Nov 5 2016
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Política

Un martes que puede conmover al mundo

El próximo martes 8 de noviembre se realizarán las elecciones en Estados Unidos. En esta oportunidad ellas adquieren un valor especial. Usualmente las ofertas electorales eran parecidas o, por lo menos, previsibles. Se sabía que los republicanos expresan, dentro del país, a la franja más pro-mercado y conservadora.

En cambio los dem√≥cratas, muy vinculados a los sectores financieros, aparec√≠an como m√°s abiertos y con la perspectiva de darle al Estado un rol m√°s activo. La pol√≠tica internacional de ambas fuerzas es ‚Äďtradicionalmente- bastante parecida, como tambi√©n lo es su pol√≠tica de destinar gigantescos recursos al aparato militar lo que les permite constituirse en ‚Äúgendarmes del mundo‚ÄĚ.

El sistema electoral de los Estados Unidos tiene algunas caracter√≠sticas que es bueno recordar. La elecci√≥n presidencial no es directa, se votan electores por Estado y √©stos eligen al Presidente reunidos en un Colegio Electoral, donde cada elector conserva su libertad de voto. El voto no es obligatorio y lo podr√°n ejercer los mayores de 18 a√Īos que ‚Äďpreviamente- se hubieran inscripto en el registro respectivo. La poblaci√≥n actual de los Estados Unidos supera los 320 millones de personas, de los cuales unos 245 millones se encuentran en edad de votar. Tradicionalmente votan algo m√°s del 50% de la poblaci√≥n en edad de hacerlo.Hillary_Clinton

En medio de la crisis en la que -desde hace varios a√Īos- est√° envuelto el capitalismo actual y su propuesta de globalizaci√≥n mundial, se est√° dando un fen√≥meno pol√≠tico que particularmente afecta a pa√≠ses europeos y que ahora se ha extendido a los Estados Unidos. Se trata del auge de diferentes particularidades de un nacionalismo que no acuerda con las propuestas globalizadoras y que practica pol√≠ticas de tipo xen√≥fobo. La reciente votaci√≥n en el Reino Unido contra la perspectiva de seguir permaneciendo dentro de la Uni√≥n Europea es una rotunda manifestaci√≥n de esa tendencia.

Si bien el resto de los países de Europa, a excepción de Hungría, sostienen políticas globalistas, en varios de ellos esta expresión de nacionalismos locales avanza con fuerza. Esa tendencia llegó a los Estados Unidos, primera potencia mundial y cabeza indiscutida del mundo occidental. La candidatura, que originariamente parecía carecer de toda posibilidad, de Donald Trump es la manifestación de esa postura.

Hoy en las elecciones estadounidenses hay dos tipos de confrontaciones. Una, la tradicional entre republicanos y dem√≥cratas. La otra, entre quienes defienden el globalismo ‚ÄďHillary Clinton- y quienes abrevan en la idea que los Estados Unidos deben cerrarse m√°s sobre s√≠ mismos y su tradicional cultura anglo sajona.

Naturalmente que la dirigencia del sistema mundial, interesado en continuar con las actuales pol√≠ticas globalistas, est√° poyando a Hillary. Esto pasa al interior de los Estados Unidos y tambi√©n en el exterior de ese pa√≠s. Eso ha hecho que la opini√≥n p√ļblica mundial est√© orientada hacia una aprobaci√≥n de Hillary y condena de Trump. Si el triunfo de Hillary es la continuidad del globalismo, la perspectiva de Trump es el recrudecimiento de los conflictos entre los propios pa√≠ses centrales y el riesgo de guerra que eso conlleva.

Este creciente posicionamiento, por este tipo de políticas, refleja el cansancio de vastos sectores sociales en cuando a los regímenes vigentes, ya no respecto de tal o cual partido sino con referencia a la mayoría de los mismos. Encabezan esta rebeldía los sectores más acomodados que piden menos y menos impuestos y los más pobres de todo tipo, particularmente los que se van quedando sin trabajo, que no ven futuro en la continuidad de las actuales políticas.

Por  otro lado sabemos que en Estados Unidos los intereses bancarios y de los grandes productores de armas están por detrás de todos los gobiernos. Es difícil imaginar su relación con un eventual gobierno de Trump, al que procurarán domesticar y subordinar.

En los √ļltimos d√≠as hubo dos llamativos esc√°ndalos que perjudican a Hillary. Uno de ellos gira sobre la reapertura de una investigaci√≥n del FBI por unos emails (correos) que la se√Īora Clinton envi√≥ desde un servidor privado cuando era secretaria de Estado. El otro hecho que se difundi√≥ es que una columnista de CNN le filtr√≥ a Hillary preguntas de uno de los debates que mantuvo con Trump.

M√°s all√° de lo que se diga no hay dudas acerca de que hay sectores de poder que trabajan para Trump. Lo cierto es que pase lo que pase, el ‚Äúfen√≥meno Trump‚ÄĚ va m√°s all√° del candidato y refleja un cierto descontento de la sociedad estadounidense: √Čste descontento est√° all√≠ gane o pierda el candidato que hoy lo expresa.

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