Abr 14 2020
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Cultura

Vivir sin miedo, homenaje a Eduardo Galeano

Las doce de la noche en Barcelona. Me estaba preparando para ir a dormir pero son贸 el tel茅fono. Era Helena, con voz alegre y una energ铆a arrebatadora: 鈥淰amos Pablito, vamos con Dud煤 a la Plaza de Catalunya鈥. Hab铆amos estado todo el d铆a de arriba para abajo. Eduardo hab铆a recibido el premio V谩zquez Montalb谩n de la asociaci贸n de periodistas catalanes y acababan de salir de la cena oficial. All铆 estaban, esper谩ndome en una esquina de las Ramblas, felices y contagiados de la m铆stica que encendi贸 el 15M en Espa帽a en aquel hermoso mes de mayo de 2011.

Llegamos a la acampada. Yo ven铆a de visitar algunas, juntos hab铆amos estado en la de Madrid en Sol. Pero aquella noche Barcelona estaba linda, c谩lida. Sonaba la m煤sica y la gente no paraba de llegar como si fuera fiesta. Las tiendas de campa帽a se hab铆an multiplicado y ahora grandes lonas generaban estudios de radio, de televisi贸n popular, centros de prensa, puntos de informaci贸n y debate. Busqu茅 a mis amigos para que grabaran algunas

Galeano y Onetti

palabras de Eduardo.

El v铆deo en pocas horas fue visto por decenas de miles de personas y Eduardo dijo 鈥淓ste es un mundo diferente, va a ser un parto dif铆cil pero este mundo est谩 latiendo en el otro y aqu铆 lo reconozco. No me importa lo que pasar谩 ma帽ana, eso no importa, me importa lo que est谩 pasando hoy鈥. Y vi en sus ojos algo que yo, m谩s o menos joven, part铆cipe de aquello, no ten铆a ya, no tengo: una inocencia y una alegr铆a limpia que en alg煤n momento dej茅 arrojada en la cuneta de mi infancia. Un entusiasmo casi inocente por lo peque帽o, por los gestos tapados por la rutina. Aquella noche brindamos como en fin de a帽o, re铆mos, porque al menos en esos momentos regres贸 la alegr铆a de vivir sin miedo.

Cada d铆a miraba y comentaba al desayuno la prensa espa帽ola con Helena. No pod铆a despegarse de Canet de Mar, de aquella Espa帽a que nac铆a torpemente a la democracia a principio de los a帽os ochenta en la que sufrieron el largo exilio. All铆 se encontraron con Pilar, Oriol, Antonio鈥 Cuando llegaron a Catalu帽a tambi茅n fueron otros exiliados, los del hambre, los andaluces emigrados, los que mejor le acogieron. Los vecinos obreros y pobres que empujados hacia el norte rico tambi茅n a帽oraban sus lugares y sus gentes. De all铆 salieron muchas historias de sus libros. Cuando pod铆a, atrapado en sus viajes a Espa帽a por conferencias y presentaciones, se escapaba al sur, especialmente a C谩diz.

En esas seguimos Eduardo

Benedetti, Galeano, Viglietti

El verano anterior decid铆 viajar a Montevideo a realizar un estudio sobre las cooperativas de viviendas y Eduardo y Helena me abrieron para siempre las puertas de su casa. Tom茅 un taxi desde Carrasco a Malv铆n. Y all铆 estaba yo, un tanto perdido, con algo de miedo y respeto. Respeto que aument贸 cuando delante de su puerta pude leer un cartel que dec铆a Cerrado por f煤tbol.

Era el Mundial de Sud谩frica de 2010. All铆 viv铆 la fiesta del f煤tbol que es Uruguay y que especialmente era su casa. All铆 vivimos los cuartos contra Ghana, la atajada de Su谩rez en el 120, el penal del Loco, y Eduardo apretando en la mano su fr谩gil coraz贸n mientras el bal贸n volaba como un globito hacia el fondo de las redes. D铆as despu茅s sent铆 que Espa帽a sal铆a campeona en el mejor estadio del mundo, su casa.

Como casi todas las tardes de ese mes de julio, Eduardo se acercaba a buscarme a la mesa del sal贸n. Eso significaba calle. Colocaba en su cintur贸n sus bol铆grafos alineados como peque帽os combatientes, escondida en la chaqueta su libretita. Se preparaba por si las historias fueran a surgir en cualquier esquina. Repet铆a muchas veces los mismos caminos pero siempre iba preparado, atento a lo extraordinariamente peque帽o. Se deten铆a con los ojos de un ni帽o a mirar el vuelo de una hoja al caer, el color de una flor silvestre que surg铆a de una grieta en el asfalto, las manos de una anciana. Nunca perdi贸 el inter茅s por lo peque帽o, por la humilde belleza.

El 1 de marzo, Evo visit贸 a Galeano en Montevideo: la despedida

And谩bamos hacia la rambla de Montevideo y, en aquellos paseos, pudo contarme una 煤nica historia para lo que utiliz贸 muchas horas, muchos d铆as, m煤ltiples relatos, cuentitos, amargos y dulces. Todos para contarme una 煤nica historia. Me cont贸, entre paso y paso, que las historias m谩s extraordinarias se quedan siempre escondidas en el refugio seguro de la alegr铆a.

Un d铆a, pisando ya la arena, junto a lo que 茅l llamaba mar y Helena r铆o, a la altura de Malv铆n, un hombre mayor se acerc贸 a Eduardo. Parec铆an familia, amigos desde la infancia, por c贸mo se miraban. Pero no se conoc铆an. Y el hombre, agarrando con sus manos ancianas los hombros de Eduardo, le dijo con una hermosa sonrisa 鈥淣o te mueras nunca鈥. Seguimos paseando, en silencio ya, un buen rato. Eduardo se par贸 y me dijo con su media sonrisa 鈥淓s hermoso que me digan eso鈥.

Eduardo Galeano (3 de setiembre de 1940 / 13 de abril de 2015) fue despedido por todo el pueblo uruguayo. Miles de personas pasaron por el Sal贸n de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, la misma sala que despidi贸 a su entra帽able Mario Benedetti seis a帽os antes. Eduardo, poco dado a palacios y salones relumbrantes, seguro que no vio mal que aquel 14 de abril, en el que el pueblo uruguayo pas贸 a despedirle, se conmemorara el d铆a de la II Rep煤blica en Espa帽a, una de sus muchas segundas patrias, ciudadano de muchos rincones del mundo.
Tiempo despu茅s, un pu帽ado de amigos y Helena nos reunimos e hicimos el paseo diario de Eduardo.

Entre los 谩rboles de su barrio de Malv铆n, bajando hasta la Rambla, pisando la arena y mojando nuestros pies en el agua. De vuelta a casa nos paramos en uno de sus lugares favoritos, la pizzer铆a Los Ol铆mpicos, lugar humilde, callejero, donde seg煤n 茅l hac铆an las mejores fain谩s (1) de todo el Uruguay. Y en ese peque帽o rinc贸n de su barrio, cuando el d铆a se escapaba y las luces se encend铆an tras las ventanas de la calle, pudimos brindar por la alegr铆a, por todo aquello que nos dej贸. Y con la mirada, sin decirnos nada, nos comprometimos a cuidar su enorme legado. Y en esas seguimos Eduardo.

Nota:
(1) La fain谩, de origen genov茅s, se elabora con harina de garbanzos, aceite, agua, sal y pimienta negra molida.

* Profesor de la Universidad de C贸rdoba / Asociaci贸n de Amigos de Eduardo Galeano. Publicado en 芦Mundo obrero禄. Publicado (en parte) por el semanario uruguayo Brecha el 17 de Abril de 2015 en una edici贸n especial dedicada a Eduardo Galeano.

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