May 27 2004
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Política

Venezuela: El imperio quiere referéndum, pero no en casa

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Las amenazas del heredero de Reich causaron indignación en el país, excepto en los sectores opositores que hasta ahora no han cuestionado la intromisión imperial. El alto funcionario estadounidense dijo al diario The Washington Timesque “está muy claro para nosotros que el número requerido de personas apoyó la solicitud (de referéndum revocatorio)”.

Según las expresiones de Noriega, el proceso de revisión de firmas
que comienza el viernes sería una suerte de ociosidad. “Si a través de algún proceso burocrático forzado, esas firmas son descartadas, esto podría tener consecuencias nefastas para los venezolanos y para quienes apoyan sus derechos constitucionales”, dijo.

Sus palabras dejan en claro que, para los gobernantes del país más poderoso de la Tierra, todo el esfuerzo cívico venezolano de este fin de semana no es más que una redundancia. La estrategia de EEUU y de sus aliados locales consiste en desconocer un eventual resultado adverso a la convocatoria de un referéndum revocatorio en el proceso de verificación de firmas objetadas a realizarse durante los tres días del fin de semana.

El imperio contraataca

Noriega advirtió: “usaremos los mecanismos multilaterales que tenemos”, es decir, a la OEA -que los estadounidenses manejan a su antojo desde su fundación-. Pero fue mucho más transparente con la agencia británica Reuters, a la que puntualizó: “Los venezolanos han expresado su punto de vista, sus expectativas y y sus esperanzas (y) si el Gobierno o las autoridades niegan la oportunidad a la gente, tal vez haya un enfrentamiento muy serio”.

El Presidente Hugo Chávez, que se encuentra en México aprestándose a participar en la cumbre iberoamericana-europea de Guadalajara, dijo que las amenazas “ya suenan ridículas” y constituyen otra demostración “del viejo y horripilante imperialismo que padece Latinoamérica”.

El 6 de mayo el embajador de Venezuela en Washington, Bernardo Alvarez, había acusado a Noriega de interferencia antidemocrática en los asuntos internos de su país: “En lugar de amenazar, Estados Unidos debe respetar las instituciones y la Constitución de Venezuela y las decisiones de sus instituciones”.

La respuesta de las autoridades vebnezolanas puso énfasis en que el gobierno de Estados Unidos no tiene autoridad moral para “vigilar” los procesos electorales de otros países, así como antes el vicepresidente José Vicente Rangel había cuestionado su capacidad ética para “supervisar” los derechos humanos debido a su comportamiento con los prisioneros de guerra y la población civil de Irak.

Los higos tienen cuesco

Jorge Rodríguez, presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), afirmó que “es una clara injerencia inmiscuirse en atribuciones del Poder Electoral, uno de los cinco poderes del Estado establecidos por la Constitución, al mismo nivel que los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Ciudadano”. El canciller Jesús Arnaldo Pérez también desestimó las amenazas de Noriega desde Guadalajara, México, donde se encuentra preparando la participación de Chávez en la cumbre.

The Washington Post publicó un artículo de Chávez donde éste dice que no le teme al plebiscito, una postura que ha venido expresando localmente y repitió el domingo en su programa Aló Presidente: “Para ser sincero, espero que mis oponentes hayan reunido suficientes firmas para activar un referendo, porque deseo tener la oportunidad de que el pueblo me ratifique el mandato
una vez más”.

El consejo editorial del diario estadounidense estimó que debía responderle; lo hizo en la página siguiente del periódico: “Chávez hace la notable afirmación de que espera que sus oponentes logren activar un revocatorio que podría recortar su período. Las encuestas muestran sistemáticamente que perdería el referendo”.

El matutino no especifica a qué encuestas se refiere, porque la única conocida hoy en Venezuela es Data Análisis -una empresa que apoyó el golpe en 2002- que en su última versión, hace dos meses, le asignó un 40 por ciento de popularidad. Otra consulta de dudosa cientificidad, del semanario Quinto Día, le otorga un 56 por ciento, “la más baja de Latinoamérica”, comparándolo con otros “mandatarios populistas” de la región.

El buen amigo Jaramillo

Las palabras del subsecretario estadounidense Noriega encendieron un ambiente que se advertía más o menos tranquilo para este fin de semana. La resonancia que dieron a sus amenazas los medios locales de diverso signo volvió a subir la temperatura de la jornada cívica a verificarse durante los próximos tres días en todo el país. El ambiente parecía más tranquilo después que los observadores de la OEA y del Centro Carter expresaron en la víspera su satisfacción por la marcha del proceso cívico, tras una reunión formal con el Fiscal General de la República, Isaías Rodríguez.

Los sectores afines al gobierno pidieron la salida inmediata del jefe de
la misión OEA, el colombiano Fernando Jaramillo, por emitir opiniones parcializadas, pero César Gaviria, secretario general de la organización, decidió mantener en el cargo a su amigo y compatriota.

Hasta la Coordinadora Democrática (CD) morigeró su comportamiento agresivo, aunque fijó condiciones para admitir el veredicto, “es decir, si se mantiene la normativa vigente, si no se producen alteraciones en las reglas y se adoptan las previsiones de elemental sentido común, las partes involucradas en este proceso, el gobierno del Presidente Chávez y la Coordinadora Democrática, deben reconocer los resultados que anuncie en su oportunidad el CNE”, dijo un comunicado. “La coordinadora Democrática siempre ha cumplido con la institucionalidad democrática”.

Pero, aun si esto fuera verdad, Noriega cambió el cuadro. Tanto trabajo cívico
parece innecesario. Estados Unidos tiene previstas operaciones navales para agosto, coincidiendo con el referéndum y algunas voces, como la del historiador Samuel Moncada, advirtieron que Venezuela debe prepararse para una reducción drástica de la demanda petrolera estadounidense -de 1,4 millones de barriles diarios-. Aunque, como EEUU está empantanado en Irak, tampoco está claro dónde obtendrá combustible. Venezuela está activando previsoramente nuevos mecanismos de “defensa integral”, con la llamada a filas de todos los reservistas y un sistema complementario de enrolamiento para quien desee recibir instrucción militar, sin discriminación de sexo ni edad.

El gobierno de EEUU carece de autoridad moral

Los venezolanos recuerdan el fraude electoral de 500.000 votos “no
de firmas, sino de sufragios” que instaló en 2000 en el poder a George Bush, sin haber ganado las elecciones, por decisión de la Suprema Corte de Justicia -no de los electores- después de 35 días de incertidumbre sobre si había o no Presidente. Los trucos que contribuyeron decisivamente a su “victoria” fueron obra de su hermano Jeb, gobernador de Florida.

El canal público Venezolana de Televisión difundió un reportaje con
pormenores del fraude electoral de Bush, que es también el tema central del laureado filme documental Fahrenheit 9/11, del documentalista Michael Moore, que Dysney no quiere distribuir en Estados Unidos. La cinta, premiada en el Festival Internacional de Cine de Cannes casi medio siglo después de otorgar una distinción semejante a otra película estadounidense, sería estrenada en las salas de EEUU el 4 de julio, día de su independencia.

La película de Moore identifica, además, a Bush como el propulsor de la guerra de Irak a costa de mentiras. Otro filme, pero de ficción, El día después de mañana, de Roland Emmerich, presenta al mandatario estadounidense como un lobbysta irresponsable al servicio de la gran industria, sin antender la los peligros del dióxido de carbono. En el thriller Nueva York termina bajo el agua por la licuación de los polos debido al efecto de la contaminación carbónica: una hecatombre del gusto de los estadounidenses y mucho peor que el atentado de las Torres.

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*Periodista chileno. El despacho se publica además en www.argenpress.info.

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