Ago 4 2005
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Opinión

Un museo y la religión, la historia, las personas

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Desde hace ya tiempo siento una profunda molestia cuando me encuentro ante la presencia de líneas de pensamiento excluyentes que tienden a perpetuar, sin fundamento alguno, supuestas “culturas superiores” que adquirieron esa categoría por el solo hecho de haber vencido y sojuzgado a sus enemigos. fotoEnemigos que, normalmente lo eran por intereses económicos de aquellos que detentaban el poder militar o político, y no de aquellos que desde su sabiduría recuperaban los conocimientos de los antiguos o bien, día a día, cultivaban la tierra, cocían el pan o forjaban los arados.

Este sentimiento se me hace mas evidente y fuerte cuando las aseveraciones provienen de personas que por su cargo o dignidad se encuentran en un sitial admirado por el común de los mortales y, desde allí, están en condiciones de servir de paradigma a la sociedad. Paradigma que puede inducir al bien o al mal, a la verdad o a la mentira.

DESDE UNA MIRADA

A la luz de lo anterior y porque quiero y admiro el esfuerzo que despliega la Orden de San Francisco por cuidar el legado patrimonial que está a su cargo, es que me he puesto a hilvanar estas líneas para ver si podemos establecer algunos distingos y precisiones:

En www.museosanfrancisco.cl/historia.htm se dice “Durante siete siglos, España lucha por su territorio y por su fe combatiendo al Islam, hasta que en, 1492 los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, consiguen unificar el territorio y expulsar de la península a los últimos moros invasores.

“España se transforma en baluarte del catolicismo en Europa y en cabeza de la Contrarreforma.

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“Ese mismo año, 1492, se agranda con el Nuevo Mundo que descubre Colón, y traslada a esta inmensidad de tierras y mares sus ideales: la grandeza de España y la expansión de la fe católica. Estos ideales, encarnados tal vez inconscientemente en soldados, cazadores de fortuna y aventuras, lograron, junto a la labor de los sacerdotes, la colonización de América y la cristianización de millares de infieles.

“Así se gestan nuestra cultura mestiza y las naciones americanas.

“En esta empresa civil y religiosa las manifestaciones artísticas ocupan un lugar destacado porque fueron un medio eficaz en la comunicación del mensaje cristiano a los aborígenes, quienes muy luego convirtieron su corazón a la fe católica, y por ella se incorporaron en la cultura occidental”.

UN CAMBIO DE PERSPECTIVA

 
Ante lo anterior propongo este otro texto:

Durante siglos las tribus bárbaras que venían del norte y oeste de Europa, invadieron la península ibérica y diezmaron a sus habitantes originarios. Luego de constituir una guirnalda de reinos y señoríos más o menos primitivos abandonaron las creencias de sus abuelos y adoptaron la nueva, el cristianismo, que les venía de Roma, capital del imperio.

Por otra parte las tribus bereberes provenientes del sur cruzaron el estrecho, al mando de un puñado de árabes, y se instalaron en la península. Así nacieron otros reinos, los de Taifas, herederos del Califato de Córdoba, capital de la Europa Occidental civilizada y culta de la época.

Durante siglos la gente educada y culta de las tres religiones occidentales: judíos, musulmanes y cristianos, encontró acogida en los reinos musulmanes de igual forma como judíos y musulmanes tuvieron cabida en los reinos y en las cortes cristianas, sin que ello supusiera o consiguiera evitar la existencia de contiendas periódicas.

No hay que olvidar que el mítico Cid Campeador fue indistinta y sucesivamente vasallo de señores musulmanes y cristianos, sin tener nunca que abjurar de su fe; no olvidemos tampoco que son legendarios ya los aportes hechos a la recuperación de los textos clásicos, griegos y romanos, muchos de ellos solo en versiones árabes (los originales, en gran medida se fueron perdiendo por ignorancia o por los incendios de los  bárbaros y de los cruzados).

Sin los árabes andalucíes, sin Averroes o sin Maimónides no podríamos disfrutar los textos de Santo Tomás de Aquino.

Finalmente, en 1492 los reyes de Castilla y de Aragón, llamados los Reyes Católicos, invaden Granada –como habían invadido antes otros reinos: Cataluña, Nápoles, Sicilia, etc.– y expulsan a los musulmanes y a los judíos de la tierra que durante 8 y 15 siglos, respectivamente, había sido su patria: el-Alandalús y Sefarad.

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Con el objeto de afianzar el poder de la Casa de Trastámara, Isabel y Fernando –“Tanto monta, monta tanto”– convierten a la naciente España en “baluarte del catolicismo en Europa y en cabeza de la Contrarreforma”. Vale decir, la modernidad en su incipiente etapa absolutista, transforma en enemigos en la fe a sus “hermanos en el libro”: judíos, musulmanes y protestantes.

Como una manera más de prolongar su política de expansión imperial y consolidar “la grandeza de España y la expansión de la fe católica”, Isabel arma la expedición de Cristóbal Colón e invade los territorios que eran ocupados por aztecas, incas y otros pueblos. Para ello se ampararon en la supuesta fe y en supuestos ideales, “encarnados tal vez inconscientemente en soldados, cazadores de fortuna y aventuras”.

De esta manera se logró con el auxilio de “los sacerdotes, la colonización de América y la cristianización de millares” de personas que profesaban otras religiones, pertenecían a otras culturas y tenían otras costumbres. De paso, al igual que lo hicieron con sefardíes y andalusíes, mataron, destruyeron y avasallaron.

“Así se gestan nuestra cultura mestiza y las naciones americanas”.

“En esta empresa civil y religiosa las manifestaciones artísticas ocupan un lugar destacado porque fueron un medio eficaz en la comunicación del mensaje cristiano a los aborígenes, quienes muy luego”, y ante la observación de que es mejor se cristiano que ser quemado en una hoguera o ser torturado en la mazmorras de la Santa Inquisición, “convirtieron su corazón a la fe católica, y por ella se incorporaron en la cultura occidental”.

Hacia el final de su reinado y tratando de hacer alianzas que fortalecieran sus posiciones en Europa, los Reyes Católicos casan a su hija Juana (llamada “La Loca”) con Felipe de Ausburgo (llamado “El Hermoso”)  ella es, en rigor, la primera y única cabeza coronada española –ya que sus padres lo eran de Castilla y de Aragón– y su hijo, y luego el resto de los reyes “españoles” pertenecen a casas alemanas, austriacas y francesas hasta llegar al día de hoy cuando, luego de la masacre que hicieron Franco, Hitler y Musolini del pueblo español, con la bendición y ayuda de la iglesia católica, y de 40 años de dictadura, exilo, etc., también amparados por la iglesia española, vuelven a reinar los Borbones y el próximo monarca será un Borbón y Grecia.

VIVIR LA HISTORIA

Creo que cada ciudadana y ciudadano, al margen de sus preferencias sexuales, creencias religiosas, grupo étnico al que pertenece o corriente política a  la que suscribe, tiene el deber de respetar a sus semejantes y hacer valer sus derechos.

Por ello defenderé el derecho de hacer votos de castidad o de mantenerse célibe antes del matrimonio, aunque no entienda por qué se hace. Pero también creo que el Director del Museo de San Francisco, al afirmar aseveraciones como las que aparecen en el portal internet de Museo San Francisco sólo colabora a perpetuar una visión a histórica, parcial, colonialista y descalificadora que no contribuye al entendimiento entre las personas, ni al respeto de nuestros derechos humanos fundamentales.

Suponer que su dios es el único verdadero, y su cultura es la superior y válida es una prepotencia que solo pueden compartir Torquemada, Ben Laden y el sionismo fundamentalista, pero que jamás compartirían Raimundo, arzobispo de Toledo, Hernado de Talavera, arzobispo de Granada, Averroes, Maimónides, Avicena, Ibn Gabirol, Sor Teresa de Avila o San Juan de la Cruz, todos ellos, cristianos, judíos o musulmanes, pertenecientes al territorio que hoy llamamos España y a quienes debemos la chispa de humanidad y tolerancia que aún anida en nosotros y que posturas como la suya no contribuyen en nada a preservar.

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* Ciudadano chileno, profesor.

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