Sep 18 2018
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Economía

Urge control cambiario para poner coto a la fuga de capitales en Argentina

 

Los análisis internacionales de la crisis de Argentina niegan cualquier paralelo con lo que ocurre en Venezuela. Es evidente su ocultamiento y/o confusión  cuando  proponen alternativas para “superar el populismo”.

Una muestra evidente de ello es cuando  se clama  que la solución para un país también con serios problemas como  Venezuela  es marchar rápidamente a una completa liberalización cambiaria como hizo el gobierno Mauricio Macri apenas asumió en 2015.  Suponen,  como también clamó el macrismo con infantil optimismo,  que ella conllevaría inmediatamente a “retornar mundo” y a impulsar un flujo virtuoso de  créditos e inversiones reales no especulautivas.

Ahora en Argentina, ante la precipitación y magnitud  del colapso en el último período, el  gobierno “aperturista” de Macri  solo atina a dar manotazos de ahogado de  “más de lo mismo”. A solo tres meses de firmado el primer acuerdo  con el Fondo Monetario Internacional (1) y ante la mayúscula  profundización de la crisis,  se está negociando precipitadamente un convenio con el mismo organismo,  mucho más regresivo que el anterior, para lograr un salvavidas de emergencia que solo sería coyuntural.

El macrismo plantea  que lo que hace es la única alternativa “aunque sea dura”  ya que “no hay recetas mágicas”. Tal como lo muestran todas las encuestas de opinión, esto no es creíble para una sociedad  abrumada por el desastre provocado por un gobierno que generó una fiesta financiera especulativa de entrada y salida rápida de capitales (carry trade)  aumentando en más  de  100.000 millones de dólares la deuda pública.

Ahora el gobierno pretende que se pague con recortes draconianos regresivos (caída de salarios, gastos sociales, obras públicas)  y una devaluación del peso argentino “hasta que el mercado equilibre precios” dentro de un proceso que combina mayor recesión e inflación.

La crisis argentina  se ha precipitado. Por ello, amén de ponerse en evidencia un descalabro económico y social mayúsculo, surge una pregunta lógica que ya  no solo resulta de  interés de especialistas confundidos sino también para una sociedad  abrumada: El gobierno de Macri puede estar en caída libre pero, ¿ustedes qué harían?

Ya en emergencia, no alcanza  sólo con esperar un  recambio ante las elecciones presidenciales de 2019, tratando en el interín de abstenerse de definir propuestas o referirse sólo generalidades ambiguas, esperando que siga creciendo el desprestigio del gobierno. Pero la urgencia es inmediata, en este último trimestre de 2018.

En  emergencia, hay que definir prioridades.

Resultado de imagen para control cambiario argentina}Por lo pronto, es urgente  confrontar  con el argumento prevalente de economistas ortodoxos, ya insustentable por la propia realidad, que no debe plantearse control alguno al  vaciamiento de reservas del Banco Central. El mito del “cepo”-con sus connotaciones carcelarias-  a  cualquier control del movimiento de divisas/capitales, que entusiasmó  al macrsimo y el establishment financiero bajo la creencia de que la liberalización era sinónimo de estabilidad y crecimiento, ha quedado sepultado por la propia realidad.

En un marco ya de emergencia y pérdida de rumbo es imprescindible introducir el  debate sobre cuáles son las condiciones y prioridades del país. ¿Lo son la necesidad de sostener la producción y el trabajo o dar mayores incentivos aún a la especulación financiera?  Es fundamental   hacerlo con consistencia para desarticular el preconcepto -increíble a esta altura- de que el control cambiario es igual a desastre.

Existe sí un marco objetivo que puede ayudar a dinamizar el debate, y es, ni más ni menos, que ya resulta evidente que el actual desastre   ha sido justamente causado por la “vuelta a los mercados financieros globales ” que suponía que nunca podríamos tener una crisis al no estar más “aislados del mundo” (2).

La rápida desarticulación del mito de la “libertad de mercados” y la libre convertibilidad de la moneda nacional en realidad tuvo también que ser confrontado en la historia argentina hasta por gobiernos conservadores (por ejemplo las crisis de 1890 y 1930).

Aún el propio FMI, hoy demandante de más ajustes y condicionando su “apoyo” a la Argentina  al compromiso de mantener el mercado libre de cambios, ha llegado a reconocer recientemente (2012)  que, aunque prefiere medidas preventivas al ingreso de capitales especulativos, entiende que el control a la salida de capitales es imprescindible en situaciones catastróficas, tal como sin duda ocurre hoy en Argentina, cuando  las condiciones económicas y sociales se están desbarajustando en forma rauda y dramática.

El documento del FMI señala que  “En situaciones de crisis, o cuando una crisis puede ser inminente, podría haber un rol temporal para la introducción de Controles  en los Flujos de  salida de Capitales (CFC)”

 Añade que,Por ejemplo, cuando los países enfrentan shocks internos o externos que son grandes en relación con la capacidad de ajuste macroeconómico o financiero para manejarlos, o cuando el tamaño o la duración de los shocks son altamente inciertos, los CFC pueden ayudar a prevenir una caída libre del tipo de cambio y el agotamiento de las reservas internacionales. Cuando se considera inminente una crisis, los CFC pueden ser deseables si pueden ayudar a prevenir una crisis en toda regla” (3).

El punto de partida para el debate no deben ser consignas simplificadoras, sino indefectiblemente  el reconocimiento de  la realidad: que el control de movimientos de capitales es una necesidad imprescindible. La experiencia histórica -y sus fracasos y distorsiones- plantea desde el vamos, entre otras urgencias:

  1. a) Definir claramente prioridades para  el acceso y utilización de las escasas divisas del Banco Central,
  2. b) Completa transparencia de las transacciones comerciales y financieras con el exterior  para evitar maniobras y distorsiones,
  3. c) Investigación pública exhaustiva de origen y condiciones de la deuda pública y privada, tanto en pesos como en moneda extranjera, así como de las operaciones realizadas en el mercado cambiario,y, por último, y no menor,
  4. d) Defender la necesidad y el valor del ahorro en moneda nacional como reserva de valor   para su canalización genuina y sustentable al consumo y la inversión y no a la especulación.

No hay tiempo que perder.

 Notas

1  https://www.argentina.gob.ar/ sites/default/files/acuerdo_argentina-fmi-final1.pdf)

2  Video del ministro de Economía Dujovne cuando era comentarista económico en un  programa de TV del periodista  Carlos Pagni con el cartelito “No volvamos al Fondo”: https://www.youtube.com/watch?v=V7vXNBrfcoE

3  The liberalization and management of capital flows: an institutional view.  Http://www.imf.org/external/np/pp/eng/2012/111412.pdf- página 25

*Profesor Titular de Economía de la Universidad de Buenos Aires. Coordinador para América Latina del Observatorio Internacional de la Deuda, investigador del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Vicepresidente de la Fundación para la Integración Latinoamericana (FILA) y colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

 

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