May 14 2014
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EconomíaPolítica

Un nuevo Alca se negocia en silencio

A pesar de su importancia estrat√©gica para Am√©rica Latina y su impacto de magnitudes en el plano econ√≥mico y pol√≠tico en nuestros pa√≠ses, las negociaciones de un acuerdo de libre comercio entre la Uni√≥n Europea y el Mercosur no est√°n presentes en la agenda p√ļblica. El regreso del ‚Äúlibre-comercio‚ÄĚ como f√≥rmula de integraci√≥n al mundo ‚Äúdesarrollado‚ÄĚ reaparece a casi diez a√Īos del rechazo al ALCA en la Cumbre de las Am√©ricas de Mar del Plata en 2005.

Así como aquel hecho reflejó un cambio político positivo en la región luego de las rebeliones populares y la crisis del neoliberalismo, la posibilidad de este nuevo acuerdo expresa tendencias de cambio en un sentido regresivo.
 
El escenario internacional

Lo primero a se√Īalar es que el contexto en que avanzan las negociaciones para el acuerdo UE-Mercosur es el de la continuidad de una importante crisis econ√≥mica internacional de la que no se percibe el final, y cuyo epicentro hoy est√° en Europa. Producto de ella, en algunos pa√≠ses del Viejo Continente los √≠ndices de desocupaci√≥n superan los dos d√≠gitos, sobre todo entre mujeres y j√≥venes; los sistemas financieros fueron ‚Äúauxiliados‚ÄĚ por los Estados con salvatajes millonarios pero contin√ļan quebrados y se suceden fuertes convulsiones sociales frente al desarme de las viejas conquistas de los Estados de bienestar. En √ļltima instancia todos estos hechos son fruto de transformaciones a nivel global del capitalismo.

En segundo lugar y como consecuencia de estas modificaciones a escala planetaria, en las √ļltimas d√©cadas se vieron cambios significativos en el comercio internacional. Si bien el nivel de concentraci√≥n del comercio no ha variado, ya que los diez pa√≠ses principales concentran el 50% del intercambio global, s√≠ se ha modificado sensiblemente la composici√≥n de estas potencias, fundamentalmente con la incorporaci√≥n de China (hoy principal exportador del mundo) y de Corea del Sur. Aunque estos pa√≠ses no tienen capacidad, al menos por el momento, de disputar la hegemon√≠a mundial, constituyen un obst√°culo serio para los intereses de las viejas potencias europeas y de los Estados Unidos.

En tercer lugar y vinculado a esto √ļltimo tenemos el fracaso de las discusiones en la Organizaci√≥n Mundial de Comercio (OMC) para liberalizar el comercio internacional, producto de los intereses encontrados entre las distintas econom√≠as. Luego de la virtual disoluci√≥n de las ‚ÄúRondas de Doha‚ÄĚ durante el 2013, producto de la falta de acuerdo tras m√°s de diez a√Īos de negociaciones, se buscan salidas alternativas.

En este contexto se enmarca no s√≥lo la discusi√≥n de un tratado de libre-comercio entre el Mercosur y la UE sino tambi√©n entre esta √ļltima y los EEUU (‚ÄúAcuerdo Transatl√°ntico sobre Comercio e Inversi√≥n, ATCI), lo que implicar√≠a una suerte de triangulaci√≥n en el eje de occidente que podr√≠a funcionar como barrera para la penetraci√≥n China en la regi√≥n. Por otro lado, si bien en el plano latinoamericano el proyecto del ALCA fracas√≥, EEUU motoriz√≥ la ‚ÄúAlianza del Pac√≠fico‚ÄĚ que integra a Chile, Colombia, Per√ļ y M√©xico y desde donde se viene avanzando en los planes de liberalizaci√≥n del comercio internacional con Asia, Norteam√©rica y Europa.
 
El acuerdo y sus consecuencias para América Latina

Si bien la Uni√≥n Europea conserva el status de principal socio comercial del Mercosur, tanto en destino de exportaciones como en fuente de nuestras importaciones, y contin√ļa siendo el principal inversor extranjero de la regi√≥n, su peso en ambos rubros viene disminuyendo en los √ļltimos a√Īos cediendo terreno al competidor asi√°tico. La relaci√≥n comercial no es diferente a la que sign√≥ toda nuestra historia. Mientras que nosotros les vendemos productos primarios y derivados (en nuestro caso fundamentalmente agro-industriales) ellos nos venden maquinarias e insumos para la industria. Sim√©tricamente nuestros pa√≠ses cobran aranceles contra la importaci√≥n de productos industriales, mientras que los europeos los establecen a las materias primas. La misma situaci√≥n ocurre en materia de subsidios, en donde Europa destina unos 50 mil millones de euros anuales para apuntalar su producci√≥n primaria.

Las razones de esta situaci√≥n son de larga data e incluyen tanto elementos econ√≥micos como de dominio pol√≠tico. L√≥gicamente la eliminaci√≥n rec√≠proca de aranceles entre el Mercosur y Europa, en lugar de modificar las caracter√≠sticas de esta relaci√≥n comercial asim√©trica, la profundizar√≠an, es decir que nuestras exportaciones se primarizar√≠an a√ļn m√°s y nuestra dependencia de bienes de capital, de insumos y tecnolog√≠a se har√≠a a√ļn m√°s elevada.

Pero el peligro es mayor, ya que avanzar en un acuerdo de libre comercio con Europa podría ser el primer paso para realizar acuerdos de esta naturaleza con otros bloques comerciales dominantes y de manera directa o indirecta, con Estados Unidos. De hecho no habría razón para hacerlo sólo con la Unión Europea pero rechazarlo frente a otras potencias, lo que implicaría una apertura total de las economías del cono sur, en correlaciones de fuerza de suma debilidad. En definitiva, nada demasiado diferente a lo que habría ocurrido con el ALCA en caso de prosperar a principios de siglo.

La teor√≠a econ√≥mica liberal plantea que acuerdos de esta naturaleza son favorables porque aumentan las exportaciones y por ende la producci√≥n, lo que ser√≠a beneficioso para el empleo y los ingresos. Sin embargo la expansi√≥n que viene aparejada por los acuerdos de libre comercio se reduce a las actividades ‚Äúcompetitivas‚ÄĚ, que en nuestro pa√≠s son las agro-industriales, las cuales generan muy poco valor agregado, empleo e ingresos. Por el contrario, la contrapartida de inundaci√≥n de productos manufacturados de origen europeo perjudicar√≠a la incipiente y d√©bil producci√≥n manufacturera local empeorando los niveles de empleo e ingreso, adem√°s de potenciar las presiones al desequilibrio de las cuentas externas.

Lo que tampoco asume la teoría económica liberal es que en la actualidad del mundo capitalista globalizado, más de la mitad del comercio internacional es intra-firma. Esto significa que en lugar de intercambio de bienes producidos entre distintos países que pueda generar beneficio para ambas partes, se trata en realidad de la integración de empresas trasnacionales que diversifican su producción en distintas economías aprovechando las ventajas de cada una para reducir sus costos. En consecuencia un acuerdo de libre comercio en lugar de mejorar el intercambio comercial entre países, simplemente abarataría los costos de las empresas perjudicando a los Estados y por tanto facilitaría las estrategias globales de las multinacionales en nuestro continente.ue mercosur

Seg√ļn los pocos transcendidos medi√°ticos el Mercosur (exceptuando a Venezuela) avanza en esta discusi√≥n impulsada fundamentalmente por Brasil y llegar√≠a a hacer una primera propuesta a la Uni√≥n Europea en el mes de junio de 2014. Argentina, que se ven√≠a oponiendo a esta posibilidad ahora se muestra m√°s abierta. El silencio absoluto con el que estas negociaciones se est√°n manejando no resulta sorprendente, ya que contradicen el esp√≠ritu con el que se rechaz√≥ el ALCA. En lugar de abrir una discusi√≥n con el conjunto de la sociedad en relaci√≥n a este tema, se intenta avanzar sin que nadie se entere. Esto es lo que denuncian los Movimientos Sociales hacia el ALBA, protagonistas diez a√Īos atr√°s del rechazo del ALCA.

En este marco resulta aun más urgente comenzar a instalar este tema en la discusión y generar conciencia de la importancia que tiene para el futuro del pueblo argentino y latinoamericano.

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