Dic 15 2006
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Economía

Violencia contra la Infancia (VII). – INDEFENSOS ANTE LA ESCAVITUD

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los millones de niños, niñas y adolescentes que trabajan a nivel mundial llevan a cabo una gama muy amplia de tareas y actividades; suelen tener un estilo de vida similar y enfrentar problemas comunes, cuando tendrían que estar estudiando y jugando, lo que impide a sus familias y a sus países de la oportunidad de verlos desarrollarse y prosperar con ellos.

Existen pocos datos sobre el maltrato contra los niños que se ganan la vida, sobre todo los que lo hacen en el sector no regulado. En todas las regiones –el atropello corporal, sexual y psicológico– afecta a un sinnúmero de chicos que laboran tanto de forma legal como ilegal, y es utilizado para obligarlos a trabajar, castigarlos o controlarlos en el lugar de trabajo.

Algunas ocupaciones ilícitas se han definido como “peores formas de trabajo infantil” y por lo tanto constituyen una forma de barbarie.

La referencia sobre actos de violencia frente a los infantes en el lugar de empleo indica que en la mayoría de los casos ésta la infligen los “patronos”, si bien los agresores pueden ser también compañeros, capataces, clientes, policías, bandas criminales y, en el caso de la explotación sexual, proxenetas.



La mayor parte de los actos de maltrato físico y psicológico contra los chicos que trabajan en el servicio casero son cometidos por mujeres generalmente las dueñas de casa, pero las chicas a menudo sufren violencia sexual por parte de los miembros masculinos de la familia empleadora.

La comunidad

La comunidad es una fuente de protección y solidaridad para los niños, pero también puede ser un lugar de violencia, que incluye desde la intimidación entre compañeros, la relacionada con pistolas y otras armas, las de bandas, el descomedimiento de la policía, la física, la sexual, los raptos, hasta la prostitución.

También puede asociarse con los medios de difusión y las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. Los niños de mayor edad tienen más riesgo de padecer crueldad en la colectividad, y las niñas un creciente riesgo de abuso sexual y por cuestión de género.

Para algunos, el camino hacia la escuela y desde ella puede ser su naciente exposición independiente a la colectividad, pero también puede ser la primera vez que se ven en peligro. Otros están expuestos al atropello cuando desempeñan tareas domésticas, como buscar agua, combustible, alimento o forraje para los animales. Esos quehaceres, para las que en ocasiones se deben recorrer distancias considerables, se suelen a asignar a niñas de las zonas rurales.

Se ha producido un aumento inesperado y notable de las tasas de violencia –tanto por lo que respecta a las víctimas como a los que la perpetran–, en especial entre jóvenes en sus 15 años, lo que indica que en la adolescencia convergen varios factores que hacen que el maltrato entre compañeros sea más común. Los datos de que se dispone indican que en muchas partes del mundo las tasas de homicidio entre jóvenes de 15 a 17 años son al menos tres veces superiores a las de los adolescentes de 10 a 14 años.

Este repentino aumento de la saña en jóvenes de 15 años se produce incluso en regiones con bajas tasas generales de homicidio, e indica que es fundamental adoptar medidas para controlar el comportamiento apasionado antes de los 10 a 15 años.

La violencia física entre compañeros tiende a ser más común en las zonas urbanas caracterizadas por la falta de empleo, educación, diversiones sociales y viviendas de baja calidad, en la que poblaciones jóvenes y en rápido crecimiento expresan su frustración, rabia y tensiones acumuladas en peleas y comportamiento antisocial. Gran parte, incluye altercados personales entre amigos y conocidos, y esta muy relacionada con el uso de drogas y alcohol.

En los lugares en los que se dispone de armas blancas y de fuego, las peleas a menudo dan como resultado heridas graves y la muerte. Las diferencias de género de las tasas de homicidio en adolescentes sugieren que la socialización de los varones y las normas de masculinidad contribuyen al terror. En Brasil, las tasas entre los niños son de cuatro a seis veces superiores a las de las niñas.

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La brutalidad de la policía y la falta de acceso a la justicia se suelen dar en comunidades mas afectadas por la violencia. En algunos países la delincuencia organizada y las bandas han hecho que los gobiernos adopten medidas firmes de represión contra esos grupos. Sin embargo, cuando esas prevenciones no se asocian a una estrategia consistente de precaución, un sistema de datos fidedigno y un pleno respeto a los derechos humanos, puede aumentar el riesgo de intimidación.

Las pautas cada vez más punitivas, incluida la detención a gran escala de presuntos miembros de bandas, asociada con la arbitrariedad, la ineficacia y una imposición violenta de la ley contribuye aún más a estigmatizar a los jóvenes pobres y al aumento de la barbarie.

Los estudios sobre la violencia física no mortal revelan que por cada homicidio cometido por jóvenes hay unas 20 a 40 víctimas de bandalismo juvenil no mortífera que requieren tratamiento en el hospital. Al igual que con los asesinatos, las tasas de lesionados son superiores en los varones que en las mujeres.

Los niños –prosigue el informe– son vulnerables a la violencia sexual y a la explotación de los miembros de la comunidad. Suelen cometerlos miembros de la familia o adultos en posiciones de confianza –como entrenadores deportivos, saerdotes o pastores, policías, maestros y empleadores–, pero también personas que no conocen.

Investigaciones recientes muestran que el terror es frecuentemente una característica de las relaciones ente adolescentes. Los resultados preliminares de la encuesta de salud en curso Global School, realizada entre estudiantes de 13 a 15 años, muestran niveles significativos de violencia corporal entre las parejas de jóvenes. En respuesta a la pregunta de si habían recibido golpes, bofetadas o les había hecho daño a propósito un novio o una novia en los últimos 12 meses, el 15% de los jóvenes y el 29% de las niñas en Jordania respondieron afirmativamente, así como el 9% y el 16% en Namibia, 6l% de las chicas y el 8% de los chicos en Swazilandia y el 4l.8% de las muchachas y el 23% de los muchachos en Zambia.

El maltrato en la comunidad
afecta a los grupos de niños marginados

El atropello de la policía contra los niños de la calle –desde hostigamiento verbal a palizas, ultraje y otros actos de violencia sexual, torturas y “desapariciones”– es asunto común en los análisis de estudios y consultas. Chicos de todas las regiones han comunicado actos de barbarie cruel y gratuita de los gendarmes o policías por delitos menores.

Las vacaciones han traído consigo el turismo erótico, que a menudo supone la victimización de niños. La internet y otros avances tecnológicos de las comunicaciones también parecen estar asociados con un creciente riesgo de explotación sexual.

Los niños refugiados y desplazados sufren una crueldad significativa. Las pesquisas realizadas sobre los emigrantes de África citan la falta de seguridad en los espacios públicos como riesgo de violencia sexual y por razón de género, en su mayoría contra las niñas. Muchos campamentos carecen de edificios seguros y cumplimiento de la ley regular.

En los casos de desplazamiento forzado, la mujeres y las niñas en particular pueden verse expuestas a problemas de protección relacionados con su sexo, incluida su posición cultural y socioeconómica, y su condición jurídica, lo que significa que es menos probable que puedan ejercer sus derechos en la misma medida que los hombres y los niños.

El tráfico de seres humanos, incluidos niños, en los países y a través de las fronteras es motivo de gran preocupación internacional. El fenómeno es complejo, derivado de la interacción de la pobreza, la migración laboral, los conflictos o los disturbios políticos que dan como resultado desplazamientos de población. La trata puede incluir múltiples formas de violencia: rapto o engaño por parte de los reclutadores en sus transacciones con los niños, sus padres u otros cuidadores; violencia sexual que afecta a las víctimas del meretricio cuando se las transfiere a su destino y se las mantiene en cautividad, frecuentemente acompañada de terror mientras esperan que se las coloque en un “trabajo”.

La mayoría de los perjudicados acaban en prostitución, matrimonios forzosos y ocupaciones domésticas o agrícolas en condiciones de esclavitud, servidumbre o criados por deudas.

Los medios de comunicación, impresos y visuales, incluidos programas de televisión, películas y videos juegos, en ocasiones presentan como normales situaciones violentas. La internet –sostiene el informe de la ONU– también estimula la producción, distribución y uso de materiales en los que se muestran actos de violencia sexual contra niños. Se la ha utilizado para pedir relaciones sexuales en línea o para “preparar” a niños –obtener su confianza para que acaben en una situación en la que puedan sufrir daños–.

También los expone a materiales violentos y pornográficos, así como a hostigamiento e intimidación por parte de adultos y otros chicos. Encuestas realizadas en Canadá y el Reino Unido sugieren que un gran número de escolares han sido hostigados, intimidados o victimizados por correo electrónico o teléfonos celulares, o alguien que ha publicado información engañosa sobre ellos por internet. El acceso a la internet y su uso es más difícil de controlar que otros medios de comunicación social.

Progresos

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El análisis de las respuestas gubernamentales al cuestionario del estudio realizado por el profesor Paulo Sérgio Pinheiro, indica que los gobiernos y otros agentes han elaborado numerosas iniciativas para prevenir las diversas formas de violencia contra los niños.
Se han puesto en marcha iniciativas y se han adoptado medidas concretas sobre la base de esos instrumentos jurídicos. Por ejemplo, el convenio N. 182 de la Organización Internacional del Trabajo ha dado como resultado nuevas leyes laborales o enmiendas a esas legislaciones y planes de acciones nacionales que han proporcionado nuevos instrumentos para eliminar las peores formas de trabajo infantil.

También se han hecho progresos para prohibir y abordar la trata de niños mediante códigos contra la trata y una mayor cooperación bilateral y multilateral con los países de origen y tránsito.

Las respuestas al cuestionario sugieren que las medidas para hacer frente a la violencia contra los niños han sido predominantemente de carácter legislativo. Los estados han promulgado estatutos que abordan y cuestionan la barbarie contra los chicos y algunos han armonizado sus reglamentos internos con la Convención, sus Protocolos facultativos y otros tratados. Sin embargo, a menudo las reformas judiciales se han centrado en cuestiones de ámbito reducido, si bien importantes, en lugar de incluir un enfoque amplio para hacer frente a esta problemática, pocos Estados han hecho un informe detallado de su marco constitucional para poder hacer frente al terror contra los chiquillos con mas eficiencia, y la aplicación de dictámenes, incluidas las reformas, sigue siendo un problema.

En muchos Estados, las leyes para hacer frente a al maltrato contra los niños se centran en lo sexual o físico y no tienen en cuenta la psicológica. Se centralizan en la protección y las penas, mientras que la recuperación, la reinserción y la reparación reciben mucha menos atención. Algunos Estados también consideran que la prevención debe abordarse simplemente mediante los aspectos de protección y penalización de los dictámenes.

El informe destaca que las respuestas a las interrogantes planteadas destacan la formulación de planes de acción, programas y políticas nacionales relativas al ultraje contra los niños. A menudo se agrupan en la explotación sexual y la trata. Varios Estados han creado estructuras, incluidos tribunales de menores o de familia, para abordar cuestiones relativas a la defensa de los pequeños.

Los dispositivos regionales de defensa de los derechos humanos también han sido fundamentales para mejorar las normas jurídicas de protección de los niños. El Consejo de Europa, incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y el Comité Europeo de Derechos Sociales, han emitido fallos y decisiones importantes sobre la brusquedad contra los niños incluido los castigos corporales y los abusos sexuales.

También se ha elaborado en el Consejo de Europa instrumentos que abordan la trata y la asociada con las nuevas tecnologías de la información. Los Estados miembros de la unión africana adoptaron el protocolo de la Carta Africana de Derechos humanos y de los Pueblos relativo a los derechos de la mujer en África, que proporciona instrumentos adicionales para eliminar las prácticas tradicionales nocivas, como la mutilación genital femenina.

En un plano regional, en 2000 la Asociación del Asia Meridional para la Cooperación Regional aprobó una Convención regional sobre la prevención y lucha contra la trata de mujeres y niños con fines de prostitución.

Bibliografía Consultada
– Informe del experto independiente de las Naciones Unidas.
– Material de la Organización Internacional del Trabajo
– Material de la UNICEF.

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* Periodista.

El artículo anterior de esta investigación puede leerse aquí, donde se encontrarán los enlaces para los capítulos anteriores de esta exhaustiva investigación.

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