Jul 19 2004
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Sociedad

Viaje al fin -o al comienzo- de la noche en Asia

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Su pervivencia se debe a muchos factores distintos, pero la miseria extrema y la ignorancia en la que se desenvuelven las v√≠ctimas, as√≠ como la corrupci√≥n de gobiernos y polic√≠a, son causas principales del problema. El tr√°fico criminal de mujeres y ni√Īos es un hecho en casi todo el tercer mundo aunque pa√≠ses como India, Camboya o Tailandia han hecho de la esclavitud sexual un pr√≥spero y bien estructurado negocio.

Nepal es uno de los principales proveedores de v√≠ctimas. La pobreza de este peque√Īo pa√≠s del Himalaya ha convertido a sus habitantes en servidores de intereses ajenos. Sus hombres lucharon como mercenarios en ej√©rcitos extranjeros y con el nombre de gurkhas pasearon su ferocidad desde los campos de batalla de la Segunda Guerra mundial hasta las Malvinas.

La otra parte de la sociedad nepal√≠ -sus mujeres y ni√Īos- ha trabajado tradicionalmente en el campo. Una cosecha al a√Īo no da para mucho, y la emigraci√≥n forzosa en los meses de verano es una pr√°ctica arraigada desde tiempo inmemorial. Los investigadores de la esclavitud sexual se√Īalan que en los a√Īos cincuenta empez√≥ a gestarse el negocio en la India.

Los refugiados tibetanos -que hu√≠an de su pa√≠s por la opresi√≥n china- buscaban mujeres nepal√≠es con las que casarse. La raz√≥n √ļltima de su af√°n era conseguir un pasaporte y una nacionalidad. Estos grupos emigraron a la India buscando trabajo.

Por motivos políticos, la India expulsó a los nepalíes de origen tibetano. Los hombres volvieron a Nepal con sus pasaportes y abandonaron a sus esposas. Lejos de su hogar, abandonadas y sin recursos no tuvieron más opción que la de ejercer la prostitución.

Con los a√Īos estas mujeres regresaron a Nepal y contrataron nuevas candidatas para trabajar en la India. El negocio a escala industrial hab√≠a empezado. Todas las reclutadas ten√≠an una edad que oscilaba entre los 13 y los 18 a√Īos. Casi todas pertenec√≠an a la etnia Tamang considerada la m√°s trabajadora y responsable, a la vez que de una rara belleza.

Rumbo a Bombay

Conforme el negocio fue creciendo, la forma de actuar de las mafias ha ido extendi√©ndose y perfeccion√°ndose. Ciudadanos indios recorren las remotas aldeas del Himalaya ofreciendo trabajo a las j√≥venes. En ocasiones se les promete un matrimonio ventajoso o una colocaci√≥n en las f√°bricas de alfombras de Katmand√ļ. Los padres aceptan encantados.

Entre las etnias m√°s bajas del pa√≠s nacer mujer es una desgracia. La dote necesaria para casarse arruina a muchas familias y las ni√Īas se ven reducidas a la condici√≥n de bestias de carga. En ocasiones los padres conocen el destino final de sus hijas, pero incapaces de evaluar la magnitud de la tragedia -o acuciados por la miseria- acaban por venderlas.

Las ni√Īas son llevadas a Katmand√ļ donde suelen pasar una peque√Īa temporada trabajando en f√°bricas de alfombras. Se las traslada despu√©s a la India, de preferencia a Bombay, donde se las obliga a prostituirse. Las mujeres contraen una deuda ficticia con los proxenetas.

En el colmo del cinismo √©stos argumentan que les han proporcionado una actividad y que en consecuencia tienen derecho a una elevada suma. Su trabajo en el burdel sirve para amortizarla, aunque en realidad no pueden hacerlo nunca (se las cobra un alquiler de habitaci√≥n, revisiones m√©dicas a precios abusivos etc… ).

Las enfermedades de transmisi√≥n sexual -sobre todo del SIDA- ha introducido cambios dram√°ticos en la suerte de estas mujeres. Cuando contraen la enfermedad se las expulsa del prost√≠bulo. Generalmente se les paga un billete de vuelta a Katmand√ļ.

Hasta hace pocos a√Īos vagaban por los suburbios, en ocasiones con alg√ļn hijo, muy deterioradas f√≠sicamente y esperando la muerte. Hoy d√≠a y ante la magnitud de la desgracia, alguna ONG como Maiti Nepal o Inhured Internacional se hacen cargo de su situaci√≥n en casas de acogida. El SIDA es tambi√©n la causa de que las mafias indias busquen ni√Īas m√°s j√≥venes cada vez. La media de edad se sit√ļa ahora entre los 10 y los 14 a√Īos.

En contra de lo que pudiera creerse no son casos aislados los que suceden. Cada a√Īo miles de ni√Īas son compradas, raptadas o enga√Īadas para acabar como prostitutas en la India.

La primera conclusión forzosa que se extrae de estas cifras es que una parte significativa de las propias sociedades india y nepalí conoce y participa de una u otra forma en la trata. No pueden trasladar miles de personas sin una infraestructura de medios de locomoción, hoteles, aduanas etc. La corrupción de la policía y autoridades posibilita la existencia del tráfico sexual.

Sudeste Asi√°tico

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Tailandia es uno de los destinos preferidos por los turistas sexuales. Las calles de su capital, Bangkok, conocieron un cambio radical en los a√Īos sesentas. De ser una ciudad pl√°cida y evocadora -la ¬ęVenecia asi√°tica¬Ľ- se convirti√≥ en la retaguardia de la guerra de Vietnam. El pa√≠s que presume en su historia de no haber sido colonizado nunca vio, de la noche a la ma√Īana, sus calles invadidas por grupos de soldados con poca vida por delante y mucho dinero en el bolsillo.

La transformación de la ciudad y de la escala de valores de sus habitantes fue tan completa como rápida. Un camarero ganaba más que un profesor y una bailarina conseguía más dinero en propinas que un médico en el ejercicio de su profesión.

Un chico avispado de nombre Pat Pong reuni√≥ algunos clubs de alterne y masajes en la zona centro de la ciudad. Gracias a los estadounidenses de las bases militares el negocio creci√≥ como la espuma y hoy d√≠a Pat Pong es un grupo de calles de ambiente nocturno con nombres de locales tan expl√≠citos como ¬ęFrench Kiss¬Ľ o tan sorprendentes como ¬ęMadrid¬Ľ.

El erotismo tradicional de la tolerante sociedad tailandesa ha sido sustituido por un mercadeo destinado al turista, en locales donde las chicas son elegidas por los clientes gracias al n√ļmero que llevan colgando en sus trajes de noche. Casi todos los lugares tur√≠sticos del sur del pa√≠s y sus islas sirven de escenarios a un mercado del sexo tolerado y expl√≠cito. Al igual que en el resto del mundo el SIDA ha disparado la cotizaci√≥n de los ni√Īos y ni√Īas m√°s j√≥venes.

El mercado del sexo de Bangkok se nutre de los pa√≠ses m√°s pobres de su entorno geogr√°fico, especialmente Laos y Camboya. El viaducto que une Laos con Tailandia salvando la corriente del Mekong ha sido bautizado oficialmente como ¬ęde la amistad¬Ľ, pero es conocido popularmente como ¬ępuente del SIDA¬Ľ.

Camboya, uno de los países, más traumatizados del mundo, es el paraíso de las mafias. Con una policía inexistente, un ejército corrupto y mal pagado, con sus campos sembrados de minas, el país está simplemente en venta. Se compran a precios irrisorios joyas arqueológicas que se revenderán después en el primer mundo a cambio de fortunas.

Y si vender se trata, se ha vendido hasta la arena de algunas playas, expoliadas por las multinacionales vidrieras de Tailandia. Las mafias del tr√°fico de j√≥venes tambi√©n se alimentan con los ni√Īos de Camboya. El SIDA hace estragos entre los j√≥venes y la prostituci√≥n se ha disparado con la llegada a la capital del personal de la ONU y de las casi doscientas ONG con sede en Phnom Penh.

Un titular del peri√≥dico Cambodian Daily es rotundo en este sentido: ¬ęDemocracia y paz, negocio y prostituci√≥n¬Ľ. El n√ļmero de raptos es tan elevado que ning√ļn padre responsable dejar√° a sus hijos alejarse de casa, ni permanecer fuera una vez sea de noche.

Las soluciones a todo este inmenso problema no son sencillas. Una editorial del Bangkok Post se√Īala que la causa de fondo del tr√°fico sexual es la recesi√≥n econ√≥mica y la corrupci√≥n generalizada que viven estos pa√≠ses. Pocas iniciativas ser√°n v√°lidas mientras estos condicionantes al desarrollo sigan vigentes.

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* Periodista espa√Īol.

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