Lula no ve con buenos ojos el plan de Trump para Gaza

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El presidente  brasileño Luiz Inácio Lula da Silva aún no ha tomado una decisión sobre la invitación a Brasil para unirse a un consejo internacional supuestamente centrado en la búsqueda de una solución a la guerra en la Franja de Gaza, propuesto por el mandatario estadounidense Donald Trump, tratando de pasar por arriba de la Organización de Naciones Unidas.

La evaluacin incluye una serie de criterios políticos y diplomáticos, que abarcan desde los objetivos concretos del grupo hasta el impacto financiero y estratégico de la posible participación brasileña.

El gobierno brasileño consideró fundamental aclarar qué países formarán parte del consejo, cuál es la postura de estas naciones respecto al conflicto y si las decisiones adoptadas podrían generar costos para Brasil. Diplomáticos consultados por el gobierno afirman que el escenario aún está rodeado de incertidumbre. «Nada de esto está claro», declaró un diplomático familiarizado con las discusiones.

El gobierno señaló que antes de tomar cualquier decisión, Brasil necesita dialogar con países con peso político e influencia directa en el conflicto de Oriente Medio, intercambiar ideas con otros países relevantes sobre el tema es la manera de construir una posición sobre un asunto de tanta importancia.

La propuesta del llamado «Consejo de Paz» fue anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump como parte de la segunda fase de un plan respaldado por Washington para poner fin a la guerra en Gaza y evitar la condena en Naciones Unidas. Al anunciar la iniciativa, Trump declaró en redes sociales: «Puedo afirmar con certeza que es el consejo más grande y prestigioso jamás reunido en ningún momento y lugar». También fue invitado a integrarlo el libertario presidente argentino Javier Milei

Según el informe, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sería el primer presidente del consejo y cada país miembro tendría un mandato de hasta tres años a partir de la entrada en vigor del estatuto, con posibilidad de renovación a discreción del presidente.

Lula acusó a Netanyahu de cometer actos de genocidio contra el pueblo palestino.

El debate sobre la adhesión de Brasil se produce en un contexto de firmes posturas públicas del presidente Lula sobre el conflicto. En discursos nacionales e internacionales, el jefe del Ejecutivo acusó al gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de cometer actos de genocidio contra el pueblo palestino. Según Lula, Israel ha llevado a la práctica un intento de «exterminar al pueblo palestino» y «aniquilar su sueño de nación».

El ministro de Asuntos Exteriores, Mauro Vieira, también ha adoptado un tono crítico respecto a las acciones militares de Israel en Gaza. Describió la ofensiva como una «masacre» y afirmó que, si bien es legítimo que Israel busque la defensa de su población, los ataques contra civiles palestinos «han excedido desde hace mucho tiempo cualquier límite de proporcionalidad». A diferencia de Estados Unidos e Israel, Brasil reconoce oficialmente al Estado de Palestina.

Brasil condena el ataque a Venezuela

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha reafirmado su condena a la agresión de Estados Unidos a Venezuela a principios de enero subrayando que el futuro del país bolivariano, así como de cualquier otro, debe ser decidido por su propio pueblo.

Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez

“Solo un proceso político inclusivo, liderado por los venezolanos, permitirá un futuro democrático y sostenible. Esta es una condición esencial para que millones de ciudadanos venezolanos, muchos de ellos temporalmente acogidos en Brasil, puedan regresar a su país de manera segura. Brasil continuará trabajando con el gobierno y el pueblo venezolano para proteger los más de 1300 millas de largo de frontera que compartimos y para profundizar nuestra cooperación”, destacó en un artículo publicado en el diario estadounidense The New York Times,.

Señaló que los bombardeos de Estados Unidos en territorio venezolano y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro el 3 de enero constituyen “otro capítulo lamentable en la continua erosión del derecho internacional y del orden multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial”.

“Año tras año, las grandes potencias han intensificado los ataques contra la autoridad de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Cuando el uso de la fuerza para resolver disputas deja de ser la excepción y se convierte en la regla, se pone en riesgo la paz, la seguridad y la estabilidad global. Si las normas se aplican solo de manera selectiva, se genera anomia, debilitando no solo a los Estados individuales sino al sistema internacional en su conjunto. Sin reglas colectivamente acordadas, es imposible construir sociedades libres, inclusivas y democráticas”, dijo Lula,

Asimismo, reiteró que “ningún líder tiene monopolio sobre el sufrimiento de su pueblo. Sin embargo, no es legítimo que otro Estado se arrogue el derecho de impartir justicia unilateralmente”. “Las acciones unilaterales amenazan la estabilidad mundial, afectan el comercio y la inversión, aumentan el flujo de refugiados y debilitan aún más la capacidad de los Estados para enfrentar el crimen organizado y otros desafíos transnacionales”, criticó Lula da Silva, y aseguró que “solo juntos podremos superar los desafíos que aquejan a un hemisferio que nos pertenece a todos”.

“La historia ha demostrado que el uso de la fuerza nunca nos acercará a estos objetivos. La división del mundo en zonas de influencia y las incursiones neocoloniales por recursos estratégicos son prácticas obsoletas y perjudiciales. Es fundamental, que los líderes de las grandes potencias comprendan que un mundo de hostilidad permanente no es viable. Por muy poderosas que sean esas naciones, no pueden depender únicamente del miedo y la coerción”, ha enfatizado.

Resaltó como «especialmente preocupante» que estas prácticas se estén aplicando en América Latina y el Caribe, ya que generan violencia e inestabilidad en una región que lucha por la paz a través de la igualdad soberana de las naciones, el rechazo al uso de la fuerza y la defensa de la autodeterminación de los pueblos. “En más de 200 años de historia independiente, es la primera vez que Sudamérica enfrenta un ataque militar directo por parte de Estados Unidos, aunque fuerzas estadounidenses hayan intervenido anteriormente en la región”, ha agregado.

“En un mundo multipolar, ningún país debería ver cuestionadas sus relaciones exteriores por buscar universalidad. No seremos subordinados a proyectos hegemónicos. Construir una región próspera, pacífica y pluralista es la única doctrina que nos representa”, concluyó.

*Investigadora brasileña, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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