Dic 25 2020
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Política

Una salida para Brasil

Brasil se encuentra en una encrucijada existencial de una dimensión difícil de imaginar. Es uno de los países con uno de los mayores desastres humanitarios causados por la pandemia. Brasil tiene alrededor del 2,8 por ciento de la población mundial, pero tiene el 13,9 de las muertes por Covid-19. Es el país que experimentó dos ataques graves contra la democracia y la primacía del derecho en poco tiempo:el golpe jurídico-político contra la presidenta Dilma Rousseff en 2016, y la grotesca manipulación judicialpolítica que condujo a la condena sin pruebas del expresidente Lula da Silva en 2018, hasta hoy el presidente más popular de la historia de Brasil. 

Es el país gobernado por un presidente, Jair Bolsonaro, quien ganó las elecciones después de que su rival fuera neutralizado ilegalmente y, no obstante, con la ayuda de una abrumadora avalancha de noticias falsas. Es el país gobernado por un presidente no sólo claramente incompetente para ocupar el cargo, sino también pro-fascista (defensor de la dictadura militar que gobernó el país entre 1964 y 1985, de la tortura de opositores democráticos, y que viene a poner bajo vigilancia a los defensores de los derechos humanos por supuestas actividades… antifascistas); es también cómplice activo del genocidio en curso en Brasil contra la población indígena y contra la población en general. Una salida para Brasil | Opinión | Página12

Es el √ļnico gobernante en el mundo que sigue negando la gravedad de la situaci√≥n de la pandemia y se niega a declarar el luto nacional por la muerte de tantos miles de brasile√Īos. Un gobernante que anuncia un producto sin prueba cient√≠fica de su eficacia, la cloroquina, producida por un empresario bolsonarista, de quien el gobierno adquiri√≥ suficientes existencias para abastecer al pa√≠s durante 18 a√Īos a un precio seis veces superior al precio por el que compr√≥ el mismo medicamento el a√Īo pasado. Es el pa√≠s donde los medios de comunicaci√≥n principales han mostrado a lo largo de los a√Īos un total desprecio por las reglas de la convivencia democr√°tica.¬†

Es el país donde Estados Unidos ha sido capaz de infiltrarse en el sistema judicial de la manera más fácil y eficaz para alinear la política exterior del país con los intereses estadounidenses en el continente y destruir el tejido económico del país en algunas áreas que compiten con las empresas estadounidenses (construcción, aeronáutica y combustibles fósiles). Finalmente, es el país donde, a pesar de todo esto y en el aparente funcionamiento normal de las instituciones democráticas, la popularidad del presidente, que ha disminuido considerablemente en los primeros meses de la pandemia, vuelve a crecer y lo posiciona para un segundo mandato a partir de 2022.

Teniendo en cuenta esto, la √ļnica salida posible para Brasil es, a m√°s tardar en 2022, poder poner fin democr√°ticamente a la pesadilla infernal del bolsonarismo. Aunque se han hecho muchos da√Īos irreversibles, la salida consistir√° en que los brasile√Īos y las brasile√Īas sientan pol√≠tica y ps√≠quicamente que se han despertado de una pesadilla, que est√°n vivos a pesar de los seres queridos perdidos, que nace un nuevo d√≠a y que un nuevo comienzo vuelve a ser posible.¬†

¬ŅCu√°les son las condiciones para esto? En primer lugar, el presidente y su clan deben ser investigados seriamente y, por todo lo que se sabe, si lo son, se concluir√° que hay suficientes pruebas para ser acusados, juzgados y encarcelados. Adem√°s, a nivel internacional, ya se han presentado varias denuncias antela Corte Penal Internacional de La Haya¬†contra el presidente Bolsonaro por la forma en que dirigi√≥ el pa√≠s durante la pandemia, por cr√≠menes de lesa humanidad y, en el caso de pueblos ind√≠genas, por genocidio, el m√°s grave de estos cr√≠menes.

En segundo lugar, los arquitectos de la grave degradaci√≥n de la democracia en los √ļltimos a√Īos, los jueces y fiscales del Ministerio P√ļblico que llevaron a cabo las ¬ęinvestigaciones¬Ľ de Curitiba, cometieron tantos y tales pisoteos que no s√≥lo deber√≠an ser retirados de la funci√≥n judicial que deshonraron, sino que deben ser juzgados, respetando todas las garant√≠as procesales, las mismas que negaron a las v√≠ctimas de su manipulaci√≥n macabra.

En particular Sergio Moro, el candidato estadounidense para las elecciones presidenciales de 2022, deber√≠a ser definitivamente eliminado de la vida pol√≠tica. ¬ŅC√≥mo fue posible que un juez federal mediocre de primera instancia asumiera la jurisdicci√≥n nacional y aprovechara el poder para violar las jerarqu√≠as m√°s elementales del sistema judicial? Que nadie sienta l√°stima por √©l, porque los Estados Unidos encontrar√°n la manera de compensarle por los servicios prestados, en particular con una posici√≥n internacional.

En tercer lugar, el expresidente Lula da Silva debe recuperar plenamente sus derechos pol√≠ticos frente a la diab√≥lica trampa judicial-pol√≠tica de la que fue v√≠ctima y cuyos rasgos m√°s grotescos comienzan a ser conocidos. En cuarto lugar, las fuerzas pol√≠ticas de izquierda deben estar convencidas de que se enfrentan a una situaci√≥n pol√≠tica excepcional que exige un comportamiento excepcional y que discutir en este momento si el PSB (partido socialista brasile√Īo) o el PDT (partido obrero democr√°tico) son o no de izquierda, o evitar articulaciones con un amplio abanico de fuerzas democr√°ticas de cara a las pr√≥ximas luchas electorales son actos de suicidio pol√≠tico que el pa√≠s se encargar√° de recordarles en los pr√≥ximos a√Īos.

En quinto lugar, los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil tienen que despertar de la inquietante somnolencia que les infundi√≥ la vida relativamente f√°cil que tuvieron durante la administraci√≥n de Lula da Silva. El pa√≠s del Foro Social Mundial es hoy un bochorno para todos los dem√≥cratas y activistas del mundo que vieron en Brasil, a principios de la d√©cada del a√Īo 2000, el pa√≠s l√≠der de una nueva era de movilizaciones sociales incisivas y pac√≠ficas guiadas por la idea inaugural de que ¬ęotro mundo es posible¬Ľ. Brasil, Bolsonaro, crisis, coronavirus | Investig'Action

Estas son las principales condiciones. Los tres primeros est√°n en manos del poder judicial brasile√Īo. Hay indicios de que los tribunales superiores se han dado cuenta de que el futuro de la democracia depende en gran medida de ellos. Han cometido muchos errores en el pasado reciente, han sido negligentes, si no c√≥mplices, ante violaciones flagrantes de la garant√≠a procesal que es la raz√≥n de ser del sistema judicial en una democracia. Pero hay se√Īales de que ser√°n la primera instituci√≥n en despertar de la pesadilla bolsonarista, y ahora no hay raz√≥n para dudar de que estar√°n a la altura de la carga hist√≥rica.

Ciertamente se han dado cuenta de que serán las próximas víctimas, si la ilegalidad sigue estando en libertad e impune. No deben dejarse intimidar por grupos extremistas o por el gabinete del odio. Tienen algunos buenos ejemplos en el continente de que los tribunales a veces saben cómo asumir la responsabilidad de ellos en un momento histórico dado.

Despu√©s de todo, ¬Ņqui√©n podr√≠a haber imaginado que el pol√≠tico m√°s poderoso de Colombia,¬†√Ālvaro Uribe, senador, expresidente del pa√≠s, responsable impune de muchos delitos y de la destrucci√≥n de los acuerdos de paz con la guerrilla, ser√≠a detenido bajo arresto domiciliario para no entorpecer la justicia que lo juzgar√° por decisi√≥n un√°nime de la Corte Suprema de Justicia?

 Traducción: Bryan Vargas Reyes

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