Jul 31 2006
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Economía

Violencia Doméstica (VI). – EL NOVIAZGO: UNA ETAPA CRUCIAL

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

“El proceso de la violencia y las agresiones que se dan en una relación de noviazgo no se definen, sancionan  y ni quiera se mencionan en las leyes especificas, documentos internacionales y convenciones  existentes. La ausencia del paso formal, legal o socialmente comprometida ante terceros deja fuera toda posibilidad de consideración para su prevención de este momento inicial del proceso cíclico y en escalada de la violencia doméstica”, afirma la profesora Ofelia Álvarez, docente investigadora de la Universidad Central de Venezuela, directora de la Fundación para la Prevención de la Violencia Doméstica contra la Mujer por su Pareja  (Funda-Mujer,) de  Caracas, Venezuela, autora del trabajo La Violencia en el Noviazgo: la invisibilidad del inicio del abuso emocional en la pareja, que señala:

“Los estudios acerca de la violencia doméstica, hasta ahora, se refieren principalmente, a la familia, a la pareja ya constituida, a la violencia en la vida cotidiana compartida, en convivencia, conyugal y marital, en el hogar; esas son las denominaciones. Ni la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia de Venezuela, de 1998,  ni el Plan Nacional de Acción  contra la Violencia hacia la Mujer y la Familia, del Instituto Nacional de la Mujer
2000 -2005 contienen alguna referencia concreta a esta fase como no se haya cohabitado con anterioridad. Se conocen programas definidos en España y en Chile, que tienen énfasis en la prevención.

foto“El Programa de Extensión del Centro de estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela y el Departamento de Psicología de la Organización de Bienestar Estudiantil de esa misma institución, se preocupa cada vez más por su estudio y prevención,  atienden múltiples casos semanalmente, algunos muy graves de jóvenes,  que ya entran en situación de violencia.  Uno de los hechos más significativos que ocurren en este fenómeno social es que las mujeres maltratadas hacen pareja con hombres violentos,  al  no distinguir los signos de su personalidad agresiva”.

Sostiene la profesora Álvarez: “Quizás una de las frases más que contundente y que describen el inicio de una relación y que ‘suena’ como amor es la ya famosa No puedo vivir sin ti, que presagia el proceso a vivir por una muchacha en el caso de las parejas jóvenes, y que cuadra con el modelo romántico o cultural del amor con sus típicos componentes de auto-renuncia y sacrificio de la autonomía individual con la consecuente falsificación de la existencia. Como la llama Ferreira la Tolerancia del amor.

“En esos momentos iniciales –prosigue la investigadora– y sin más experiencia que haberse imaginado el príncipe azul a través de lecturas y telenovelas, o el cuchicheo entre pares, no se está preparada para entender el abuso y la violencia, las amenazas amorosas, no se sabe decir no. Tampoco se sabe que se puede aprender a identificarlo, a pesar del encantamiento que envuelve los inicios de una relación cariñosa de pareja, porque la manipulación, la seducción y el deseo de control por el otro se pueden prevenir, se pueden intuir en un proceso de ‘darse cuenta’ que hasta puede ayudar al abusador en potencia.

“El inicio de dependencia emocional está validado por la sociedad; algunos profesionales de ayuda no entienden el problema: ven los celos y la posesividad como normales. Algunas manifestaciones –del abuso emocional en el noviazgo–, están tan aceptadas socialmente que no pueden ser identificadas por los jóvenes adolescentes que por amor toleran atropellos. No está preparada/o para comprender que lo que reciben o presencian es una demostración de violencia.

“Sigamos adentrándonos en la frase ya citada no puedo vivir sin ti. Es una amenaza sutil, que parece hasta dulce –con lo que no se le teme–, que  …inspira a la mujer. Por el contrario, la idea que revela un gran amor y que si no siguen la relación o aceptan a casarse con él puede pasarle algo malo que resulte siendo su culpa, deben protegerlo. Como si la vida de otro dependiera de ella, es su responsabilidad. Acá comienza ese proceso de dependencia emocional, de no pertenecerse, de pérdida de identidad, de relegarse en las decisiones de baja auto estima.

“Al comienzo todo parece bien, cuadra con lo esperado en el amor romántico, como nos dijeron que debía ser. Estar al lado de un hombre que le diga al entorno social que allí estamos por fin con una pareja que invisibiliza sus cambios de humor repentinos, por ejemplo. Y, además, si puede obviar los defectillos y mantenerlo a su lado será un éxito; lo contrario, un primer fracaso en el grupo significante”.

La especialista destaca: “Ahora, ¿cuales son los efectos de iniciarse de esta manera? Se socavan los soportes emocionales de la joven, ya no sabe qué pensar sobre sentimientos y pensamientos tantos propios como ajenos. Lo que creía que era amor ya no lo es. Si su auto estima ya tenía altibajos acorde a las circunstancias, esto la mina de una vez con relación a conseguir y mantener pareja; puede decidir ‘no ver’ en la próxima pareja o no tenerla y negarse, y así se deteriora una deliciosa parte de nuestras vidas en la juventud que debería ser todo disfrute y espontaneidad inclusive en los momentos de discrepancia”.

“El idilio, sin duda es encantador. Encantador quiere decir que nos envuelve un halo que nos separa del mundo real y pasamos a vivir un cuento, una fantasía, así: literalmente. Lo problemático acá es que cualquier relación de violencia que termina en condiciones extremas se inicia con una situación de este tipo: al comienzo todo era perfecto. Las palabras confianza, sinceridad, honestidad no aparecen, esas necesitan tiempo y compartir. Pareciera que lo maravilloso, o lo que parece ser tal, está siempre y se mantiene en un primer plano, no hay defecto o obstáculo que lo empañe, a esos se le resta importancia aunque se repitan, aunque la familia y el entorno los note y advierta.

“Dos elementos más –anota Foward– y que son imprescindibles en este tipo de relación inicial para predecir abuso emocional. El primero, la desesperación por estar juntos y mantenerse ligados muy cercanamente a la otra persona; la necesidad, vista de fuera, es exacerbado, casi insoportable, como ‘fusionarse’ con el  otro. La conocida sensación de pasar a ser una sola persona –que hasta la Iglesia Católica cita con respecto al matrimonio–. Sus individualidades pasan a un segundo plano. Se viven los sentimientos del otro. Se dejan a un lado otras ocupaciones, intereses, amistades, actividades, todo para agradar al otro. Pero el detalle está en que lo más frecuente es que ella es la que deja de ser ella misma, él es el que le exige dedicarse, a unirse con él, sus amistades y sus actividades. Casi lo cree un derecho, hasta inclusive que lo merece.

“El otro elemento es el ‘espíritu de rescate’ que se trata de inculcar, por medio de la manipulación, a la mujer; la fantasía de que se es tan necesaria que repetitivamente, cuando él tenga dificultades, será ella la única que pueda ayudarlo y que si se niega o no lo hace también ella será la culpable de una situación que él generó o que tiene que ver con condiciones externas a la pareja. El hecho de que muchos hombres hacen que la mujer dependa económicamente de él, por ejemplo, es precisamente hacerla sentir que la única ‘rescatadora’ de la pareja, la familia, etc. es ella.

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“En las etapas más dramáticas ella será la responsable de que él tenga problemas económicos, de abusos en el comer, beber, o las drogas, otras relaciones caóticas, con el juego o apuestas o imposibilidad de conservar el trabajo”.

Adolescencia del hombre violento

Algunos elementos que pueden ayudar a identificar el proceso por el cual pasa la Construcción del hombre violento lo presentan variados autores –Álvarez, Dutton y Golant–. Además de los cambios hormonales, presentan ira y angustias contenidas, pasan por estados prolongados de imperturbabilidad y aislamiento, vergüenza de si mismos, problemas de identidad, tristeza, abandono personal, incapacidad de confiar en los demás y sentimientos de inferioridad.

En algunas sociedades, como la nuestra, el hombre, el varón, es “de la calle”. Alrededor de los 11 años se le da permiso a veces explícito para ello. Hasta se espera que “sepa defenderse solo” y eso implica violencia, demostración de virilidad a través de la fuerza, etc. No siempre está fatalizado por haber presenciado severidad por parte de sus  padres, se nota más bien falta de afecto, de demostración de sentimientos positivos aparte de que “el hombre no debe llorar”, que aún se usa.

Para este ser abusador en ciernes, el manejo de intimidad es, obviamente, casi imposible y quizás su preocupación al respecto durará toda la vida. Este desequilibrio intentará resolverlo, como le dicen los medios, por la validación social, sobre todo su vía de escape será hacia el exterior no va a vivenciar sus emociones internas. Tendrá que demostrar que ganó, que tiene la razón, llamar la atención. Si no lo consigue proyectará su culpa en otro y procederá a clasificar a las personas en si están o no de su lado. Las mujeres, por ejemplo, serán buenas o malas. Para este tipo de personas los mensajes culturales se leen negativamente lo cual no es un patrón para todos.

Dutton y Golan afirman: “Algunos hombres creen que para actuar en el mundo –para ser agentes– deben ser intrépidos (porque el temor puede impedir la acción), insensibles (porque la sensibilidad puede obstaculizar la acción), egocéntricos (porque el egocentrismo puede convencerlo a uno de que lo que se propone hacer es correcto) e invulnerables (porque la inseguridad puede estorbar la acción). Así, en ese dinamismo y si se siguen las pautas culturales, la personalidad violenta se vuelve más fuerte, arraigada, inclusive intransigente e ingobernable.

“…Cuando ese amor tan esperado va mal usualmente se siente, inclusive antes que pueda decirse por qué o en cuál aspecto. Es normal que, en consulta y mirando hacia atrás, la joven nos diga que desde el comienzo se sintió incomoda con él, que sus amigas le notaron algo raro, que la apartó de todo lo que le gustaba y venía haciendo. Pero ante la seducción perversa, la manipulación sutil y culpabilizante, el control de todas sus actividades, sentimientos y pensamientos ya no le encontró sentido y se sintió tan ocupada tratando de que él fuese feliz, de no perderlo para ‘salvar’ la relación  que no pudo sacar a flore lo obvio que la amenazaba de una pareja abusadora y violenta. No pudo encontrar vías alternas para “salvarse” de ese naufragio, catástrofe, equivocación, enfermedad, en este caso emocional”.

Evans presenta un listado de obstáculos e indicadores que dificultan el reconocimiento del abuso verbal y, entre ellos, hay dos que llaman nuestra atención como lo más rectificadores  del problema en la etapa del noviazgo:

“El abuso verbal, control y manipulación no han sido articulados o definidos por la pareja, así es que ella queda confusa (…) Su realidad nunca ha sido validada. Los demás no ven el abuso, así es que no es real para ella.

“Estas dos afirmaciones son tan acertadas e importantes porque conforman características encontradas por varios autores para la problemática de la violencia doméstica. Una mujer puede quedar permanentemente confundida, pensar mucho sobre qué hizo para merecer ese trato o ante la reacción violenta ante un hecho nimio, que jamás elevará su autoestima para valorarse así misma o para dejar de culpabilizarse. Estos elementos se encuentran en el desarrollo de todo el proceso de abuso emocional en la pareja y conforman su base desde el cual se interrelacionan y surgen con más o menos relevancia a través de todo el proceso perverso de este problema social. Y, además, si esa violencia,  ese abuso, está aceptado socio-culturalmente, se encuentra en las raíces de las creencias sociales falsas al respecto, el entorno lo apoya”

Un autor –dice Álvarez– que ha revolucionado la estrategia de cambio al respecto es De Becker, que propone la utilización de la intuición ante el peligro para salir de él, el reconocimiento de señal es para la sobrevivencia. No es fácil porque acostumbramos a negar un hecho desagradable proveniente de un ser cercano, lo cual nos deja sin tomar acciones para reducir riesgos y preocupación, pero el hecho ocurrió y si el otro percibe que pasa impune lo repetirá sin prejuicios.

Si se hace un intento por conocer y comprender los detalles que siempre se presentan en casos de violencia doméstica serán fácilmente detectables en nuestro propio entorno, porque todos los seres humanos tenemos el don de la intuición así como el de retener conocimientos. Lo usamos todo el tiempo, lo hacen los investigadores, las madres en el cuidado de los hijos. Aunque a veces escogemos no explorar y hasta ignorar señales de sobrevivencia en la pareja. Si en vez de buscar la justificación que encaje perfectamente ante la humillación que acabamos de recibir lo hiciéramos evaluando lo que pasó, pidiendo explicaciones y plantando nuestra auto-estima no sucumbiría tanta gente en situaciones de violencia doméstica. Mezclar intuición con información pareciera ser la clave.

Concluimos –señala, la profesora Ofelia Álvarez– que no existen recetas para evitar “el mal amor” pero las jóvenes en esta situación nos han confiado que un mariposeo estomacal, indisposición hacia el novio, las dudas, las observaciones de amigas y familiares, los datos sobre su pasado, las ausencias y las pequeñas amenazas son señales inequívocas de la incomodidad que precede al darse cuenta y al uso de la intuición para empezar a despertar del sueño de una relación abusiva –que no se evapora mágicamente en un verano como lo imaginó Shakespeare, sino que puede extenderse peligrosamente en el curso de toda una vida ausente de libertades para una mujer–.

Violencia doméstica en Venezuela

fotoLa legislación venezolana define la violencia contra la mujer y la familia como: ”la agresión, amenaza u ofensa ejercida sobre la mujer u otro integrante de la familia, por los cónyuges, concubinos, ex concubinos, ex cónyuges o personas que hayan cohabitado, ascendientes, descendientes y parientes colaterales, consanguíneos o afines, que menoscabe su integridad física, psicológica, sexual o patrimonial”.

De este modo pueden generarse los principales indicadores para  la elaboración de una base de datos capaz de identificar la incidencia y tipología de la violencia ejercida contra las mujeres. Los informes señalan los siguientes tipos de violencia contra la mujer: 1) física, 2) psicológica, 3) física y psicológica, 4) física y amenaza,  4) psicológica y amenaza, 6) amenaza, 7) física, psicológica y amenaza, 8) física, psicológica y acceso carnal y  9) trata de personas.

Uno de los hallazgos más resaltantes es que de los 13.705 casos que se presentaron para la evaluación, puede extraerse una media de 55% de incidencia de la violencia psicológica. En informes tan importantes como os del Instituto Nacional de la Mujer –Inamujer– y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminológicas –CICPC-, este porcentaje va del 80 al 100 por ciento.

La División en materia de niños, adolescentes, mujer y familia de la CICPC dio cuenta de 782 casos en 2004; entre ellos 32 muertes, lo que se traduce en una muerte por violencia de género cada 10 días en Caracas.

La profesora Ofelia Álvarez, Directora de Funda-Mujer, dice: “es de hacer notar que la amenaza ocupa un lugar en cuatro de las nueve tipologías –se calculan 65 casos mensuales aproximadamente-, lo cual evidencia que es un aspecto tomado en cuenta por la División como un antecedente significativo de la violencia por venir. Del mismo modo, sigue siendo significativa también la presencia de la Violencia Psicológica en el 87% de los casos, que, si se une a la Amenaza 41%, que es la antelación de una posible violencia hacia la persona o hacia un ser allegado, crece en importancia.

Por su parte, a nivel nacional, la línea telefónica de Inamujer con 762 llamadas de enero a marzo de 2004 ha constatado la absoluta prevalencia de la violencia psicológica:100%. De mantenerse la tendencia, hablaríamos de más de tres mil llamadas al año.

Las jefaturas civiles de la Alcaldía del Distrito Metropolitano, informan entre enero y septiembre de 2004, 8353 casos. El Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela, da cuenta –de marzo a diciembre, exceptuando, agosto– de 28 casos. La Asociación Venezolana por una Educación Sexual Alternativa –AVESA- atendió 11 casos.

En Avesa se ha apreciado el fenómeno de un mayor número de casos de niños, niñas y adolescentes atendidos que han sido remitidos por organismos de Justicia y del sistema de Protección de Niñas/os y Adolescentes. Esto parece estar asociado a un mayor reconocimiento de las violaciones de derechos humanos y delitos cometidos contra esta población, lo cual es algo positivo, pero preocupa que se esté dejando de atender a las mujeres y por tanto éstas no estén siendo remitidas a instancias de atención psicológica, médica o legal, sostiene Ofelia Álvarez.

“Coinciden todas estas instituciones en señalar mayor frecuencia de casos en mujeres entre los 25 y 40 años de edad, la edad de más productividad. Uno de los efectos más notorios sería el descenso de la productividad de las mujeres remuneradas, algo señalado ampliamente por el Banco Interamericano de Desarrollo, puesto que son Jefas de Hogar, mantienen sus familia, están en edad de procrear y la violencia afecta su futuro, sus planes de desarrollo personal y de estudio. Individual y psicológicamente aumentan sus niveles de estrés, el riesgo a contraer infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados o abortos provocados por la misma violencia. En un plano más general esta condición influye de manera negativa en el desarrollo del país, en los gastos en salud, y en la participación sociopolítica de esta mitad de la población.

“Estoy convencida –dice Álvarez– de la gran y urgente necesidad de información consistente y sistemática con fines de profundizar el conocimiento de la violencia contra las mujeres en Venezuela. Sugerimos alianzas entre centros académicos, organismos gubernamentales y civiles, y empresa privada a fines denotar de herramientas técnicas a los órganos receptores de denuncias para que así puedan mejorar la atención y prosperen las iniciativas para erradicar, atender y prevenir ese problema que nos afecta a todos y todas”.

Derechos Humanos de las mujeres en Venezuela

La sentencia dictada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que  anula, a solicitud del Fiscal General de la República, artículos de la Ley sobre La Violencia Contra la Mujer y la Familia, que establecían medidas cautelares, desnuda al gobierno sexista que se dice defensor de los derechos de las mujeres, afirma un comunicado emitido por la Fundación para la Prevención de la Violencia Doméstica contra la Mujer –Funda mujer-, y la Asociación Venezolana por una Educación Sexual alternativa –Avesa–, que señala:

El TSJ en Sentencia de la Sala constitucional anula parcialmente los siguientes artículos:

1) Artículo 39 de la Ley Sobre la Violencia contra la Mujer, ordinal 3, que permitía a  los órganos receptores de denuncia –Prefecturas y Jefaturas civiles, órganos de policía y Ministerio Público- dictar al agresor medida de arresto transitorio hasta por 72 horas. El fiscal General de la República alegó que este arresto es inconstitucional porque violenta el derecho a la defensa y el debido proceso del presunto agresor.

Nos preguntamos las mujeres ¿el derecho a la vida y a la integridad física de la víctima, siempre las mujeres y sus hijos, no es Constitucional?

2) Medida cautelar establecida en el ordinal 1 del artículo 39, relativa a “emitir una orden de salida de la parte agresora de la residencia común, independientemente de su titularidad sobre la misma, la _Sala constitucional considera que si el agresor no cumple voluntariamente con la orden de salida dictada por el órgano administrativo o por la Fiscalía, es obligatorio solicitar a través del fiscal la orden del juez para desalojarlo a la fuerza.

Nos preguntamos las mujeres ¿el derecho a la vida y a la integridad física de la victima, siempre las mujeres y sus hijos, no es Constitucional?

¿No está enterado el ciudadano Fiscal que en el Área Metropolitana, cada 12 días una mujer es asesinada por su pareja o ex pareja?

¿Que de 9.000 casos que informa anualmente el cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminológicasas, CICPC, sobre violencia doméstica y sexual, el Tribunal supremo de Justicia, solamente registra alrededor de 1.500 procesos abiertos?

¿Que el derecho a la libertad personal del agresor –artículo 44 de la Constitución- ha de analizarse a la luz del artículo 55 ejusdem y “no puede garantizarse a costas del derecho a la vida y el derecho a que se respete la  integridad física, psíquica y moral de la víctima-artículos 43 y 46 de la Constitución- que es el caso de la violencia doméstica, que termina con muerte de la víctima, como demuestran las investigaciones y estadísticas nacionales  e intencionales?

¿Qeé el artículo 21 de la Constitución que consagra el derecho a la igualdad atribuye las medidas positivas que permiten protección especial a favor de personas discriminadas o vulneradas?

El  Estado venezolano suscribió y ratifico la Declaración de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, de 1993, y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y erradicar la Violencia contra la Mujer, Convención Belén Do Pará –1994–.

Establece el documento:

– Exigimos que se apruebe con carácter de urgencia, la Reforma de la Ley sobre la violencia contra la mujer, que de acuerdo a las propuestas presentadas por las diferentes organizaciones, permita utilizar la flagrancia para retener a la persona denunciada por conductas agresivas contra la víctima, en la sede del órgano receptor, por un lapso que no exceda de 12 horas, mientras que el órgano judicial se pronuncie sobre la medida de arresto solicitada por el Fiscal del Ministerio Público.

– A los y las periodistas, erradiquen de su vocabulario el crimen pasional que justifica sin querer la violencia doméstica adjudicándole la excusa del descontrol momentáneo del hombre violento.

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* Periodista.

El capítulo anterior de esta investigación –La violencia invisible– puede leerse aquí, donde encontrará la necesaria referencia para los anteriores.

 

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