Jul 23 2019
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Opini贸n

Y ahora, 驴Brasil?

Las palabras que m谩s se repiten hoy son estupefacci贸n y perplejidad. El Gobierno brasile帽o ha ca铆do en el abismo del absurdo, en la banalizaci贸n total del insulto y la agresi贸n, en el atropello primario de las reglas m铆nimas de convivencia democr谩tica (por no hablar de las leyes y la Constituci贸n), en la destilaci贸n de odio y negatividad como 煤nica arma pol铆tica.

Todos los d铆as somos bombardeados con noticias y comentarios que parecen provenir de una cloaca ideol贸gica que ha acumulado rancidez y descomposici贸n durante a帽os o siglos, y ahora rezuma el hedor m谩s nauseabundo y pestilente como si fuese el aroma de la novedad y la inocencia. Esto causa estupefacci贸n en quienes se niegan a ver normalidad en la normalizaci贸n del absurdo. La perplejidad se deriva de otra verificaci贸n, no menos sorprendente: la aparente apat铆a de la sociedad civil, de los partidos democr谩ticos, de los movimientos sociales y, en definitiva, de todos los que se sienten agredidos por semejante desatino. Resultado de imagen para brasil fake

Da la impresi贸n de que la insistencia y el abuso de la insolencia tienen el efecto de un gas paralizante. Es como si nuestra casa estuviese siendo asaltada y nos escondi茅semos en un rinc贸n con el temor de que el ladr贸n, si nos viese, se sintiera provocado y adem谩s de nuestras posesiones nos quitara tambi茅n la vida.

Puesto que un pa铆s es m谩s que un conjunto de ciudadanos estupefactos y perplejos, y como en pol铆tica la fatalidad no existe, hay que pasar de la estupefacci贸n y la perplejidad a la indignaci贸n activa y la respuesta organizada y consistente en nombre de una alternativa realista. Para ello hay que responder dos preguntas principales. La primera, 驴c贸mo fue posible todo esto? La segunda, 驴con qu茅 fuerzas pol铆ticas y de qu茅 modo se puede organizar una respuesta democr谩tica que ponga fin a este v茅rtigo y retome el camino democratizador del pasado reciente sin cometer los errores en los que incurri贸?

驴C贸mo sucedi贸?

La reflexi贸n al respecto debe tener siempre en cuenta los factores internos y geoestrat茅gicos. Las razones que llevaron a la dictadura entre 1964 y 1985 no fueron superadas con el regreso a la democracia. El pacto con los dictadores no permiti贸 juzgar el terrorismo de Estado que practicaban, exigi贸 la continuidad (y hasta la profundizaci贸n) del modelo capitalista neoliberal, y no resolvi贸 la cuesti贸n de la concentraci贸n de la tierra sino que, al contrario, la agrav贸, permitiendo a las 茅lites patrimonialistas servirse de la democracia como antes se hab铆an servido de la dictadura. La Constituci贸n de 1988 contiene una profunda vocaci贸n democratizadora que las 茅lites nunca han tomado en serio.

La continuidad tambi茅n se produjo en el campo de las alineaciones geoestrat茅gicas. Es conocida la intervenci贸n estadounidense en el golpe de Estado de 1964 y esa tutela imperial no termin贸 con la transici贸n democr谩tica. Solo cambi贸 de discurso y t谩ctica. Organizaciones internacionales de la llamada sociedad civil, formaci贸n de 芦j贸venes l铆deres禄, 芦promoci贸n禄 de un sistema judicial conservador e iglesias evang茅licas fueron los veh铆culos privilegiados para frenar la politizaci贸n de las desigualdades sociales causadas por el neoliberalismo.

En este 谩mbito, el largo papado de Juan Pablo II (1978-2005) desempe帽贸 un papel decisivo. Liquid贸 el potencial emancipador de la teolog铆a de la liberaci贸n y permiti贸聽que en las periferias pobres el vac铆o lo ocupara la teolog铆a de la prosperidad, hoy dominante. La receta neoliberal se aplic贸 en el subcontinente con especial dureza en los a帽os 1990. Suscit贸 movimientos de resistencia que en la d茅cada de 2000 permitieron la llegada al poder de gobiernos de partidos de izquierda, en el caso de Brasil siempre en coalici贸n con partidos de derecha. Este hecho coincidi贸 (no por casualidad) con el descuido moment谩neo del Imperio, embarrado en el pantano de Irak desde 2003.

Las lecciones que se pueden extraer de este periodo son las siguientes. La izquierda se embriag贸 con el poder del gobierno y lo confundi贸 con el poder social y econ贸mico que nunca tuvo. El Foro Social Mundial (FSM), del que fui uno de los impulsores desde sus inicios, cre贸 la ilusi贸n de una fuerte movilizaci贸n pol铆tica de base. Ten铆an raz贸n quienes advirtieron desde el principio que el predominio de las ONG en el FSM contribu铆a a la despolitizaci贸n de los movimientos.

La izquierda partidaria abandon贸 las periferias y se refugi贸 en la comodidad de los palacios de gobierno. Mientras tanto, en el Brasil profundo el trabajo ideol贸gico conservador segu铆a su camino, listo para ser aprovechado por la extrema derecha. Bolsonaro no es un creador; es una creaci贸n. La par谩lisis de la sociedad pol铆tica progresista y organizada viene de lejos. Si solo ahora es visible es porque solo ahora se sufren sus peores consecuencias. Se concedieron las mejores condiciones operativas y remuneratorias al sistema judicial y al sistema de investigaci贸n criminal, pero se cre铆a que eran 贸rganos pol铆ticamente neutrales del Estado.

De la operaci贸n militar-medi谩tica de 1964 a la operaci贸n judicial-medi谩tica de 2014 hay una gran distancia y diferencia. Pero tienen dos puntos en com煤n. Primero, la demonizaci贸n de la pol铆tica es el arma pol铆tica privilegiada de la extrema derecha para asaltar el poder. Segundo, las fuerzas pol铆ticas de derecha se sirven de la democracia cuando esta les sirve. Pero cuando la opci贸n es entre democracia o exclusi贸n, o entre libertad pol铆tica o聽libertad econ贸mica, optan siempre por la exclusi贸n y por la libertad econ贸mica.

La respuesta democr谩tica

No se pueden improvisar soluciones de corto plazo para problemas estructurales. La historia de Brasil es una historia de exclusi贸n social causada por una articulaci贸n t贸xica entre capitalismo, colonialismo y patriarcado o, con m谩s precisi贸n, heteropatriarcado. Las conquistas de inclusi贸n fueron conseguidas con muchas luchas sociales, casi nunca llegaron a consolidarse y han estado sujetas a retrocesos violentos, como sucede hoy. La victoria de la extrema derecha no fue una simple derrota electoral de las izquierdas.

Fue la culminaci贸n de un proceso golpista con fachada institucional en el que, en el plano electoral, las izquierdas hasta probaron una resiliencia notable en las condiciones de una democracia al borde del abismo en que lucharon. Lo que hubo fue una vasta destrucci贸n de la institucionalidad democr谩tica y un retorno del capitalismo salvaje y del colonialismo por v铆a de la siempre vieja y siempre renovada recolonizaci贸n imperial y evangelizaci贸n conservadora. La sensaci贸n de tener que comenzar todo de nuevo es frustrante, pero no puede ser paralizadora.

Por otro lado, es necesario actuar de inmediato para salvar lo que queda de la democracia brasile帽a. Lo m谩s grave que est谩 ocurriendo no es solo el hecho de que el monopolio de la violencia leg铆tima por parte del Estado est谩 siendo usado antidemocr谩ticamente (y, por tanto, de manera ileg铆tima), como bien revela la Operaci贸n Lava Jato. Es tambi茅n el hecho de que el Estado est谩 perdiendo visiblemente ese monopolio con el incremento de actores armados no estatales, tanto en la ciudad como en el campo.

El corto y el mediano plazo no tienen que chocar necesariamente si se tuviera una visi贸n estrat茅gica del momento y de las fuerzas con las que se puede contar. Es urgente revolucionar la democracia y democratizar la revoluci贸n, pues de otro modo el capitalismo y el colonialismo har谩n una farsa cruel de lo que todav铆a resta de democracia. Para este prop贸sito, las diferentes fuerzas de izquierda deben abandonar sectarismos y unirse en la defensa de la democracia. Por otro lado, tienen que evitar a toda costa articulaciones con la derecha, aunque eso cueste la conquista del poder. En las condiciones actuales, conquistar el poder para gobernar con la derecha es un suicidio pol铆tico.

A corto plazo, veo tres iniciativas realistas. La primera es que los movimientos sociales tienen que reinventar el Foro Social Mundial, esta vez sin tutelas de ONG y con la atenci贸n centrada en las exclusiones m谩s radicales vigentes en el pa铆s. En ese sentido, el movimiento ind铆gena, el movimiento negro y el movimiento de mujeres y LGTBI son, en toda su pluralidad interna, los sujetos m谩s cre铆bles para tomar la iniciativa.

Segunda: el sistema judicial fue llevado a un desgaste extraordinario por la manipulaci贸n grosera a la que ha sido sometido por Moro y CIA al servicio del imperialismo. Pero es un sistema internamente diversificado, y persisten en 茅l grupos significativos de magistrados que entienden que su misi贸n institucional y democr谩tica consiste en respetar el debido proceso y hablar exclusivamente mediante sus fallos. La violaci贸n grosera de esta misi贸n denunciada por la Vaza Jato est谩 obligando a las organizaciones profesionales a desmarcarse de los aprendices de brujo. La reciente declaraci贸n p煤blica de la Asociaci贸n de Jueces para la Democracia en sentido de que el expresidente Lula da Silva es un preso pol铆tico, constituye una se帽al auspiciosa del camino iniciado para recuperar la credibilidad del sistema judicial.

La tercera iniciativa debe producirse en el sistema pol铆tico-partidario. Las elecciones municipales de 2020 son la oportunidad para comenzar a frenar a la extrema derecha y dar ejemplos concretos de c贸mo las fuerzas de izquierda pueden unirse para defender la democracia. Tres ciudades importantes pueden ser la plataforma para la resistencia: R铆o de Janeiro, Sao Paulo y Porto Alegre. En R铆o de Janeiro, Marcelo Freixo del PSOL es el candidato indiscutible para articular las fuerzas de izquierda.

En las otras dos ciudades, son indispensables dos cuadros importantes del PT: Fernando Haddad en Sao Paulo y Tarso Genro en Porto Alegre. Se trata de dos pol铆ticos que salieron fortalecidos de la crisis, el primero por el modo extraordinario como enfrent贸 a Bolsonaro y en las condiciones en que lo hizo, y el segundo por haber sido uno de los mejores ministros de la historia de la democracia brasile帽a y por la integridad que mostr贸 durante todas las crisis por las que pas贸 el PT mientras fue titular del Gobierno. Los dem贸cratas brasile帽os deben transmitir a estos pol铆ticos el sentimiento de que su momento lleg贸 nuevamente,

*Acad茅mico portugu茅s. Doctor en sociolog铆a, catedr谩tico de la Facultad de Econom铆a y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Co铆mbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EU). Traducci贸n de Antoni Aguil贸 y Jos茅 Luis Exeni Rodr铆guez

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