Jul 29 2017
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Despacito por las piedras

VENEZUELA: MOMENTOS HISTÓRICOS

No quedan dudas que desde la asunción de Hugo Chávez como Presidente de Venezuela (1999) hasta su fallecimiento (2013), un clima de cambios recorrió ese país y la región. Fueron los tiempos donde gobiernos progresistas gobernaron a varios países del sur del continente. Ello ocurrió en circunstancias donde había una situación internacional favorable. Los commodities (petróleo, gas, soja, productos mineros, entre ellos), base de nuestras economías exportadoras, subieron hasta alcanzar valores desconocidos hasta ese momento. Esos gobiernos pudieron contar con recursos que les permitieron llevar adelante justas y necesarias políticas distributivas, que favorecieron a los sectores más humildes. Venezuela y el chavismo estuvieron a la cabeza de esas mejoras en la región, sin embargo los cambios económicos e institucionales no acompañaron con el mismo ritmo esos avances y a la hora de las “vacas flacas”, pasa lo que está pasando…

Aquellos tiempos coincidieron con el ahondamiento de la crisis internacional y una mayor autonomía de la región respecto de las políticas de los Estados Unidos y el  bloque occidental.

En los últimos años, no solo bajaron esos precios sino que –también- el poder internacional profundizó su presión sobre esos gobiernos y nuestros países fueron cambiando de signo. En Brasil, Argentina y Paraguay fuerzas conservadoras ocuparon dichos gobiernos. En Chile y Uruguay los vientos de cambio se debilitaron. En Ecuador el ex Presidente Rafael Correa se queja por algunas políticas de su sucesor. Solo Bolivia y Venezuela sobreviven de aquella pléyade de gobiernos progresistas.

Desde hace algún tiempo Venezuela está sometida a fuertes presiones procedentes de los Estados Unidos y buena parte de los gobiernos europeos. Los problemas en el aprovisionamiento de cuestiones básicas, como alimentos y remedios, hizo que la popularidad del gobierno fuera cayendo. En las últimas elecciones parlamentarias, la Asamblea Nacional quedó en manos de la oposición. La derrota del chavismo tuvo que ver, además de esa intervención extranjera, con problemas propios, como los errores y dificultades en la gestión, una corrupción vergonzosa y el no haber podido salir de la economía rentísticas de un país que tiene en el petróleo su mayor riqueza. Ahora, con un parlamento opositor, a los problemas y presiones existentes, se sumó una crisis en el sistema institucional de poder. Los errores no fueron corregidos y la oposición comenzó a conspirar abiertamente.

Hoy estamos ante una situación de difícil resolución. Los poderes internacionales de la alianza occidental ya han dado su opinión y voluntad de terminar con el actual gobierno de origen chavista. El viejo líder del socialismo español, Felipe González, pide que las Fuerzas Armadas de Venezuela intervengan y den la solución; Luis Almagro, el uruguayo Secretario General de la OEA, convoca a su amigo, el argentino Luis Moreno Ocampo –ex Fiscal del Tribunal Penal Internacional-, para que analice la posible existencia de delitos de lesa humanidad y se pueda llevar a Tribunales Internacionales a autoridades venezolanas. Mike Pompeo, Jefe de la CIA reconoce estar visitando a los gobernantes de Colombia y México para buscar un gobierno “estable y democrático” en Venezuela, dado que allí Estados Unidos tiene “profundos intereses”.

Como se ve la desvergüenza de los intervencionistas no tiene límites.

Esta injerencia es un avance de la campaña de prensa que ya vienen desarrollando sobre la violencia existente en Venezuela. La mayor parte de los más de 100 muertos que lleva esa violencia tiene que ver con hechos provocados por sectores vinculados a la oposición que crecen en el ejercicio de la violencia, mientras pierden en capacidad de movilización.

“Dar vuelta” esa información, al igual que ocultar las horrendas muertes -por el fuego- de gente del pueblo, producidas por los provocadores, no son errores, ni casualidades, son políticas pensadas en laboratorios inhumanos, destinadas a sembrar el terror y convencer a la opinión pública. Algo semejante ya se vino practicando en la Guerra de Siria.

Para el día de hoy el gobierno ha convocado elecciones para elegir a los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, agudizando el conflicto con el actual Parlamento y dándole mayor poder al Presidente. La oposición y sus apoyos internacionales piden la suspensión  de esa convocatoria, el Presidente de Colombia ya adelantó que no reconocerá los resultados de esta elección.

La novedad de esta Constituyente es que sus integrantes son elegidos en un 50% por el voto universal de base territorial y el resto por quienes pertenecen a variados sectores sociales.

De todo ello nos seguiremos ocupando porque el futuro de Venezuela no parece acercarse a su solución y porque su salida, cualquiera sea, influirá sobre los demás pueblos de Nuestra América.

Juan Guahán

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