Jun 21 2007
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Política

Viajeros. – RECUERDOS DE VENEZUELA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Vuelvo a Caracas despu√©s de un a√Īo. Esta vez, aceptando una invitaci√≥n que me extendi√≥ el Goethe Institut para impartir una conferencia acerca del tema populismo. Mis colegas alemanes me dijeron, antes de partir, que no hab√≠a mejor lugar para hablar de populismo que Venezuela, seg√ļn ellos, la Meka del populismo del siglo XXl. Les manifest√© que yo no estoy tan seguro. La raz√≥n es parte de una tesis que llevaba en el malet√≠n.

Mi tesis dice que en el desarrollo de un movimiento populista hay diversas fases. La de origen de un movimiento, la personificación del movimiento en un líder carismático y la
estatizaci√≥n del movimiento. Cuando el populismo alcanza esta √ļltima fase, el populismo deja de ser populismo. Mientras que en su fase movimientista el pueblo es el sujeto del movimiento, en su fase estatista, el pueblo se convierte en objeto del poder, casi siempre personificado en un mandatario omnipresente.

Efectivamente: en un mandatario omnipresente.

Miro por la ventanilla del taxi que me lleva a la ciudad, y observo que mi
tesis comienza a materializarse. Los retratos de Ch√°vez han aumentado por
todas partes. Es imposible no ver el rostro de Ch√°vez. Ch√°vez abrazando a
un pobre ni√Īo. Ch√°vez rodeado de mujeres. Ch√°vez con los obreros. Ch√°vez con
rostro enérgico. Chávez sonriendo. Chávez con uniforme. Chávez con ropa
deportiva. Ch√°vez con terno y corbata. ¬ęPor todas partes se ve a Ch√°vez¬Ľ,
le digo al conductor del taxi¬Ľ. Uf, me contesta. ¬ęCuando me voy a acostar,
temo que se encuentre debajo de mi cama¬Ľ. Re√≠mos.

Sigo mirando a trav√©s de la ventanilla del taxi. Los cerros, los barrios pobres, pobr√≠simos. Y sobre todo, la suciedad. Basura pestilente acumulada a lo largo del camino, y despu√©s en las calles de la ciudad. ¬ęHay mucha basura¬Ľ, le dije al taxista. ¬ęViene de arriba¬Ľ me respondi√≥ arrecho. No opinaba de los cerros. Viene del poder, del Estado. Record√© una frase, creo que es de Lefevre: ¬ęEl rostro del poder se refleja siempre en las calles de
la ciudad¬Ľ. Esa al menos parec√≠a ser la tesis sociol√≥gica del taxista.

¬ŅEs tan dif√≠cil limpiar una ciudad? Con los recursos que maneja el gobierno
sería sólo cosa de días.

‚ÄďCon una cent√©sima parte de lo que regala este gobierno a Bolivia o a Nicaragua, podr√≠an limpiarse todas las ciudades del pa√≠s ‚Äďme asegur√≥ el taxista.

‚Äď¬ŅY por qu√© no lo hace? ‚Äďpregunt√©.

‚ÄďA ellos no les interesa la limpieza ‚Äďme contest√≥‚Äď. Ellos dicen que est√°n haciendo una revoluci√≥n, y las revoluciones nunca han sido limpias.

Cerr√© los ojos y me acord√© de aquellos a√Īos, cuando en Chile yo pensaba, que tambi√©n est√°bamos haciendo una revoluci√≥n. Probablemente las calles estaban entonces igual de
sucias. Pero, nosotros, los ¬ęrevolucionarios¬Ľ, no nos d√°bamos cuenta. ¬ęNo ten√≠amos tiempo¬Ľ. Porque vivir en revoluci√≥n, es vivir en un permanente estado de excepci√≥n.

El tiempo de toda revoluci√≥n es mesi√°nico. Y como en todo mesianismo, el presente es una dimensi√≥n muy d√©bil. El tiempo de toda revoluci√≥n est√° en el futuro, no aqu√≠, o ac√°. ¬ęVivimos en un momento en que la sociedad nueva est√° naciendo, y la vieja no acaba de morir¬Ľ, escuch√© decir despu√©s al Presidente Ch√°vez, citando a Gramsci.

Exacto, el pasado est√° muriendo, el futuro est√° naciendo y el presente no est√° en ninguna parte. La revoluci√≥n oculta al presente. Lo esconde, ¬Ņd√≥nde?, ¬ęquiz√°s el presente est√° debajo de la basura acumulada¬Ľ, pens√©.

Ese d√≠a, 28 de mayo del 2007, d√≠a en que se suspendi√≥ mi conferencia en la Universidad Sim√≥n Bol√≠var, pasar√° a la historia de Venezuela. No por supuesto porque mi conferencia fue suspendida. Ese d√≠a, seg√ļn Manuel Caballero, irrumpi√≥ en las calles la segunda generaci√≥n estudiantil del 28.

La primera, es la generaci√≥n del a√Īo 1928, cuando un grupo de j√≥venes universitarios sali√≥ a las calles a protestar en contra de la tiran√≠a de G√≥mez. La segunda en cambio, es la generaci√≥n del d√≠a 28, cuando todas las universidades del pa√≠s comenzaron a movilizarse a favor de la libertad de opini√≥n, como consecuencia del arbitrario cierre de RCTV, el canal de TV m√°s popular de Venezuela.

En cualquier caso, ha revivido ese grito de batalla estudiantil, para mis o√≠dos, muy extra√Īo: ¬ęSacalapatalaj√°¬Ľ. Seg√ļn el presidente Ch√°vez, su decisi√≥n fue motivada porque RCTV es un canal golpista. Suponiendo que lo hubiera sido, hab√≠an otros canales m√°s golpistas y, sin embargo, arreglaron sus negocios con el gobierno a cambio de no s√© qu√©
cosas muy poco claras. Adem√°s, durante muchos a√Īos, el gobierno venezolano jam√°s
levantó una acusación judicial en contra de RCTV. Y, sin mediar juicio, lo cerró. Decisión personal. Basta.

Hay que reconocer que el presidente Ch√°vez es un hombre que dice lo que hace. Es su principal virtud. Y el cierre del canal de TV lo hab√≠a anunciado bastante tiempo atr√°s. M√°s todav√≠a, lo hab√≠a anunciado, para que nadie tuviera dudas, que esa intenci√≥n era parte de un conjunto de medidas destinadas a ¬ęprofundizar¬Ľ la revoluci√≥n. El problema, y eso es lo que no quieren ver pol√≠ticos de otros pa√≠ses como Lula, es que el cierre del canal es s√≥lo un eslab√≥n en el proceso de destrucci√≥n de las instituciones democr√°ticas de la naci√≥n.

Se trata, efectivamente, de conquistar, a juicio de Ch√°vez y los chavistas, la hegemon√≠a en el poder medi√°tico. Las otras medidas son, el Partido √önico de Estado Chavista, la reeelecci√≥n indefinida, la creaci√≥n de Consejos Comunales en todos los √°mbitos (verticalizaci√≥n corporativista de la vida social), ideologizaci√≥n castrista del ej√©rcito, creaci√≥n de milicias y polic√≠as ¬ępopulares¬Ľ (la reserva) y todo ello en el marco de una revoluci√≥n de tipo ¬ęcontinental¬Ľ, encabezada por Venezuela y Cuba a trav√©s del ALBA.

Claro, clarito. Ese no es un programa de gobierno, es una estrategia de toma del poder. Lo he dicho siempre, y lo digo porque tomo en serio lo que el presidente Chávez dice, lo que, debo confesar, no siempre hace la gente de la oposición.

Lo cierto, es que parece que esta vez Ch√°vez no calcul√≥ en su agenda de ¬ętoma de poder¬Ľ, la masiva protesta popular que desatar√≠a en su contra. Mucho menos calcul√≥ el levantamiento unido de las universidades de la naci√≥n.

Los voceros del gobierno y el mismo presidente dicen, haciendo uso de inagotable fantas√≠a, que el de los estudiantes es un movimiento manipulado por el imperio ¬ęPeones del imperio¬Ľ, los llam√≥ el presidente, en su dulce lenguaje.

El mismo día 28, tuve el privilegio de conversar con un grupo de estudiantes de la Universidad Central. Nada más lejos de ser manipulados, todo lo contrario. Tuve la impresión de que ellos han tomado el bastón de mando en la lucha masiva por la democracia y por los derechos humanos que comienza a tener lugar en Venezuela. Son la vanguardia momentánea de un vasto movimiento social, democrático y popular. La palabra momentánea debe ser destacada.

Ning√ļn sector social ni cultural tiene para siempre asegurado el primer lugar en ninguna lucha pol√≠tica; esa fue la idea que intent√© transmitir a los muchachos cuando con cierta preocupaci√≥n me plantearon ellos que ten√≠an cierto miedo frente a la posibilidad de no ser capaces de sostener al movimiento durante un largo tiempo. Yo intent√© decirles que no ten√≠an porqu√© hacerlo. Hoy les toca a los estudiantes. Ma√Īana a las mujeres. Otro d√≠a a
los artistas e intelectuales. Otro día a los obreros. Otro día a la Iglesia.

Otro día, y llegará ese día, a los propios habitantes de los cerros. Días antes, había tenido lugar una manifestación de más de 500 mil personas a favor de la libertad de expresión simbolizada en la RCTV. Si no hubiera tenido lugar esa manifestación, los estudiantes no habrían salido a las calles. Lo uno después de lo otro. Después, gracias a ellos, otros se
atrever√°n a salir, y as√≠ sucesivamente. Ellos no son el movimiento, les dije. Son una parte del movimiento. Hicieron algunas muecas; naturalmente, ellos quieren ser ¬ęel movimiento¬Ľ.

Me pidieron que les contara algo del mayo francés, que terminó con el gobierno de De Gaulle; al fin y al cabo yo vengo de esos tiempos. Entre muchos aspectos que relaté, les dije que a diferencias de ellos, los estudiantes del mayo francés desataron un enorme movimiento social. En cambio, el movimiento social democrático, desató al movimiento de los estudiantes del mayo venezolano del cual ellos ya formaban parte, antes de
asumir el rol pol√≠tico de ¬ęestudiantes¬Ľ.

No quiero nombrar a nadie. Pero vi en esos rostros atentos, algunos líderes
del ma√Īana.

A propósito de líderes, hay una obsesión entre la gente de oposición por
encontrar al líder que los conducirá hacia la liberación. Basta que alguien
sepa articular una frase con otra, para que no falte quien diga, ¬ęese es el
l√≠der¬Ľ. Entre los estudiantes, hay muchos que hablan lindo y claro. Mucho
mejor que Chávez, y ciertos antichavistas apuntaban con el dedo y decían:
¬ęEse puede ser¬Ľ. Ya un poco cansado, dije una vez a un amigo periodista:
¬ŅNo se dan cuenta que ya tienen el l√≠der?. ¬ŅQui√©n? me pregunt√≥ esperanzado.
Chávez, le contesté.

Ch√°vez es tambi√©n el l√≠der de la oposici√≥n. Su l√≠der negativo. ¬ŅQu√© mejor
l√≠der que un l√≠der negativo? √Čl abre los frentes. √Čl indica a la oposici√≥n
donde hay que ir y por qué hay que demostrar; él indica incluso, como hay
que luchar. Cuando amenaza, hay que replegarse. Cuando calla, hay que
avanzar. Es el mejor líder que puede tener la oposición. Se los dije
también a los estudiantes. Ellos no habrían salido a la calle si es que Chávez no
les hubiera indicado el camino.

Con ello intenté decirles que la lucha que ellos libraban no era tan desinteresada, ni tan idealista, ni tan altruista como ellos imaginaban. Ellos luchaban también por sus propios intereses, y el más importante de todos, es el de la autonomía universitaria. Hacía un
par de d√≠as Ch√°vez se hab√≠a reunido en el Teresa Carre√Īo con estudiantes adictos, anunciando la intervenci√≥n estatal de las universidades, mediante la instalaci√≥n de sus amenazantes Consejos Populares. La lucha por la libertad de expresi√≥n se une entonces con la lucha por la autonom√≠a universitaria.

Pregunté a los estudiantes si ellos veían el canal RCTV. La mayoría no lo
veía casi nunca. Algunos me dijeron que veían de vez en cuando los
noticieros para escapar a la insistente propaganda gobiernera. Pero los
culebrones tenían lugar en horas de estudio. Aunque muchos de sus mamás y
papás seguían las novelas.

Las novelas, llamadas culebrones, prometen la utopía de amores que se cumplen, de mujeres ricas que aman a hombres pobres, de millonarios que aman con perdición a sus criadas, de amores, que como todos los amores de verdad, son imposibles, en fin, relatan de los ideales de todas las vidas incumplidas, ideales que los ideólogos de cualquier
escuela, no pueden entender. Porque, además, las ideologías no saben de la Radio Rochela, que es lo mismo decir: no saben de la vida venezolana.

Contra eso se meti√≥ Ch√°vez, quien aprendi√≥ a ver televisi√≥n cuando era ni√Īo, mirando al RCTV en la casa de su abuela. Quiz√°s de ah√≠ le viene su lenguaje popular y populista. Mucha gente destruye a lo que m√°s ama. Lo he comprobado varias veces.

Los estudiantes en cambio, no ve√≠an RCTV. Les pregunt√© entonces, por qu√© la defend√≠an tanto. La respuesta fue casi un√°nime: ¬ęqueremos un pa√≠s en que cada uno pueda ver lo que quiera y cuando quiera. No luchamos por RCTV. Luchamos por la libertad de expresi√≥n. Y, en estos momentos, con todas sus vulgaridades, RCTV es el s√≠mbolo de la libertad de expresi√≥n¬Ľ. Claro, clarito.

Tambi√©n tom√© contacto con otros ¬ęchamos¬Ľ. Algunos de ellos ya bordean los ochenta a√Īos de edad. Tuve la oportunidad de compartir con Demetrio Boessner, Armado C√≥rdoba, Maza Zavala, Manuel Caballero y por cierto, con Pompeyo M√°rquez, y tambi√©n con algunos no tan mayorcitos como Heinz Sonntag y Antonio S√°nchez. A Petkoff lo v√≠ en la TV, enojado con Ch√°vez y peleando que daba un gusto. Supe que a Malav√© Matta lo hab√≠an agredido en la calle, pese a sus 76 a√Īos. Todav√≠a no he podido conocer personalmente al legendario Carrera Damas. Para otra vez ser√°. Eduardo Casanova estaba enfermo; le deseo una pronta mejor√≠a.

Pa√≠s de grandes intelectuales y pol√≠ticos es Venezuela. Muchos de los citados vienen de la izquierda, otros son todav√≠a de izquierda, y quiz√°s por eso, meten las patas muy seguido, pero tambi√©n saben sacarlas a tiempo. Discutidores, peleones, pol√©micos, creativos, democr√°ticos, inquietos y antichavistas. Todos siguen escribiendo. Con esos chicos tiene que v√©rselas el gobierno. Con los veintea√Īeros y con √©stos, con las almas j√≥venes de los
j√≥venes y con las almas j√≥venes de quienes ya no son tan j√≥venes. ¬ŅSon tambi√©n para Ch√°vez, peones del imperio? Seguro. Quien no es chavista es imperialista. Es la l√≥gica del sistema.

Los estudiantes est√°n enamorados de su movimiento. Como todo amor repentino, creen que ese movimiento es √ļnico, y por lo mismo, imaginan que est√°n rompiendo radicalmente con el pasado. ¬ęNosotros no nos identificamos con ning√ļn partido pol√≠tico de oposici√≥n¬Ľ, me aseguran. Les creo. Tienen la inocente fuerza de la juventud y quieren tomar al cielo por asalto. M√°s me preocup√©, cuando algunos sectores opuestos al gobierno afirmaban que los estudiantes constituyen la fuerza hist√≥rica que los salvar√° de la dictadura chavista.

¬ęNo sobrecarguen a los estudiantes¬Ľ, dije en una entrevista que me hizo el h√°bil Roberto Giusti en El Universal Es un error pedir a un movimiento que
recién nace, que los libere de aquello que los partidos políticos no han podido hacer. Tampoco me parece justo imaginar que los estudiantes son la fuerza anti-partido de la sociedad. Hoy viven su momento feliz. Seguro, vivirán todavía otros momentos. Pero una democracia sin partidos políticos es una imposibilidad. Hay, sin embargo, sectores en la oposición que atacan con más fuerza a Rosales y a Petkoff que a Chávez. Dicen que se sienten traicionados. La verdad, es que ninguno me supo explicar porqué. Rosales fue elegido candidato presidencial de la oposición, y cumplió su papel. La oposición volvió a ocupar masivamente las calles, creó nuevos partidos, afianzó sus estructuras.

Rosales, repito, fue elegido como candidato presidencial de la oposici√≥n, y fue elegido porque no hab√≠a otro mejor en ese momento. El hombre camin√≥ y camin√≥ por todas las calles de Venezuela, haciendo una campa√Īa excelente. En ning√ļn momento nadie pens√≥ que Rosales deb√≠a ser el l√≠der m√°ximo de una insurrecci√≥n de masas que no ten√≠a por donde ocurrir. Hoy lo critican porque no asumi√≥ ese papel. Absurdo ¬ŅQue Rosales reconoci√≥ el triunfo de Ch√°vez? ¬ŅY qu√© esperaban que hiciera? ¬ŅQue el 3.12.06 Rosales hubiera lanzado a sus partidarios a las calles, cuando el chavismo ten√≠a a todos sus efectivos en posici√≥n de guerra, ¬ęrodilla en tierra¬Ľ, para librar el ¬ęenfrentamiento
decisivo¬Ľ al grito de Patria o Muerte? Muchas de las estructuras creadas durante la campa√Īa presidencial hicieron posible la enorme resistencia que tuvo lugar cinco meses despu√©s frente al cierre del RCTV.

Por supuesto, en Venezuela se impone un cambio generacional. Los estudiantes lo est√°n logrando. Cada momento tiene sus hombres y sus mujeres. Probablemente Rosales ya no ser√° el l√≠der de los tiempos que vienen. Hay, evidentemente, una ruptura con el pasado. Ese, empero, no es ning√ļn motivo para enlodar a Rosales y a quienes lo ayudaron. Quiz√°s hoy hay efectivamente una ruptura hist√≥rica. Pero para que haya ruptura tiene que haber cierta continuidad. Los Rosales y los Petkoff, y tantos otros que vienen del pasado, deber√°n ser parte del gran movimiento liberador, pac√≠fico y juvenil, viejo y moderno, que comienza a despuntar en Venezuela. Pero los estudiantes ten√≠an que volver a las marchas.

¬ęCu√≠dense¬Ľ, les dije. ¬ęQue va¬Ľ, me contest√≥ uno. ¬ęEn la calle estamos m√°s seguros que aqu√≠, en la universidad¬Ľ. Y me se√Īal√≥ un grupo de j√≥venes con camisas rojas que
caminaban en fila india a lo largo de los patios. ¬ęSon grupos de choque¬Ľ, agreg√≥. ¬ęEst√°n armados¬Ľ.

Hay una hipertensi√≥n, cierto temor, a veces terror, que se siente por todas partes. Los estudiantes tienen tambi√©n miedo de ser agredidos o baleados en las calles. ¬ęHay mucha violencia contenida aqu√≠¬Ľ, me lo dijeron varias veces. ¬ęEn cualquier momento puede explotar¬Ľ. El miedo no solamente alcanza a la oposici√≥n. Tambi√©n a algunos partidarios
del gobierno, y a veces aparece donde menos se piensa que debe aparecer.

Yo fui a Caracas a realizar actividades académicas y me vi envuelto en situaciones que yo mismo no había buscado. Sobre esas actividades académicas no hablo en este artículo. Fueron también muy interesantes, pero hablar sobre ellas me llevaría a escribir otro trabajo. Quizás pronto lo haga. Sin embargo, el miedo circundante, penetra a veces dentro de la propia academia.

Valga una anécdota.

Nos encontrábamos varios colegas de diversas posiciones políticas, departiendo amigablemente en el edificio de conferencias del Goethe Institut. Es el lugar más inofensivo que uno pueda imaginar en Caracas. De pronto, nos llegó la noticia, transmitida por e- mail: que uno de los participantes a las conferencias, un conocido intelectual adicto al gobierno, quien debía exponer al día siguiente, excusaba su asistencia,
pues el Servicio de Informaciones del Estado le hab√≠a aconsejado no asistir, pues su vida corr√≠a peligro (sic). Por supuesto, la carcajada fue general. Pero yo no re√≠ tanto. Yo conoc√≠a superficialmente a ese intelectual, y siempre tuve la opini√≥n de que era una persona equilibrada. Que de pronto expusiera p√ļblicamente tan infundados miedos, fue para m√≠ un s√≠ntoma de un clima amenazante que circula por doquier. Y ese clima viene de arriba, desde los ministerios, desde el propio gobernante, quien atiza el miedo sin cesar. Pude comprobarlo.

Pr√°cticamente no hay d√≠a en que un Ministro no anuncie planes ¬ędesestabilizadores¬Ľ, complots e intentos de golpe. El presidente radicaliza a√ļn m√°s esos supuestos mensajes. Permanentemente anuncia que se han descubierto proyectos magnicidas financiados por el imperio. Lo incre√≠ble, es que hasta ahora, ninguno de esos anuncios ha sido mostrado con las m√°s m√≠nimas pruebas. Nunca ha habido un solo detenido. Y los anuncios ya suman cientos.

Hay ministros que han acu√Īado una nueva palabra: ¬ęsubliminal¬Ľ. Ven mensajes ¬ęsubliminales¬Ľ por todas partes. Por ejemplo, si en la p√°gina de un diario aparece el rostro de Bin Laden, y una fotograf√≠a de Ch√°vez, ellos lo interpretan como un mensaje cifrado del imperio mediante el cual llama a asesinar a Ch√°vez. Eso es ¬ęsubliminal¬Ľ.

Ch√°vez, va como siempre, m√°s lejos. Afirma que los estudiantes est√°n preparando un ¬ęgolpe suave de Estado¬Ľ. ¬ŅQu√© es un golpe suave? Eso no lo sabe ni Dios. Pero al d√≠a siguiente, todos los diarios chavistas hablan del ¬ęgolpe suave¬Ľ, y no falta quien afirma,
¬ęresponderemos al golpe suave con un golpe fuerte¬Ľ.

Ch√°vez rompe todos los marcos civiles. Cuando los estudiantes colmaban las calles, llam√≥ a los habitantes de los cerros a masacrar a los estudiantes. Afortunadamente, ning√ļn habitante de ning√ļn cerro baj√≥ a cumplir tan siniestro cometido. Otro d√≠a Ch√°vez llam√≥ a una guerra del oeste en contra del este, al interior de Caracas. Nadie le hizo caso. Pero el presidente logr√≥ lo que √©l quer√≠a: sembrar miedo y terror. ¬ŅQu√© gobernante en el mundo
llama a la guerra interna entre conciudadanos? Solo uno que no quiera gobernar, no hay otra respuesta.

He llegado a pensar que el gobierno busca el enfrentamiento; incluso juega con la posibilidad del golpe. Cada vez que se siente d√©bil, habla del golpe que viene. Como el extra√Īo golpe del 2002 los salv√≥ de una situaci√≥n muy dif√≠cil, imaginan que un nuevo golpe tambi√©n le puede reportar dividendos. Pero nadie en la oposici√≥n quiere un golpe. Adem√°s, no puede haber golpe sin participaci√≥n del ej√©rcito. Pero el mismo Ch√°vez ha dicho que el ej√©rcito es rojo, rojito. ¬ŅQui√©n lo entiende? Tengo la impresi√≥n, repito, que lo que menos interesa a Ch√°vez es gobernar. La suya, como he dicho, es una estrategia de poder, y lo que persigue es destruir totalmente a la oposici√≥n, sea como sea.

¬ęNosotros lo entendemos perfectamente¬Ľ, me dijo un estudiante. ¬ęEllos quieren provocarnos para que nosotros reaccionemos con piedras. No lo conseguir√°n. Si nos atacan, nos hincamos en el suelo. Si nos amenazan, regalamos flores a los polic√≠as. Las flores son nuestras armas y eso desespera al gobierno¬Ľ.

Y as√≠ es efectivamente; con cuanta disciplina, con qu√© inteligencia, con qu√© sabidur√≠a pol√≠tica act√ļan estos chicos.

El día jueves 31.05 fui invitado a conversar con un grupo de representantes del gobierno. Para mí fue un privilegio y un orgullo. Lo digo sin ironía. Pocos visitantes obtienen en tan poco tiempo la oportunidad de conversar con gente del gobierno y de la oposición. Valoro en todo lo que vale la invitación, y estoy muy agradecido de ella. Sobre todo si se tiene en cuenta que yo he escrito algunos artículos que contradicen radicalmente las posiciones del gobierno de Chávez. Fue ese, un buen, un noble gesto. Gracias; otra vez.

Yo sab√≠a de antemano que no iba a ser una conversaci√≥n demasiado amistosa y no lo fue. Yo mismo advert√≠ que el tiempo para encontrar puntos de acuerdo era muy escaso, pero que deb√≠amos aprovechar la oportunidad para ¬ęponernos en desacuerdo¬Ľ. Efectivamente: ¬ęPonerse en desacuerdo¬Ľ es pol√≠ticamente muy importante. Se trata de fijar los puntos reales y no los imaginarios de las diferencias. Y sin diferencias no hay pol√≠tica.

La conversación fue larga, y por momentos, tensa. Más de tres horas. Mis contradictores son, realmente, personas inteligentes e informadas. Pero sobre todo, comprometidas. Militantes, activistas e intelectuales orgánicos. Aplico este ultimo término sin ninguna ironía sino que en el exacto sentido gramsciano del término, es decir, se trata de personas que organizan sus pensamientos en torno a una idea o ideal matriz.

Me di cuenta, apenas comencé a escucharlos, que más que diferencias de ideas, eran diferencias de paradigmas las que nos separaban. Por ejemplo, ellos hablan de la revolución con énfasis, como si la revolución fuese una fuerza magnética que de acuerdo a un orden cósmico, regula los acontecimientos de la historia. Para mí, en cambio, la revolución, suponiendo que haya una, no son sino las personas que quieren hacerla, y
ninguna revolución puede ser mejor que las personas que la realizan.

Una segunda diferencia esencial, es que ellos no dudan que se encuentran situados en el lado bueno de la historia. Todos los que están al otro lado, se encuentran equivocados. Eso quiere decir, ellos operan de acuerdo a la lógica de la razón dicotómica. Por ejemplo, para ellos el gobierno es la izquierda, y todo lo que sea oposición es la derecha (o imperialistas, u oligarcas) Que el nacionalismo y el militarismo hayan sido generalmente
valores de la derecha, no lo computan. Que muchísima gente que adversa al gobierno, sobre todo intelectuales, que mucho antes que apareciera Chávez eran de izquierda, tampoco les interesa. En fin, lo que no les interesa, nolo ven; así de simple.

De la misma manera ellos imaginan que todos los pobres están con Chávez, y todos los ricos están en la oposición. Sin embargo, quien como yo, ha visto los barrios y mansiones lujuriosas en donde viven ciertos miembros del gobierno, uno que sabe que hay consorcios nacionales y extranjeros que invierten en y gracias al gobierno, y quien, como yo, vio en las demostraciones anti-Chávez, mucha gente pobre, mucho color oscuro, sabe
como yo lo sé, que eso no es cierto.

El grupo oficialista anfitrión, me dio a conocer un cuadro general de las
obras sociales realizadas durante el gobierno de Chávez. La presentación fue
muy exacta y ordenada. La mayoría de las llamadas conquistas sociales yo las
conocía. Por lo demás, esa es una de las razones que explican la popularidad
de Chávez entre los sectores más desposeídos.

Un participante, ya algo alejado de las políticas del gobierno, manifestó que, sin embargo, él había visto mucha corrupción, mucho desorden y mala administración en la gestación de algunas misiones populares. Esa no fue para mí una razón para negar el carácter popular que tiene el gobierno chavista. Corrupción e ineficiencia las he visto siempre en la política, incluso en la europea, y con eso hay que calcular siempre.

En suma, obtuve la impresi√≥n, de que la mayor√≠a de los participantes estaban realmente comprometidos en un intenso trabajo social. Ellos piensan, que m√°s all√° de las instituciones, incluyendo las del gobierno, tiene lugar una revoluci√≥n que se expresa en una mayor participaci√≥n popular y en una efectiva distribuci√≥n de los ingresos p√ļblicos, en fin, en un aumento considerable de la llamada justicia social.

Yo respond√≠ que en ning√ļn momento pongo en dudas los logros en materia de justicia social alcanzados bajo el gobierno de Ch√°vez. Pero al mismo tiempo aduje que hab√≠a que proceder con cierto cuidado en dicha evaluaci√≥n. Pues no hay ning√ļn gobierno en la tierra que no haya hecho ¬ęalgo¬Ľ por los pobres. Y es cierto que el gobierno de Ch√°vez hab√≠a hecho mucho m√°s que ¬ęalgo¬Ľ. Pero si uno recorta solo la obra social de un determinado gobierno, supongamos, la de un gobierno fascista, nos podemos encontrar que, separadas de todo contexto, la hoja social de ese gobierno podr√≠a ser, y lo ha sido en muchos casos, brillante. En fin, que ten√≠a la impresi√≥n de que la revoluci√≥n de la que ellos me hablaban, transcurr√≠a por dos canales paralelos. Uno, el social, y el otro, el pol√≠tico.

Porque efectivamente, ¬Ņqu√© tiene que ver la obra social que realizan los
activistas del gobierno de Ch√°vez con los permanentes improperios que
profiere todos los días Chávez al gobierno norteamericano? El gobierno
norteamericano no s√≥lo no se ha opuesto, ni se opone a ning√ļn acto de
justicia social del gobierno de Ch√°vez. Por el contrario, los alimenta con
las remesas diarias de petróleo que compra al país.

En otros pa√≠ses latinoamericanos, tambi√©n tienen lugar muy interesantes reformas sociales. Ellas caben dentro del rubro ¬ępol√≠tica social¬Ľ. Pero nadie habla de revoluci√≥n, ni de guerra al imperio, ni mucho menos de un nuevo tipo de socialismo-militar con el pathos con que lo hace el gobierno venezolano. A ning√ļn otro gobernante latinoamericano se le ha puesto la idea de crear un partido √ļnico para uso personal, ni de hacerse reelegir indefinidamente, ni mucho menos, militarizar la sociedad y cerrar medios de comunicaci√≥n, como lo est√° haciendo el gobierno venezolano.

¬ŅQu√© tienen que ver las reformas sociales que tienen lugar en Venezuela con los √≠ntimos contactos que toma el gobierno con las tiran√≠as m√°s espantosas del siglo XXl? (¬ŅSiria, Ir√°n Bielorrusia, Cuba entre otras?) ¬ŅPor qu√© para realizar esas reformas sociales que nadie critica, ni en Venezuela ni fuera de ella, hay que armarse hasta los dientes? Si esa respuesta no es respondida con claridad, uno tiene no s√≥lo el derecho, sino, adem√°s, el
deber de pensar, que las transformaciones sociales realizadas por el gobierno de Ch√°vez no tienen otro objetivo que acumular fuerzas para lograr un proyecto de poder militar y personal que va mucho m√°s all√° de las reformas sociales.

¬ŅC√≥mo estar en contra de que los pobres coman m√°s, de que tengan derechos a m√°s educaci√≥n, a bienes civiles, a mayor autoorganizaci√≥n? Yo no estoy, y jam√°s estar√© en contra de la justicia y de la pol√≠tica social. Pero, a diferencia de algunos conocidos que est√°n en el gobierno de Ch√°vez, jam√°s aceptar√≠a la justicia social como una alternativa a la conformaci√≥n democr√°tica de una naci√≥n. Pues, esa alternativa es falsa. Si el edificio
democr√°tico se viene abajo, las propias reformas sociales no tendr√°n donde afirmarse, y la justicia social se acabar√° para siempre. O, peor: quedar√° librada a la buena voluntad del dictador de turno.

¬ŅPor qu√© tengo que creer que el socialismo del Siglo XXl que levant√°is como alternativa, deber√° ser distinto a los dem√°s socialismos de la historia? Cre√©is que sois distintos, pero vuestros lemas, consignas, objetivos e ideolog√≠as no son diferentes en nada al de los socialismos que fracasaron en el siglo XX. Y no imagin√©is que pongo en duda la existencia del socialismo del Siglo XXl. Cuba, Corea del Norte y Siria, se declaran socialistas. Tres
socialismos del Siglo XXl. Los tres, en tres continentes. Los tres tienen muchas diferencias pero algo en com√ļn: exilio, asesinatos, fusilamientos, prisiones y torturas.

¬ŅPor qu√© debo creer que vosotros vais a hacer algo diferente? ¬ŅEs acaso Ch√°vez un genio universal? ¬ŅSois m√°s buenos que los dem√°s revolucionarios de los dem√°s pa√≠ses del socialismo del siglo XXl? ¬ŅTen√©is una mejor ideolog√≠a? ¬ŅNo hab√©is notado que est√°is consumiendo cocina ideol√≥gica recalentada, chatarra de un marxismo que avergonzar√≠a a Marx, de un leninismo que avergonzar√≠a hasta a Lenin? Si os distanci√°is p√ļblicamente
de esos macabros socialismos del siglo XXl, o si vuestro líder se separa radicalmente de Cuba, yo os voy a creer del todo. Antes, no.

Después de haber expuesto mis opiniones, parece que no había mucho más que
conversar. Intercambiamos tarjetas. Hasta pronto. Ojal√°. Buen viaje.

Me pregunt√©, mientras Sary ‚Äď√°ngel de la guarda‚Äď conduc√≠a su carro, si acaso no hab√≠a sido demasiado duro con mis anfitriones. Pero, despu√©s de todo, yo no soy un pol√≠tico. Soy un intelectual. Bueno, mediocre o malo, eso no importa. Al igual que un intelectual, un pol√≠tico debe decir siempre la verdad, o lo que se imagina es su verdad. Pero el pol√≠tico debe decirla solo en el momento preciso. El intelectual, en cambio, debe decirla donde se
encuentre. Aunque se venga el mundo abajo.

Despistado como soy, el día sábado, buscando el hotel, me perdí por las calles de Caracas. De pronto, me encontré justo en el medio de la concentración chavista, llamada por el gobierno, en contra de la oligarquía y el imperio. La verdad, es que me impresionó mucho. Nunca había visto antes tanta gente vestida con camisetas rojas. Una enorme multitud roja que llenaba calles y avenidas. Es cierto, la marcha de la oposición a favor de
la libertad de prensa y expresión, fue mucho más multitudinaria. Pero ésta era más que suficientemente fuerte. Es innegable, muchos eran traídos en buses del gobierno, y la policía parecía cuidarlos en lugar de vigilarlos.

Por un momento march√© junto con los chavistas. De pronto cre√≠ ser transportado a los a√Īos setenta, a Chile. Sonaba la m√ļsica de los Quilapayun, y la gente gritaba: ¬ęEl pueblo unido jam√°s ser√° vencido¬Ľ. Hasta ah√≠ no m√°s lleg√≥ la comparaci√≥n.

A pesar de todo lo que he criticado a la izquierda chilena en muchos de mis trabajos, debo reconocer que a esa izquierda jamás se le habría ocurrido uniformarse con un solo color. Por el contrario: era variopinta; y en parte, estábamos orgullosos de nuestra pluralidad que se reflejaba en los diversos colores de las diversas banderas de los diversos partidos. Mucho menos se nos habría ocurrido rendir culto a la persona de Allende, quien fue siempre respetado; y después de su muerte, querido. Idolatrado, como Chávez, jamás.
Adem√°s, los participantes de esa demostraci√≥n, marchaban, literalmente: marchaban. Quiero decir: marchaban con marcialidad. Uniforme y marcialidad. ¬ŅNo son estos rasgos militares?

Si uno toma en cuenta los nombres que usan los chavistas para organizarse, s√≥lo se puede responder afirmativamente. Ellos est√°n organizados en ¬ęcomandos¬Ľ, ¬ębatallones¬Ľ y ¬ępelotones¬Ľ. La militarizaci√≥n de la pol√≠tica venezolana no s√≥lo se refiere al hecho de que
muchos militares activos ocupen los principales puestos de la administraci√≥n p√ļblica, o que el lenguaje del presidente, que es, adem√°s, teniente-coronel, sea un lenguaje militar. El militarismo se encuentra presente tambi√©n en las llamadas organizaciones populares.

Sent√≠ miedo. No de la gente. Pero s√≠ de sus s√≠mbolos. Esa multitud marcial, me record√≥ a ciertas interpretaciones freudianas de los sue√Īos. Dice Freud que aquello que se presenta como antag√≥nico en la realidad, en los sue√Īos tiende a unificarse. Los sue√Īos realizan la unidad de los contrarios. Ello tiende a ocurrir cuando el pasado no ha sido suficientemente trabajado por los pacientes. Y as√≠ estaba ocurriendo en las im√°genes de la marcha chavista.

Durante el per√≠odo de la Guerra Fr√≠a, el comunismo y los ej√©rcitos eran enemigos mortales en casi todos los pa√≠ses de Am√©rica Latina. Ese d√≠a, en cambio, ve√≠a a masas uniformadas, a paso casi militar, coreando las consignas comunistas del pasado. El mismo Ch√°vez es militar y comunista a la vez. El chavismo es la s√≠ntesis casi hegeliana entre militarismo y comunismo. En cierto modo, eso ha ocurrido, porque los traumas del pasado, tampoco han sido suficientemente analizados en los pa√≠ses latinoamericanos. Por eso tienden a regresar, bajo formas fant√°sticas. El caso es que aquello que ve√≠a ante mis ojos, ten√≠a toda la estructura de un sue√Īo (las pesadillas son tambi√©n sue√Īos) Pero, y he aqu√≠ el problema: No era un sue√Īo. ¬ŅO quiz√°s lo era? Freud dijo una vez: ¬ętodos los sue√Īos son sic√≥ticos¬Ľ.

Gran parte de esa imposibilidad para superar los traumas políticos, es responsabilidad de los intelectuales latinoamericanos. A veces tengo la impresión de que muchos de ellos piensan que el derribamiento del Muro de Berlín fue consecuencia de un fenómeno tectónico, y no el producto de una profunda revolución democrática.

Tampoco han hecho el necesario enlace entre el fin de las dictaduras militares, sobre todo en el Cono Sur, con el fin de la Guerra Fría, que fue el resultado del fin del comunismo. Si lo hubieran hecho, habrían comprendido que tanto el fin de las dictaduras comunistas
europeas, como el fin de las dictaduras militares sudamericanas, no s√≥lo ocurrieron al mismo tiempo, sino que ambos procesos son parte de una profunda revoluci√≥n democr√°tica que comenz√≥ a tener lugar en la √ļltima d√©cada del siglo XX, revoluci√≥n que se extiende hasta nuestros d√≠as.

Desde esa perspectiva, la dictadura que est√° siendo instalada en Venezuela, es
representante de una contrarrevolución antidemocrática en ciernes. Es una dictadura comunista y militar a la vez. Chávez, desde esa perspectiva, no es el representante de una revolución, sino que de una contrarrevolución. Quienes luchan por la vigencia de los derechos humanos en Venezuela, como los estudiantes, son revolucionarios. Los verdaderos revolucionarios de la nación.

Escuché gran parte del discurso de Chávez. No todo, porque debía regresar al hotel e ir a cenar con algunos amigos. Pero sí, escuché gran parte del discurso con muchísima atención. No puedo decir lo mismo de la gente de rojo que me rodeaba. Ya cansados, conversaban entre sí y de repente, justo cuando Chávez iba a decir algo importante, comenzaban a corear alguna consigna en contra del imperio, de modo que a veces me perdía las frases más decisivas del presidente.

Segu√≠ s√≠ con mucha atenci√≥n el largo espacio que dedic√≥ Ch√°vez a explicar la filosof√≠a de Gramsci. ¬ŅQu√© tiene que ver Gramsci con todo esto? Me pregunt√© intrigado. Yo fui un buen lector de Gramsci. Y debo reconocer, Ch√°vez tambi√©n lo es. Su exposici√≥n acerca del pensamiento de Gramsci fue excelente. No es que √©l sea un buen lector de solapas de libro, como quiso burlarse el peri√≥dicoTal Cual. El presidente hab√≠a le√≠do muy bien a Gramsci. Pero la pregunta acerca del sentido de traer a Gramsci a colaci√≥n, todav√≠a no lo entend√≠a.

Gramsci es, en la teor√≠a marxista, una suerte de anti-Lenin. Los aspectos centrales de su teor√≠a tienen que ver con el desarrollo de la hegemon√≠a de la cultura de la ¬ęla clase obrera¬Ľ, a trav√©s de sus intelectuales org√°nicos, en el marco del orden democr√°tico, o como dir√≠an despu√©s, algunos de sus seguidores ¬ęa trav√©s de las instituciones¬Ľ. El pensamiento de Gramsci impregn√≥ toda la historia del Partido Comunista Italiano. De alg√ļn modo, el pensamiento gramsciano influy√≥ las pol√≠ticas divergentes de Palmiro
Togliatti frente a la URSS, pero sobre todo al ¬ęeurocomunismo¬Ľ de Enrico Berlinguer, que posibilit√≥ el cisma occidental al interior del pensamiento marxista.

Hoy d√≠a casi nadie habla de eso, pero yo estoy seguro que sin ese cisma, que puso fin al avance de las pol√≠ticas de la URSS en Europa Occidental, no habr√≠a tenido nunca lugar el llamado colapso del comunismo, que culmin√≥ con el derribamiento del Muro de Berl√≠n en 1990. Esa fue la obra postrera del pensamiento gramsciano. Por lo mismo, la pregunta era cada vez m√°s acuciosa: ¬ŅQu√© busca Ch√°vez en Gramsci?. De pronto, cuando Ch√°vez
comenzó a hablar de los enemigos de su revolución, me quedó todo muy claro. Claro, clarito.

Chávez, hábilmente, no sólo había estudiado a Gramsci, sino que lo había puesto de cabeza, con los pies hacia arriba. Una maniobra ideológica perversa; pero en su perversidad, debo reconocerlo: genial. El centro de la teoría de Gramsci hay que encontrarlo en sus teorías relativas a la absorción del Estado por medio de la sociedad civil. Chávez, en cambio, estaba utilizando a Gramsci, para proponer una estrategia de
absorción de la sociedad civil por medio del Estado. Si Gramsci lo escuchara, pensé, se revolcaría en su tumba.

Ch√°vez ya ha tomado el poder del Estado. Controla al ej√©rcito, a la burocracia, a los empleados del sector p√ļblico, a la asamblea nacional y al poder judicial. Sin embargo, grandes espacios de la sociedad civil le son adversos. De ah√≠ que intente ocuparlos mediante el ataque del Estado. Por medio de los llamados Consejos, bajo el eufemismo del Poder Popular, est√° corporatizando los estamentos sociales, anex√°ndolos de modo vertical a los comandos estatales. En su discurso, se√Īal√≥, y de modo muy claro, cu√°les son
los espacios enemigos que busca ocupar mediante la acción estatal: a) El poder medial b) La Educación c) La Iglesia.

Que nadie se equivoque entonces. El cierre de RCTV es parte de la ocupaci√≥n del poder medial por el Estado, y no un producto de un arrebato de rabia del presidente, como ha querido hacerlo aparecer la oposici√≥n. La lucha en contra de la autonom√≠a universitaria ya la declar√≥ en el Teresa Carre√Īo frente a los pelotones estudiantiles chavistas. En su turno y a su momento, atacar√° a la Iglesia. La Iglesia, lo dijo Ch√°vez, se encuentra siempre al
lado de las clases dominantes y ha llegado el momento de enfrentarla. Contar√° seguro, con la complicidad bastarda de m√°s de alg√ļn te√≥logo de la liberaci√≥n.

Por cierto, acabar con un solo canal de televisi√≥n le ha sido m√°s dif√≠cil que lo que tal vez imaginaba. Acabar con otro, con el √ļnico que queda (Globovisi√≥n) le costar√° m√°s a√ļn. El frente educacional ya ha mostrado su fuerza y los universitarios antichavistas ya est√°n ganando todos los centros universitarios. Lo m√°s probable entonces, es que Ch√°vez elija un ataque diagonal. Fundar universidades chavistas por ejemplo, con rectores, profesores y alumnos chavistas. En gran medida, eso ya est√° ocurriendo. Cuando fui invitado a cenar por el Embajador de Alemania, conoc√≠ personalmente a un rector de una universidad chavista. Es una universidad para la vocina (donde se ense√Īa a cocinar y a comer) Cuando pregunt√© al rector como son elegidos los profesores de dicha universidad, me respondi√≥
muy orgulloso: De acuerdo a su ¬ęcompromiso social¬Ľ.

En su ataque a la Iglesia, Chávez no vaciló en mentir, al afirmar que la Iglesia se encuentra siempre al lado de las clases dominantes. Todo el mundo sabe que aquella Iglesia Católica unida a los sectores neocoloniales, sobre todo latifundistas, hace tiempo que ha dejado de existir en nuestro continente. No han sido teólogos de la liberación marxistas sino que
representantes conservadores y tradicionalistas, quienes m√°s se han jugado a favor de la democracia en Am√©rica Latina. Ni Monse√Īor Romero en el Salvador, ni Dom Helder C√°mera en Brasil, ni el Cardenal Silva Henriquez en Chile, fueron revolucionarios, pero entendieron perfectamente que la propagaci√≥n de la fe, necesita de un espacio democr√°tico. Hay un pacto t√°cito y no escrito entre Iglesia y Democracia. Ese pacto fue evidente en Polonia. El Papa Benedicto ya ha dado las se√Īales con relaci√≥n a Venezuela. Ni siquiera falsificando el mensaje de Jesucristo como ha intentado hacer Ch√°vez en
diferentes alocuciones, podrá doblegar al pueblo católico de la nación.

Ha sido el mismo Ch√°vez quien ha abierto los frentes de lucha. Yo lo entend√≠ perfectamente durante su discurso. Tambi√©n entend√≠ que se hac√≠a tarde, de modo que pregunt√© a una se√Īora chavista que se hab√≠a salido de las filas para comprar helados, la direcci√≥n del hotel donde yo resid√≠a, la que me indic√≥ de modo muy amable y detallado.

Durante la cena de despedida, mis amigos se apiadaron de m√≠. Casi no hablamos de pol√≠tica. Pero s√≠ de m√ļsica. Bajo la direcci√≥n del excelente anfitri√≥n, escuchamos viejas canciones del ayer. Algunas profesoras del CENDES cantaron junto con Lucho Gatica, To√Īa la Negra, Olga Guillot, Dom√©nico Modugno, Nat King Cole y la Sonora Matancera. Puedo asegurar que no les falt√≥ entusiasmo. Al final me desped√≠ de ellos con cierta tristeza. Puede que cuando yo vuelva a Caracas no los encuentre a todos. Algunos est√°n pensando en irse al extranjero. Adios, amigos queridos.

Al d√≠a siguiente, justo despu√©s de otra entrevista period√≠stica, lleg√≥ el mismo taxista que me hab√≠a tra√≠do cuando llegu√©. Nos saludamos como antiguos amigos. Durante el trayecto, el taxista me dijo: ¬ęQue mal negocio hizo el presidente ¬Ņno?¬Ľ. ¬ę¬ŅQue negocio?¬Ľ pregunt√©. ¬ę¬ŅNo se da usted cuenta? Cambi√≥ la reelecci√≥n indefinida por el cierre de un canal. Despu√©s de las protestas que desencaden√≥ el cierre de RCTV, es dif√≠cil, si no imposible la reelecci√≥n. Si yo hubiera sido Ch√°vez, habr√≠a lanzado el refer√©ndum por la reelecci√≥n indefinida inmediatamente despu√©s de las elecciones de diciembre, y enseguida habr√≠a cerrado todos los canales que yo quiera¬Ľ. ¬ęEs cierto¬Ľ, le dije. ¬ęDebo reconocer que no hab√≠a pensado en eso. Pero eso no quita que, cuando se le presente un buen momento, lo pueda hacer¬Ľ. ¬ęDif√≠cil, muy dif√≠cil¬Ľ, contest√≥. ¬ęYa tiene mucha gente en contra. Y, adem√°s, la econom√≠a no va para arriba, sino que para abajo¬Ľ.

Cuando llegu√© a casa, me esperaba en el programador la encuesta de Hinterlaces, una agencia que en ning√ļn caso puede ser considerada como contraria al gobierno Ch√°vez. De acuerdo a los nuevos c√°lculos, m√°s del 65% de la poblaci√≥n adversa a Ch√°vez. Entonces me dije: ¬ęEn la cabeza de ese taxista, se esconde el cerebro de un profundo analista pol√≠tico¬Ľ.

Cuando llegué al aeropuerto de Frankfurt, lo primero que hice fue buscar un periódico. Durante una semana me había desconectado de la política en Alemania, y estaba ansioso por saber que pasaba en este país. Casi me voy de espaldas cuando leí que, como consecuencia de la reunión del G8, detrás de un alambrado muro (especialidad de la casa) donde se había discutido sobre nada para llegar a un acuerdo sobre todo, habían más de mil heridos en la ciudad de Rostock. Además de autos incendiados, jardines destruidos,
vidrios quebrados, y muchos detenidos.

En ese momento, pensé que me gustaría tomar un avión de regreso a Caracas. Después de todo, allí estaba más tranquilo.

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* Profesor de la Universidad de Oldenburg, Alemania. Ensayista.

Publicado en www.analitica.com el 15 de junio de 2007.

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