Mar 5 2005
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Opinión

Visiones del Apocalipsis

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El que tenga entendimiento, cuente el n√ļmero de la bestia,
pues es n√ļmero de hombre.
Y su n√ļmero es seiscientos sesenta y seis.
Apocalipsis 13: 18

fotoDurante el oto√Īo de 2004 las noticias se sucedieron de manera vertiginosa:

Рel presidente George W. Bush ganó de nuevo las elecciones estadounidenses y proclamó el deseo de continuar la misma política exterior de su primer mandato;

Рla posguerra de Irak siguió ensangrentando el país de la antigua Babilonia en una espiral de violencia que no presagiaba nada bueno;

Рmurió Arafat, sin haber conseguido el objetivo de su lucha;

– Ucrania, una antigua rep√ļblica de la Uni√≥n Sovi√©tica situada hasta ayer mismo en el bando de Rusia, se pas√≥ a Occidente tras una apuesta electoral que los creadores de ficci√≥n pol√≠tico-publicitaria han dado en llamar la revoluci√≥n naranja;

РCuba y Venezuela, los dos países díscolos de la América Latina, siguieron en el punto de mira del Pentágono, y

-entre toda esta mara√Īa, la inminente crisis del petr√≥leo asomaba s√≥lo de vez en cuando su t√≠mido rostro en los medios globales. Los troncos de los √°rboles imped√≠an ver el bosque.

Fue por entonces, el 1 de diciembre de 2004, que apareci√≥ la noticia en internet, surgida de la pluma de Michael C. Ruppert, redactor y editor del sitio web From The Wilderness (FTW), en un informe titulado As The World Burns, luego traducido al espa√Īol (Mientras el mundo arde) por los internautas de Crisis Energ√©tica. ¬ŅQu√© dec√≠a ese informe? B√°sicamente lo que sigue:

Un asunto económico

Con el ep√≠grafe de una cita de John Lennon, ¬ęLa vida es lo que sucede mientras t√ļ haces otros planes¬Ľ, Ruppert dibuj√≥ el paisaje marchito del final de un Imperio, el de los Estados Unidos de Am√©rica del Norte, cuyos planes de dominio global absoluto desde la ca√≠da de la URSS le han impedido ver que la vida de sus enemigos continuaba entretanto por otros derroteros, menos espectaculares que los de la fanfarria militar, pero mucho m√°s s√≥lidos y seguros cuando llegue el momento del asalto definitivo en la guerra planetaria: los de la econom√≠a.

Nadie puede vencer a Estados Unidos haciendo uso de las armas, pues su fuerza es tan descomunal que podría aniquilar en el campo de batalla a todas las naciones reunidas. Pero hay otras maneras de proceder y una de ellas, tan antigua como la espada, consiste en asfixiar económicamente al adversario.

La tragedia de Wáshington es que se halla al borde del abismo y a merced de sus viejos enemigos, que tienen la capacidad de aniquilar el dólar en cuestión de minutos. Sin el respaldo mágico de dicha moneda, Estados Unidos no será nada. La deuda externa que arrastra el gobierno federal es ya incontrolable y convierte a ese país en el más hipotecado de la historia.

El 19 de noviembre de 2004 el presidente Bush firmó una ley que permite a su gobierno un límite superior de endeudamiento de US$ 8.200 billones -esos cuatro dígitos seguidos de nueve ceros- medida que fue considerada necesaria por haberse sobrepasado el anterior límite de 7.400 billones.

Ni que decir tiene que, al ritmo que van las cosas, en cualquier momento de este a√Īo se alcanzar√° el nuevo techo. Adem√°s, el d√©ficit comercial estadounidense alcanz√≥ un r√©cord hist√≥rico en 2004 al crecer un 24,5%, hasta US$ 617.730 millones de d√≥lares, debido al aumento de las importaciones, sobre todo de China.

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Hasta hoy, a pesar de esos dos enormes agujeros en la l√≠nea de flotaci√≥n, EEUU ha evitado el naufragio gracias al capital extranjero, pues por razones de seguridad -¬Ņqui√©n se atreve a dudar de la solvencia del Imperio?- y por ser el d√≥lar estadounidense la divisa del comercio internacional, su econom√≠a recibe a diario la inyecci√≥n salvadora de un m√≠nimo de US$ 2.800 millones procedentes del exterior sobre todo mediante la compra de bonos del Tesoro.

Adem√°s, los bancos centrales de todo el mundo, de China a Suecia, de Rusia a la Arabia Saudita, de Australia a Chile, mantienen sus reservas de divisas en billetes verdes de d√≥lar, todo lo cual contribuye a mantener artificialmente con vida una moneda que, sin el gotero intravenoso continuo de tales ¬ębenefactores¬Ľ, hace tiempo que habr√≠a corrido la misma suerte que el peso argentino de los tiempos de la hiperinflaci√≥n.

foto…Y tambi√©n de energ√≠a

Aqu√≠ es donde interviene la crisis energ√©tica, un asunto del que los medios de comunicaci√≥n s√≥lo han empezado a ocuparse hace poco tiempo, y de manera superficial -quiz√° para que no cunda el p√°nico-, pero que los expertos en geolog√≠a energ√©tica como King Hubbert, Colin J. Campbell, Jean Laherr√®re, Albert Bartlett, Richard Duncan o Dale Allen Pfeiffer llevan a√Īos prediciendo.

El cenit del petr√≥leo, a saber: el momento en que las extracciones de ese combustible empezar√°n a disminuir cada a√Īo hasta su total extinci√≥n, se iniciar√° pronto, entre 2008 y 2016. Seg√ļn el m√°s reciente bolet√≠n cibern√©tico de noticias de la ASPO (siglas inglesas de la Asociaci√≥n para el Cenit del Petr√≥leo y el Gas).

Esto no significará que vayamos a quedarnos sin combustible de improviso, pero su efecto será devastador, pues dado que el sistema capitalista en que vivimos se basa en el crédito de capital ficticio, bajo la premisa de que el crecimiento económico continuado generará plusvalía para que todo deudor devuelva los préstamos con sus intereses y que, a su vez, dicho crecimiento continuado se fundamenta por completo en la energía obtenida de los combustibles fósiles, la caída del petróleo -si antes no ha llegado el Apocalipsis, como veremos más abajo- significará en primer lugar el fin del crecimiento, luego el crecimiento negativo, el desempleo generalizado, las quiebras espectaculares, la volatilización del papel moneda y, consecuencia lógica, la desaparición pura y simple de la afluencia cotidiana de capital exterior que ahora sostiene la economía estadounidense.

Ya lo dijo una vez el cáustico Noam Chomsky: nueve de cada diez dólares de los que circulan en los mercados son especulativos y no se sustentan en bienes físicos reales. Tras el cenit del petróleo, el dólar se depreciará hasta su auténtico valor, es decir, ninguno.

Es indudable que los estrategas de Wáshington saben de sobra que esta cadena fatal de acontecimientos tendrá lugar de manera matemática y ésa es la razón principal de sus guerras petroleras, una especie de huida hacia adelante que busca controlar todos los recursos fósiles del planeta antes de su extinción.

A Paul Wolfowitz, el secretario adjunto de Defensa de Estados Unidos, se le escap√≥ el siguiente lapsus en Singapur a finales de mayo de 2003: ¬ęVe√°moslo de forma sencilla. La diferencia m√°s importante entre Corea del Norte e Irak es que, econ√≥micamente, en Irak no ten√≠amos alternativa. El pa√≠s nada en un mar de petr√≥leo¬Ľ.

Y, a pesar de todo, con una población mundial en imparable crecimiento y cada vez menos petróleo para nutrir este voraz desarrollismo que cada vez necesita más energía, el futuro del siglo XXI, tal como se lo plantea el sistema capitalista, sencillamente no existe.

A partir del cenit, el mundo ya no ser√° igual, pues no hay otra fuente de energ√≠a alternativa capaz de hacer funcionar la cicl√≥pea maquinaria de Occidente durante mucho tiempo -y de manera tan eficaz- como los combustibles f√≥siles, ya que las reservas probadas de uranio para los reactores nucleares (4,5 millones de toneladas) durar√°n s√≥lo setenta a√Īos al ritmo de consumo actual (60.000 toneladas anuales), pero much√≠simos menos si han de reemplazar al petr√≥leo.

En cuanto a los generadores e√≥licos o las placas solares fotovoltaicas, es mejor ni hablar. Los primeros son tan imprevisibles como el viento y, sobre las segundas, se debate si en verdad son una fuente real de energ√≠a o un sumidero por el que √©sta se escapa. Resulta extra√Īo que, siendo sistemas productores de electricidad -un bien de consumo cada vez m√°s escaso-, las placas solares necesiten ser subsidiadas por los gobiernos con casi seis veces el precio que se paga en el mercado por la energ√≠a que generan -y con cr√©ditos muy blandos-, para que resulten econ√≥micamente rentables.

Sin embargo, el aspecto m√°s d√©bil de ambas fuentes es que el viento y el sol s√≠ son renovables, pero no las complej√≠simas m√°quinas que se necesitan para producir energ√≠a con ellas, cuyo lapso de vida est√° limitado a pocos lustros y cuya fabricaci√≥n hoy descansa por completo en el petr√≥leo. ¬ŅEn qu√© descansar√° ma√Īana, cuando √©ste no exista?

Peor a√ļn, tampoco generan energ√≠a sin parar, como requiere nuestra sociedad el√©ctrica, ni est√° resuelta la cuesti√≥n de c√≥mo almacenar la que generan para redistribuirla sin altibajos a lo largo de horas y meses, sobre todo cuando de lo que se trata no es de llevar luz a una casita rural, sino de sustituir los 9.000 millones de toneladas de petr√≥leo que hoy consumimos al a√Īo. La ecuaci√≥n alternativa no cuadra.

Sumemos política

Sentadas estas condiciones, Ruppert procede a analizar la situaci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica del planeta: China, el gigante dormido, est√° despertando. Su crecimiento econ√≥mico se sit√ļa por encima del 9% anual y, para ello, necesita cantidades colosales de petr√≥leo, que crecen un 7% cada a√Īo, lo cual sin duda acelerar√° la llegada a su cenit de producci√≥n.

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Con vistas a asegurar el suministro el gobierno chino firmó el pasado noviembre el mayor contrato energético de la historia de Irán, así como acuerdos con Venezuela, Argentina, Brasil y Cuba y con otros países africanos productores, como Sudán. Además, paga más por el petróleo que el precio del mercado, lo cual la pone en superiores condiciones cara a la competencia con Estados Unidos.

Al mismo tiempo su floreciente economía -basada en una mano de obra ultrabarata que ha convertido al país en la factoría donde se fabrican buena parte de los bienes manufacturados del mundo- ingresa a diario sumas pantagruélicas de dólares, una parte de los cuales toman de inmediato el camino de los bancos estadounidenses a cambio de bonos del Tesoro, mientras que el resto permanece en las arcas del Banco Central de China, que posee en la actualidad más de 500.000 millones en divisas.

Sin embargo, con ser grav√≠simo estar tan endeudado, √©ste no es el √ļnico problema del Imperio, pues se le suma la aparici√≥n hace muy poco de una nueva moneda en el horizonte, el euro.

Buena parte del valor de las cosas, si no toda, se basa en la fe que el mundo deposita en ellas. Con el dinero sucede igual. El dólar está perdiendo día a día la batalla contra el euro, de tal manera que el capital globalizado -por definición, apátrida y sin piedad- abandonará muy pronto la divisa estadounidense como moneda de cambio, para adoptar el euro.

De hecho, parece cierto que el Irak de Sadam Husein ten√≠a planificado dar ese paso y √©sa fue, posiblemente, la aut√©ntica raz√≥n de la guerra o al menos una tan primordial como el control del subsuelo iraqu√≠. La OPEP podr√≠a darle tambi√©n en breve la bienvenida al euro. Y entonces ¬Ņqu√© pasar√°?

He aqu√≠ la hip√≥tesis apocal√≠ptica que emite Ruppert como conclusi√≥n de lo anterior: ¬ęLa primera tarea para los principales sujetos econ√≥micos del mundo es empezar a deshacerse de sus d√≥lares, antes de que quiebren. Rusia, Indonesia, Jap√≥n, M√©xico y la India ya comenzaron a realizar tales movimientos.

¬ęEl Financial Times inform√≥ el 26 de noviembre que el mero rumor en China de que su Banco Central podr√≠a aprobar la venta de bonos del Tesoro casi provoca el p√°nico en los mercados financieros antes de que √©ste -un sondeo evidente- se negase. En el momento que China comience a vender d√≥lares, el resto del mundo echar√° abajo las puertas del banco para deshacerse de los suyos tan r√°pido como sea posible. […]

¬ęEn alg√ļn punto, probablemente a lo largo del pr√≥ximo a√Īo, tendr√° lugar el descontrolado ataque contra el d√≥lar y entonces las brasas financieras se convertir√°n en llamas¬Ľ.

Llegados a este momento, vale la pena a√Īadir que ni Michael C. Ruppert ni todos los dem√°s ge√≥logos citados m√°s arriba son hombres de izquierda, sino ciudadanos con sentido com√ļn que desean un capitalismo sano y perdurable y ven con horror c√≥mo √©ste se hace el harakiri a fuerza de despilfarro.

No ha transcurrido mucho tiempo desde que Ruppert publicase sus palabras proféticas en internet. Desde entonces, veamos algunas noticias subsiguientes, escogidas al azar en los medios globales:

– el a√Īo 2004 termin√≥ con el anuncio de que China acababa de firmar acuerdos multimillonarios con Cuba y Venezuela;

– el 28 de enero Bill Gates, el hombre m√°s rico del mundo -capitalista antes que patriota-, apost√≥ contra la moneda de su pa√≠s y dijo en Davos: I’m short the dollar, the ol’ dollar it’s gonna go down (¬ęNo tengo d√≥lares, el viejo d√≥lar se hunde¬Ľ);

Рel 1 de febrero, el Wall Street Journal anunció que el gobierno que preside Hugo Chávez va a vender su participación en ocho refinerías estadounidenses con el fin de reducir los vínculos petroleros entre este gobierno latinoamericano y su principal cliente y adversario ideológico;

foto– dos d√≠as despu√©s, el 3 de febrero, El Pa√≠s informaba de un discurso televisado del presidente cubano Fidel Castro, en el que √©ste, tras ironizar sobre el hecho de que la Uni√≥n Europea le est√© perdonando la vida a Cuba, afirm√≥ rotundamente: ¬ęCuba no necesita de Estados Unidos ni de Europa… hemos aprendido a prescindir de ellos¬Ľ.

El 3 de febrero, la edici√≥n electr√≥nica del India Daily anunci√≥ que Rusia y China acababan de unir fuerzas para contrarrestar la influencia militar y econ√≥mica global de Estados Unidos y Europa. Como por casualidad, un par de d√≠as m√°s tarde, el 5 de febrero, El Pa√≠s public√≥ un titular en la secci√≥n de Econom√≠a que rezaba as√≠: ¬ęRusia incorpora al euro como moneda de referencia y resta peso al d√≥lar¬Ľ.

En el cuerpo de la noticia, la corresponsal explicaba que el banco central de ese país había empezado a orientar su política de cambios hacia una cesta de divisas que, además de dlares, incluirá euros (había empezado significa que continuará).

Si lo anterior se lee a la luz del informe aparecido en FTW, todas las piezas del puzzle encajan entre sí. Las guerras definitivas -ésta será, sin duda, la más importante de todas las que ha habido en el curso de los siglos- son una cuestión de estrategia y nadie en su sano juicio las declara si cree que puede perderlas.

fotoPor mucho que Condoleezza Rice o George W. Bush amenacen ret√≥ricamente a Ir√°n los ayatol√°s deben estar muertos de risa, pues saben muy bien que, desde el punto de vista geopol√≠tico, su pa√≠s no es ni Afganist√°n ni Irak, ya que China necesita como el aire las reservas de petr√≥leo que ellos tienen bajo el suelo y no permitir√° nunca que Estados Unidos se quede con ellas, m√°s a√ļn cuando al gobierno chino le bastar√≠a -le bastar√°- con poner en venta sus reservas de d√≥lares para que se produzca un efecto domin√≥ en los mercados del mundo que aseste un golpe mortal a la divisa verde.

Una vez hundido el d√≥lar, Washington no s√≥lo ser√° incapaz de mantener econ√≥micamente una guerra m√°s all√° de la primera escaramuza, sino que los d√≥lares hiperdevaluados apenas le alcanzar√°n para alimentar a una peque√Īa parte de su poblaci√≥n.

Esto explica perfectamente los movimientos de Castro y Ch√°vez, pues saben que, a la larga, China lleva las de ganar y, dado que est√° de su parte, eso les garantiza a ambos que el vecino imperial del norte no se atrever√° a invadirlos. El curso de la historia ofrece a veces vuelcos imprevistos as√≠: en la partida de p√≥quer que el Imperio le ha estado obligando a jugar a Castro desde hace cuarenta y cinco a√Īos, el presidente cubano tiene ahora una escalera de color entre los dedos, mientras que Bush no pasa de un m√≠sero tr√≠o.

Por su parte Ch√°vez, que hace muy poco hubo de contrarrestar un putsch de inspiraci√≥n estadounidense, hoy puede dormir tranquilo con la seguridad de que ha dejado de correr peligro. Es verdad: Cuba, siendo amiga de la poderosa China, no necesita ni a la Uni√≥n Europea ni a Estados Unidos. Y Venezuela, menos a√ļn.

Tras esto ¬Ņqu√© nos traer√° el futuro? Michael C. Ruppert avanza algunas cifras de un ensayo que el legendario ge√≥logo del petr√≥leo Richard Duncan publicar√° pronto en FTW. En el caso de que entre 2008 y 2030 se cumpla la plausible hip√≥tesis de la disminuci√≥n exponencial del petr√≥leo, Duncan predice que, en 2030, la poblaci√≥n de los pa√≠ses industrializados habr√° descendido desde los 3.300 millones de personas actuales hasta s√≥lo 900, una muerte masiva neta de alrededor de 300.000 personas al d√≠a en esos 22 a√Īos.

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Y Estados Unidos ¬Ņqu√© har√°? Parece obvio que el golpe de gracia contra el d√≥lar y el Imperio estadounidense es s√≥lo una cuesti√≥n de tiempo entre el momento en que escribo estas l√≠neas y la aterradora aparici√≥n del cenit del petr√≥leo, pero todav√≠a m√°s obvio es que, antes de morir de ruina econ√≥mica, el Pent√°gono -cuyo n√ļmero, el lector lo habr√° presentido, es 666- har√° uso de su incre√≠ble poder√≠o militar.

Y sobre las cenizas del Apocalipsis, en un paisaje devastado, el nuevo Imperio que surja empezar√° desde cero.

Bibliografía gutenbergiana y cibernética utilizada para la redacción de este trabajo.

1. The Enemy of Nature: The end of capitalism or the end of the world? (de Joel Kovel, Zed Books Ltd, London and New York, 2002).
2. Uranium 2003: Resources, Production and Demand -NEA/IAEA RED BOOK 2003- (www.ecolo.org/documents/documents_in_english/u_resources_04.htm).

3. El euro, el dólar y la guerra de Irak (Redacción Amanecer), 13 de marzo de 2003 (www.webislam.com/numeros/2003/205/noticias/euro_dolar_iraq.htm).
4. Tema: energía eólica (Foro de Crisis Energética), 25 de noviembre de 2003 (www.crisisenergetica.org/forum/print.php?id=205).
5. Poderoso caballero es Don Petr√≥leo (en Michael Moore, ¬ŅQu√© han hecho con mi pa√≠s, t√≠o?, cap√≠tulo 3, p√°gs. 99-107, traducci√≥n de Merc√® Diago y Abel Debritto, Ediciones B, Barcelona 2004).
6. President signs bill raising national debt limit to $8.2 trillion (Online News Hour), 19 de noviembre de 2004) (www.pbs.org/newshour/updates/debtlimit_11-19-04.html)-
7. Crisis de confianza del dólar (Revista E-Market), 25 de noviembre de 2004 (www.astrolabio.net/emarket/articulos/110137927729657.html).
8. As the World Burns (Michael C. Ruppert, From The Wilderness), 1 de diciembre de 2004 (www.fromthewilderness.com/free/ww3/120104_world_burns.shtml). En castellano: Mientras el mundo arde (Crisis Energética, traducción de Ricardo Jiménez y Patricia Terino), 31 de enero de 2005 (www.crisisenergetica.org/staticpages/index.php?page=20050131101727841).
9. Bush no descarta el empleo de la fuerza militar si Irán adquiere armas nucleares (El País), 19 de enero de 2005.
10: If China Shuns Dollar, Look Out U.S. Bonds (William Pesek Jr., Bloomberg.com), 27 de enero de 2005 (http://quote.bloomberg.com/apps/news?pid=10000039&refer=columnist_pesek&sid=aEBBmwvtNuxA).
11. Gates and Buffett bet against the dollar (Finfacts, IrelandNews), 31 de enero de 2005 (www.finfacts.com/irelandbusinessnews/publish/article_1000302.shtml).
12. The Dawn of the Second Half of the Age of Oil (in Newsletter No. 50, pág. 6 [479], ASPO), Febrero de 2005 http://216.187.75.220/newsletter50.pdf). En castellano: Los albores de la segunda mitad de la edad del petróleo (Crisis Energética), 9 de febrero de 2005 (www.crisisenergetica.org/staticpages/index.php?page=20050209113251697).
13. Revealing quotation (in Newsletter No. 50, pág. 8 [483], ASPO), Febrero de 2005 (http://216.187.75.220/newsletter50.pdf). En castellano: Cita reveladora (Crisis Energética), 9 de febrero de 2005 (www.crisisenergetica.org/staticpages/index.php?page=20050209113251697).
14. Russia and China announce strategic partnership in a bid to counter expanding Western military and fiscal influences (India Daily), 3 de febrero de 2005 (www.indiadaily.com/editorial/02-03b 05.asp).
15. Castro asegura que Cuba no necesita a la Unión Europea (El País), 3 de febrero de 2005).
16. China, necesitada de petróleo y energía, plantea problemas a EE.UU. (IBLNews), 5 de febrero de 2005 (http://iblnews.com/noticias/02/123905.html).
17. Guerra y militarismo en el imperialismo contemporáneo (Néstor Kohan, Rebelión), 6 de febrero de 2005 (www.rebelion.org/noticia.php?id=11037).
18. La econom√≠a de Estados Unidos cierra el a√Īo con el peor d√©ficit comercial de su historia (El Pa√≠s), 11 de febrero de 2005.
19. La caída del petrodólar (Tito Pulsinelli, Argenpress), 13 de febrero de 2005 (www.argenpress.info/nota.asp?num=018524).
20. Iran spurns European reactor deal (BBCNews Edition), 13 de febrero de 2005 (http://newsvote.bbc.co.uk/1/hi/world/middle_east/4261567.stm).
21. Déficit máximo (El País), 15 de febrero de 2005.
22. Benidorm (El País-Comunidad Valenciana).

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* Escritor, nacido en Granada, Espa√Īa, en 1948. Novelista, traductor y articulista en la prensa de lengua espa√Īola. Su portal-web:(www.manueltalens.com.

El presente ensayo fue publicado en Rebelión .

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