Ene 18 2019
750 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Un nuevo fantasma atormenta Europa

A partir de la derrota de Teresa May en el parlamento ha quedado claro que un nuevo fantasma est谩 atormentando Europa. Ya no se trata s贸lo del fantasma del comunismo que destap贸 el Manifiesto de Marx en 1848 sino del fantasma del fracaso de la globalizaci贸n neoliberal, que ha regido sin oposici贸n desde la ca铆da del muro de Berl铆n hasta la crisis financiera de 2009.

Los gobiernos gastaron en 2008 la asombrosa cifra de 62 billones de d贸lares para salvar el sistema financiero y casi la misma cantidad en 2009 (ver Britannica book of the year, 2017). Seg煤n el estudio publicado por el Banco de Reserva Federal, esto sucedi贸 a un costo de 70.000 d贸lares por cada estadounidense.Resultado de imagen para fracaso de la globalizacion

Las instituciones econ贸micas abandonaron con retraso la macroeconom铆a que estaban utilizando hasta entonces para evaluar el crecimiento del PIB (producto interno bruto) y comenzaron a interesarse en la forma en que se redistribu铆a el crecimiento. Por ende, el FMI, el Banco Mundial (tambi茅n debido a la insistencia de los estudios de la sociedad civil, sobre todo los elaborados por Oxfam), llegaron a la conclusi贸n que se estaba gestando un enorme problema de desigualdad.

Por supuesto, si los 117 billones de d贸lares se hubieran distribuido a la gente, ese dinero habr铆a provocado una notable expansi贸n del consumo, aumentando las manufacturas, los servicios y los fondos para las escuelas, los hospitales, la investigaci贸n, etc. Pero los pueblos quedaron totalmente marginados de las prioridades del sistema.

Bajo el gobierno de Renzi en Italia, 20 mil millones de d贸lares fueron destinados a salvar cuatro bancos, mientras que los subsidios para la juventud italiana pod铆an calcularse ese mismo a帽o en mil millones de d贸lares en el mejor de los casos.

Por tanto, despu茅s de la crisis de 2008-2009 todo se desintegr贸. En todos los pa铆ses de Europa (con excepci贸n de Portugal y Espa帽a, que ahora se ha puesto al d铆a) surgieron partidos populistas de derecha y el sistema pol铆tico tradicional comenz贸 a desmoronarse.

Los nuevos partidos resultaban atractivos para los perdedores de la globalizaci贸n: los obreros cuyas f谩bricas hab铆an sido trasladadas a donde los costos fueran m谩s bajos para maximizar las utilidades; los peque帽os tenderos desplazados por la llegada de los supermercados; los que quedaron redundantes ante las nuevas tecnolog铆as, como la Internet, en el caso de las secretarias; los jubilados cuyas pensiones quedaron congeladas para reducir el d茅ficit nacional (en los 煤ltimos 20 a帽os la deuda p煤blica se hab铆a duplicado a nivel mundial). Se hab铆a abierto una nueva brecha entre quienes disfrutaban de la globalizaci贸n y los que fueron sus v铆ctimas.

Es evidente que el sistema pol铆tico estim贸 que deb铆a rendir cuentas a los ganadores y los presupuestos se inclinaron a su favor.聽 Los centros de poblaci贸n tuvieron prioridad porque ahora viv铆an en ellos el 63% de los ciudadanos. Los perdedores se concentraban mayormente en el 谩mbito rural, donde se hicieron muy pocas inversiones de infraestructura. Por el contrario, con el pretexto de la eficiencia, se cortaron muchos servicios: l铆neas de ferrocarril suspendidas y hospitales, escuelas y bancos cerrados.

La gente se vio obligada a trasladarse con frecuencia varios kil贸metros para ir al trabajo y a utilizar un auto para ello. Un aumento modesto de los precios del combustible provoc贸 la rebeli贸n de los chalecos amarillos. No ayud贸 que de los 40 mil millones que obtiene el gobierno franc茅s de los impuestos a los recursos energ茅ticos, menos de la cuarta parte regres贸 a favor de la infraestructura del transporte o de los servicios.

Las universidades, los hospitales y otros servicios en los centros de poblaci贸n sufrieron mucho menos, fueron focos de excelencia donde no falt贸 el transporte p煤blico, y una nueva brecha se abri贸 entre esas poblaciones y las del 谩mbito rural, entre los que hab铆an cursado estudios y recibido instrucci贸n y los que quedaban alejados y atomizados en el interior.

Surgi贸 una nueva brecha y el pueblo vot贸 en contra del sistema de los partidos tradicionales que los hab铆a ignorado. Este mecanismo fue el que elev贸 a Trump al poder y provoc贸 la victoria del Brexit en el Reino Unido. Esta brecha est谩 provocando la eliminaci贸n de los partidos tradicionales y auspiciando el regreso del nacionalismo, la xenofobia y el populismo. No est谩 trayendo de vuelta a la derecha ideol贸gica sino a las derechas e izquierdas viscerales, con escasa ideolog铆a鈥

Todo esto debiera ser obvio鈥

El sistema est谩 dirigiendo su atenci贸n a los perdedores por primera vez, pero ya es demasiado tarde. La izquierda est谩 pagando la dr谩stica ilusi贸n de Tony Blair, quien, considerando que la globalizaci贸n es inevitable, decidi贸 que ser铆a posible dejarse llevar en la cresta de la ola. Entonces, la izquierda perdi贸 contacto con las v铆ctimas y mantuvo la lucha por los derechos humanos como su principal identidad que la distingu铆a de la derecha.

Eso fue bueno para las ciudades, donde los gays y los LGBT, las minor铆as (y las mayor铆as, como las mujeres) pod铆an congregarse, pero distaba de ser una prioridad para los del interior.

Mientras tanto, las finanzas continuaron creciendo, convirti茅ndose en s铆 mismas en un mundo que ya no estaba vinculado a la industria y los servicios, sino a la especulaci贸n financiera. La pol铆tica pas贸 a ser subordinada. Los gobiernos rebajaron los impuestos a quienes escondieron la incre铆ble cantidad de 62 billones de d贸lares en para铆sos fiscales, seg煤n lo se帽ala Tax Justice Network. Se estima un flujo anual de 600 mil millones de d贸lares, el doble del costo de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas.

Adem谩s, los Papeles de Panam谩, aunque s贸lo revelaron un peque帽o n煤mero de propietarios de cuentas, identificaron al menos a 140 pol铆ticos importantes de 64 pa铆ses: el primer ministro de Islandia (que se vio obligado a renunciar), Mauricio Macri de Argentina, el presidente Petro Poroshenko de Ucrania, un grupo de socios cercanos de Vladimir Putin, el padre de David Cameron, el primer ministro de Georgia, y as铆 sucesivamente.

No es de extra帽ar que los pol铆ticos hayan perdido su brillo y que ahora se los considere corruptos, in煤tiles o ambas cosas.

En el actual orden econ贸mico, Emmanuel Macron actu贸 racionalmente rebajando el impuesto a los ricos para atraer inversiones. Pero ignor贸 por completo que para aquellos franceses que tienen dificultades para llegar al fin del mes, 茅sta era una prueba de que estaban siendo totalmente ignorados. Y los soci贸logos coinciden en que la verdadera 鈥減rimavera鈥 de los chalecos amarillos fue su b煤squeda de la dignidad.

Es ir贸nico que los partidos brit谩nicos, especialmente el聽 Conservador y el Laborista, debieran estar agradecidos por el debate sobre el Brexit. Es obvio que el Reino Unido est谩 cometiendo un suicidio, tanto en t茅rminos econ贸micos como estrat茅gicos. Con un Brexit 鈥榙uro鈥, sin acuerdo alguno con la Uni贸n Europea, podr铆a perder al menos el siete por ciento de su PIB.

Empero, la brecha que permite la victoria del Brexit en todos los pueblos, las ciudades, los sectores econ贸micos y financieros, los acad茅micos, los intelectuales y todas las instituciones, ha confirmado el temor de los habitantes del interior. Pertenecer a la Uni贸n Europea era rentable para las 茅lites, pero no para ellos. Escocia vot贸 en contra porque ahora tiene un programa distinto al de Inglaterra. Y esta brecha no va a cambiar con un nuevo referendo.

El hecho de que Westminsteer, la cuna de la democracia parlamentaria, no sea capaz de alcanzar un compromiso es una prueba fehaciente de que el debate no es pol铆tico sino un choque de mitolog铆as, como la idea de retornar al antiguo Imperio Brit谩nico. Es semejante a la idea de Donald Trump de reabrir minas de carb贸n. Contemplamos un pasado m铆tico como si fuera nuestro futuro. Esto es lo que propici贸 la explosi贸n de Vox en Espa帽a, por parte de quienes creen que la vida en la 茅poca de Franco era m谩s f谩cil y barata, que no hab铆a corrupci贸n, que las mujeres se quedaban en su lugar y que Espa帽a era un pa铆s unido, sin los separatistas de Catalu帽a y el Pa铆s Vasco. Corresponde a lo que Jair Bolsonari est谩 explotando en Brasil, presentando a la dictadura militar como una etapa en que la violencia era limitada. Nuestro futuro es el pasado 鈥

En consecuencia, esta brecha 鈥搖na vez que el Reino Unido resuelva de una manera u otra su dilema del Brexit鈥 pasar谩 a ser parte integral de la pol铆tica normal y provocar谩, como en otras partes, un declive dram谩tico de los dos principales partidos tradicionales. A menos que, mientras tanto, los partidos populistas, xen贸fobos y nacionalistas se hagan cargo del gobierno y demuestren que no tienen la respuesta a los problemas que han identificado tan acertadamente.

 

*Fundador y presidente de OtherNews, es periodista, experto en comunicaci贸n, comentarista pol铆颅tico, activista por la justicia social y clim谩tica y defensor de la gobernanza mundial.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario