Mar 16 2005
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Opinión

UNICEF: cuánto “cuestan” los niños

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Carol Bellamy, directora del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dijo el 14 de marzo de 2005 que en el mundo hay millones de niños viviendo en situaciones de emergencia y que “no merecen ser olvidados”.

La declaración de la funcionaria tuvo como marco el Informe de Acción Humanitaria para 2005 referido de manera específica al financiamiento de las actividades de UNICEF en 33 países, 12 de los cuale corresponden a aquellos azotados por el reciente maremoto en el Índico.

“Esta elevada cifra puede dar una idea de la cantidad y diversidad de las crisis humanitarias a las que hacemos frente en la actualidad”, recordó Bellamy; que agradeció la acción de la comunidad planetaria “a través de generosas donaciones de la sociedad, el sector privado y los gobiernos” luego del tsunami (maremoto) del 26 de diciembre en Asia y parte de la costa oriental de África.

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Según Bellamy, la respuesta a esta crisis “es una expresión clara de lo que la Humanidad puede conseguir cuando el mundo se une con un objetivo común”. Lo que debe considerar también a “millones de mujeres y niños” cuya suerte está en juego en todo el mundo.

En el caso de los infantes, convien destacar un hecho: “hacen frente a conflictos, situaciones de postconflicto, desastres naturales y diversas epidemias, como el sida, que ponen en riesgo cada día su supervivencia y bienestar”, sin tener, por su edad, ni los conocimientos ni las herramientas adecuadas para sobrevivir.

La directora de UNICEF recordó que “Lejos de la atención de los medios de comunicación, un número de emergencias olvidadas siguen pasando inadvertidas”. Por lo que UNICEF –y la sociedad global– debe tener presente a “aquellas víctimas de crisis olvidadas”.

fotoLa infancia es un riesgo

El Informe de UNICEF subraya el peligro extremo en que viven los niños ante las enfermedades, la desnutrición y la violencia en situaciones de guerra. Los datos, alarmantes, son en vedad un llamado de alerta. Por ejemplo: “En los diez últimos años han muerto más de dos millones de niños como resultado directo del conflicto armado y el triple de este número se han quedado discapacitados o con lesiones graves”.

Por lo menos otros 20 millones de niñas y niños han debido abandonar sus hogares y más de un millón son huérfanos o están separados de sus familias. Sin olvidar que en el mundo hay unos 300.000 niños-soldados que participan en más de 30 conflictos alrededor del planeta.

Los efectos de las guerras civiles y las invasiones les impiden o destruyen la posibilidad de alimentarse, los dejan sin refugio ni seguridad social –salud, educación, vivienda–, y multiplican la precariedad de las familias y comunidades. Una de las más graves consecuencias de los conflictos armados, según UNICEF, es el desarraigo de niñas y niños. Las familias son destruida o separadas, las escuelas cierran y ambos desastres elimina la estabilidad y seguridad esenciales para su desarrollo.

Por otra parte –en absoluto menor– la violencia sexual y de género se ha constituido en “consecuencia” alarmante; niñas y mujeres son víctimas diarias de campañas de violencia sexual, de violación, mutilación, prostitución, embarazo forzoso y esclavitud sexual.

Dónde primero

UNICEF ha focalizado este año de 2005 su acción en: Chechenia –y las repúblicas vecinas–, Georgia, Tayikistán, Corea del Norte, Indonesia, Angola, Burundi, Eritrea, Etiopía, Lesotho, Malaui, Mozambique, Somalia, Suazilandia, Tanzania, Uganda, Zambia, Zimbabue, Territorios Palestinos Ocupados, Sudán, Nepal, Sri Lanka, Colombia, Haití, República Centroafricana, Chad, Costa de Marfil, República Democrática del Congo (RDC), Guinea Conakry, Liberia, Congo y Sierra Leona.

“Los niños y las niñas no pueden esperar, ya que incluso una crisis corta puede tener efectos devastadores para ellos”, dijo Bellamy al presentar el petitorio de más fondos: “Mientras luchan por sobrevivir, les ruego a todos ustedes que aumentemos nuestra ayuda a esos niños y niñas en situaciones de emergencia. No merecen ser olvidados”.

Según muchos analistas y estudiosos, la inclusión de Colombia y Haití en el informe de UNICEF –entre los 33 más necesitados de ayuda urgente– no es excusa para olvidar los casos de América Central –en especial Nicaragua y Guatemala– Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador y la Argentina; tampoco México, Bélice, Panamá o Paraguay.

En la muy católica América Latina sólo en Chile se producen más de 180.000 abortos anuales (un cálculo conservador), la mayor parte realizados por la falta de horizonte laboral para las mujeres.

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