Mar 29 2006
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Econom铆a

A CONTRACORRIENTE

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Muchas gracias por la invitaci贸n a comentar este interesante trabajo. Quiero felicitar a los autores porque creo que el estudio entrega datos importantes. Sabemos que hay ciertas hip贸tesis sobre c贸mo funciona verdaderamente la econom铆a chilena y que distan mucho de ese pensamiento m谩gico que sostiene que en Chile la econom铆a crece as铆 como el empleo decente y la felicidad, o sea, todos estamos bien.

Este tipo de estudios demuestra lo contrario y son un aporte real y contundente para entender nuestra realidad, son cables a tierra para conocer al pa铆s en el que estamos viviendo. Lamentablemente, este tipo de publicaciones deben enfrentar severos problemas de difusi贸n. Esto de no hablar de lo que no conviene hablar es una nueva forma de represi贸n, corresponde a las formas actuales con que se conculcan libertades fundamentales, las que, despu茅s de tantos a帽os de democracia como tuvimos de dictadura, deber铆an haber sido restituidas.

Es importante preguntarse por qu茅 esta informaci贸n no est谩 en la prensa ni en el debate p煤blico, siendo que constituye evidencia contundente respecto a una industria de alta connotaci贸n nacional. Resulta sorprendente la inexistencia de figuras p煤blicas que se muestren escandalizadas ante la inocultable contradicci贸n entre la imagen de un pa铆s 鈥渄emocr谩tico鈥 y la pr谩ctica sistem谩tica de no discutir ni difundir y derechamente ocultar informaci贸n relevante y clave para conocer el funcionamiento del pa铆s.

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Este tipo de estudios no tienen titulares en los medios de comunicaci贸n y la cobertura medi谩tica ni siquiera se asemeja en medida menor a la que tienen esos programas faranduleros 鈥揺xquisita gala de vulgaridad鈥 tan interesantes y culturalmente profundos con los que bombardean a la ciudadan铆a y a este pa铆s 鈥渃ivilizado鈥, 鈥渄esarrollado鈥, entrando al primer mundo como uno de los pa铆ses l铆deres de Am茅rica Latina.

No obstante lo anterior y, a estas alturas de la transici贸n pol铆tica chilena, debo decir que no me sorprenden ni la poca difusi贸n de este trabajo ni sus resultados que para m铆 son matem谩ticamente consistentes con el mal llamado modelo econ贸mico chileno.

Esto de que el pa铆s est谩 creciendo, al mismo tiempo que mejoran las condiciones de vida, y que la justicia hoy est谩 m谩s extendida que ayer, es un discurso que proviene del uso abusivo del pensamiento m谩gico que utilizan los promotores del modelo chileno, que no es otra cosa que un capitalismo brutal de acumulaci贸n.

La testaruda realidad habla de otra cosa. El modelo chileno no es el resultado de un consenso cient铆fico ni el resultado de una reflexi贸n larga y profunda, sino una simple y vulgar estructura de acumulaci贸n de capital que se apoya en la conversi贸n de capital natural en capital financiero y en la sobre explotaci贸n del trabajo, para beneficio de unos cuantos grupos econ贸micos y del capital trasnacional.

La subcontrataci贸n laboral

Es por ello que la cuesti贸n de la subcontrataci贸n es un elemento cr铆tico e insustituible en este engranaje de concentraci贸n y acumulaci贸n de capital. La subcontrataci贸n del trabajo es un mecanismo dise帽ado para reducir el costo de la mano de obra, con el objeto de incrementar lo que en el ya antiguo lenguaje marxista era la tasa de ganancia y que en el lenguaje de la econom铆a moderna, significa maximizar la funci贸n de utilidad; es lo mismo, cambia el lenguaje mas no el mecanismo, 茅ste permanece inalterado.

Esta forma de abaratamiento del trabajo no ser谩 f谩cil de eliminar pues es una condici贸n garantizada a los empresarios por el propio Estado, a fin de evitar su descontento y el activismo pol铆tico adverso de la elite empresarial.

No ser铆a posible ni siquiera regular en favor de los trabajadores el mecanismo de la subcontrataci贸n sin quebrantar la confianza que el empresariado ha aprendido a depositar en la Concertaci贸n 鈥搎ue hoy administra el Estado鈥 puesto que es un elemento fundamental en la relaci贸n privilegiada que el Estado ha construido con los grupos econ贸micos y las corporaciones multinacionales, y que es, tambi茅n, parte del compromiso ideol贸gico de los partidos pol铆ticos de la Concertaci贸n con la globalizaci贸n financiera.

fotoLa industria salmonera

La industria salmonera es un ejemplo cl谩sico de la forma en que se materializa este patr贸n de acumulaci贸n y concentraci贸n econ贸mica. Es m谩s: por el impacto ambiental que esta industria genera, hemos empezado a identificar a la producci贸n de salmones como un nuevo 芦agente naranja禄.

Como ustedes recordar谩n, el agente naranja era un herbicida que se desarroll贸 en la guerra de Vietnam y se usaba para deforestar la vegetaci贸n y la selva. Se aplicaron 82 millones de litros de esta sustancia y se destruyeron m谩s de 90 millones de metros c煤bicos de madera selv谩tica, se arras贸 con la mitad de los manglares del pa铆s, se contaminaron con este t贸xico, r铆os y manantiales que afectaron a m谩s de 3.851 aldeas vietnamitas.

El abundante uso de t贸xicos y colorantes que se aplican en la salmonicultura, produciendo grandes da帽os a la fauna, al ecosistema, al medio ambiente y a la salud humana, nos habilitan para utilizar el s铆mil del agente naranja, tanto como el uso y abuso del pensamiento m谩gico para construir una imagen id铆lica de esta industria.

No debemos olvidar que hay abundante evidencia que permite asociar el desarrollo de esta industria con el fen贸meno de las mareas rojas, b谩sicamente porque diseminan una enorme cantidad de nutrientes en los cuerpos de agua. M谩s o menos el 70% de los nutrientes 鈥揻贸sforo y nitr贸geno鈥 que utiliza esta industria para la alimentaci贸n de los salmones queda en la columna de agua.

Adem谩s se genera una enorme presi贸n sobre los recursos pesqueros disponibles en las costas, dado que para producir un kilo de salm贸n al menos se necesitan entre 3 a 5 kilos de pescado natural para producir el alimento que los salmones requieren. Entonces, si en Chile se producen 500 toneladas de salm贸n, se necesita al menos, convertir en alimento un mill贸n y medio de toneladas de pescado natural. No es despreciable entonces el impacto que produce este agente naranja sobre los ecosistemas naturales.

En esto consiste…

En esto consiste el proceso de conversi贸n de capital natural en capital financiero: los recursos pesqueros disponibles en las costas chilenas se convierten en harina de pescado que la industria pesquera vende a los salmoneros, los que luego liquidan en los mercados de alto ingreso, produci茅ndose una acumulaci贸n de capital que favorece a los grupos econ贸micos que explotan las pesquer铆as y a la industria salmonera.

Por su parte, el pa铆s no recibe royalty alguno por la entrega de estos recursos y los trabajadores, a trav茅s del sistema de subcontrataci贸n, reciben salarios miserables en puestos de trabajo indecentes. La apropiaci贸n de los recursos naturales y las bajas remuneraciones explican entonces el enorme enriquecimiento y la maquinaria de acumulaci贸n de capital que existe hoy en d铆a en Chile y que cuenta con el apoyo pol铆tico expl铆cito de la Concertaci贸n.

Es necesario hacer hincapi茅 en que la destrucci贸n de los recursos naturales no es un tema menor, puesto que estamos hablando de la desaparici贸n de un capital productivo, con un valor econ贸mico. Obviamente, si tuvieran que pagar por el uso de los recursos y si la sociedad les imputara los costos por la destrucci贸n y la contaminaci贸n, la maximizaci贸n de las utilidades o la tasa de ganancias ser铆an menores.

El costo que sufre el pa铆s y particularmente las personas que viven en torno a los cursos de agua en donde se desarrolla esta industria, es socializado y pagado por el pa铆s y sus ciudadanos, permiti茅ndole a la industria una suculenta caja de ganancias, gracias a que se evitan pagar estos costos.

En relaci贸n al otro factor de acumulaci贸n de capital, el factor social que se expresa en salarios bajos y precariedad en las condiciones de empleo, el estudio que estamos comentando abunda en evidencia y documentaci贸n que, no s贸lo permite documentar y sustentar el argumento de la acumulaci贸n basada en la sobre explotaci贸n del trabajo, sino tambi茅n, nos permite contrarrestar el discurso c铆nico de los salmoneros, quienes, habiendo descubierto o aprendido 鈥搉ada menos que del propio presidente Lagos鈥 el uso torcido de los resultados del 煤ltimo censo, han pretendido convertir en evidencia de bienestar y desarrollo que provee este agente naranja, la disponibilidad de m谩s refrigeradores, televisores, celulares y de toda esa avalancha de cachivaches electr贸nicos que nos provee la era digital.

En primer lugar, no es tan claro que tal abundancia se pueda asociar a mejores condiciones de vida y menos a煤n es posible vincular dicha abundancia a la mayor producci贸n de salmones. Esto 煤ltimo si que constituye un desenfadado abuso de confianza.

La verdad seg煤n los hechos

Revisando la encuesta Casen de 2003, que es informaci贸n mucho m谩s pertinente para evaluar el desarrollo social, tanto del pa铆s como de las regiones, encontramos que, en relaci贸n con la pobreza, los indicadores para la d茅cima regi贸n, en donde se desarrolla la industria del salm贸n, no han mejorado en los 煤ltimos a帽os.

En dicha regi贸n se despliega el 95% de la industria, la que despu茅s de 10 a帽os de desarrollo deber铆a haber provocado un impacto significativo 鈥搚 positivo鈥 en cuanto al bienestar social. Sin embargo, seg煤n esta encuesta la d茅cima regi贸n ten铆a un 21.8% de pobreza el 2003 mientras que el promedio del pa铆s era de 18.6%, o sea, muy por sobre el promedio nacional. En Puerto Montt que es la capital de la salmonicultura, la pobreza pas贸 del 16.9% en 1998 al 18.6% el 2003, lo que no es precisamente una disminuci贸n de la pobreza.

En educaci贸n el promedio nacional de escolaridad es de 10.2 a帽os, pero, para la d茅cima regi贸n s贸lo de 9 a帽os. Ninguna comuna salmonera tiene 铆ndices de escolaridad superior al promedio nacional, ninguna. Esto demuestra que el aporte en t茅rminos de contribuir a fortalecer la formaci贸n de capital humano no es precisamente una de las caracter铆sticas que se puedan destacar de esta industria. En analfabetismo ocurre lo mismo. Mientras la tasa de analfabetismo promedio nacional es 4%, para la d茅cima regi贸n llega al 5.4%.

En salud, de 14 comunas salmoneras consideradas en la d茅cima regi贸n, 13 presentan porcentajes de poblaci贸n afiliadas al sistema p煤blico 鈥揊onasa鈥 muy por sobre el promedio nacional, lo que a la hora de evaluar el ingreso disponible de las personas, la permanencia en Fonasa es una variable relevante, puesto que, a mayor nivel de ingreso las personas emigran hacia el sistema privado de salud.

En alcantarillado tenemos tambi茅n situaciones similares; el 80.4% de la poblaci贸n del pa铆s est谩 conectada con la red de alcantarillado. En las comunas salmoneras ninguna tiene porcentajes superiores al promedio pa铆s. Existen algunas en donde el porcentaje de conexi贸n a la red es baj铆simo, por ejemplo, Puqueld贸n 2.4%, Cocham贸 4.4% y Quemchi 4.7% y 茅sta es m谩s o menos la realidad de la mayor铆a de las comunas salmoneras.

En cuanto a la red de agua potable el 92% de los hogares en Chile est谩 conectado a la red p煤blica de agua potable; ninguna comuna salmonera, salvo Puerto Montt, alcanza esos niveles. En las comunas de Cocham贸 s贸lo un 27.5%, en Curaco de V茅lez un 30.5% y Puqueld贸n un 37.1%, lo que es absolutamente inferior al promedio nacional.

En consecuencia, el planteamiento de que el desarrollo de la industria salmonera ha provocado un salto en el mejoramiento social de la d茅cima regi贸n, s贸lo es posible entenderlo a la luz del uso y abuso del pensamiento m谩gico, puesto que los indicadores duros nos muestran m谩s bien una regresi贸n hacia condiciones m谩s precarias de vida en aquella regi贸n donde la industria salmonera se ha enquistado como un c谩ncer maligno y devastador.

La distribuci贸n del ingreso

En cuanto a la informaci贸n disponible respecto del estado de la distribuci贸n del ingreso, 茅sta es consistente y completamente concordante con lo que se desprende del estudio que estamos comentando.

Como todo estudio, 茅ste no est谩 absuelto de limitaciones y problemas metodol贸gicos, los cuales son h谩bil y astutamente detectados por los adalides de la industria salmonera, porque para encontrar limitaciones ellos s铆 que utilizan el pensamiento racional, son expertos, pero, a la hora de dar cuenta del beneficio social de la industria, nada mejor que recurrir al pensamiento m谩gico.

En cuanto a la distribuci贸n del ingreso, esta industria no ha contribuido en nada a reducir la extrema desigualdad; muy por el contrario, la ha agudizado. En la d茅cima regi贸n, por ejemplo, los ingresos monetarios del 20% m谩s rico de la poblaci贸n son 12 veces m谩s grande que los del 20% m谩s pobre; esto considerando todos los ingresos monetarios que incluyen los subsidios del Estado.

Sin contar con esos subsidios, es decir, tomando en cuenta s贸lo la capacidad real que ofrece el mercado de generar ingresos para los trabajadores, la diferencia entre el 20% m谩s rico y el 20% m谩s pobre llega a 15 veces. Es decir, el quintil m谩s rico captura el 55.1% de los ingresos mientras que el m谩s pobre s贸lo un 3.7%.

Evaluando esta situaci贸n en t茅rminos del ingreso per c谩pita, la desigualdad entre el 20% m谩s rico y el 20% m谩s pobre sube a 23 veces. Lo anterior debido a que a mayor nivel de ingreso el n煤mero de hijos se reduce, haciendo que el ingreso recibido por los sectores pobres est茅 m谩s recargado.

O sea, claramente la d茅cima regi贸n es una zona en donde las condiciones de desigualdad son mayores que las que se dan a nivel nacional y esto demuestra que la industria salmonera, despu茅s de m谩s de 10 a帽os de operaci贸n, llegando a ser la primera industria a nivel mundial, lejos de contribuir a mejorar las condiciones de vida de la regi贸n donde se ha asentado, ha sido un factor de degradaci贸n ambiental y precarizaci贸n social.

Al mismo tiempo hay que tener presente que esta industria tiene una tasa de rentabilidad promedio de m谩s o menos un 60%. En ciencia econ贸mica una rentabilidad superior al 12% constituye un excelente negocio. Entonces, un 60% califica como para exigir un aporte m谩s contundente al desarrollo del pa铆s.

El estudio de ICAL que me han pedido comentar constituye, desde mi punto de vista, una parte de esos peque帽os aportes que necesitamos para tener una reflexi贸n m谩s honesta del pa铆s invisible que ha sido desterrado de los medios de comunicaci贸n.

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* Ditector de Oc茅ana, Oficina para Am茅rica del Sur y Ant谩rtica.

Art铆culo publicado en la revista del Programa de Estudios Laborales del Instituto de Ciencias Alejandro Lipschtuz 鈥揑CAL鈥 de enero de 2006.
(www.revistalaboralical.cl/ver_noticia.asp?id=fu1pqi&tipo=SUMARIO).

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