas nacionales en manos de empresas extranjeras. Como lo se√Īala su vicepresidente Alvaro Garc√≠a Linera, el riesgo de una intervenci√≥n armada de Estados Unidos ‚Äďque los ilusos cre√≠an superada para el mundo antes de Iraq‚Äďva tomando cada vez una forma m√°s concreta a medida que la labor de zapa de la CIA en el ejercito boliviano encuentra mayor resistencia.

El gobierno de Evo Morales requiere con urgencia del apoyo internacional, en especial de Chile, gobernado por una coalición que nació del antifascismo y que cuenta con un Partido Socialista que no puede borrar con el codo del oportunismo lo que sembrara el mejor militante que una vez entregó a la conciencia digna del mundo: Salvador Allende. Es por eso que el acto solidario más valioso del gobierno de la socialista Michelle Bachelet hacia Bolivia, que vive estos días uno de los momentos más cruciales de su historia, es aceptar discutir una solución real al problema marítimo de la nación altiplánica, no importa si esa solución requiere un plazo prudente para implementarla.

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La historia de las relaciones chileno-bolivianas ha tenido desde siempre como principal escollo las aspiraciones marítimas del país altiplánico y cuya solución compromete a ambos Estados. Urge, hoy más que nunca, encontrar el camino de un arreglo que fortalezca las relaciones bilaterales, reconstituyendo lazos cuya solidez se puede poner a prueba a corto plazo, a juzgar por las amenazas cada vez más preocupantes que se ciernen sobre el gobierno de Evo Morales.

Un viejo fantasma de utilería

La antigua reivindicaci√≥n boliviana de su acceso al mar ha sido, en nuestra opini√≥n, mal enfocada en el pa√≠s altipl√°nico, m√°s a√ļn si el inter√©s por resolverla, como es l√≥gico, no ocupa el mismo nivel de prioridad para ambas naciones. La p√©rdida de los territorios de Bolivia que hoy son una parte del norte chileno, es un asunto que, independiente de las causas de la guerra y de su resultado, pertenece irremediablemente a la historia y que no puede seguir siendo debatido a casi siglo y medio de distancia.

Bolivia ha cuestionado siempre la Guerra del Pac√≠fico como una injusta y de corte imperialista por parte de Chile ‚Äďen lo que b√°sicamente tiene una gran cuota de raz√≥n si se analiza considerando los antecedentes de aquellos a√Īos‚Äď, pero que es una materia ya caduca y que pertenece a la realidad que se vivi√≥ en esa √©poca.

Es por eso que azuzar los sentimientos nacionalistas del pueblo boliviano en base a este enfoque, atando a ello la legitima aspiraci√≥n mar√≠tima de la naci√≥n, s√≥lo consigue provocar ‚Äďsiempre a juicio nuestro‚Äď una reacci√≥n visceral del pueblo chileno para el cual la Guerra del Pac√≠fico es lo que en jerga judicial se llama ‚Äúcosa juzgada‚ÄĚ, es decir: un pasaje de la vida de la naci√≥n que pertenece a la historia casi remota del siglo XIX y que hoy s√≥lo se considera m√°s bien una cantera de h√©roes para la iconograf√≠a nacional que un sentimiento de odiosidad hacia nuestros vecinos bolivianos y peruanos.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que la ingerencia inglesa y su interés por apoderarse de las riquezas del salitre, un recurso que ya ni siquiera se explota, jugaron un papel importante en los orígenes del conflicto, independiente del heroísmo conmovedor demostrado por los soldados de los tres países en guerra; conflicto que fue un episodio más de la historia lamentable de desunión de las naciones latinoamericanas que se ubica en otra época y en otras circunstancias.

Esgrimirla hoy como pilar del problema del mar por parte de Bolivia, más aun si está marcada con cierto tinte revanchista, es lo que provoca la reacción refractaria del lado chileno, que se ve compelido a vincular el problema geográfico a un capítulo del pasado que debe quedar definitivamente guardado en el escaparate de la historia.

Otra cosa distinta es plantear la cuesti√≥n del encierro continental de Bolivia como un problema al cual urge encontrar una soluci√≥n racional y a lo que puede contribuir Chile por la factibilidad que tiene de abrir a Bolivia un corredor hacia el Pac√≠fico por territorio chileno con una eventual colaboraci√≥n tambi√©n de Per√ļ. Las bases de esta discusi√≥n deben ser la legitimidad de la aspiraci√≥n boliviana y de cualquier pa√≠s que se encontrara en esta situaci√≥n, desvincul√°ndola de una supuesta obligaci√≥n legal o moral de Chile derivada de una guerra que, como dijimos, ocurri√≥ hace casi 150 a√Īos.

Una forma nueva para enfrentar un viejo problema

En Chile son cada vez m√°s los que comprenden que el encierro continental de Bolivia indiscutiblemente ha contribuido a retrasar su desarrollo, toda vez que el mar ha constituido por muchos siglos la v√≠a comercial natural de los pa√≠ses. Miles de chilenos corearon ‚Äú¬°Mar para Bolivia!‚ÄĚ el 10 de marzo en el court central del Estadio Nacional en el homenaje rendido al Presidente Evo Morales de visita en Chile en esos d√≠as. Eso demuestra que la opini√≥n p√ļblica chilena puede entender con cierta facilidad la justeza de la aspiraci√≥n altipl√°nica, siempre que ello se desvincule del concepto de reivindicaciones territoriales derivadas de una guerra del pasado.

Es entonces, fundamental abocarse con todos los medios posibles a despertar en la opini√≥n p√ļblica de ambos pa√≠ses una disposici√≥n plenamente conciente y novedosa de la necesidad de solucionar la aspiraci√≥n boliviana sin recurrir a odiosidades ancestrales, eliminando del di√°logo la fraseolog√≠a revanchista que puede ser muy rentable en tiempos electorales, como lo dijo el propio Evo Morales, pero que s√≥lo sirve para alejar a√ļn m√°s el entendimiento tan necesario ahora que el nuevo gobierno de Bolivia ha abierto un mar de posibilidades de justicia para la postergada naci√≥n andino-amaz√≥nica.

En este mismo esfuerzo por impulsar una solución consensuada por ambos países se inscribió la reciente visita de los parlamentarios chilenos que, por propia iniciativa, se reunieron con sus colegas bolivianos en La Paz. Ella es una muestra del tipo de iniciativas que se deben impulsar a uno y otro lado de la frontera para sensibilizar a los pueblos en el correcto enfoque de la materia.

La reacción extemporánea del gobierno de Bachelet ante este paso, dado por un grupo de senadores y diputados de la Concertación, es producto de las profundas contradicciones que se mueven en el fondo de una coalición que nació como una respuesta concreta a una situación concreta como lo era la dictadura militar chilena.

La cambiante situaci√≥n internacional, sobre todo el paulatino viraje de pa√≠ses como Bolivia y Venezuela a posiciones radicalizadas de franca rebeli√≥n contra el capitalismo neoliberal ‚Äďtan aplaudido en el lado chileno‚Äď tensiona a estos gobiernos en los que cohabitan centroderechistas e izquierdistas con un pasado ardoroso, que puede volverse vigente en cualquier momento, obligando a una definici√≥n que puede cambiar dram√°ticamente el devenir buc√≥lico de estas coaliciones que emanan cada vez m√°s un persistente olor a contubernio.

La salida al mar para Bolivia se convierte en este minuto, más que nunca, en una necesidad que sobrepasa el interés puramente económico y de desarrollo para ese país. Su solución, a la que puede contribuir decisivamente el gobierno de Chile, ayudará a cimentar el prestigio de Evo Morales, fortaleciéndole en su lucha antiimperialista. Así lo entiende también Estados Unidos que comienza a mover a sus peones históricos como lo es la derecha chilena para evitar dicha posibilidad.

No en vano los gritos m√°s estridentes contra la iniciativa de los parlamentarios que viajaron el fin de semana pasado a La Paz, vienen de conspicuos pinochetistas que azuzan chovinismos trasnochados en su af√°n de desplazar el eje actual del problema. Es dable que eso suceda.

Pero lo que no se puede tolerar es la complicidad de directivas y dirigentes de la izquierda concertacionista que rueda desde hace tiempo cuesta abajo por la pendiente de las claudicaciones ideológicas, y que puede pagar caro sus debilidades cuando haya que defender con todo a Bolivia y Venezuela de la cada vez más cercana agresión imperialista, es decir, cuando llegue la hora de los hornos.

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* Escritor y científico.

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