Mar 8 2018
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Despacito por las piedras

Universidades brasileñas: El poder de la solidaridad

ReproduçãoLas universidades brasileñas dieron una lección al ministro de Educación, Mendonça Filho y mostraron, de forma cabal, la importancia de actuar conjunta y solidariamente contra los ataques golpistas en los más diversos ámbitos de la vida nacional.

En una represalia contra Luis Felipe Miguel, profesor titular de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia (UnB) y promotor del curso “El Golpe de 2016 y el futuro de la democracia en Brasil”, el ministro Mendonça Filho amenazó con la intervención de la Procuraduría General, la Contraloría General, el Tribunal de Cuentas y el Ministerio Público (Fiscalía) Federal para averiguar si hay algún “acto de improbidad administrativa o perjuicio al erario a partir de la disciplina”.

El tiro le salió por la culata.

Solidarias con la UnB, otras universidades -Unicamp, USP, UEPB, UFBA, UFAM, UFC, UFJF, UFMS, UFRN, UFRGS, UFSC, UNESP, UEL, UFSJ- ofrecerán el curso sobre el golpe de 2016 en este semestre. Solidaridad que también se expresa en el exterior: la Universidad de Bradford en Gran Bretaña ya incluyó el curso en su programa.

Es un mensaje claro para este o cualquier gobierno que se atreva a herir la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, valores fundamentales para la producción científica en cualquier país del mundo.

Como bien recuerda el profesor Armando Boito Jr., titular de Ciencia Política e integrante de la Comisión Organizadora de la disciplina sobre el golpe en  Unicamp, “durante la dictadura militar, tuvimos persecuciones contra profesores que osaron decir que se trataba de una dictadura. ¿Es eso que está reeditando el ministro? ¿Aquellos que entienden que hubo golpe deben ser perseguidos? Eso es inaceptable”.
Inaceptable como la absurda sospechosa contra el biólogo Elisaldo Carlini, de 88 años, referente mundial en la investigación sobre el Cannabis sativa, llamado a declarar por la Policía Federal bajo sospecha de “apología al uso de drogas”. Inaceptable, de la misma forma que las invasiones de la Policía Federal en el campus de la UFMG a causa del Memorial de Amnistía.

¿Y qué decir de las conductas coercitivas e incluso de las prisiones mediáticas, como aquella que llevó a Luiz Carlos Cancellier de Olivo, rector de la UFSC, al suicidio?

Y noten que citamos sólo algunos ejemplos de lo que está sucediendo de norte a sur en el país. De ahí la importancia de la acción conjunta y solidaria de las universidades brasileñas que apuntan un camino hacia la resistencia contra el golpe. Si no existiera ese movimiento, ciertamente, el titular de la UnB sufriría graves represalias.

Sí, la inteligencia está amenazada. Estamos bajo un golpe y es propio de los golpistas impedir el libre pensamiento y la crítica. Es lo que hacen prácticamente todas las dictaduras, sobre todo, una dictadura mediática, parlamentaria y judicial construida a partir del espectáculo, con sus policías y bandidos; de la manipulación y ocultamiento de la información; y el odio social en Brasil, uno de los países más desiguales del mundo.

El hecho es que mientras las urnas y la voluntad del pueblo no sean respetadas, estaremos en estado de alerta. Recordemos que los medios alternativos fueron los primeros en sufrir el golpe, cuando Michel Temer, aún presidente interino, interrumpió los contratos firmados entre aquellos y las empresas públicas. Una decisión totalmente política y persecutoria.

Las universidades marcaron el camino, el de actuar conjunta y solidariamente contra los ataques golpistas.

*Director de Carta Maior

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