Oct 18 2010
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Política

Venezuela, una entrevista confusa y conceptualmente floja

Néstor Francia.*

Establezcamos de una vez que estamos hablando de dos compatriotas honestos, leales, antiimperialistas probados, de amplia trayectoria en las luchas revolucionarias, que merecen todo nuestro respeto. Pero los analistas tenemos el deber de ser descarnados al abordar los temas políticos.

La más importante confusión de ambos protagonistas es la que tiende a equiparar democracia burguesa con democracia en general. Por eso hacen referencia a una supuesta “oposición democrática”. La democracia burguesa es antidemocrática desde su origen. Nace con la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, y en el tema del sufragio, por ejemplo, excluía a mujeres, sirvientes y dependientes de otro: solo se consideraba ciudadanos, en ese aspecto, a los propietarios (es decir, a la burguesía y otras clases pudientes, como aquellas que eran sobrevivientes del feudalismo).

Esta confusión que hemos señalado surgió en la entrevista cuando se tocaron temas como el “diálogo” y la “polarización”, y en cierto modo se le dio a esta última un carácter coyuntural, cuando en realidad la polarización política es histórica y no puede ser superada, no tiene términos medios, o se avanza hacia el socialismo o se conserva el capitalismo.

La oposición venezolana no es democrática porque participe en elecciones, esto es solo un instrumento más de su fin posterior: poner freno al desarrollo de la democracia popular, participativa y protagónica, y restablecer plenamente la “democracia” representativa burguesa.

José Vicente Rangel, por ejemplo, pareció diferir del calificativo de “pitiyanqui” que ha utilizado Chávez para definir al conjunto de la oposición. Pero la etimología de esa palabra no deja lugar a dudas: proviene del francés “petit yanqui” (pequeño yanqui, o de manera menos literal pero más precisa: cachorro de los yanquis), y se considera, por ejemplo en Puerto Rico,  un modismo despectivo usado para referirse aquellas personas que imitan y admiran de forma servil y baja a los estadounidenses y su estilo de vida, avergonzándose de su origen y renegando de él.

¿Es pues, o no, pitiyanqui la oposición venezolana? No quepa duda de que sí lo es, aunque haya en ella individuos aislados que se puede considerar antiimperialistas, como Douglas Bravo, Domingo Alberto Rangel o Leopoldo Puchi, pero estos son la excepción que confirma la regla.
 
En algún momento de la entrevista, Aristóbulo evadió conscientemente o no, lo ignoramos, preguntas de José Vicente muy importantes, como aquella donde inquiere sobre por qué las clases medias permanecen básicamente al lado de la oposición. La respuesta de Aristóbulo fue hacer propaganda de la obra de gobierno a favor de las clases medias, sin ir al fondo del tema, a pesar de la insistencia del entrevistador, que reside sin duda en las impenitentemente fallidas políticas comunicacionales (o quizá la ausencia de estas).

En cuanto a Rangel, no tocó suficientemente un tema que esperábamos surgiera con mayor fuerza en la entrevista, aquel que se refiere a las 3R, y en torno al cual, a pesar de la intensidad que le ha imprimido Chávez, la Dirección Nacional del PSUV no ha dicho nada oficialmente.

Sobre la situación del partido, el mismo Istúriz se refirió a las divisiones que todo el mundo conoce, sobre todo en regiones puntuales, como Zulia, Táchira, Anzoátegui, Sucre. Afortunadamente, se sabe que hay debates generalizados, y en algunos de ellos están actuando las autoridades regionales del Partido, lo cual es una cosa buena. Pero hace falta que la Dirección Nacional asuma su papel dirigente de manera plena, antes de que el proceso de debate se anarquice y cree nuevos problemas antes que aportar soluciones a los actuales.

En fin, no vamos a negar que la entrevista nos decepcionó un poco, aunque sabemos que tampoco es nada fácil presentarse ante las cámaras y salir completamente airosos en una situación política general que es mucho más complicada que lo que muchos están percibiendo.

La oposición, por supuesto, no escatima en críticas para descalificar el viaje de Chávez y los acuerdos logrados, con mentiras y manipulaciones. Los pitiyanquis no soportan que nos estemos abriendo a nuevos mercados y posibilidades, y estarían felices si vieran al presidente arrastrándose en la Casa Blanca adulando a Obama. Por eso son pitiyanquis, son quienes se alegran por cada victoria de la derecha pro-imperialista, como el golpe de Honduras o los “éxitos” de Uribe. No quieren “diálogo”, ni unir al país, ni acabar con la polarización: quieren la cabeza de Chávez y dar al traste con la Revolución Bolivariana.

Se hace camino al andar

A despecho de las falsificaciones de la canalla mediática, de las manipulaciones de los politiqueros de oposición y de los “sesudos” economistas escuálidos, los avances de la Revolución Bolivariana en el aspecto socio-económico son evidentes. Según el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Venezuela, Alfredo Roberto Misair, en 2015 Venezuela anunciará al mundo que ha superado ampliamente la tarea de reducir a la mitad la proporción de personas que sufren de hambre, meta incluida en los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

A través de los diferentes programas que garantizan la distribución de alimentos sanos y nutritivos, el gobierno bolivariano logró en 2009 bajar el indicador de desnutrición infantil en niños menores de cinco años a 3,2%, que en el año 1990 se ubicaba en 7,7%.

“Con respecto a la desnutrición infantil, Venezuela está muy por debajo (…) De continuar así va a poder anunciar al mundo en el año 2015 que ha superado ampliamente la meta”, destacó el funcionario desde la plaza Andrés Bello, en Caracas, donde se llevó a cabo una mega jornada en la que se expendieron productos alimenticios de calidad y a bajo precio. Y añadió: “A ese nivel creo que estamos en la dirección correcta y que van a gran velocidad para alcanzarla. Esto demuestra que cuando se une la voluntad política con la capacidad técnica y con el apoyo de la comunidad se logran grandes cosas. Venezuela lo está logrando. Es un ejemplo que hay que tomarlo en cuenta”.

Contracara de los 33 mineros chilenos

Sobre el "show mediático" que montó la derecha mundial con el caso de los mineros rescatados, decíamos que llegó el fin de la fiesta, y que ahora se volverá a la inevitable realidad. Pues bien, mientras que algunos de los 33 mineros chilenos participaban en una misa en agradecimiento a su rescate en la mina San José, una protesta encabezada por sus compañeros trabajadores del yacimiento, interrumpió la ceremonia para reclamar sueldos y liquidaciones a la empresa minera San Esteban.

La finalidad de la protesta fue manifestar en favor del pago de los salarios de los mineros y reclamar más atención del presidente Sebastián Piñera, para que dejara el "show" y presionara a la compañía San Esteban, ya que para la fecha tenía que haberles cancelado sus liquidaciones y sólo podrán recibirlas a partir del año que viene y en cuotas de 12 meses.

“Tenemos hijos a los que criar y llevamos dos meses sobreviviendo con las uñas. Necesitamos el dinero ya”, expresó el minero Javier Abarca, mientras los demás trabajadores exhibían pancartas en las que se leía: “San Esteban No somos 33, somos 300”, “Piñera para el show”, “Refugio Esperanza, los desamparados”, “70 días sin trabajo y sin dinero”, en señal de protesta después que se quedaran sin empleo desde el pasado 5 de agosto.

Por su parte, Javier Castillo, dirigente sindical y presidente de la Central Unitaria del Trabajo provincial, denunció que ni el gobierno ni la empresa tienen dinero para pagar los sueldos de los trabajadores, pero si para pagar “la parafernalia”.

Alcaldías y gobernaciones

La canalla mediática trata de encontrar contradicciones entre los revolucionarios donde no las hay. En la entrevista de ayer con José Vicente Rangel, Aristóbulo Istúriz insistió en que desmontar las alcaldías y gobernaciones es un paso indispensable para el avance efectivo del proceso de cambios socialistas en Venezuela. “Con estas alcaldías, con estas gobernaciones no vamos a hacer la revolución”, cuyo avance depende de que de alguna manera se vaya desmontando la estructura del sistema de democracia representativa para sustituirlo por otro donde el pueblo sea el protagonista, según señaló Istúriz.

Pero algunos medios recordaron declaraciones de Chávez del 19 de diciembre de 2009, en las cuales este afirmó que  “¿A quién se le puede ocurrir que nosotros vamos a acabar con las alcaldías (…), las gobernaciones?” y añadió que más bien se requiere que esas figuras político-administrativas sean “de verdad sólidas y democráticas”.

No hay ninguna contradicción, es un problema de táctica y estrategia. La estrategia revolucionaria es ir desplazando el poder constituido y reemplazándolo por el poder constituyente, por el poder popular. Pero eso se dará por un proceso largo y gradual, en el que convivirán ambas formas. De allí que Chávez hable de figuras “de verdad sólidas y democráticas”.

 Sólidas para que puedan contribuir con eficiencia en las pesadas tareas de la administración del Estado, democráticas en la medida en que vayan cediendo espacios paulatinamente a las formas nacientes del poder popular.

* Analista de asuntos políticos.

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