Jun 20 2006
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Sociedad

Violencia doméstica (IV) – NO ES SÓLO EL GOLPE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

“La violencia contra la mujer es posiblementela violación de derechos humanos más vergonzosa. Y es quizás la más generalizada. No conoce ningún límite de geografía, cultura o riqueza.Mientras continú no podemos alegar estar logrando avances reales hacia la igualdad, el desarrollo y la paz”, afirmó Kofi Annan, secretario general de las Naciones Unidas.

La ONU comenzó apreocuparse de este asunto a partir de 1980 y durante la Conferencia Mundial celebrada ese año en Copenhague aprobó una primera resolución sobre las mujeres golpeadas y la violencia en la familia. En las Estrategias de Nairobi se incluyen consideraciones más específicas al respecto y, a partir de entonces, se inició un estudio sistemático del fenómeno.

Es la primera causa en el mundo de muerte e invalidez entre las mujeres de 16 a 44 años. Las secuelas de esta violencia producen altísimos costos a la persona que lo sufre, al Estado y a la sociedad en general.

LA OPS y el modelo de abordaje

La Organización Panamericana de la Salud (OPS), es el primer organismo de las Naciones Unidas que aprobó una resolución en la que se reconoció la violencia doméstica como un asuntoimportante de salud pública y de derechos humanos; desde 1993 ha estado a la vanguardia de la movilización del sector salubridad para abordar el problema de la crueldad contra las mujeres.

Desde entonces la OPS ha trabajado con el sector higiene en la jurisprudencia, en el fortalecimiento de capacidad y en la participación de actoresinteresados en la prevención y la mitigación de la violencia. Ha desarrollado el Modelo Integral para abordar la violencia de género, que se ha implementado en 10 países de América.

El Modelo Integral para abordar la violencia contra la mujer incluye la construcción de redes comunitarias para la provisión de atención y apoyo a las víctimas. Cada red urbana, planifica, ejecuta y vigila sus propios esfuerzos según los siguientes componentes:

1) Los servicios de salud frecuentemente son el punto de detección inicial para las mujeres que viven con violencia. Los veedores son capacitados para tamizar a las mujeres durante las visitas regulares.

2) Un análisis de la situación se lleva en la colectividad para evaluar la prevalecencia de la violencia e identificar organizaciones y personas que ayudan a las mujeres.

3) Las organizaciones y líderes comunitarias se movilizan para formar redes de apoyo y servicio.

4) Las redes se reúnen para planificar, ejecutar y supervisar actividades que abordan laviolencia.

5) Las réplicas de las redes comunitarias a los niveles regionales y nacionales abogan por políticas –adiestramiento, normas y sistemas de información– legislación y recursos para abordar la violencia a los niveles nacionales,regionales y locales.

Numerosas investigaciones han demostrado que una de cada tres mujeres, en algún momento de su vida, ha sido víctima de violencia sexual, física o psicológica perpetrada por hombres.

Durante los últimos decenios, la violencia contra la mujer ha dejado de ser un problema privado y es reconocido y tratado como un asunto público; miles de programas se han desarrollado para ayudar a las mujeres, desde albergues y grupos de ayuda legal, hasta grupos de apoyo y servicios de orientación.

Prevenir y sus dificultades

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La Organización de las Naciones Unidas, definió la violencia contra la mujer como: “es cualquier acto o amenaza de violencia basada en género que tenga como resultado, o tenga posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio y/o sufrimiento en la salud física, sexual o psicológica de la mujer”.

Activistas y teóricos han comprendido que, aunque esenciales, estos servicios son insuficientes. Para erradicar la violencia contra las mujeres se deben abordar tanto las causas como los efectos. Algunos enfoques pueden ser más eficaces que otros; no obstante, la clave para eliminar la violencia contra la mujer (VCM) reside en la participación intersectorial y de la comunidad.

Al abordar la VCM de manera integral, la posibilidad de prevención se convierte en una realidad y se crean redes sociales para asegurar que las víctimas reciban la atención y la protección que requieren.

La carencia de testimonios fiables sobre la magnitud de la violencia contra la mujer, así como la insuficienciao ausencia de investigación genero-sensitiva en salud y la falta de comprensión acerca de las causas, son obstáculos para la prevención de la VCM y el desarrollo de acciones y esfuerzos para abordarla.

La Organización Mundial de la Salud desarrolló e implementó un estudio Multicéntrico sobre la Salud de laMujer y la Violencia, que hasta ahora ha proporcionado evidencia de ocho países culturalmente diversos sobre:

– La prevalencia y la frecuencia de diferentes formas de violencia contra la mujer.

– Las consecuencias para la salud de la violencia en la pareja intima.

– Factores de riesgo y de protección para la violencia en la pareja íntima en diferentes entornos.

– Estrategias y servicios usados por mujeres que experimentan violencia doméstica.

Un problema de salud

A medida que transcurre el tiempo son cada vez más numerosas las pruebas y mayor la concienciación entre los proveedores de servicios de sanidad y las personas encargadas de formular políticas de los resultados negativos para la salubridad causados por la violencia basada en el género, que ha sido asociada con riesgos y problemas para la salud reproductiva, enfermedades crónicas, consecuencias psicológicas, lesiones y la muerte.

Sin importar cuán severas sean las secuelas físicas de la violencia, la mayoría de las mujeres encuentran que los efectos psicológicos son aún más prolongados y devastadores, de acuerdo a los estudios realizados por la OPS.

Los veedores de asistencias de salud pueden desempeñar una función esencial al detectar, enviar y atender a las mujeres que viven con violencia, aún cuando ellas no revelen ese episodio, y ellos pueden mitigar los efectos tanto a corto como a largo plazo de la intimidación en las mujeres y sus familias.

La Organización Panamericana de la Salud, aporta los siguientes datos:

– El 33% delas mujeres entre 16-49 años han sido víctima de acoso sexual.

– Al menos un45% ha sido amenazada, insultada o ha visto la destrucción de su propiedad personal.

– En laseconomías desarrolladas la violencia de género es responsable por uno de cadacinco días de vida saludable perdidos en mujeres de edad reproductiva.

– En unestudio de mujeres maltratadas en Costa Rica, el 49% informó haber recibido golpes durante el embarazo, y 7.5% sufrieron abortos espontáneos como resultado de ellos.

– Una encuesta canadiense de 1995 mostró que la violencia contra las mujeres costo CDN$ 1.5 mil millones en productividad laboral perdida y uso de servicios médicos y comunitarios.

– Entre el 10 y el 50% de mujeres en cada país –donde existe datos fiables– han experimentado abuso físico de su pareja.

– En 1998, la violencia interpersonal fue la décima causa de muerte en mujeres de 15 a 44 años.

– El 95% detrabajadoras mexicanas informaron haber sido víctimas de acoso sexual.

– Un estudio realizado recientemente por la Organización Mundial de la Salud en varios países encontró una prevalencia de violencia física de 60.9% en Cusco y 48.4% en Lima, entre las mujeres de 15-49 años entrevistadas en Perú.

– Según datos DHS el 28% de las mujeres en Haití, (2000), 28% de mujeres en Nicaragua (1977/98), 41% de mujeres en Colombia (2000) han experimentado violencia por supareja o por otra persona.

– Un estudio en São Paulo, Brasil, mostró que entre las muertes de mujeres en edad reproductiva, 13% fueron homicidios; de los cuales el 60% fueron cometidos por las parejas de las maltratadas.

– Cada año 700.000 mujeres son violadas o sexualmente acosadas en los Estados Unidos.

– 90% de las niñas peruanas entre 12-16 años que dieron a luz fueron embarazadas por violación, frecuentemente por incesto.

– En Costa Rica, Perú y Uruguay bajo el Código Penal unviolador puede quedar libre si propone casarse con su víctima y ella consiente.

– Entre el 10-15% de prostitutas extranjeras en Bélgica se vendieron por fuerza del exterior. Esas mujeres vinieron principalmente de Europa central y del este, de Colombia, Nigeria y Perú.

En 2003 la OPSd, publicó La Violencia contra las Mujeres: Responde el sector Salud, que reúne 10 años de experiencia en abordar la violencia contra la mujer a nivel de la comunidad, en abogar con formulaciones de políticas a nivel nacional, y en aumentar la concientización a nivel internacional.

El libro proporciona una estrategia y enfoques concretos para abordar la VCM, no sólo a aquellos que están en las primeras líneas atendiendo a las mujeres que viven con violencia sino también a las personas encargadas de tomar las decisiones que puedan incorporar las lecciones en la generación de políticas y recursos.

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Maltrato y Economía

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) considera que la violencia en contra de las mujeres es un obstáculo para el progreso por sus consecuencias sobre las economías de los países. Al mismo tiempo tiene efectos sociales y culturales, afecta su seguridad, sus posibilidades de educación y desarrollo personal.

En algún momento de sus vidas, más de la mitad de todas las mujeres latinoamericanas han sido objeto de agresiones en sus hogares. Un 33% fue víctima deabusos sexuales entre edades de 16 a 49 años, mientras que el 45% recibió amenazas, insultos y la destrucción de objetos personales.

Las organizaciones financieras internacionales también tienen la obligación de actuar con la debida diligencia para prevenir la violencia y otras formas de discriminación contra la mujer y reaccionar ante ellas. Los resultados negativos de las políticas macroeconómicas que promueven esas instituciones están bien documentados.

En los últimos años, el Banco Mundial ha respondido a esas preocupaciones señalando que la violencia contra la mujeres una “trampa de desigualdad” que debía examinarse en su marco de desarrollo. A este respecto, el BMN realiza evaluaciones de cuestiones de género en los países, a petición de éstos. En las naciones en que los derechos de la mujer no son una prioridad hay pocas posibilidades de que se formule esa solicitud. Al evaluar las cuestiones de género es esencial que los resultados de la valoraciónse integren en todas las fases de la elaboración del programa.

Los devastadores efectos de la violencia doméstica en las economías impactan cuando se empiezan a conocer los millones de dólares consumidos por los gastos que demanda en salud, policía, justicia y merma la productividad.

Según el Banco Mundial, uno de cada cinco días laborables que pierden las mujeres por razones de salud es el resultado de problemas relacionados con la violencia doméstica.

En Canadá, un informe revela que estetipo de violencia causa un gasto de unos US$ 1.600 millones anuales, incluyendo la atención médica de las víctimas y las pérdidas de productividad. En Estados Unidos, diversos análisis determinaron pérdidas anuales de entre US$ 10.000 millones y US$ 67.000 millones por las mismas razones. En América Latina y el Caribe casi no hay cifras disponibles, ya que recién comienzan a realizarse investigaciones sobre el impacto económico de la violencia doméstica en la región.

Los efectos en la propia mujer víctima de la violencia son los más inmediatamente visibles: gastos en salud, ausentismo laboral, disminución de ingresos para elgrupo familiar. Pero ellos constituyen apenas la punta del iceberg frente a los costos que el problema tiene para la sociedad, como su impacto global en los sistemas de salud, aparatos policiales y régimen judicial.

“Los costos indirectos, pueden superar ampliamente a los costos directos” estima Mayra Buvinic, jefa de la Unidad del Programa de la Mujer en el Desarrollo del BID. Una percepciónimportante se observa en la salud materna durante el embarazo, por los severos efectos que tienen en los hijos por nacer. Las agresiones físicas y psicológicas provocan mayores tasas de mortalidad prenatal e infantil, y dificultades de salud que acortan la vida activa de las mujeres.

Unapesquisa sobre Nicaragua recién realizada por el BID muestra que los hijos de familias con violencia intrafamiliar contra la mujer son tres veces más propensos a asistir a consultas médicas y también son hospitalizados con mayor frecuencia. El 63% de estos niños repite años escolares y abandona la escuela –en promedio– a los 9 años de edad, frentea una escolaridad hasta los 12 años en los chicos de mujeres que no sufren castigos graves.

La violencia se convierte también en gran medida en una escuela que prolonga y perpetúa el mal: cuando los niños son víctimas o testigos de abusos, tienden a repetir esas conductas.

La pobreza

Estudios hechos por el BID analizan la relación entre violencia doméstica y otras variables socioeconómicas, como la violencia social y la pobreza.

“El nivel de violencia social determina en gran medida la capacidad de una sociedad para lograr el crecimiento económico sostenido”, afirma Mayra Buvinic, señalando: “la pobreza es un significativo factor de riesgo para la violencia doméstica. En Chile, por ejemplo, los casos de violencia física son cinco veces más frecuentes en los grupos de bajos ingresos, mientras que la violencia física grave es siete veces más común entre los pobres, relación que se ha verificado también en otros países”.

Hay evidencia, además, de que las mujeres golpeadas son más pobres. Los datos más recientes de América Latina muestran que una manera de reducir la violencia doméstica es la mayor participación de la mujer en la fuerza laboral, fenómeno que al mismo tiempo estimula el desarrollo económico de un país.

El estudio del BID en Nicaragua determinó que son víctimas de violencia física grave el 41% de las mujeres que no trabajan en forma remunerada, mientras que entre las que sí trabajan por un pago –y lo hacen además fuera del hoga– sólo afecta al 10 por ciento.

Por otra parte, las mujeres que reciben ingresos no laborales son significativamente menos susceptibles al maltrato físico por parte del cónyuge. En Nicaragua, por ejemplo, sólo el 2,78% de las mujeres que cuentan con el apoyo financiero de otros miembros de su familia son castigadas de violencia física. La otra cara de la moneda es que las mujeres que no cuentan con ningún ingreso propio –especialmente las que trabajan sin remuneración en negocios familiares– son más frecuentemente víctimas de violencia doméstica.

Una estrategia posible para reducir este flagelo, entonces, sería alentar la intervención activa de la mujer en la economía. Y una de las maneras más efectivas de hacerlo, señalan varios análisis, es la ayuda para el establecimiento de microempresas.

La magnitud de los costos de la violencia, enraizada profunda y persistentemente en el tejido social, ha alertado a los gobiernos sobre la necesidad de acción. Mejorar la condición de la mujer y desarrollar su potencial económico es una de las vías para alcanzar un crecimiento no solo más equitativo y más sustentable, sino también más justo y más humano.

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Verdades

Los estudios realizados por el BID, revelan lo siguiente:

En Chile, casi el 60% de las mujeres que viven en pareja sufren algún tipo de violencia doméstica y más del 10% agresión física grave.

En Colombia, más del 20% de las mujeres ha sido víctima de abuso físico, un 10% ha sufrido ultraje sexual y un 34% atropello psicológico.

En Ecuador, el 60% de las residentes en barrios pobres de Quito ha sido golpeada por su pareja.

En Argentina, el 37% de las mujeres aporreadas por sus esposos llevan 20 años o más soportando atropellos de este tipo.

En Guyana, dos de cada tres mujeres en unión conyugal han sido azotadas por lo menos una vez por sus compañeros,.

En Surinam, una de cada tres ha padecido la violencia doméstica.

En Brasil, el 66% de las mujeres son víctimas de agresiones físicas.

En Trinidad y Tobago, las denuncias de violencia intrafamiliar se refieren a maltratos físicos y 23% a abusos sexuales.

En México un 20% de mujeres embarazadas han sido apaleadas por su pareja.

En la República Dominicana, cada ocho horas ocurre una violación.

En Bolivia y PuertoRico, el 58% de las esposas golpeadas ha sufrido agresión sexual por parte de sus maridos.

Un estudio realizado en Nicaragua en l997 arroja resultados que podría reflejar lo quea ctualmente sucede en la región:

– El 32,8% de las mujeres entre los 16 y 49 años son victimas de violencia física severa –golpes, lanzamientos de objetos, uso de instrumentos corto punzantes, quemaduras y empujones fuertes–.

– El 45% de las mujeres sufren amenazas, gritos, insultos o presencian la destrucción de sus bienes personales.

– El 13.8% de las mujeres informan haber sufrido moretones como consecuencia de golpes de sus parejas.

– El 63.1% de los hijos de mujeres víctimas de violencia física severa han repetido alguna vez un año escolar.

– Los hijos de víctimas de violencia física severa abandonan la escuela cuatro años antes que el promedio general.

– En hogares con violencia física grave sobre la mujer, los hijos son 100 veces más propensos a ser hospitalizados.

– El 41% de las mujeres que no trabajan en forma remunerada son víctimas de violencia física grave, mientras que sólo el 10% de las que trabajan fuera de sus casas y perciben ingreso lo son.

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Periodista.
El capítulo anterior de esta investigación de Gisela Ortega sobre la violencia que padece la mujer, Entre la salud y la fe, la muerte puede leerse aquí.

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