El Mundial de Trump, la FIFA que mira para otro lado y el terrorismo de Estado

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Mientras el mundo nos devora las tripas con sus peligros de guerra planetaria, Trump sigue subido a su pedestal bélico. Narcisista depredador, necesita del Mundial de fútbol para fugar hacia adelante. La historia se repite, como en antiguas dictaduras, incluida la nuestra en 1978. Su sueño de líder perpetuo de un imperio decadente se agita al compás de su deterioro cognitivo y/o posible demencia frontotemporal.

US President Donald Trump (C) speaks as FIFA president Gianni Infantino (R) and the US Secretary of Homeland Security Kristi Noem looks on during a meeting with the White House Task Force on the FIFA World Cup 2026 in the Oval Office of the White House in Washington, DC on November 17, 2025. (Photo by Brendan SMIALOWSKI / AFP)
Trump y Gianni Infantino

Aquel diagnóstico clínico ya lo evaluaron especialistas como Harry Segal, profesor titular del Departamento de Psicología de la Universidad de Cornell y de Psiquiatría en Weill Cornell Medicine. Es un tema médico, aunque el dilema principal es cómo continúa gobernando un personaje que estaría condenado en varias causas por la justicia de no haber sido elegido presidente. Además de que pesan sobre él los ecos del caso de pedofilía de su amigo, el suicidado Jeffrey Epstein.

 

Aunque por lo general a la defensiva y dócil con EE.UU, la Unión Europea se galvanizó en defensa de Groenlandia y desde ahí surgieron los primeros comentarios promoviendo el boicot a la Copa Mundial. La UE no se horrorizó por el bombardeo de Venezuela y el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, pero sí por las amenazas al territorio autonómo de Dinamarca.

Blatter apoyó un boicot de hinchas al Mundial en Estados Unidos
El expresidente de la FIFA, Joseph Blatter apoyó un boicot de hinchas al Mundial en Estados Unidos

Las voces críticas no nacieron en la política, pero sí desde el fútbol y su medioambiente. El presidente del club St Pauli de la Bundesliga y uno de los diez vicepresidentes de la liga alemana, Oke Gottlich, dijo en el diario Hamburger Morgenpost que llegó el momento de “considerar y discutir un boicot seriamente”.

El dirigente se preguntó: “¿Qatar era demasiado político para todos y ahora somos completamente apolíticos? Eso es algo que me molesta muchísimo”, refiriéndose a la posición alemana sobre la sede del Mundial 2022. Goretzka, el volante del Bayern Munich, también respondió en el medio Die Zeit a las amenazas de Trump: “Ha logrado hacernos sentir no solo alemanes, sino también europeos”.

Las críticas más ácidas llegaron desde el país donde el nazismo organizó y ejecutó el holocausto. Un hecho incomparable en su dimensión histórica pero que promueve debates a escala global sobre similitudes entre Hitler y Trump o frases que los comparan desde el entorno presidencial.

La más vieja es del actual vice de EE.UU, D.J. Vance. En 2016 describió en privado al actual presidente como el “Hitler de Estados Unidos”. El general John F. Kelly, citando al jefe de Estado, le atribuyó la frase: “Hitler hizo algunas cosas buenas”. Trump se refiría a la recuperación económica de Alemania en la década del 30 del siglo XX. Kelly fue jefe de gabinete de Trump entre julio de 2017 y enero de 2019.

El 3 de septiembre del año pasado, Mitchell A. Sobieski, columnista y editorialista del Milwaukee Independent, escribió: “Y para quienes aún creen que el comportamiento de Trump se mantiene dentro de los límites de la democracia, la historia ofrece sus propias advertencias. La gente se pregunta cómo Alemania, una democracia moderna, pudo caer en dictadura en la década de 1930. La respuesta no es un misterio. Es la misma respuesta que estamos viviendo ahora: silencio, negación, normalización y miedo”.

Hitler decía: “El primer requisito esencial para el éxito es el empleo constante y regular de la violencia”. La patota de ICE uniformada de color pardo como la Gestapo la aplica de manera sistémica en las calles, hogares, escuelas e iglesias de Estados Unidos. Cualquier semejanza con la actualidad de Minnesota, donde el grupo parapolicial asesinó a la poeta Renee Nicole Good y al enfermero Alex Pretti, no es pura coindiencia.

Lanzado en 2020, el Proyecto Global Contra el Odio y el Extremismo (GPAHE, por su sigla en inglés) de EE.UU informa que “los movimientos extremistas de extrema derecha y odio, motivados por la supremacía blanca, la xenofobia, las creencias anti-LGBTQ, el antisemitismo, la discriminaciónAsian American Immigration in the Age of Trump | Asia Society religiosa y los prejuicios de género, han ido en aumento en Estados Unidos durante la última década, y más recientemente, en gran medida debido al compromiso de Trump y el Proyecto 2025 de socavar el Estado de derecho y consolidar un Estado autoritario”.

Las redes donde se mueven estos grupos están bien coordinadas y poseen holgado financimiento. La fundadora de GPAHE, la académica Heidi Beirich, denunció que existen células en EE.UU como el Patriot Front, un grupo de odio supremacista conocido por sus marchas públicas. No tiene la triste fama del Ku Kux Klan pero sí semejanzas.

En sus páginas, la organización denuncia también que existe un plan en marcha para convertir el nacionalismo cristiano “en un poderoso movimiento político que busca transformar Estados Unidos en una teocracia cristiana”.

Bruce Springsteen acaba de dedicarle un tema musical a la población de Minneapolis, donde ICE mató a Good y Pretti: “Escribí esta canción en respuesta al terrorismo de Estado que asola la ciudad de Minneapolis”. El bueno de Bruce se quedó corto. El terror se extiende por todo el país, incluido Texas, gobernado por un aliado de Trump que está al frente de las estadísticas en deportaciones de inmigrantes. La pregunta se reitera: ¿Se puede jugar un Mundial en el Estados Unidos de Trump? ¿En la nación que históricamente más violaciones cometió y comete del derecho internacional?

* Periodista y docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA)  y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP) en la materia Comunicación, Deporte y Derechos Humanos. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

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