Una nueva flotilla que partirá hacia Gaza, acompañada de un convoy terrestre humanitario, ya tiene día fijado en el calendario: el 29 de marzo. Esta segunda iniciativa civil y global saldrá desde Barcelona y otros puertos como en 2025. Pero la novedad es que su despliegue será superior al de la primera y los barcos no estarán solos en el Mediterráneo. El norte de África será testigo de una movilización que acompañará la misión hacia la Franja por tierra.

El anuncio lo hizo el nieto de Nelson Mandela desde Johannesburgo en la fundación que lleva el nombre de su abuelo. No es casual que fuera ahí. En la cuna del Apartheid que tiene semejanzas con el que sufre el pueblo palestino y en el país que presentó la denuncia por “conducta genocida” contra el régimen de Benjamín Netanyahu ante la Corte Penal Internacional (CPI).
Viajarán “educadores, ingenieros y equipos de reconstrucción preparados para apoyar la supervivencia y recuperación de la comunidad” más “investigadores de crímenes de guerra y ecocidio, así como observadores legales que documentarán las violaciones del derecho internacional”.
No es menor un dato que aportó una de las voceras de GSF vinculado con la seguridad del contingente que saldrá por mar y tierra. “Para enfrentar los asaltos continuos, llevarán una presencia protegida sin armas”, declaró. Los ataques a la primera misión se repitieron a lo largo de toda su trayectoria como en el puerto de Túnez, donde un dron con explosivos incendió a una de las embarcaciones que estaban amarradas en la costa.
En el comunicado que difundió la organización desde Sudáfrica se responsabiliza a las naciones del mundo y la ONU por su inutilidad para detener el genocidio en Gaza. “Esta movilización surge como respuesta al fracaso catastrófico de los gobiernos e instituciones internacionales para detener el genocidio, el asedio, la hambruna masiva y la destrucción sistemática de la vida civil en Gaza por parte de Israel”, dice el texto.
Nelson Mandela, un personaje emblemático que como muy pocos ganadores del Premio Nobel sintetizó los ideales de paz y lucha contra la opresión, estuvo en cierto modo representado por la figura de su nieto en la conferencia de prensa. “Nos unimos en la Global Sumud Flotilla porque reconocemos que como colectivo en todo el mundo, podemos aislar al Israel del apartheid, colapsarlo y ponerlo de rodillas, tal como hicimos con la Sudáfrica del apartheid”, declaró Nkosi Zwelivelile “Mandla” Mandela, quien participó de la flotilla en 2025 y terminó detenido en Israel por su marina de guerra. Como todos los integrantes de la misión a Gaza capturados, fue deportado.
En el objetivo de esta segunda flotilla, según se advirtió en Johannesburgo, hay implícito “un rechazo directo a las propuestas recientes para ‘reconstruir Gaza’ sin soberanía palestina ni rendición de cuentas, incluyendo planes que afianzarían el control externo mientras niegan a los palestinos el derecho a la autodeterminación”. La mención puede interpretarse como una crítica al proyecto de hacer un resort en Gaza que había ideado Donald Trump en febrero de 2025.
Hace un año, el presidente de Estados Unidos con su habitual desparpajo y violencia compartió en sus redes sociales un video generado con inteligencia artificial que mostraba cómo quedaría la Franja de Gaza si el magnate cumplía con su promesa de desalojar a los palestinos de su territorio. En la imagen de 33 segundos realizada con IA se veían a personas en una calle plagada de escombros, que luego caminaban por un túnel que desembocaba en una playa de aguas turquesas, con palmeras y rascacielos de lujo. Una fantasía distópica de mal gusto, propia de un tirano mesiánico como el político republicano.
“Esta misión es la alternativa a Trump”, comentaron en el encuentro de Johannesburgo y se mostraron reacios a la Junta de Paz que promueve el presidente estadounidense. “Es una empresa capitalista que quiere sacar partido de la destrucción”, agregaron. Uno de los integrantes de GSF, Saif Abukeshek declaró que “este es el enemigo al que nos enfrentamos. No es una persona, es una forma de vida que determina el futuro de otras naciones”.
En la conferencia además se informó que la presunta apertura del paso de Rafah de Egipto a Gaza en la práctica tampoco se materializó. “En un día pasaron cinco personas de Egipto a Gaza y 12 de Gaza a Egipto, y han tardado 16 horas”.
Jorge González, el capitán argentino que partió desde Barcelona en 2025 y no pudo llegar a la Franja porque su barco se averió en Túnez, dijo sobre la situación actual: “El invierno está haciendo estragos con los gazatíes, sobre todo con los sectores más pobres que no pueden pagar por un espacio y deben colocar sus carpas en la arena de la playa. Son decenas los niños que han muerto por hipotermia en las últimas semanas.
Israel no cumplió ninguno de los puntos del acuerdo. No hubo cese al fuego y siguen disparando sobre los civiles a un promedio de seis o siete muertos diarios; no entró la ayuda humanitaria, y no abrieron las fronteras. Gaza sigue siendo un gran campo de concentración, donde la población civil es asesinada a tiros, de hambre y enfermedades”.
Los palestinos de la Franja que requieren atención en el exterior por su gravedad solo pueden concretarla siempre que “un hospital europeo diga que puede recibir y tratar al paciente. Luego que la OMS coincida con el nivel de gravedad y lo ponga en sus listas. Y por último que Israel lo apruebe. Por supuesto que se siguen acumulando los muertos que no lograron salir”, agregó González, un navegante de amplia experiencia que se postuló como voluntario en la primera flotilla de GSF, la organización internacional que tuvo en la sueca Greta Thunberg y el brasileño Thiago Ávila sus principales referentes durante la complicada travesía hacia Gaza.
La misión humanitaria culminó cuando Israel violó el derecho internacional al detener, abordar e incautar las naves en aguas fuera de su jurisdicción. El final fue conocido. Todos aquellos que llegaron por mar a las puertas del territorio palestino fueron encarcelados, humillados y deportados. Ahora anunciaron que
retornarán con más fuerza el 29 de marzo y con un número cercano a los 3 mil voluntarios.
En el mientras tanto, según González “estamos desarrollando acciones que son muy básicas, pero para algunas familias hacen la diferencia. Colectas de donaciones de dinero; gestiones para la salida de personas con problemas muy graves de salud; trámites de becas en Europa para estudiantes con sus familias. Son actividades agotadoras y frustrantes porque las tres cosas están ‘intervenidas’ por Israel”.
* Periodista y docente por concurso de la carrera de Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en la materia Taller de Expresión III, y de la tecnicatura de Periodismo Deportivo en la Universidad de La Plata (UNLP) en la materia Comunicación, Deporte y Derechos Humanos. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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