Nov 16 2015
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Política

Una lucha por el poder que sacrificó al Islam

 
Tras la muerte del rey Abdolá bin Abdulaziz Al Saud y la llegada al trono de Salman bin Abdulaziz en Arabia Saudí tuvieron lugar cambios profundos en la estructura de poder dentro del reino. El nuevo monarca por medio de una radical remodelación del gobierno, eliminó al expríncipe heredero Muqrin bin Abdulaziz, el exministro de Asuntos Exteriores, Saud al-Faisal, y Mutaib bin Abdolá. Tras estos cambios, el rey Salman nombró a Mohamad bin Nayef como el nuevo príncipe heredero y a Mohamad bin Salman como el nuevo ministro de Defensa y el príncipe heredero adjunto. Además, mediante amplios cambios a nivel de ministros y viceministros, el rey transfirió el poder a la familia Al-Sudairi.

 

Este traslado de poder recibió la reacción de otros príncipes de la casa real. Por lo tanto, se espera que esta corriente marginada, recurra a todos los medios de represalia. Entre tanto, existe esta posibilidad que los sin precedentes sucesos trágicos acaecidos durante los rituales de Hach de este año en las ciudades de La Meca y Mina sean el fruto de la lucha por el poder en Arabia Saudí.

 

No hay muchas posibilidades de que los príncipes y funcionarios marginados del poder en Arabia Saudí, entre ellos Muqrin bin Abdulaziz y Mutaib bin Abdolá, hayan estado detrás de los accidentes mortales del Hach. Sin embargo, hay que buscar las causas de estos incidentes  en las disputas internas de las actuales autoridades en el poder, sobre todo entre Mohamad bin Nayef y Mohamad bin Salman.

 

Según los analistas políticos, el rápido proceso de la transición de poder en Arabia Saudí y las grandes concesiones a Mohamad bin Salman, han causado que este joven hijo del rey sueñe con materializar planes políticos ambiciosos en el país, lo que ha afectado también la política exterior de Arabia Saudí. Entretanto, Mohamad bin Nayef, como el príncipe heredero y el ministro del Interior, se considera el mayor obstáculo ante las acciones totalitarias de Mohamd bin Salman. Por lo tanto, el escenario político de Arabia Saudí ha sido gravemente afectado por la rivalidad de estos dos altos príncipes.

 

De acuerdo con varios analistas de los asuntos estratégicos, los mortíferos accidentes de Hach, incluida la caída de una grúa en la Mezquita Al-Haram (con más de 100 muertos) y la estampida en Mina (con más de 4000 muertos) pueden tener raíces en esta misma rivalidad. Hay varios informes que indican que Mohamad bin Salman trata de allanar el camino para la destitución de Mohamad bin Nayef, quien como ministro del Interior es el principal responsable de la celebración de los rituales de Hach y la seguridad de miles de peregrinos procedentes de un gran número de los países del mundo. Los órganos de seguridad de Arabia Saudí que operan bajo la dirección de Mohamad bin Salman, podrían haber diseñado un complot para causar estos sucesos para mostrar la ineficacia de Mohamad bin Nayef. Este complot podría obligar al rey a despedir al príncipe heredero, dando lugar a un segundo golpe en el país con más autoridades y poderes para Mohamad bin Salman.

 

Por otra parte, Mohamad bin Nayef logró neutralizar muy bien esta conspiración y reducir las presiones en su contra con la divulgación en las redes sociales de un video que muestra a un convoy del ministro de Defensa, que supuestamente causó el cierre del paso de los peregrinos en Mina y una estampida que se saldó con la muerte de miles de personas. Además, llamó la atención el envío de las fuerzas de seguridad más experimentadas para  luchar en Yemen, para orientar las acusaciones y críticas hacia el ministro de Defensa y el rey.

 

Sin embargo, como consecuencia de esta lucha por el poder, murieron más de 4700 peregrinos, lo que generó una ola de denuncias de los países musulmanes contra Arabia Saudí.

 

Un experto de la organización estadounidense Fundación de Defensa de las Democracias, John Hannah, en un artículo publicado en Foreign Policy advirtió de que “si piensan que no había ya suficientes problemas de qué preocuparse en el Oriente Medio, hay que decir que Arabia Saudí se está encaminando hacia nuevos problemas. Desde la caída de los precios del petróleo hasta los errores en la política exterior y las crecientes tensiones con Irán, así como una serie de otros acontecimientos están creando desafíos serios para el régimen saudí. Si no se gestionan adecuadamente, estos eventos podrían convertirse en una tormenta total que aumenta significativamente el riesgo de inestabilidad en el reino, lo que tendría consecuencias incalculables para los mercados mundiales del petróleo y la seguridad en el Oriente Medio”.

 

A su juicio, la brecha actual dentro de la familia real saudí, la guerra contra Yemen, los problemas económicos, la tragedia de Hach y el aumento de las tensiones con Irán y la reducción de las intervenciones de Estados Unidos en el Oriente Medio suponen una amenaza auténtica que podría causar el colapso del reino saudí.

 

Ahora si consideramos también la lucha interna por el poder, la rivalidad entre los príncipes, sobre todo el príncipe heredero, y el hijo del rey, la enfermedad del monarca y las preocupaciones de los príncipes de la familia Al-Sudairi, sería mucho más difícil prever los problemas que podría causar Arabia Saudí para el futuro de la región.

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