Abr 12 2011
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Opinión

Venezuela, Perú, Honduras, Libia, Estados Unidos: panorama de la semana que comienza

Néstor Francia.*

¿Es similar la situación actual de Venezuela con la de los meses anteriores al 11 de abril de 2002? En algunos aspectos sí, en otros no. Pero antes de tratar de dar una respuesta más amplia a esa pregunta, veamos algunos hechos. Por una parte, está la intención de la oposición de tratar de que la fecha caiga en el olvido o de seguir tergiversando lo que ocurrió entonces.

En una carta del delincuente Iván Simonovis, publicada el domingo, se repiten todas las manipulaciones y mentiras que tejió la contrarrevolución en torno a los sucesos, mientras que un reportaje de Globovisión incurre en la misma felonía.

Ahora bien, existe un sector “moderado” de la oposición que sigue pensando que no hay condiciones en Venezuela para que en este momento se repita un golpe de Estado como el del 11 de abril. No es que haya renunciado al sueño de una salida violenta o inconstitucional, sino que cree que, por ahora, no se puede. De modo que aparenta haber aceptado las reglas constitucionales y democráticas, a la espera de una nueva oportunidad, que para muchos de ellos puede darse después de las elecciones presidenciales de 2012, si la ventaja con la que gane Chávez (aunque no ganen ellos) es pequeña.

Entonces cantarían “fraude” y tratarían de rescatar las “glorias” de 2002. Con razón Fernando Soto Rojas afirmó en entrevista de Ultimas Noticias: “Muchos de los que están aquí, en la Asamblea, apoyaron a Carmona Estanga: violaron la constitución y disolvieron los cinco poderes públicos del Estado. Habría que ver, a propósito de la conmemoración de esa fecha, si siguen diciendo que aquí hubo vacío de poder, en lugar del golpe de Estado fascista que ha sido suficientemente demostrado y con injerencia estadounidense”.

Para el periodista José Vicente Rangel, los sectores que actualmente niegan su participación en el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 ponen en evidencia su cinismo y cobardía: “En el análisis de aquel histórico acontecimiento se observa hasta ahora un gran cinismo y cobardía por parte de quienes niegan haber participado en la aventura de aquellos que la justifican tácitamente con argumentos despreciables… Vamos a ver qué van a decir ellos frente a lo que pasó en 2002”.
 
Incluso en el caso de la ultraderecha que no quiere esperar hasta las elecciones de 2012 para patear la mesa, el guión no es el mismo. Aquí no vamos a ver por el momento un goteo militar, por ejemplo, no solo porque la situación de la Fuerza Armada es hoy muy diferente, sino además que una asomada de los militares de derecha (que los hay, por supuesto, aunque en evidente minoría y minusvalía) pondría a los golpistas en evidencia. Las imágenes de los militares en la Plaza Altamira son un mal recuerdo, incluso para los escuálidos. Es una de las cosas buenas de lo acaecido en abril de 2002: hay partes de aquel guión que son básicamente irrepetibles.

Tampoco es factible, por ahora, un paro patronal o sindicalero como en aquel entonces. Con Fedecámaras pasa igual que con los militares de derecha. Su participación en el golpe fue tan destacada, incluida la breve presidencia de Carmona, que si se pusieran al frente serían una verdadera raya para la oposición. En cuanto a los sindicaleros, la CTV ha perdido toda legitimidad y es solo una patética sobrevivencia de las corruptelas del pasado.

Otra gran diferencia de la situación de hoy con la de 2002 es la situación subjetiva de la masa escuálida. Aquel entonces esa masa creyó que era posible salir de Chávez con la acción de calle, hoy no lo cree así y se ha decantado por intentarlo por la vía del voto. Eso ha devenido en una notable disminución de la polarización social, aunque sigue estando presente la polarización política. Uno de los problemas de la derecha es cómo traducir las acciones reivindicativas en expresión política masiva.

Las clases medias más altas, que son el caldo de cultivo social del fascismo, no son solidarias. Les importa un comino el presupuesto universitario o el salario de los enfermeros. No lo consideran su causa, su única obsesión es como salir del zambo comunista al cual detestan, y para eso no ven como muy útil que cuatro gatos se pongan en “huelga de hambre”. Sin embargo, el goteo de acciones espectaculares minoritarias es lo único con que cuentan por ahora los conspiradores. Tal como vaticinó Robert Serra, sustituyen una “huelga de hambre” con otra, y una radicalización con otra. Pero no es fácil para ellos revelar abiertamente el contenido político de las acciones, porque los dejaría al descubierto en sus reales intenciones.

Para mañana anuncian otra marcha. Probablemente piensan que la insistencia finalmente les dará frutos. Y la acumulación de sus pequeñas fuerzas movilizadas. Ya los estudiantes de derecha se acercaron a la embajada de Brasil para juntarse con los enfermeros y sumarse a la convocatoria a marchar, a la cual también se arrimó la alicaída CTV. También en Primero Justicia anunciaron un nuevo conflicto, el de los educadores. Factores de derecha de ese sector están a la espera de su turno para continuar el desarrollo del guión desestabilizador.

El coordinador nacional del movimiento de educadores de Primero Justicia, Antonio Terán, acompañado de Fernando Albán, secretario nacional de Justicia Gremial, junto a un grupo de educadores derechistas, “exigieron” al Gobierno Nacional mejorar las condiciones socioeconómicas de los docentes del país:

“Estamos reunidos con el fin de exigir al Gobierno Nacional un aumento salarial para los educadores que alcance a cubrir al menos la canasta básica que se ubica en este momento en 6.572,96 BsF. Los educadores no tenemos como cubrir estas necesidades, ni como comprar la comida para nuestra familia”. Terán añadió que “a partir del primero de mayo de este año, cuando el Presidente anuncie el aumento del salario mínimo, más de 300 mil educadores del país van a quedar por debajo del sueldo mínimo, esto no se puede permitir”.

La derecha se la está jugando a la acumulación de acciones y sectores, pensando que tal vez ello conduzca a la reedición de una marcha tan significativa como aquella del 23 de enero de 2002, donde la masa escuálida se fue toda a la calle imprimiendo a la situación un viraje cualitativo que finalmente condujo al golpe de Estado. No la tienen fácil, pero igual no podemos subestimarlos, hay que estar ojo avizor.

La oposición muestra sus cartas

Por otro lado, la oposición ha comenzado a develar los contenidos de su campaña electoral presidencial. Ramón Guillermo Aveledo lo asomó el sábado en una intervención. Dijo que la elección presidencial que se realizará en diciembre de 2012 es “la más importante” de la historia, es decir que le darán a esos comicios un carácter terminal, definitivo, y con ello tratarán de impulsar a la participación absoluta de sus huestes, lo cual no es difícil que lo logren.

Otra arista de su campaña será el miedo al futuro. Acevedo afirmó que si Hugo Chávez vuelve a ganar las elecciones reformará la Constitución para “darle forma dictatorial”. Se trataría, según Aveledo, de “una particular forma de dictadura que pretende el control de la sociedad y no sólo del poder político”, y además pronosticó que se incrementaría “la represión y el miedo” hacia los opositores.

También harán énfasis en los problemas que subsisten, vaticinando su agudización de imponerse la Revolución. Según Aveledo, en caso de que Chávez se mantenga en el poder, “los problemas sociales se agudizarán” y el sector privado tenderá a desaparecer. También expresó que, de triunfar el Gobierno en las elecciones de 2012, “es probable una constituyente o nueva reforma constitucional para introducir lo rechazado en 2007, y darle forma dictatorial al gobierno”. Añadió que “los problemas del país no se van a resolver, sino que se van a mantener y van a ser más”, que no cesará la corrupción, que se mantendrá la represión y el miedo, y que el sector privado se reducirá más:

“Venezuela será la excepción autoritaria en una región y en un mundo caracterizado por la globalización. Seremos un país dependiente, endeudado, en manos de otros países, donde unos pocos tendrán calidad de vida, pero la mayoría una mediocre calidad de vida. Un país sin capacidad para competir afuera, que no produce, que no exporta. Una Venezuela que nadie quiere”. Es decir se van a manejar con las matrices de trascendencia histórica de la elección, como si se fuera a escoger entre el abismo y tierra firme, y proyectarán con fuerza el miedo al futuro, mientras se venderán a ellos mismos como la seguridad y la esperanza.

Para esto último no escatimarán en ofertas demagógicas ni en la promesa de la recuperación de una especie de paraíso perdido. Aveledo aseguró que si gana la “unidad” tendremos un gobierno con muchos desafíos y retos, por los problemas acumulados; pero caracterizado por la amplitud, y la gobernabilidad; con piso político de partidos y de la sociedad; con equipos de personas preparadas y con autoridad: “Un gobierno que recupere el prestigio de Venezuela en el mundo”.

Afirmó que este hipotético gobierno tendría capacidad para dialogar con todo el país y con todos los sectores, sería capaz de aplicar las normas de manera imparcial, tendría autoridad para comandar a las FAN, tal como lo demanda la Constitución, incentivaría la inversión y el empleo, y promovería el emprendimiento y el progreso. Aseguró que sería un gobierno que tendría un balance entre la eficacia y el progreso social, “un gobierno donde no habrá que tener miedo, donde se podrá pensar, opinar; donde se podrá trabajar y crecer, donde nadie tenga que emigrar, donde ver crecer a los hijos sea la opción. Donde Venezuela sea respetada por su trabajo, por lo que produce, por su seriedad”.

Una combinación del miedo con la oferta de villas y castillas. Saber esto e internalizarlo desde ahora nos permitiría diseñar una importante parte de nuestra campaña para deshacer esas tácticas opositoras, que para nada son despreciables.

En cuanto al tema de la energía eléctrica, Chávez se puso, con toda razón, al lado de los suspicaces, y señaló que “Me dijeron que fue un incendio lo de ayer, pero para mí pudo ser otra cosa” ¡Por supuesto! Para más señas, el fin de semana hubo nuevos apagones en el Táchira y en partes de Caracas. Todos esos problemas recientes surgen después que nuestro Gobierno alertó sobre el despilfarro de energía eléctrica y expreso la posibilidad que volvamos a tener medidas de control en su uso. Es difícil creer que todo sea mera coincidencia.

Chávez, Santos, Lobos y Zelaya

La Mesa de la Unidad Democrática se pronunció sobre la Reunión Presidencial realizada ayer en Cartagena de Indias por parte de Chávez y Santos. La alianza opositora estima que se ha prolongado la incertidumbre en las relaciones económicas y comerciales entre Colombia y Venezuela pues los resultados de los acuerdos firmados en el día de ayer evidencian que no se ha podido avanzar en los mecanismos que normarán las relaciones con la salida de Venezuela de la CAN.

Siguiendo con su estilo de negarlo todo, la MUD se pronunció sobre la reunión Chávez-Santos, afirmando que “los acuerdos firmados en el día de ayer no explicitan los beneficios que obtendrán las poblaciones venezolanas en la zona fronteriza”, y que “el actual gobierno venezolano continúa con su reiterada práctica de realizar aportes para otros países sin tomar en consideración las necesidades” de Venezuela. Las críticas opositoras a la reunión se producen ante el impacto positivo, tanto nacional e internacional, que tuvo este encuentro en Cartagena.

Finalizada la reunión entre los mandatarios, el presidente Santos informó que se firmaron 16 acuerdos en materia de infraestructura, comercio, turismo, salud y la lucha contra el narcotráfico. Destacó que por el momento se realizará una prórroga de la normativa de la CAN mientras se siguen haciendo las negociaciones para establecer las nuevas condiciones para los intercambios comerciales entre ambos países.

Además de la firma de esos 16 acuerdos relativos a seguridad, lucha contra el narcotráfico, infraestructuras y producción de alimentos y medicamentos, ambos acordaron prorrogar temporalmente el acuerdo comercial que ha venido rigiendo en el marco de la CAN, organismo regional del que Venezuela saldrá definitivamente el próximo 21 de abril y que contemplaba preferencias arancelarias. Asimismo expresó que se firmó un acuerdo muy importante en la lucha contra el narcotráfico: “nos comprometimos a colaborar en varios eslabones de la cadena para combatir con más efectividad el flagelo del narcotráfico”.

El presidente de Colombia comentó también sobre un proyecto de producción de medicamentos genéricos para suplir las necesidades venezolanas en diferentes sectores, así como el desarrollo de proyectos “que promuevan la buena vecindad en territorios fronterizos”. El ex canciller colombiano Rodrigo Pardo destacó que “el acuerdo antidrogas tiene un enorme significado, pues es un tema en el que ambos países han tenido históricamente una mala relación”.

Por su parte, Chávez expresó: “Hoy nos hemos comprometido a empujar ese comercio y colocarlo de nuevo en los niveles que los teníamos hace muy corto tiempo, pero, además, en avanzar en la complementación económica, en la producción conjunta de bienes y servicios”.

La oposición venezolana no ve con buenos ojos el acercamiento de Santos con Chávez. Para ellos lo ideal era tener a un pendenciero internacional como Uribe, porque les servía a su matriz de aislamiento de Venezuela y a su intención de atizar el fuego entre los dos países, además de abonar a la imagen de nuestro país como cómplice del terrorismo y del narcotráfico. Por eso Chávez indicó: “Hemos retomado ese camino y el presidente (Santos) lo ha dicho, no nos van a descarrilar. Podemos decirlo así, los descarriladores frustrados se quedarán, porque no lo lograrán (…), estamos resueltos a construir esa solida unión”.
 
Otro asunto que ha levantado cierta polvareda mediática fue el encuentro de Santos y Chávez con Porfirio Lobo, mandatario de Honduras surgido de las entrañas del golpe de Estado. Inclusive desde el lado del chavismo hay suspicacias e inconformidad con este sorpresivo encuentro. Pero hay algunas cosas a tomar en cuenta. Manuel Zelaya, quien es el coordinador general del Frente Nacional de Resistencia Popular de Honduras, participó tanto en la reunión como en la incipiente negociación.

Lo hizo vía telefónica, desde Caracas, e incluso habló con Lobo, después de reunirse el sábado con Nicolás Maduro. Posteriormente Zelaya, en una carta dirigida a sus compatriotas, indicó que respondió una llamada telefónica de Santos, Chávez y Lobo y que eso refleja la voluntad de Colombia y Venezuela de actuar como mediadores para una solución a la crisis hondureña. En la carta ratificó además que “Confirmo mi apoyo incondicional al magisterio y al sector obrero nacional, y llamo al pueblo a responder patrióticamente ante los intereses de los trabajadores y trabajadoras de la educación y los valores más elevados de nuestra nación”.

Por cierto que Chávez declaró que se han "hecho gestiones para tratar de ayudar a que Honduras se reintegre a todos los organismos internacionales y a los programas de cooperación regionales. Con mucho gusto he conocido al presidente Lobo, por teléfono conversamos con el presidente Zelaya que está en Caracas… Los resultados de la conversación de Lobo y Zelaya son muy positivos. Nos da mucho gusto ser de alguna manera útiles a estos procesos de armonización, de acercamiento, de unidad, de amistad, de integración”.

Si algo hay que aprender de la lucha del pueblo de Honduras, de su dirigencia popular, es la capacidad de flexibilidad táctica. Una vez que se hizo momentáneamente irreversible la situación, con la victoria táctica del imperio y los golpistas, después de las elecciones espurias, el Frente de Resistencia cambió su línea de acción con realismo, declaró su intención de sumirse en las luchas populares como una forma no solo de defender sus intereses, sino de preparase para constituirse en alternativa electoral en próximos comicios.

Uno se pregunta si no estarán pensado Chávez y Zelaya que para la feliz culminación de esa táctica, siendo el Frente con mucho la principal fuerza política de Honduras (esa fue su victoria estratégica) no convendrá tener al gobierno de Lobo amarrado a las organizaciones internacionales que puedan vigilar su actuación en futuros comicios. En todo caso, no hay todavía ningún acuerdo, solo gestiones. Esperemos y confiemos en los liderazgos de Chávez y Zelaya. El nuestro ha demostrado una gran versatilidad en distintas situaciones y no se cansa de sorprendernos. Uno de sus valores es que no asume nada como un dogma.

Se decantó la situación en Perú

Se aclara por ahora el panorama electoral de Perú, con el pase de Ollanta Humala a la segunda vuelta contra Keiko Fujimori. Todas las mediciones a boca de urna coinciden en que Fujimori será la rival de Humala. Este no la tiene fácil para el balotaje, porque el conjunto de votos de la derecha lo superó con holgura.

Pero se sabe que el voto peruano no es tan ideológico, no es un pueblo tan educado políticamente como el nuestro, así que cualquier cosa puede pasar y habrá que esperar. El gran derrotado fue Alejandro Toledo, y muchos dirán que fue víctima del apoyo pavoso de Vargas Llosa, un irremediable perdedor de la política.

Libia, el momento de la política

En Libia, se están moviendo cada vez más las teclas políticas ante el supuesto estancamiento de la situación militar (que más que estancamiento, se trata de avances de las fuerzas de Gadafi); el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, declaró al diario alemán Der Spiegel, que lo que hay que encontrar es “una solución política”.

A la pregunta de si “podemos ganar esta guerra sin enviar tropas”, Rasmussen ha reconocido que “Sinceramente, no existe una solución militar al conflicto. Nosotros queremos una solución política y trabajar con el pueblo libio en este sentido…Al final, a la ONU no le quedará más remedio que buscar una solución política para resolver esta crisis”.
Significativamente, el SG de la OTAN señaló que “la integridad territorial de Libia se tiene que mantener y respetar”.

Finalmente no podemos dejar de referirnos al acuerdo alcanzado en Estados Unidos para evitar la paralización del gobierno de Obama, que hubiese significado un verdadero desastre. Las fuerzas dominantes del imperio percibieron ese peligro y, por supuesto, se pusieron de acuerdo para abortarlo, al menos por ahora.

El acuerdo fue negociado por Obama y equipos de negociadores de la Casa Blanca y del Congreso, liderados por el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid. Obama, que estuvo implicado toda la semana en las negociaciones, elogió anoche el plan bipartidista y señaló que éste “invierte en nuestro futuro mientras realiza el mayor recorte anual de gastos en nuestra historia…Ambos lados tuvieron que tomar decisiones difíciles y ceder en asuntos que son importantes para ellos. Por supuesto, yo lo hice”.

En realidad, el plan incluye nuevos recortes presupuestarios que afectarán a una buena parte de los estadounidenses, repitiéndose el esquema capitalista de poner las cargas sobre los hombros de los más débiles. De hecho Obama reconoció que algunos de los recortes “serán dolorosos” y perjudicarán a personas que dependen de los programas afectados, además de que el acuerdo ocasionará demoras en proyectos de infraestructura.

La crisis del capitalismo sigue su curso inexorable.

* Analista de asuntos políticos.

 

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