Abr 16 2016
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Pol铆tica

Una Argentina que camina en la cornisa

Argentina, desde el punto de vista econ贸mico, pol铆tico y social est谩 caminando sobre una cornisa que no es f谩cil comprender y muchos menos explicar. Un extra帽o regreso al escenario grande de la pol铆tica de Cristina Fern谩ndez viuda de Kirchner; un gobierno con una br煤jula descompuesta y un Presidente hostigado por denuncias a las que se consideraba inmune; las dificultades econ贸micas y sus secuelas sociales; una Justicia que repentinamente aceler贸; amenazas diversas y multiplicidad de denuncias de todo tipo, le dan a la Argentina de hoy algunas perspectivas sobre las cuales es bueno ensayar algunas preguntas y respuestas.

La crisis econ贸mica: herencia y aportes propios

Guste o no, no se puede dejar de mencionar que Cristina lleg贸 boqueando al final de su mandato. Incluso la medida de 鈥渧enta d贸lares a futuro鈥, que ahora se ha judicializado, respond铆a a la l贸gica de 鈥渢irar para adelante鈥 una devaluaci贸n que tendr铆a que hacer Mauricio Macri, aunque 鈥揳quella decisi贸n- trajera efectos financieros nada buenos. Algo de esto lo escribieron el ex Presidente del Banco Central,聽聽 Alejandro Vanoli y el propio ex MiniMANOS-2stro Axel Kicilloff, siendo avalados por Cristina, en los papeles que dejaron en el despacho del Juez Claudio Bonad铆o.

La falta de d贸lares, el d茅ficit fiscal y la inflaci贸n contenida ten铆an acorralado al gobierno de Cristina y se trasladaron al gobierno que lo sucediera. Fue eso lo que motiv贸 que los propios economistas que asesoraban a Daniel Scioli (Mario Blejer y Miguel Bein) sostuvieran que lo central de las medidas adoptadas por el macrismo (terminar con el cepo cambiario y devaluar) estaba en sus agendas, aunque propusieran mecanismos m谩s amortiguados.

Claro que hab铆a otras posibilidades pero ellas no formaban parte de la alforja de posibilidades de esos dos candidatos porque ellas supondr铆an cambios mucho m谩s dr谩sticos, que ninguno de ellos estaba dispuesto adoptar.

A estas medidas compartidas que tienen que ver con la herencia, el macrismo le incorpor贸 algunos 鈥渄etalles鈥 que tienen que ver con sus propias caracter铆sticas. As铆 por ejemplo: Colocar el eje del combate a la inflaci贸n en el parate econ贸mico (que significa p茅rdida de puestos laborales tambi茅n en el sector privado) en lugar de operar sobre unos pocos y concentrados formadores de precios y encargar esa tarea a un Secretario de Comercio (Miguel Braun) parte de una familia (Braun Men茅ndez) due帽a de una cadena de supermercados, resulta casi una provocaci贸n.

En una direcci贸n semejante pretender reducir el 鈥済asto p煤blico鈥 despidiendo a empleados p煤blicos donde se mete en la misma bolsa a recientes 帽oquis con leales y 煤tiles trabajadores, es otra muestra de despreocupaci贸n social. Eso llega al cinismo cuando se cubren muchos de esos lugares con familiares o adicto propios.

Efectos sociales

Resulta obvio que las medidas econ贸micas adoptadas producen l贸gicos y da帽inos efectos sociales. Para no abundar sobre el tema basta tomar como propios los datos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Cat贸lica Argentina (UCA). Seg煤n los mismos, desmintiendo todas las cifras que hab铆a dado el kirchnerismo, la pobreza en diciembre del a帽o pasado era del 29% (11,6 millones de personas) y al terminar el primer trimestre de este a帽o est谩 en el 34,5%. (13 millones de pobres), es decir 1,4 millones de personas que se sumaron a los que se consideran pobres. En el mismo per铆odo los indigentes pasaron del 5,3% al 6,9%, unas 250 mil personas m谩s.

Estas cifras no merecen mayores comentarios solo dejan la responsabilidad de reflexionar que detr谩s de estos n煤meros hay personas de carne y hueso que viven con dolor los padecimientos que suponen esos datos.

La situaci贸n pol铆tica y sus perspectivas

ar cris y el pueblo16Encaminado el pago de los holdouts (buitres) y levantado el embargo por parte de la Justicia Norteamericana, el gobierno espera dejar atr谩s los sacudones de abril y luego de algunos meses de transici贸n meterse en el segundo semestre con bajas en la inflaci贸n e ir saliendo de la actual recesi贸n.

Tambi茅n sabe que para el caso que no pueda recorrer ese camino, su futuro es muy oscuro y tiene que prepararse para aguantar un verdadero terremoto pol铆tico. Hay m谩s de una voz que, en estos d铆as, sostiene que realizado el 鈥渢rabajo sucio鈥 el macrismo puede llegar a ser prescindible.

Por el lado de la oposici贸n habr谩 que ver si la simple pregunta que Cristina propuso para que sus seguidores formulen ante la sociedad, 驴cu谩ndo estabas mejor antes o ahora?, alcanza para reconstruir su liderazgo. No quedan dudas que nadie puede juntar la gente que Cristina moviliz贸 con su presencia en los Tribunales pero ello no parece suficiente para hegemonizar la oposici贸n.

Para que su propuesta del Frente Ciudadano pueda encaminarse depende de tres factores: Que la evoluci贸n de la coyuntura le deje un espacio adecuado; que la dirigencia 鈥減ejotista鈥 la acompa帽e, aceptando subordinarse nuevamente a La C谩mpora; que la propia Cristina pueda gambetear 鈥搒in muchas lastimaduras- algunas cuestiones judiciales que 鈥揹esde el punto de vista de la opini贸n p煤blica- no ser谩n tan 鈥渟encillas鈥 como la reciente citaci贸n de Bonad铆o. Todas estas variables tienen complejidades que van m谩s all谩 de las fuerzas que estuvieron representadas y la homenajearon en su glamoroso y forzado 鈥渞etorno鈥.ar cris y el pueblo16a

Pero al margen de estas consideraciones hay otro tema que es motivo de an谩lisis en varias mesas de especialistas. Se trata del hecho que da la impresi贸n que macrismo y kirchnerismo parecen ser parte de un peligroso juego de equilibristas que despliegan piruetas sin darse cuenta que no tienen red de protecci贸n.

Llueven las mutuas acusaciones, ante una justicia que repentinamente despert贸 de un largo letargo y para purificarse 鈥搃ndividual e institucionalmente- avanza a paso redoblado. Todo eso ocurre a la vista de una sociedad que demanda castigos a diestra y siniestra.

Es dif铆cil saber si alguien le podr谩 poner l铆mite a ese af谩n justiciero. El despliegue de esta tendencia puede llevar a unos y otros al borde del cadalso. En un momento que los principales l铆deres andan 鈥渇lojitos de papeles鈥 la ausencia de una real alternativa social y pol铆tica, fuera de toda sospecha ante la actual fiebre denunciadora, no es una cuesti贸n que podamos omitir.

De ser ciertas estas consideraciones es probable que tengamos por delante un prolongado per铆odo de inestabilidad, sin un liderazgo capaz de aglutinar una masa cr铆tica que le d茅 gobernabilidad al conjunto del actual 鈥渟istema鈥.

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