Leonardo Buitrago - El Ciudadano
El gobierno de José Antonio Kast sufrió el último miércoles un nuevo golpe a su programa económico. Apenas 24 horas después de reconocer que no alcanzaría el equilibrio fiscal durante la administración, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmó ante la Comisión de Hacienda del Senado que tampoco se logrará la meta de crecimiento del 4% prometida en campaña.
Durante la presentación del nuevo Decreto de Política Fiscal 2026-2030, el secretario de Estado señaló que según las nuevas proyecciones de La Moneda, la economía chilena crecerá un 3% en 2027 y 2028, para luego ascender a un 3,5% recién en 2030, muy por debajo del umbral del 4% que el presidente de ultraderecha había fijado como horizonte para el término de su mandato.
“Nuestra aspiración ha sido siempre llegar al 4%, pero de nuevo estamos siendo prudentes con las proyecciones”, admitió Quiroz ante los senadores.
Segundo ajuste: adiós al déficit cero

Esta corrección representa el segundo ajuste consecutivo que el Gobierno aplica a su rumbo económico. El martes, el Ministerio de Hacienda ya había renunciado a la meta de equilibrio estructural para el final del mandato presidencial, sustituyéndola por un déficit estructural del 1,5% del PIB de cara a 2030.

En ese marco, el ministro anunció una ofensiva para identificar y monetizar activos estatales que desde la administración de Kast consideran prescindibles. De hecho, la cartera de Hacienda ya solicitó al resto de los ministerios que lleven a cabo un catastro de bienes y propiedades no esenciales, mencionando específicamente terrenos fiscales en el norte del país cuyo valor se ha elevado por el desarrollo minero.
La exposición también evidenció la relevancia que el Ejecutivo atribuye a su cuestionado proyecto de megarreforma económico-tributaria, que se tramita en el Congreso y que según los expertos presenta proyecciones inciertas en materia de crecimiento y recaudación, mientras que las rebajas tributarias podrían causar un alto costo fiscal.
Según Quiroz, las nuevas proyecciones incorporan el efecto de esa iniciativa, a diferencia del Informe de Finanzas Públicas de mayo que proyectaba expansiones de apenas 2,2% para 2027 y 2028.
El jefe de la billetera fiscal advirtió que, sin polémicas medidas como la rebaja del 27% al 23% del impuesto de primera categoría, la eliminación del impuesto a ganancias de capital bursátil, la implementación de un crédito tributario por empleo formal, así como la invariabilidad tributaria de 25 años para inversiones que superen los US$ 50 millones, la economía enfrentaría una trayectoria “insostenible”.
Las grandes promesas de Kast, relegadas

Desde la oposición surgieron duras críticas. La senadora Yasna Provoste (DC) cuestionó el concepto de “fraude social” esgrimido por el gobierno y advirtió riesgos de polarización. Su par Diego Ibáñez (FA) interrogó a Quiroz sobre si esa narrativa formaba parte de una “batalla cultural” y el ministro respondió que sí, aunque vinculó la discusión con la necesidad de fortalecer la inversión privada.
El mensaje que dejó el titular de Hacienda fue inequívoco: el programa económico con que Kast llegó al poder ya opera bajo parámetros sensiblemente más conservadores. El crecimiento del 4% quedó relegado al terreno de las aspiraciones y el déficit cero dejó de ser una meta del actual mandato.
En su lugar, el gobierno apuesta a una consolidación gradual de las cuentas fiscales y confía en que la reactivación económica permita evitar un deterioro mayor de las finanzas públicas. Para un oficialismo que hizo del crecimiento acelerado su principal bandera, la caída de estas promesas representa un golpe difícil de disimular.
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