May 24 2013
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Política

Acusan por fraude a Christine Lagarde, la jefa del FMI

La ex ministra de Economía del gobierno del presidente francés Nicolás  Sarkozy podría quedar imputada en un caso que la implica con el multifacético y policondenado empresario Bernard Tapie. Antes de ella, su antecesor en el Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, estuvo metido en un escándalo sexual.

El FMI proyecta una sombra nefasta y no s√≥lo sobre las econom√≠as que pretende sanear a golpes de recortes en el gasto p√ļblico. Sus √ļltimos directores gerentes han conocido una serie de episodios judiciales de resonancia mundial. Luego de los enredos sexuales que le costaron el puesto al ex director gerente del FMI, el franc√©s Dominique Strauss-Kahn, la actual responsable del organismo multilateral, la ex ministra francesa de Econom√≠a Christine Lagarde, compareci√≥ ante la Corte de Justicia de la Rep√ļblica (CJR) para prestar declaraci√≥n en un caso que la implica con el multifac√©tico y policondenado empresario Bernard Tapie. Seg√ļn adelanta el vespertino Le Monde, Lagarde podr√≠a ser imputada en los pr√≥ximos d√≠as o, en su defecto, volver a ser interrogada como ‚Äútestigo asistido‚ÄĚ. La fiscal√≠a acusa a Lagarde de ‚Äúcomplicidad en falsedad de documento p√ļblico y malversaci√≥n de fondos p√ļblicos‚ÄĚ y, siempre seg√ļn Le Monde, hoy existen ‚Äúevidencias consistentes‚ÄĚ de su plena responsabilidad en el caso. La Corte de Justicia de la Rep√ļblica es la jurisdicci√≥n que en Francia se encarga de juzgar a los miembros del gobierno por las infracciones cometidas dentro de sus funciones.

Las infracciones que se le imputan a la directora gerenta del Fondo Monetario Internacional se remontan a los a√Īos en que era ministra de Econom√≠a del gobierno conservador del ex presidente Nicolas Sarkozy (2007-2012). En ese entonces, Lagarde tuvo que intervenir en un caso que opon√≠a al empresario Tapie y al banco p√ļblico Cr√©dit Lyonnais. El episodio termin√≥ a favor de Tapie con el cobro de 403 millones de euros. De hecho, toda la historia es una trama de ladrones de alto vuelo. Bernard Tapie compr√≥ la multinacional Adidas en los a√Īos ‚Äô90 y luego la vendi√≥ a trav√©s del banco Cr√©dit Lyonnais, quien se encarg√≥ de encontrar un comprador y realizar la transacci√≥n. Sin embargo, una vez que se hizo la venta,Tapie descubri√≥ que lo hab√≠an enga√Īado, que en realidad fue el mismo banco quien, a trav√©s de una estructura offshore, compr√≥ la empresa para luego revenderla a un precio mayor. All√≠ empez√≥ la batalla judicial de Tapie contra la instituci√≥n bancaria. El legajo cay√≥ en manos del Consorcio de Realizaci√≥n, una entidad encargada de liquidar los pasivos del Cr√©dit Lyonnais.

En 2007, Lagarde orden√≥ que el conflicto se arreglara mediante unfmi lagarde1 arbitraje privado y no a trav√©s de la Justicia ordinaria. Para ello se design√≥ un ‚Äúcuerpo arbitral‚ÄĚ y se nombr√≥ a tres personas principales. En 2008 los √°rbitros dieron la raz√≥n al empresario y el Estado tuvo que pagar los 403 millones de d√≥lares. La oposici√≥n socialista denunci√≥ las condiciones del arbitraje, aport√≥ pruebas sobre las aparentes irregularidades de la decisi√≥n, pero Lagarde lo mantuvo sin presentar un recurso ante el fallo.

La Corte de Justicia de la Rep√ļblica quiere saber por qu√© motivo Lagarde no recurri√≥ una decisi√≥n que le cost√≥ al Estado los 400 millones de euros cobrados por Tapie. En agosto de 2011 la Corte abri√≥ una investigaci√≥n contra Lagarde por ‚Äúcomplicidad en la malversaci√≥n de fondos p√ļblicos‚ÄĚ. La CJR le reprocha igualmente a la ex ministra haber preferido un arbitraje privado cuando los fondos p√ļblicos estaban en juego y, tambi√©n, haber hecho o√≠dos sordos ante la evidente parcialidad de algunos √°rbitros. El caso se ampli√≥ el a√Īo pasado cuando la Justicia llev√≥ a cabo una serie de allanamientos en las oficinas o domicilios de varios colaboradores cercanos de Nicolas Sarkozy.

Tapie declar√≥ a la prensa francesa que la ‚Äúsuerte judicial de Christine Lagarde‚ÄĚ no le ‚Äúinteresa en lo absoluto‚ÄĚ. Si el proceso contra la directora gerenta del FMI sigue su curso y es formalmente imputada, Lagarde puede ser condenada a cinco a√Īos de c√°rcel y 150 mil euros de multa.

Por ahora, el FMI la apoy√≥ plenamente. El portavoz del Fondo, Gerry Rice, declar√≥ que ‚Äúmantienen su confianza en la capacidad de la directora gerenta para ejercer sus responsabilidades de una manera efectiva‚ÄĚ. El encargado de prensa tambi√©n record√≥ que la inmunidad diplom√°tica de Lagarde hab√≠a sido suspendida a pedido de la misma directora.

En Par√≠s, el gobierno fue un poco matizado. Su portavoz, Najat Vallaud Belkacem, declar√≥ que le correspond√≠a al FMI tomar una decisi√≥n, pero que en el actual gobierno no ser√≠a posible que una persona imputada mantuviera su cargo. Las evidencias de su parcialidad son tales que la mayor√≠a de los medios de comunicaci√≥n dan por seguro la imputaci√≥n de la ex ministra de Sarkozy. El FMI arrastra una serie negra de directores salpicados por esc√°ndalos. En 2011, Dominique Strauss-Kahn tuvo que dimitir luego de que una mucama del hotel Sofitel de Nueva York lo acusara de agresi√≥n sexual. Fue encarcelado primero y liberado despu√©s, pero la Justicia no lo inculp√≥. El caso se arregl√≥ a puertas cerradas entre abogados mediante el pago, por parte de Strauss-Kahn, de una importante indemnizaci√≥n. Su predecesor, Rodrigo Rato, el ex ministro espa√Īol de Econom√≠a de los gobiernos conservadores de Jos√© Mar√≠a Aznar (1996-2004), dej√≥ la jefatura en 2007, dos a√Īos despu√©s de haber asumido su cargo. No lo atrap√≥ la Justicia, sino algo peor: la crisis de las hipotecas subprime. En los dos a√Īos al frente del FMI, Rato y su equipo no vieron los humos de la crisis que se ven√≠a encima. En 2010, Rato fue nombrado director de Bankia. Renunci√≥ al puesto en 2012, cuando el organismo financiero estaba en la m√°s absoluta bancarrota. Dominique Strauss-Kahn reemplaz√≥ a Rato y tampoco termin√≥ el mandato: este prestigioso economista y cabeza pensante del Partido Socialista franc√©s fue decapitado personal y pol√≠ticamente por el esc√°ndalo del Sofitel y los dem√°s asuntos de turbio tono sexual que se descubrieron despu√©s. En julio de 2011, Christine Lagarde fue la primera mujer en dirigir el FMI. Su elecci√≥n apuntaba a poner otra cara y otro estilo al frente del gendarme mundial de los recortes y la austeridad.

Cambi√≥ el rostro, pero no la pol√≠tica. Lagarde formaba parte de la famosa y repudiada troika compuesta por el FMI, el Banco Central Europeo, BCE, y la Comisi√≥n Europea que les impuso a Grecia, Espa√Īa y Portugal la misma receta de privaciones que supo imponer en Am√©rica latina y en Asia. Desde que fue creado en 1944, en la Conferencia de Bretton Woods, en Estados Unidos, Occidente se reparti√≥ la torta del poder: desde entonces todos los directores gerentes del FMI fueron europeos, mientras que los de su gemelo financiero, el Banco Mundial, han sido siempre norteamericanos. De pronto, las Justicias nacionales se encargar√°n ahora de cambiar el orden de un reparto que ya carece de sentido. A fuerza de esc√°ndalos, ineficacias planetarias y procesos judiciales se puede romper ahora la hegemon√≠a occidental en esas dos instituciones.

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