Jul 16 2016
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PolíticaSociedad

Vaticano y China: la jugada fuerte del papa Francisco

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Es indudable que China es, hoy, una potencia mundial. Con m√°s de 1.300 millones de personas es el pa√≠s m√°s poblado del planeta; seg√ļn la metodolog√≠a utilizada es la primera o segunda potencia mundial en materia econ√≥mica. Es m√°s que obvio el inter√©s de la Iglesia Cat√≥lica en hacer pie en esa milenaria cultura.¬† En otras oportunidades en esta misma columna se ha hecho referencia a esta situaci√≥n.

M√°s a√ļn siempre se ha planteado que es objetivo del actual papado normalizar la situaci√≥n entre el Vaticano y la Rep√ļblica Popular China. Como lo vienen diciendo varios obispos de ese pa√≠s el tema va m√°s all√° de la propia China y est√° directamente vinculado a estrategias mundiales en juego.

El Papa Francisco ha manifestado p√ļbicamente y de un modo reiterado su voluntad de viajar a China. Hasta ahora las autoridades de ese pa√≠s han ignorado ‚Äďp√ļblicamente- esa manifestaci√≥n. Para el caso que la misma se concrete ser√° el punto m√°s alto de su papado.

No son pocas, ni menores las dificultades para que ese viaje se produzca. De todas maneras, por los intereses en juego, no es exagerado apostar que es muy posible que el misma se concrete. Es la Iglesia Católica la principal interesada en lograrlo.

china iglesia catolica1Entre las razones que nos hablan de la importancia de normalizar esas relaciones y de las dificultades para lograrlo se pueden se√Īalar: El marco geopol√≠tico; la situaci√≥n interna de la Iglesia en China; el estado de la libertad religiosa en el mundo.

El marco geopolítico

El marco general está dominado por la tendencia a una progresiva pérdida de fuerza de los grandes países occidentales (Estados Unidos y Europa) y su correlato en el fulgurante avance de China. Esto lleva a pensar en una  situación, no muy lejana, donde la poderosa hegemonía norteamericana impuesta a partir de la II Guerra Mundial (1939/1945) deberá dejar su lugar a una nueva hegemonía a cuya cabeza estarán los chinos. Es sabido que este país asiático practica una economía de mercado, de tipo capitalista, con una fuerte presencia de un Estado planificador conducido por el Partido Comunista.

La Iglesia Católica, le guste o no, está férreamente asociada a la historia y suerte de occidente. Un occidente que teme que este cambio de hegemonía mundial, que está pleno desarrollo, abra un camino donde sus intereses y valores sean barridos por aquellos que trae este gigante asiático.china iglesia catolica

Tal vez sea este elemento una de las claves para entender el masivo apoyo de los obispos norteamericanos a la llegada de Jorge Bergoglio a su investidura papal y a los avances que éste está intentando para mejorar los vínculos con China. Se trata, en esencia, de aprovechar la imagen de la Iglesia para moderar el cambio que se está produciendo en la hegemonía mundial. Para los intereses de occidente y su cultura no es suficiente que los chinos adopten una economía de tipo capitalista, saben del peso que tiene su milenaria cultura y procura amortiguar su avance.

Este inter√©s de occidente coincide con la perspectiva ‚Äúuniversalista‚ÄĚ de la Iglesia que ve en China la gran oportunidad de salirse de viejos corsets y arraigar su presencia en esos poblados pa√≠ses asi√°ticos.

Situación interna de la Iglesia en China

El cristianismo registra, en China y seg√ļn peri√≥dicos oficiales, un explosivo crecimiento.

Hace menos de 50 a√Īos hab√≠a un mill√≥n y medio de cristianos, hoy esa cifra se acerca a los 100 millones. De esa cantidad algo m√°s de la mitad pertenecen iglesias evang√©licas y unos 15 millones a la Iglesia Cat√≥lica. Entre estos √ļltimos aproximadamente la mitad forman parte de comunidades clandestinas que guardan fidelidad al Vaticano Romano y el resto pertenece a la Asociaci√≥n Patri√≥tica de Cat√≥licos Chinos, que tienen un culto igual al que tienen los romanos pero es ilegal a los ojos del Vaticano porque sus obispos -hist√≥ricamente- no contaron con el aval del Papa.

En los √ļltimos a√Īos esta situaci√≥n se ha relativizado y hay sectores de los obispos y fieles que responden a esta Asociaci√≥n Patri√≥tica y que el Vaticano acepta. De hecho, hay 138 di√≥cesis dirigidas por 79 obispo ‚Äúoficiales‚ÄĚ (reconocidos por el Estado Chino) y el 90% de los mismas han sido aceptados por el Vaticano. La Iglesia Cat√≥lica que no forma parte de la mencionada Asociaci√≥n Patri√≥tica es ilegal y perseguida, dado que el Partido Comunista las considera como ‚Äúuna religi√≥n extranjera‚ÄĚ, ellas representan -a los ojos de esa caracterizaci√≥n- una ‚Äúinvasi√≥china catolicosn de la cultura occidental‚ÄĚ.

Este es uno de los temas, formalmente más complicados, cuya solución debería estar encaminada antes de un viaje papal.

La libertad religiosa

Desde su origen la Iglesia Católica ha luchado por la libertad religiosa. Sin embargo el 75% de la población mundial reside en países donde hay restricciones a la misma. Esta situación se da con mayor frecuencia en el Medio Oriente, Asia y países africanos. La nómina de los países donde existen este tipo de restricciones está encabezada por China, Egipto, Indonesia, Rusia Turquía, Pakistán.

Este se√Īalamiento indica la importancia que tendr√≠a, para la Iglesia Cat√≥lica, resolver esta situaci√≥n respecto de China. De todos modos las limitaciones religiosas en China se han ido reduciendo a partir de 1976, despu√©s del fallecimiento del L√≠der Mao Ts√© Tung.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      21 julio 2016 21:52

      La Iglesia Cat√≥lica representa la punta de lanza de la cultura occidental y, en consecuencia, del neoliberalismo, la misma que se est√° imponiendo a sangre y fuego en el Medio Oriente. El genocida Nixon ya introdujo la Coca-Cola en China, pero ahora quieren barrer con una cultura milenaria, mucho m√°s antigua que la cristiana, y eso es francamente imposible, adem√°s no se trata de ¬ęunos cuantos habitantes¬Ľ, sino del pa√≠s m√°s poblado del planeta, doblemente dif√≠cil. As√≠ avanzan los signos hist√≥ricos. El imperio norteamericano ya tuvo su per√≠odo (desastroso para Am√©rica Latina y Oriente Medio) y ahora debe ser relevado por otra estructura social, una m√°s humana, m√°s amable, mucho m√°s solidaria que el capitalismo feroz de este imperio del norte.