Mar 27 2018
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Economía

Un mundo sin bancos es posible

| Los autores del libro ‘El fin de la banca’ est√°n convencidos de que los avances tecnol√≥gicos permitir√°n vivir sin las entidades de cr√©dito convencionales.Argumentan que los bancos fueron una forma sensata de organizar el sistema financiero durante la era industrial, pero han dejado de ser √ļtiles para el progreso. En su opini√≥n, el sistema bancario se ha convertido en un ¬ęproyecto p√ļblico-privado disfuncional¬Ľ en el que las garant√≠as universales del Estado conviven con una regulaci√≥n ineficiente.

En lugar de arreglar la banca, hemos de prepararnos para su final. Esta es la idea central de un libro elocuente y provocador que parte de la base de que la crisis financiera de 2007-2008 no fue una consecuencia inevitable de la codicia humana, sino el resultado de la pérdida de control sobre la voracidad de los bancos por parte de los reguladores. Los esfuerzos de estos por evitar los excesos del sistema, sostienen sus autores, sirvieron de muy poco debido al uso intensivo de las tecnologías de la información.

El fin de la banca (Taurus, 2018) explica que son precisamente los cambios provocados por la revoluci√≥n digital los que servir√°n en un futuro para organizar un sistema financiero libre de bancos, aprovechando sus ventajas sin ser v√≠ctimas de sus peores consecuencias. ‚ÄúLa tecnolog√≠a de la informaci√≥n ofrece nuevas posibilidades que hacen que los bancos sean superfluos‚ÄĚ, sostienen los autores. ‚ÄúY el fin de la banca se√Īalar√° el inicio de un sistema financiero moderno‚ÄĚ.

Tras el seud√≥nimo Jonathan McMillan hay dos profesionales con amplia experiencia en econom√≠a y finanzas. Uno de ellos, que prefiere permanecer an√≥nimo, trabaja en un gran banco internacional y conoce en profundidad los entresijos de las finanzas actuales. El otro es el acad√©mico y periodista J√ľrg M√ľller, especializado en el impacto de la regulaci√≥n bancaria en la estabilidad macroecon√≥mica y el bienestar. Ambos explican que el principal objetivo de su libro es mostrar c√≥mo restablecer un sistema financiero que promueva la estabilidad, la productividad y la justicia distributiva de la econom√≠a. Ellos lo tienen claro: la existencia de un sistema financiero sin bancos es no s√≥lo deseable, sino posible.

Motivo que hace urgente un cambio es, en su opini√≥n, que el sistema bancario se ha convertido en ‚Äúun proyecto p√ļblico-privado disfuncional‚ÄĚ en el que las garant√≠as universales del Estado conviven con una regulaci√≥n ineficiente. Ello permite a las entidades bancarias obtener inmensos beneficios a base de asumir riesgos cuando las cosas van bien, mientras que los Estados asumen las p√©rdidas cuando llegan los malos tiempos. Suena familiar, ¬Ņno?

Y si no hay bancos, ¬Ņc√≥mo se organizar√° el sistema financiero? Para empezar, los escritores vaticinan que la banca tiene los d√≠as contados como instituci√≥n dedicada a la creaci√≥n de dinero a partir del cr√©dito. En su lugar, los nuevos instrumentos surgidos de los avances tecnol√≥gicos, como los pr√©stamos entre particulares ( peer to peer, o P2P), los mercados virtuales y las monedas digitales, abren multitud de posibilidades para satisfacer la demanda de liquidez y de pr√©stamos seguros. Prescindir de los bancos, por lo tanto, no pone el peligro la capacidad de los particulares y las empresas de administrar sus propios asuntos financieros.

¬ŅY qu√© pasar√° con los bancos centrales? Los autores invitan a reflexionar sobre el papel que hoy desempe√Īan estas instituciones, en exceso ligada a las actividades de la banca privada, y proponen dos herramientas de pol√≠tica monetaria para sostener un sistema de precios funcional: la cuota de liquidez y la renta incondicional. En el nuevo sistema financiero sin banca, las funciones del dinero y del cr√©dito estar√≠an separadas y corresponder√≠an al √°mbito p√ļblico y al √°mbito privado, respectivamente.

Los autores aseguran que establecer un marco legal para un nuevo sistema financiero sin bancos resulta m√°s sencillo que desenmara√Īar el viejo sistema bancario. Reconocen que el cambio ser√° dif√≠cil debido a que las d√©cadas de descontrol bancario han creado una enorme red de ‚Äúinterdependencias financieras‚ÄĚ. No explican, sin embargo, c√≥mo ser√° la transici√≥n de un sistema a otro, y tampoco entran a analizar los problemas internacionales o los efectos secundarios que la reforma traer√≠a consigo. Se centran en explicar cu√°l es, para ellos, el destino apropiado, no el camino para alcanzarlo.

La complejidad del sistema financiero actual, en el que algunos de los mejores economistas, f√≠sicos, matem√°ticos y abogados se afanan en crear productos imposibles de comprender para los profanos, hace imposible iniciar un debate pol√≠tico sobre la reforma financiera, se√Īalan M√ľller y su an√≥nimo colega, por no hablar de red de intereses que une al poder financiero con el pol√≠tico. Para los autores, lo que impidi√≥ que los pol√≠ticos hicieran cambios radicales tras la crisis financiera fue la opacidad. Mientras persona muy formadas gran formaci√≥n sigan teniendo dificultades para comprender qu√© sucede en la trastienda, afirman, la actividad bancaria descontrolada persistir√°.

En este sentido, ambos se muestran pesimistas. Creen que aunque ha dejado de ser necesaria, la banca va a seguir dominando nuestro sistema financiero. Llevar a cabo actividades bancarias con todas las garantías del Estado, pero sin una regulación real, es demasiado rentable desde el punto de vista individual a pesar del tremendo precio que se cobra de la sociedad. Por eso, precisamente, quieren acabar con la banca.

*Publicado en el n√ļmero 56 de la revista Alternativas Econ√≥micas

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