
La portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, declaró que el presidente Trump había «negociado un acuerdo energético histórico con Venezuela» tras el arresto de Nicolás Maduro, «que beneficiará a los pueblos estadounidense y venezolano». Añadió que el equipo de Trump está facilitando conversaciones con compañías petroleras «que están listas y dispuestas a realizar inversiones sin precedentes para restaurar la infraestructura petrolera de Venezuela».
Trump se reunió con varios altos ejecutivos petroleros estadounidenses en la Casa Blanca la semana pasada para abordar sus necesidades e inquietudes. En dicho encuentro, el director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, le informó al presidente que los activos de su compañía fueron confiscados en dos oleadas anteriores de nacionalizaciones en Venezuela, y que reingresar por tercera vez «requeriría cambios bastante significativos con respecto a lo que hemos visto históricamente aquí y a la situación actual del Estado». Declaró que el país es «ininvertible» hasta que se implementen cambios en el sistema legal y la estructura comercial del país.
La Casa Blanca ha presentado una estrategia para vender millones de barriles de petróleo venezolano secuestrado y controlar las ganancias, recurriendo a inversiones de compañías petroleras estadounidenses para reactivar la infraestructura petrolera del país. Las ganancias de la venta se dividirán entre venezolanos, empresas estadounidenses y el gobierno estadounidense, a discreción del gobierno federal, según ha declarado la Casa Blanca. El presidente ha indicado que todas las ganancias destinadas a Venezuela se destinarán exclusivamente a la compra de productos fabricados en Estados Unidos.
The Hill señaló que la Casa Blanca contempla la realización de nuevas transacciones internacionales de crudo venezolano luego de completar una operación estimada en unos 430 millones de euros. Este movimiento se concretó pocos días después del secuestro del expresidente Nicolás Maduro, lo que marcó un cambio significativo en la dinámica política y energética de Venezuela.
La transacción alcanzó aproximadamente 500 millones de dólares, equivalentes a cerca de 430 millones de euros, y fue ejecutada en menos de dos semanas después del operativo militar en Venezuela que resultó en un centenar de muertes y en el secuestro del presidente de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. El entorno político posterior a la intervención permitió la entrada de empresas estadounidenses en el sector de hidrocarburos venezolano.
Semafor especificó, citando a un alto funcionario del gobierno de Estados Unidos, que los ingresos generados por la operación fueron depositados en una cuenta principal ubicada en Qatar. Esta decisión formó parte de los mecanismos de control financiero impulsados por la Casa Blanca para asegurar la trazabilidad de los fondos, según detalló el citado medio económico.
A la espera de futuras operaciones, los fondos generados por la venta permanecen bajo supervisión internacional y, según indicó Semafor, se utilizan mecanismos financieros con sede fuera de Venezuela para garantizar la transparencia de las transacciones. La intervención militar en Venezuela dejó un saldo de decenas de muertes y alteró el escenario político tanto local como internacional.
Las acciones que siguieron a la captura de Maduro incluyeron no solo el nombramiento de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, sino también la reactivación de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y la redefinición de la estructura económica y energética del país, con el control estadounidense de las enormes reserva de hidrocarburos del país sudamericano.
* Economista, politólogo y analista estadounidense, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
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