Dic 12 2015
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Pol铆tica

Venezuela: el l谩tigo de la contrarrevoluci贸n

Los n煤meros se invirtieron en Venezuela. La oposici贸n bati贸 r茅cords de adhesi贸n y el chavismo toc贸 fondo en unas elecciones parlamentarias que -m谩s all谩 de lo que se viene en la nueva Asamblea Nacional (AN) controlada por la derecha- son term贸metro del laberinto m谩s dif铆cil para la Revoluci贸n Bolivariana.

鈥淣os gan贸 la guerra econ贸mica鈥, dijo el presidente Nicol谩s Maduro ya en el lunes 7, inmediatamente despu茅s del primer bolet铆n del Consejo Nacional Electoral, que oficializaba la amplia victoria opositora.

Maduro es el primer derrotado de la contienda. Aunque en las primeras febriles horas de resaca tras la derrota su think thank con acento franc茅s intent贸 despegarlo, lo cierto es que desde el momento que decidi贸 recorrer el pa铆s encabezando la campa帽a del oficialismo sobre los propios candidatos y candidatas, el Presidente queda golpeado en el desenlace.

Pero los dolientes son m谩s. El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) queda en la Asamblea Nacional con una presencia m谩s formal que efectiva. Y es que la oposici贸n se alz贸 con la mayor铆a calificada de dos tercios (112 diputados) al sumar 109 en la cuenta propia m谩s los tres que llegan como representantes ind铆genas, pero son militantes de partidos de la derecha.

La nueva Asamblea

Con esa mayor铆a la oposici贸n puede hacer uso de todas las atribuciones conferidas por la Constituci贸n al Poder Legislativo. Entre las que asoman m谩s peligrosas para el Gobierno figuran las de sancionar o modificar leyes org谩nicas que sirven de marco normativo a otras leyes o sientan las bases para organizar los poderes p煤blicos.

La derecha empresarial indisolublemente ligada a la victoriosa derecha pol铆tica ya reclama p煤blicamente la modificaci贸n (o la abolici贸n) de las Ley Org谩nica del Trabajo, la de Tierras Urbanas y la que regula el control de precios. Una ley que seguro acometer谩 la nueva mayor铆a en la Asamblea es la amnist铆a para los pol铆ticos presos, empezando por Leopoldo L贸pez, lo que generar谩 el primer choque entre poderes: el presidente Maduro ya adelant贸 que no la aceptar谩 y el pleito se saldar谩 en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

El Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, advirti贸 que 鈥渓a nueva Asamblea Nacional no puede decapitar los dem谩s poderes鈥. Explic贸 que si la AN pretende remover al Poder Ciudadano debe hacerlo con aval del TSJ; y al rev茅s, si pretende ir contra el Tribunal, debe contar con una calificaci贸n del Poder Ciudadano (el Defensor del Pueblo, la Fiscal General y el Contralor General). Un contrapeso institucional consagrado en la Constituci贸n de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela que pocos conocen, y que ser谩 de aqu铆 en m谩s uno de los ejes de la puja de poderes. 鈥淚mplicar铆a pasar una barrera de desestabilizaci贸n que el pueblo no quiere鈥, advirti贸 Saab.

La oposici贸n tambi茅n podr谩 dar voto de censura a los ministros del gabinete nacional, luego de interpelarlos y hasta remover al Vicepresidente Ejecutivo (una suerte de supra-ministro designado por el Presidente, no es un cargo de elecci贸n popular). Pero para esto tambi茅n hay un l铆mite a prueba de entusiasmos desmesurados: si la Asamblea censura tres veces al Vicepresidente, el Presidente puede disolver el Parlamento, y llamar a nuevas elecciones.

Descartada as铆 una crisis entre poderes, la oposici贸n puede s铆 obstaculizar la labor de gobierno, a trav茅s de las modificaciones a las leyes, y con nuevas leyes que hasta podr铆an incluir cambios en el estatus de Venezuela en los bloques regionales, especialmente en los aborrecidos por la derecha, como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestram茅rica (ALBA) y Petrocaribe.

驴Caer谩 la oposici贸n en la tentaci贸n de intentar desandar la Revoluci贸n Bolivariana desde el Parlamento? A juzgar por su sempiterno y visceral antichavismo, podemos apostar que s铆. Pero en rigor sus nuevos votantes quieren soluciones efectivas a la crisis econ贸mica, y nada m谩s.

Los n煤meros duros

Por lo pronto, la oposici贸n deber铆a entender que la votaci贸n r茅cord de m谩s de 7 millones 700 mil es apenas 400 mil votos m谩s amplia que la obtenida por Henrique Capriles en las presidenciales de 2013, donde el chavismo en medio de la tristeza infinita por la muerte de su l铆der y con Nicol谩s Maduro como candidato, se impuso por una diferencia de poco m谩s de un punto porcentual.

As铆, el voto castigo contra Maduro y el PSUV por la situaci贸n econ贸mica proveniente de las filas del chavismo tal vez no fue tan importante como parece a primera vista, y por el contrario, lo que prim贸 en las filas del chavismo fue lo mismo que sucedi贸 en 2013: el ausentismo.

Veamos. En la presidencial de 2012, Hugo Ch谩vez obtuvo casi 8 millones 200 mil votos; en 2013, Maduro obtuvo 800 mil votos menos y este 6 D, la suma total aproximada de los votos a los candidatos chavistas se ubic贸 en 5 millones 600 mil. Casi dos millones y medio de votos menos.

Esa es la brecha que el chavismo tiene que desandar. Son los millones a reconquistar. Los que el domingo pasado se quedaron en casa, pero comparten con los que s铆 se movilizaron a apoyar al PSUV (estos m谩s de 5 millones) una convicci贸n vital: la derecha no resolver谩 los problemas de la hora de Venezuela. Por eso, apelaciones a la 鈥渢raici贸n鈥 de sectores del chavismo a la Revoluci贸n Bolivariana no ayudan a remontar la cuesta. Vamos a atribuirlas, provisoriamente, a la resaca de la hora.

Pero claro, esa convicci贸n vital puede seguir socav谩ndose como ya comenz贸 a ocurrir este 6D si el gobierno no encuentra la forma de parar la especulaci贸n, la inflaci贸n y el desabastecimiento. Fen贸menos en los que factores que sue帽an con la restauraci贸n neoliberal tienen responsabilidad, como tambi茅n la tiene el Gobierno, que no ha acertado en casi tres a帽os ni una sola medida para atemperar la crisis, mientras parece tolerar en el seno del Estado a corruptos, ineficientes y bur贸cratas por doquier.

Por lo pronto, el presidente Maduro le pidi贸 a todos los ministros que pongan la renuncia a la orden, y dej贸 entrever que pueden esperarse cambios en dos 谩mbitos: la econom铆a y la comunicaci贸n. Sin embargo, en l铆neas generales los cambios de nombre no han resuelto hasta aqu铆 las taras de fondo. En las bases del chavismo (que se mantienen leales) parece resurgir con m谩s fuerza el reclamo de renovaci贸n en serio en los altos cargos de gobierno y hasta flota en el ambiente una predisposici贸n mayor a aceptar la cr铆tica.

En su avidez por encontrar caminos nuevos para los viejos problemas, Ch谩vez volv铆a poco sobre los mismos conceptos, aunque hab铆a una idea de Trotsky a la que sol铆a volver peri贸dicamente: 鈥渓a Revoluci贸n necesita para avanzar del l谩tigo de la Contrarrevoluci贸n鈥.

La disputa pol铆tica se reaviva en Venezuela y el final no est谩 escrito.

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